Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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viernes, 24 de febrero de 2012

Así es la vida * Capítulo 4




Sábado de Renesmee:

Me levante, era sábado, y para mi desgracia, no había dormido en toda la noche, la intriga me mataba. Estuve dándole vueltas toda la noche, que lo voy hacer, soy así de masoquista.

Desayune delante la TV, y sentada en el sofá. Hice mi cama, limpie mi cuarto y me duche. 
Cuando me quise dar cuenta ya eran las 2:30pm, hora de comer. Los sábados era el día que me tocaba a mi decir que se hacia para comer. Así que mi madre, se esmero a hacer mi plato favorito, “fideua”, que consiste en fideos fritos con gambas.

Cuando termine recogí la mesa y fui a mi habitación, me plante delante el armario y rebusque algo decente para ponerme. Después de hacer diferentes poses con diferentes conjuntos delante del espejo, me decante por ponerme un vestido azul, por encima las rodillas, y las botas negras.

Ya era casi la hora, no vivía lejos de mi casa, así que no tarde mucho en llegar.

DIING, DOONG... llame a la puerta, y tardo casi un minuto en abrirla. Quería negarlo, pero estaba nerviosa, tanto misterio... no me gustaba.

-hola-saludo-creí que no vendrías.

-¿por que no iba a venir?¿no teníamos una cita?- aaaaahhhh, no quería decir lo de cita, pero me salio así, sin pensar, y lo que se ha dicho, dicho esta.

-¿cita?, me gusta, suena bien. Pero donde están mis modales, por favor pasa.

Y ya esta, ya estaba dentro de su casa, ya me podría explicar, lo que no podía decir delante la gente.

-te veo un poco... rara...¿que te pasa?- me dijo mirándome a los ojos.

-uff... quiero... que me digas... de que querías hablar-le dije mirando al suelo.

-uyuyuy...-dijo con tono de burla- ¿tantas ganas tienes ya de irte, y desaparecer de mi lado?

-NOOO!!!... solo es curiosidad...

-ok, pues entonces, ¿que te parece, si te enseño mi casa?

Que remedio, así que asentí, y me llevo a hacer un tour por su enorme casa. Cuando termino, me llevo al salón, me hizo sentarme en el sofá, y él se sentó a mi lado.

-vale, se que no lo puedo alargar mas, pero me da miedo que después de que te diga lo que te tengo que decir, salgas por la puerta-decía muy serio

-te prometo, que no saldré corriendo, no puede ser tan malo lo que me tienes que decir.

Cogió una gran bocanada de aire y la expulso. Me agarro una mano, y con la mano que tenia libre, me acaricio la mejilla.

-Nessi... yo... a mi...me gustas mucho, desde el primer día que se cruzaron nuestros ojos, desde ese preciso momento, no dejo de pensar en ti, en tu sonrisa...-bajo la cabeza avergonzado y dejo de agarrarme la mano- eso era lo que tenia que decirte, eso era...
No sabia como decirle que a mi me pasaba lo mismo, así que decidí demostrárselo. Le agarre con ambas manos la cara, y deposite en sus labios... un suave beso.


Estaba... estaba... emocionada, nerviosa,... no era mi primer beso, pero parecía como si lo fuera, no sabia como reaccionar, tampoco sabia como reaccionaria Jacob, a lo mejor había sido demasiado directa. Pero cuando pasaron los segundos Jacob reacciono, y me devolvió el beso que tanto anhelaba. Era un beso dulce, muy dulce, un beso de los que no se olvidan. 

Cuando nos tuvimos que separar por falta de oxigeno, no por nuestro deseo, al menos no el mio, me miro a los ojos, era una mirada... profunda, como si quisiera buscar algo dentro de mi.
 
-no me esperaba que me besaras.
 
-yo tampoco esperaba que me devolvieras el beso, hubo un momento que creí que no querías que te besara, te quedaste como... en blanco.
 
-pues la verdad es que si, me quede en blanco. Ahh, y siempre quiero que me beses.
 
Cuando dijo esto no nos pudimos resistir, nos volvimos a fundir, en uno de nuestros besos.


Sábado de Leah:
 
me levante, era sábado, y para mi desgracia, era el día mas aburrido de la semana, si no es que pasara un milagro. Para mi suerte me levante tarde, casi a la hora de comer, así que la mañana ya la tenia solucionada.
 
Me vestí, comí y arregle un poco mi habitación. Cuando el aburrimiento ya me mataba, encendí el ordenador para ver si estaban conectadas Jane y Nessi.
 
Pero ellas no estaban, era raro, los sábados, y mas a esa hora, ellas siempre estaban conectadas.
 
De repente sonó una campanilla, era la que me avisaba que había recibido un mensaje.


