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lunes 12 de marzo de 2012

Una nueva vida sin recuerdos * Capítulo 3



Capitulo 3: Perdiendo el Control.

Sentía que volaba en los brazos de Tanya. Tenía la vista fija en el suelo, mis ojos solo alcanzaban a ver la nieve y alguna que otras manchas difusas negras, que podían llegar a ser tierra o piedras pero no le di mucha importancia. Tanya cargaba con mi peso y parecía no molestarle.

En medio de tantos arboles desnudos y pinos, pude visualizar una cabaña grande de estilo hogareño, alta con techo de tejas y chimenea cubierta por una capa de nieve. Realmente parecía una postal. Los arboles la rodeaban por atrás y las paredes de la casa estaban cubiertas de piedras. Con ventanas amplias rectangulares. Se veía que había luz adentro. La puerta de madera estaba tallada. Parecía una casa sacada de un cuento de hadas.

Tanya me sostuvo con el brazo izquierdo en frente de la puerta, me miro preocupada. Para luego tomar el picaporte con la mano derecha y abrir la puerta.

Si de afuera, la casa parecía irreal, adentro era mejor. Lleno de flores y margaritas. Las paredes de ladrillo bien delineadas, la chimenea era grande y amplia, con algunos troncos encendidos. Los muebles eran de algarrobo. Las salas están muy bien iluminadas con un estilo colonial y los pisos eran cerámica texturado. Una casa de campo moderna con todos los lujos. Me enamore de la casa.

Pero no refleje ningún indicio de humor repentino. Estaba cansada.

Tanya me recostó en un sillón grande de cuero color cal. Y ella se sentó en la mesa ratona que tenía en frente del sillón.

-¿Qué aspecto tienes? Me estas preocupando. No sé qué hacer contigo. Necesito que hagas un intento más y me digas como te sientes. Cuéntame algo de ti. No quiero asustarte si comienzo a contarte lo que realmente eres.- Tanya estaba impaciente, me inspeccionaba con la mirada el rostro, los ojos y el estado de mi ropa y mi cuerpo ovalado.

Quería contarle, hablar con ella y preguntarle si acaso ella pudiera ayudarme con mi enfermedad. Pero había dicho que no podía decirme nada, porque no quería asustarme. Yo sabía que no me asustaría. Tenía muy bien asumido que estaba enferma y no temía ni la muerta y no sentía vergüenza tampoco. 
Estaba al tanto que me quedaba poco tiempo y no quería ser una carga para ella ni para su familia. Solo aspiraba saber que tenía para poder convivir con ello.

-Encima Carmen no viene, no sé qué hacer.- Tanya pensaba en voz alta.

Y mientras decía muchas palabras en tan pocos segundos. Puede apreciar unas tonalidades  fresas en su cabello rubio. Era hermoso se veía sedoso. Tan vital al igual que ella. Sus ojos, que hasta ahora no me había detenido a mirar eran de un líquido topacio. Bellísimo. Pero no se parecían en nada a los míos. Que eran de un intenso color ónix. No me gustaba para nada mis ojos y menos cuando lo tenia de color rojo carmesí. Intimidaban a cualquiera.

Incluyéndome.

-Mira, porque no mejor te das una ducha y te cambias de ropa.- Me dijo Tanya.

-¿Có-mo?- La mire confundida.- ¿Cómo dices?- Pregunte con duda. Sabía que no tenía que desconfiar de su amabilidad pero desconocía todo lo que estaba diciendo.

- ¿Recuerdas como bañarte, asear tu cuerpo?- Me pregunto. Mi cabeza hizo un clic. Y se encendió la lamparita.

-Ohh! –Fue todo lo que pude decir.

Tanya me sonrió con entusiasmo y me tomo delicadamente de la mano y me llevo por la casa y me mostro los cuartos de sus hermanas y hermano. La casa era maravillosa, muy limpia y ordenada por donde la vieras. Muy acogedora. Me llevo al baño. Estaba muy bien equipado y tenía una puerta que conducía a un dormitorio. El cual me indico Tanya que sería mi cuarto.
Estaba más que agradecida con Tanya por su hospitalidad, y ni bien recuperara mis fuerzas y supiese que clase de enfermedad tenia, buscaría un empleo para devolverle el favor pagando la mitad de los gastos de la casa.

Me enseño a enjuagarme el cabello y me indico para que se usaban los distintos elementos de baño. Me dejo unas toallas y unas pantuflas (*) para ponerme en los pies.

Me termine de bañar y estaba súper relajada. Pero me sentía débil y la garganta me quebraba. Me dolía mucho hablar, pero debía intentarlo por Tanya.

Entre a mi nuevo cuarto. Tenía una cama de dos plazas con unas sabanas color crema y un acolchado muy suave al tacto. Está equipada con una Televisión y un par de artefactos electrónicos que no recordaba bien. Una repisa vacía para colocar libros o adornos. Una mesa de escritorio, una puerta que conducía al armario. El cual era exageradamente grande. No podía quejarme, mi cuarto es muy bonito.

Me acerque a la cama y vi unos jeans azules gastados que se amoldaban a mis piernas, una blusa de un suave color pastel apagado con botones en el pecho de mangas largas, con unos zapatos claros de medio taco y un conjunto de ropa interior. Muy delicado.

Me cambie y llame a Tanya. Quien acudió enseguida. Tanya me pidió permiso para peinarme. Y mientras ella moldeaba las ondas de mi cabello yo le conté como fue que llegue hasta donde ella me encontró.

No paso más de quince minutos cuando escuchamos que abrían la puerta y se escuchaban voces femeninas y la de un hombre riendo y bromeando muy animadamente. Luego escuchamos una dulce voz de una mujer llamando el nombre de Tanya.

Tanya me sonrío y me alentó a seguirla.

-Conocerás a la familia- Me animo y me tomo de la mano y me llevo hasta la sala. Familia. ¿Habré tenido una antes? Desterré ese pensamiento pronto. 

Ya tendría tiempo para pensar en ello.

Me alegre mucho de que Tanya me presenta a su familia y además que me incluya en ella. Llegamos a la sala en donde antes me había recostado en el amplio sillón, y vi a las personas más hermosas que hubiera visto jamás. Eran tres mujeres, todas de tez pálida. Dos de ellas eran rubias y esbeltas, y la tercera tenía el cabello negro. No superaban los 20 años. Y por último a un hombre de no más de unos 23 o 24 años, también de tez pálida con un toque de oliváceo en la piel al igual que la mujer de cabellos oscuros. Su cabello es castaño oscuro. Todos tenían los mismos ojos topacios en distintas intensidad.
Los cuatro me miraban atentamente, yo no daba más de la vergüenza eran demasiados perfectos. No encajaba para nada en mi nueva familia.

-Hermanos, quiero presentarles a la nueva miembro de la familia. Ella no recuerda su nombre ni su procedencia, pero sé que con nuestra ayuda podrá salir adelante.- Me presento Tanya. Todos se acercaron a saludarme y abrazarme. Cada uno me decía que nunca me sentiría sola en esta familia. 

Ya me tomaron como la hermana pequeña a quien debían proteger. Me sentí muy consentida por ellos.

-Bueno soy Eleazar, soy el esposo de Carmen.- Se presento el único hombre y hermano de la familia mientras abrazaba a la mujer de cabellos oscuros. – Hola- me sonrió Carmen.

- Yo soy Kate. Y bienvenida a la familia.- Me sonrío de oreja a oreja.

-Mi nombre es Irina y me alegra mucho que te hallas unido a la familia.- Me sonrió cordialmente asintiendo con la cabeza.

-Y bueno hay que ponerte un nombre.- Animo Eleazar.

Tanya puso cara pensativa. Y las hermanas le copiaron el gesto. Yo miraba divertida la escena.

-Qué tal si buscamos en internet alguna pagina de nombre y te lo nombramos todos, para ver si recuerdas el tuyo.- explico Carmen.

Todos asistieron y fueron a sentar al gran sillón. Yo los copie y Tanya se sentó en la mesa ratona, mientras Kate iba revoloteando por la casa buscando una laptop.

Llego y se sentó al lado de Tanya y comenzó a escribir.

-Ok, déjame ver. Tienes idea de si tu nombre era antiguo o nuevo.- Me pregunto Kate con dulzura.

- En realidad no lo sé. Pero si quieren pueden escoger uno nuevo, no hace falta buscar mi nombre por internet.- Le conteste. Nunca recordaría o reconocería mi nombre.

Tanya me miro con pesar al igual que Eleazar e Irina. Carmen estaba pensando. Y en eso me miro fijamente. Eleazar se dio cuenta y le pregunto por mí.

-¿Qué tienes en mente querida?

-Solo estaba pensando que capaz si Kate le da una sacudida a esa cabecita, ella podría recordar algo.- Continúo Carmen con la mirada perdida en sus reflexiones.

-Explícate hermana.- Le pide Tanya por todos.

- Si dime que pasa por esa cabecita, y que tengo que ver Yo en todo eso. – Dijo Kate mirando a Carmen.- No es que no quiera ayudarte, pero no quiero hacerte daño.- Me dijo mirándome a los ojos.

¿Daño? ¿Sacudida? Volví a perderme el hilo de nuevo,  mientras ellos pensaban. Yo no lograba imaginar a que se refería con lo de sacudida.

-Tanya le has contado lo que somos y lo que ella es ¿verdad?- Pregunto Irina que hasta el momento mantuvo el silencio.

Tanya se golpeo con la palma de la mano la cabeza y nos miro a todos.

-¡Ahí se me olvido!, lo que pasa es que espere a que llegaran,- Miro a sus hermano y luego se dirigió a mi.- No lo hice al propósito sino porque temí tu reacción y pensé que capaz te podías poner violenta. Y por un tiempo tú serás más fuerte que nosotros.- contesto Tanya y Yo seguía sin entender. Más fuerte que nosotros. Quería creerles pero sabía que no era así, lo único que se hacía más fuerte era el dolor punzante de mi garganta.

-Bien Tanya, no habíamos pensado en eso.- Puntualizo Eleazar.

-Bien, mira si no te has dado cuenta tú…- Tanya comenzó a hablar y todos me miraban con atención. Yo no podía aguantar más. Pero solo me quedaba esperar y escuchar a Tanya.- Eres una neófita.

-¿Y cuanto tiempo me queda?- Pregunte con determinación.

Cinco pares de ojos topacios me miraron sin entender.

-Ehh, no creo que dure más de un año. Y luego se va.- Me respondió Kate.

La confusión se leía en todos los rostros de esa casa. no creo que dure más de un año. En menos de un año o de decidía a vivir mi vida o lo que sea que tenia o buscaba las respuestas al porque no recuerdo nada. No tenía tiempo. De eso si estaba segura.

-No quiero preocuparlos, Tanya gracias por ser tan amable y hospitalaria conmigo. Pero no quiero que acarren con los gastos.- Dije seria.

Eleazar, Kate e Irina arrugaron la frente y se aguantaron una ¿sonrisa? 
Carmen enarco una ceja y Tanya me miro con comprensión y una media sonrisa.

Les parecía gracioso el hecho de que me quedaba un año de vida o ¿Qué?

-Cariño- Tanya me miro con ternura.- No estás enferma- concluyo posando una mano en mi hombro.

Kate e Irina rieron. Y Carmen y Eleazar me miraron enternecidos también. 
Yo no cavia de felicidad. Un gran peso se esfumo de mi pecho. Pero aun así el fuerte ardor de mi garganta no cesaba.

-¡Pero me duele horrores mi garganta!, si que estoy enferma.-Los mire con enojo.- Por un momento les creí, pero vamos si no estoy enferma porque no he dormido ni comido en días. Estoy empeorando-. Ellos solo escuchaban divertidos lo que yo les decía con seriedad. Comenzaba a preocuparme, creo que están locos.

- Cariño si dejas que te expliquemos de que se trata tu enfermedad- Y todos soltaron risas.- Veras que no hay nada de qué preocuparse.- Termino de decir Tanya.

Le obedecí.
-          
Mira nosotros somos vampiros.- Me dijo Tanya con cautela.

Me reí ante esa absurda respuesta. ¡Por Dios, y yo que pensada que estaban locos! Con esto lo habían confirmado.
-          
Tanya por favor sincérate conmigo. No es necesario que inventes cosas, se que parezco una niña porque no recuerdo como se hacen las cosas pero puedo sobrellevarlo.- dije con determina miento. Eran demasiados perfectos y buenos para serlo.

-         ¡Ahí! Que dolor de cabeza que eres mujer.- Me dijo Irina. Kate solo se aguantaba la risa. Los demás con paciencia, se acomodaron mejor en el sillón.

-         No estoy diciendo tonterías. Y ya me di cuenta que no eres una niña.- Me dijo Tanya.- Ahora cállate y por favor no interrumpas si no es para decir algo con inteligencia.- Tanya había perdido la paciencia conmigo. Lo habrá hecho mi antigua familia también y por eso me abandonaron en el bosque. Comencé a sollozar, no podía detener mis nervios y no podía aguantar más mi tristeza. Comencé a llorar pero cuando me di cuenta de que no caían las lágrimas me asuste.

-Tanya la has ofendido.- Comento con reproche Carmen.

Pero todo fue muy rápido. Inconscientemente me eche para atrás de ellos y me golpee contra la pared rompiendo un cuadro que se encontraba colgado. 
Todos abrieron los ojos con sorpresa. No se esperaba esa reacción mía, ni yo.

-¿Qué demonios me está ocurriendo?-Pregunte mientras pasaba repetida veces mis dedos por los ojos y nunca se humedecían pero Yo continuaba llorando.

- Por favor cálmate cariño,- Esta vez hablo Carmen.

Camino unos pasos y me abrazo. Yo llore sin derramar ni una lágrima. Me abrace fuertemente a ella. No podía quitar de mi cabeza el único pensamiento de que tal vez estoy acá porque mi propia familia de abandono y me invento una enfermedad, que resulto no serlo solo para deshacerse de mí.

Mientras Carmen acariciaba mis cabellos con suavidad. Me hablo.
-      
   No lloras, no te lastimas, ni comes ni bebes nada porque somos vampiros.- Me confesó Carmen.
-          
Tampoco dormimos ni sentimos frio o calor corporal.-  Se acerco Eleazar y acaricio mi espalda.

Yo me separe de los brazos de Carmen. Y los mire. Si, no sentí en ningún momento frio o calor, soy vampiro. Entonces eso quiere decir que bebo sangre. Pero desde que tengo memoria que se que no lo hice. Entonces… esto significa que si aparecí en el bosque fue porque ni bien mi familia se entero de lo que era me abandonaron y me exiliaron en el bosque para que no les cause problemas. O peor aún, capaz los hubiese matado y corrí lo mas que pude y me perdí en el bosque.

Mi cabeza no podía dejar de pensar en un sinfín de motivos por los cuales parecí sola en el bosque.
-      
   No estás sola. Sí, me has entendido bien.- Me dijo mirándome directo a los ojos Carmen.
-          
Siento mucho lo del cuadro.-Me disculpe.

Me sonrieron ambos y me abrazaron. Irina, Kate y Tanya se veían tristes. Como se les afectara el hecho de que me sintiera tan desorientada y aturdida.

Me volví a sentar en el sillón pero esta vez entre Carmen y Kate. Eleazar estaba al lado de Carmen, Irina y Tanya enfrente de nosotros sentadas en la mesa ratona.

-Se que te  sientes confundida, pero debes calmarte. Y permitirnos contarte como serán las cosas a partir de ahora.- Comento Carmen.

Yo solo los mire he comenzaron a contarme de que iba esto de ser vampiro y las cosas importantes que tenía que saber. Como por ejemplo las cosas que ya no haría más mi cuerpo, como llorar o comer…


Solos tú & yo * Capítulo 28






ADAPTACIÓN

Capítulo 28:



Esta vez cuando llego a Summerland, me paso de largo el aterrizaje en el campo, eligiendo en cambio caer justo en el medio de lo que ahora me gusta pensar como la calle principal. 
Luego me levanto, me sacudo, asombrada de ver a todos a mí alrededor solo siguiendo con sus asuntos, como si ver alguien caer del cielo a la vereda fuese algo normal, algo que ocurre todos los días. Aunque supongo que por estas partes lo es.

Me abro camino pasando por bares, karaokes y salones para el cabello, caminando los mismos pasos que Senna y Zafrina me mostraron, sabiendo que podría solo desear estar ahí en cambio, pero aun ansiosa por aprender los caminos. Y luego de pasar rápidamente por el callejón y un giro repentino en el boulevard, corro por los escalones de mármol y me paro frente a esas puertas enormes del frente, viendo como se abren para mí.

Entro al hall de mármol, notando como esta mucho mas lleno que la vez anterior. Revisando las preguntas en mi cabeza, no muy segura si necesito los registros Akashic o si puedo encontrar mis respuestas justo aquí. Preguntándome si mis preguntas como ¿exactamente quien es Emmett? Y ¿Cómo puedo frenarlo y salvarle la vida a Edward? Requieren ese tipo de acceso asegurado.

Pero entonces, sintiendo que debo simplificar y unirlo todo en una oración ordenada, cierro los ojos y pienso: Básicamente, lo que quiero saber es esto: ¿Cómo puedo volver todo a como era antes?

Y en cuanto el pensamiento se completa, una puerta se abre frente a mí, su calida luz invitándome a entrar a un cuarto blanco y sólido, ese blanco como arco iris. Solo que esta vez, en vez del banco blanco de mármol, hay un reclinador de cuero.

Me muevo hacia él, tirándome en el asiento, extendiendo el apoya pies, y acomodándome. 

Sin darme cuenta que estoy sentada en la réplica exacta de la silla preferida de mi papa. Corro los dedos por el cuero. Ahogando el llanto cuando me acuerdo de ese día. Todos esos días. Cada uno de esos deliciosos y encantadores días que una vez di por sentados pero ahora me encuentro extrañando tanto que apenas puedo soportarlo.

Haría lo que fuese para poder volver. Lo que sea si pudiese volver y ponerlo de la manera en la que alguna vez fue…

Ni apenas el pensamiento se completa, cuando el espacio antes vacío empieza a transformarse.
Rearreglandose de un cuarto casi vacío con solo el reclinador a una réplica exacta de nuestro viejo estudio.

El aire perfumado con el olor de los famosos brownies de mi mama, mientras las paredes se
transforman de un blanco perlado a un suave beige que ella prefería llamar “madera perlada”. Y cuando la colcha de tres azules que mi abuela tejió de repente cubre mis rodillas Viendo como todas las piezas se acomodan en sus lugares, hasta que cada foto y libro esta presente. Pedí que todo volviese a como estaba antes.

Porque la verdad es que, me estaba refiriendo a Edward y a mi…
¿O no?
O sea, ¿es realmente posible volver atrás en el tiempo?
¿O es esta réplica de vida, este repentino panorama familiar, lo mas cerca que llegare jamás?

Pero justo en cuanto me cuestiono mí alrededor y el verdadero significado de lo que quise decir, la televisión se enciende, y una serie de colores corren por la pantalla… una pantalla hecha de cristal, justo como el cristal que vi el otro día.

Arreglo la manta a mí alrededor, apretándola bajo mis rodillas, mientras las palabras L´HEURE BLEUE llenan la pantalla. Y justo cuando me estoy preguntando que podrían significar, una definición escrita en la más hermosa caligrafía aparece, diciendo:

Una expresión francesa, “la hora azul” se refiere a la hora entre el amanecer y la noche. Un
momento reverenciado por la cualidad de su luz, y también por ser el momento en el que el olor de las flores es más fuerte.

Miro de soslayo a la pantalla, mientras las palabras desaparecen y la imagen de una luna aparece en su lugar… una luna llena gloriosa… brillando del más hermosos azul… un matiz que es casi igual al cielo.

Y entonces… y entonces me veo a mi… en esa misma pantalla. Vestida de jeans y un suéter negro, mi pelo suelto, mirando por una ventana a la misma luna azul… mirando mi reloj como si esperase algo… algo que esta pronto a llegar. Y a pesar del estado borroso, como si fuese parte de un sueño, de verme a mí a pesar de no ser realmente yo, puedo sentir lo que ella siente, escuchar lo que ella piensa.

Ansiosamente esperando el momento en que el cielo se torne del mismo tono que la luna, un hermoso azul profundo y oscuro sin rastros del sol… sabiendo que es la única oportunidad que tiene de encontrar su camino de vuelta a este cuarto y volver a un lugar que alguna vez creyó perdido.

Yo miro, mi vista pegada a la pantalla, jadeando mientras ella levanta una mano, presiona un dedo en el cristal, y es llevada en el tiempo.


sábado 3 de marzo de 2012

Una nueva vida sin recuerdos * Capítulo 2







Capitulo 2: Perdida.

 Algo no andaba bien.  Se sentía adolorida, con un millón de retorcijones y punzadas internas que se extendían por mi cuerpo. Me ardía todo y solo quería que acabara para poder seguir durmiendo.

Pero la tortura era tan intensa que de golpe abrí los ojos, ya no podía seguir durmiendo y aguantar en dolor agonizante a la vez.

Yacía en el suelo, acurrucada. Me asuste al comprobar que todo lo que me rodeaba eran pinos, tierra fría y algunos pastos secos.

No tenía frio y eso que traía poca ropa encima. Levante mi espalda del suelo y mire mi cuerpo. Estaba toda embarrada y sucia. No recordaba haber estado aquí antes. Y ahora que me detenía a pensarlo tampoco recordaba nada acerca de mí. Sé que debería estar aterrada ante la exasperante situación de no entender nada, pero lo tome bien. Sabía que no me encontraba en peligro. Lo podía percibir u oler.

En estos momentos lo único que tenía que hacer era mantenerme a salvo.

Me levante del suelo y percibí que a unos pocos pasos había un arroyo. Pude oler con facilidad la humedad que desprendía en el aire. Y por inercia corrí demasiado rápido para mi sorpresa.

Algo no anda bien. Volví a pensar.

Me deje llevar por mi cuerpo hasta encontrarme en frente de un ancho arrollo de aguas bajas. No entendía porque podía oír al arroyo tan cerca si se encontraba algo apartado de donde desperté. En el arroyo se podían apreciar las piedras y algunos peces nadando. Era hermoso.

Me acerque al arroyo para beber agua. No había notado la sed que tenía cuando me detengo a ver las aguas cristalinas. Pero al beber de mis manos. Ni bien llego el líquido a mi garganta, automáticamente mi cuerpo la rechazo. Escupí el agua. El ardor de mi garganta si intensifico notoriamente por el simple hecho de querer humedecer mi boca, que se encontraba seca.  

Me senté en frente mirando al arroyo, apoyando mi mentón en mis rodillas. Comenzaba a refrescar, podía sentir el cambio de temperatura, el cual era más notorio si me encontraba cerca del arroyo. Pero igual no sentía frio para nada.

Mire mi reflejo en el agua y me vi muy blanca. Sentí como me llegaba el calor mis mejillas pero no se reflejo en mi rostro. Me asuste.

¿Qué rayos me sucede?

Mire para todos lados. Y comencé a preguntarme como le hice para llegar hasta aquí. Me dolió la cabeza de tanto pensar. Pero no logre nada. No recordaba nada de lo que hice, era literalmente un borrón y cuenta nueva en mi cabeza. 

Empezaba a oscurecer, y lo único que escuchaba eran algunos ruidos salvajes. No entendía poco había cosas que si estaba al tanto de su nombre y el significado, pero nada acerca de mi. Como conseguía comprender yo que era un arroyo o ruidos salvajes, pero desconocer cómo hice para terminar en medio de un bosque sin recordar nada de lo que ocurrió antes. Sin poder recordar.

Opté por no darle vueltas al asunto. Me sorprendió no tener hambre. Ni escuchar a algún animal acercarse a beber agua. Decidí que no podía quedarme más tiempo en el arroyo, preguntándome un sinfín  de cosas. Tenía que comenzar a moverme. Camine al costado del arrollo. A media que avanzaba alcanzaba a apreciar como los helados vientos y las bajas temperaturas dejan a sus pasos solo nieve y escarcha.

Camine demasiado pero no me sentía cansada, el dolor en mi garganta aumentaba cada vez más con el correr del tiempo. No sabía cómo pararlo, mientras caminaba pensaba que capaz estaba enferma y por eso aparecí en el bosque. No tenía solución.
                                                                         

Fue duro llegar a esta conclusión, ser excluida solo porque no tengo remedio, no concebía nada y menos a que me abandonen.

Mientras pensaba en cosas como que comer porque hacía tiempo que no probaba ni un bocado escuche el ruido de una rama quebrarse.

Instintivamente tome una posición defensiva. Mire para todos lados,  pero mi visión solo captaba nieve, un rio helado y arboles pelados. Frenéticamente olfateaba y miraba para todos lados.

Cuando veo a una mujer. Ella reparaba cada uno de mis movimientos.

-¿Quién eres y que haces por aquí? No quiero que causes problemas, vete por dónde has venido.

Su voz era deslumbrante al igual que su belleza. Tenía la piel igual de blanca que la mía. Pensé que si me mostraba cordial, podría obtener un poco mas de información acerca de mi.

-No causare problemas.- Me inquiete. Mi voz se escucho bastante cautivadora para mi sorpresa. Era atractiva, no sé porque reaccione así. Estaba consciente de que era la primera vez que hablaba en voz alta desde que me desperté. Pero no esperaba que sonara tan seductora. Había algo en mí que intuía que antes no se oía así mi voz.

-No me interesa saber nada de ti, vete. Búscate otro lugar para cazar.- Ordeno.

Cazar. De que me estaba hablando. Lo último que haría en mi vida seria cazar. Ni que estuviéramos en la prehistoria. Pensé con sarcasmo.

-¿Cazar? ¿De qué me estás hablando? Estoy perdida y lo único que recuerdo es que no he dejado de caminar por un tiempo. Tengo sed y no sé quién diablos  soy.- Conteste molesta y frustrada.- Si pudieras ayudarme, estaría muy agradecida.- La mire. Era rubia. Esbelta y muy hermosa. No entendía como una mujer tan bonita merodeaba sola en un bosque tan frio y blanco.

- Soy Tanya. Perdóname por ser tan grosera. Pensé que eras una nómada… -Comenzó a explicarse, pero la verdad solo entendía la mitad. ¿Nómada? ¿Qué me perdí?

-Mira sé que no soy retrasada ni nada por el estilo, pero la verdad no entiendo de lo que me hablas. Hace noches que no duermo, no como ni bebo nada. Todavía no deduzco como hice para mantenerme con vida. Solo quiero descansar y curar mi garganta. Necesito ayuda.

Tanya me miraba con pena. Si, así me miraba. Se acerco a mí y me abrazo. Por instinto sabia que debía apartarla. Pero necesitaba contención.

-No te preocupes, mi familia y yo te daremos ropa nueva y te explicaremos todo.- Me miro con una sonrisa amable.- Estas a salvo.

Estas a salvo. Quería creerle pero estaba agotada mentalmente.

-Gracias. Solo quiero descansar Tanya. – Rogué y Tanya pasó un brazo con mi cintura y me sostuvo mientras comenzaba a andar por entre los árboles. No sabía a dónde me llevaba.  Solo me deje caer en un estado de shock.


viernes 24 de febrero de 2012

Una nueva vida sin recuerdos * Capítulo 1


Capitulo 1: Sin salida.

Bella POV

-Prometo que no dolerá…-.

Cerré los ojos. Sabía lo que se avecinaba así que solté en un suave susurro mis últimas palabras.

“Edward te amo”

Laurent inspiro con ansias mi sangre. Estaba totalmente entregado a su sed.

Laurent POV

Exhalo con un sonoro suspiro y miro a mi presa como si se me fuera la eternidad en ello. Esa humana era sin dudas especial. No entendía como los Cullens aguantaron tanto tiempo sin beber de su dulce sangre.

No hay manera de explicarlo, pero solo lo sabré una vez que termine con ella.

Levante mi brazo derecho para golpear su cabeza y así matarla de un golpe. Podría también haberle cortado el cuello con mis uñas o mis dientes. Pero el solo hecho de imaginarlo, sumando que su aroma me bloqueaba por completo, sabía muy bien que sería insensato de mi parte derramar siquiera una gota de su sangre.

Ella seguía ahí, respirando irregularmente con esos malditos latidos del corazón, enloqueciéndome cada vez más.

Y me detuve a pensar en frio. Porque no daba más de sed, pero quería saborearla, ya que dudaba que vuelva a encontrar otra presa con la sangre tan deliciosa.

Le di un golpe seco en la cabeza e Isabella cayo brutalmente al suelo seco. Su corazón seguía latiendo alucinadamente para mi sorpresa pero estaba al tanto de que Isabella ya estaba muerta.

Mordí su muñeca y succione todo el néctar de su frágil y casi vacío cuerpo.

Pero a pesar de estar casi drogado por el placer de saciar mi sed, percibí un olor desagradable y por inercia tome el cuerpo, lo tire a mis espaldas y comencé a correr.

Sabía que tenía que confundir mis rastros así que deje al cuerpo cerca de Alaska en donde seguro nadie lo tomaría ya que reconocerían mi olor en el.

Y corrí hacia Canadá pero cuando creía que ya los había perdido me emboscaron. Intuía que estaba perdido ante semejantes perros, pero no me importo. Les daría batalla hasta el final.

Creí que eran dos como la última vez.

Pero mi mente me engaño por primera y…única vez.

Cuando se encontraba a un metro de distancia de mi, el perro negro fue rodeado de tres perros mas.

Solo logre empujar con mi brazo al primero, cuando se me tiran dos perros encima.

Lo último que recuerdo fue como el maldito perro de color castaño incrustaba su ocico en mi cuello y como se oscurecía todo.


Así es la vida * Capítulo 4




Sábado de Renesmee:

Me levante, era sábado, y para mi desgracia, no había dormido en toda la noche, la intriga me mataba. Estuve dándole vueltas toda la noche, que lo voy hacer, soy así de masoquista.

Desayune delante la TV, y sentada en el sofá. Hice mi cama, limpie mi cuarto y me duche. 
Cuando me quise dar cuenta ya eran las 2:30pm, hora de comer. Los sábados era el día que me tocaba a mi decir que se hacia para comer. Así que mi madre, se esmero a hacer mi plato favorito, “fideua”, que consiste en fideos fritos con gambas.

Cuando termine recogí la mesa y fui a mi habitación, me plante delante el armario y rebusque algo decente para ponerme. Después de hacer diferentes poses con diferentes conjuntos delante del espejo, me decante por ponerme un vestido azul, por encima las rodillas, y las botas negras.

Ya era casi la hora, no vivía lejos de mi casa, así que no tarde mucho en llegar.

DIING, DOONG... llame a la puerta, y tardo casi un minuto en abrirla. Quería negarlo, pero estaba nerviosa, tanto misterio... no me gustaba.

-hola-saludo-creí que no vendrías.

-¿por que no iba a venir?¿no teníamos una cita?- aaaaahhhh, no quería decir lo de cita, pero me salio así, sin pensar, y lo que se ha dicho, dicho esta.

-¿cita?, me gusta, suena bien. Pero donde están mis modales, por favor pasa.

Y ya esta, ya estaba dentro de su casa, ya me podría explicar, lo que no podía decir delante la gente.

-te veo un poco... rara...¿que te pasa?- me dijo mirándome a los ojos.

-uff... quiero... que me digas... de que querías hablar-le dije mirando al suelo.

-uyuyuy...-dijo con tono de burla- ¿tantas ganas tienes ya de irte, y desaparecer de mi lado?

-NOOO!!!... solo es curiosidad...

-ok, pues entonces, ¿que te parece, si te enseño mi casa?

Que remedio, así que asentí, y me llevo a hacer un tour por su enorme casa. Cuando termino, me llevo al salón, me hizo sentarme en el sofá, y él se sentó a mi lado.

-vale, se que no lo puedo alargar mas, pero me da miedo que después de que te diga lo que te tengo que decir, salgas por la puerta-decía muy serio

-te prometo, que no saldré corriendo, no puede ser tan malo lo que me tienes que decir.

Cogió una gran bocanada de aire y la expulso. Me agarro una mano, y con la mano que tenia libre, me acaricio la mejilla.

-Nessi... yo... a mi...me gustas mucho, desde el primer día que se cruzaron nuestros ojos, desde ese preciso momento, no dejo de pensar en ti, en tu sonrisa...-bajo la cabeza avergonzado y dejo de agarrarme la mano- eso era lo que tenia que decirte, eso era...
No sabia como decirle que a mi me pasaba lo mismo, así que decidí demostrárselo. Le agarre con ambas manos la cara, y deposite en sus labios... un suave beso.


Estaba... estaba... emocionada, nerviosa,... no era mi primer beso, pero parecía como si lo fuera, no sabia como reaccionar, tampoco sabia como reaccionaria Jacob, a lo mejor había sido demasiado directa. Pero cuando pasaron los segundos Jacob reacciono, y me devolvió el beso que tanto anhelaba. Era un beso dulce, muy dulce, un beso de los que no se olvidan. 

Cuando nos tuvimos que separar por falta de oxigeno, no por nuestro deseo, al menos no el mio, me miro a los ojos, era una mirada... profunda, como si quisiera buscar algo dentro de mi.
 
-no me esperaba que me besaras.
 
-yo tampoco esperaba que me devolvieras el beso, hubo un momento que creí que no querías que te besara, te quedaste como... en blanco.
 
-pues la verdad es que si, me quede en blanco. Ahh, y siempre quiero que me beses.
 
Cuando dijo esto no nos pudimos resistir, nos volvimos a fundir, en uno de nuestros besos.


Sábado de Leah:
 
me levante, era sábado, y para mi desgracia, era el día mas aburrido de la semana, si no es que pasara un milagro. Para mi suerte me levante tarde, casi a la hora de comer, así que la mañana ya la tenia solucionada.
 
Me vestí, comí y arregle un poco mi habitación. Cuando el aburrimiento ya me mataba, encendí el ordenador para ver si estaban conectadas Jane y Nessi.
 
Pero ellas no estaban, era raro, los sábados, y mas a esa hora, ellas siempre estaban conectadas.
 
De repente sonó una campanilla, era la que me avisaba que había recibido un mensaje.


Hola:
seguramente te preguntaras porque me comporte de esa forma en el cine, pero estaba muy nervioso.
No quería que te sintieras incomoda, ni obligada a nada, quería que todo saliera perfecto, y al final todo salio mal.
Solo te pediría que me dieras otra oportunidad.
Espero que contestes, o que me llames o si prefieres hablamos el lunes.
Muchos besos.
Paul

Ese correo me sorprendió mucho, para nada me lo esperaba. La verdad es que no me imaginaba a Paul escribiendo una disculpa. Pero fuera como fuera, quería volver a salir con él y darle otra oportunidad.

Hola:
vamos hacer una cosa, ok??
olvidamos la ultima y primera cita que hemos tenido, como si no hubiésemos salido.
Así podemos empezar de nuevo. Quedamos el viernes que viene?? cine y palomitas??
piénsalo y hablamos el lunes.
Muchos besos
Leah


sábado de Jane:
 
era sábado, y por culpa de mi hermano me tuve que levantar temprano. Lo tenia que llevar a la biblioteca a por unos libros para el colegio.
 
Al salir de la “casa de los libros”, teníamos hambre, así que aprovechamos y nos paramos a comer a un buffet chino. Al salir,me encontré con mi madre, que se llevo a Alec, mi hermano, y a mi me pidió, como siempre, que le fuera a por unos recados. Fui a la panadería, a la carnicería, al supermercado,...
 
y ya me veis a mi, con las manos llenas de bolsas y un cabreo monumental por culpa del sueño, que aunque hacia horas que me había levantado, seguía acechándome.
 
Cuando estaba a punto de llegar a mi casa, me tropecé con algo o con alguien.
 
-perdona, no te había visto-dijo una voz, así que decidí que era alguien.
 
-da igual, total, ya estoy acostumbrada a que nadie me vea.
 
-no digas eso...
 
entonces levante la cabeza y lo vi, era un chico mas o menos de mi edad, moreno y con los ojos marrones.
 
-eehh... eehh...- no sabia que decir.
 
-bueno ya nos veremos
 
solo pude asentir
 
-adiós
 
-adiós
 
cuando lo vi doblar la esquina, reaccione y entre en el portal de mi casa, con una sensación muy rara.


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Gracias al blog smilersheart.blogspot.com
por esta firma :)