Hola:
seguramente te preguntaras porque me comporte de esa forma en el cine, pero estaba muy nervioso.
No quería que te sintieras incomoda, ni obligada a nada, quería que todo saliera perfecto, y al final todo salio mal.
Solo te pediría que me dieras otra oportunidad.
Espero que contestes, o que me llames o si prefieres hablamos el lunes.
Muchos besos.
Paul

Ese correo me sorprendió mucho, para nada me lo esperaba. La verdad es que no me imaginaba a Paul escribiendo una disculpa. Pero fuera como fuera, quería volver a salir con él y darle otra oportunidad.

Hola:
vamos hacer una cosa, ok??
olvidamos la ultima y primera cita que hemos tenido, como si no hubiésemos salido.
Así podemos empezar de nuevo. Quedamos el viernes que viene?? cine y palomitas??
piénsalo y hablamos el lunes.
Muchos besos
Leah


sábado de Jane:
 
era sábado, y por culpa de mi hermano me tuve que levantar temprano. Lo tenia que llevar a la biblioteca a por unos libros para el colegio.
 
Al salir de la “casa de los libros”, teníamos hambre, así que aprovechamos y nos paramos a comer a un buffet chino. Al salir,me encontré con mi madre, que se llevo a Alec, mi hermano, y a mi me pidió, como siempre, que le fuera a por unos recados. Fui a la panadería, a la carnicería, al supermercado,...
 
y ya me veis a mi, con las manos llenas de bolsas y un cabreo monumental por culpa del sueño, que aunque hacia horas que me había levantado, seguía acechándome.
 
Cuando estaba a punto de llegar a mi casa, me tropecé con algo o con alguien.
 
-perdona, no te había visto-dijo una voz, así que decidí que era alguien.
 
-da igual, total, ya estoy acostumbrada a que nadie me vea.
 
-no digas eso...
 
entonces levante la cabeza y lo vi, era un chico mas o menos de mi edad, moreno y con los ojos marrones.
 
-eehh... eehh...- no sabia que decir.
 
-bueno ya nos veremos
 
solo pude asentir
 
-adiós
 
-adiós
 
cuando lo vi doblar la esquina, reaccione y entre en el portal de mi casa, con una sensación muy rara.


sábado, 31 de diciembre de 2011

Así es la vida * Capítulo 3



Capítulo 3:


Los minutos pasaban, y entre nosotros cuatro no surgió ni un simple <>, entre nosotros solo hubo silencio. Pero solo entre nosotros, porque los murmullos de la clase no cesaban, <>, <>,...
cada vez que alguien soltaba por su bocota un comentario como ese, Jacob se ponía mas nervioso, sus mejillas tenían un color fuego muy lindo.
Mientras a Jacob se le ponían cada vez mas las mejillas rojas a Leah se le cayó el lápiz al suelo, y cuando fue a cogerlo, Paul se acerco a ella y le dijo con un susurro al oído
-Me gusta como hueles...
-Grraa...ccii...aass
dijo Leah tartamudeando, se puso nerviosa, ella no se esperara que él le digiera eso, cuando se calmo un poco, al menos para poder hablar sin tartamudear, empezó a charlar con Paul, de cosas sin sentido, sin importancia, pero no paraban de reír.
De repente alguien digo algo, supongo que ese comentario salio de lugar, ya que yo no lo entendí, una parte de mi lo prefería así, pero Jacob si que lo entendió, ya que se giro y miro a Sam con una mirada de esas que matan. Me quede mirando a Jacob se me extrañada verlo de esa forma. Cuando se dio cuenta que lo observaba confundida me dedico una sonrisa, que tuve que devolver.
-Tranquila, no pasa nada, es que por aquí hay alguien que me saca de mis casillas con sus comentarios, espero que no te hayan ofendido.
-No, la verdad, es que tampoco entendí bien lo que dijeron.
-Mejor así...
-Vale, si tu lo dices...
Se quedo callado, pensativo, y volvió a sonreírme
-¿tienes novio?
Me quede sorprendida, no me esperaba que me hiciera esa pregunta
-perdona si te moleste...no soy nadie para meterme en tu vida privada...
me dijo con tristeza en los ojos.
-no, no pasa nada, simplemente es que me sorprendió la pregunta.
-no tienes porque responder.
Parecía enfadado, aunque no sabia porque. Tenia la mandíbula tensa, como si esperara la peor de las noticias.
-no tengo novio, al menos no en este momento
le dedique una sonrisa y él me la devolvió, ya no estaba tenso, ni siquiera quedaban rastros de su enfadado, ahora parecía feliz.
-que bien!!... ehh... digo... yo tampoco tengo novia, no al menos en este momento.
RRRIIIINNNNGGGG... sonó el timbre y toda la clase se levantó para recoger sus cosas, y para cambiar de clase.
-emm, hablamos luego, vale?? quiero preguntarte una cosa
-esta bien, luego hablamos.
Le dije a Jacob, parecía muy contento y salio de la clase acompañado de su mejor amigo.
-Nessi, Nessi!! sabes que??
- no, que??
-Paul me ha dicho de ir al cine esta tarde
me dijo Leah eufórica.
-que pasa chicas?? la clase ha sido constructiva??
pregunto Jane, con una sonrisa maléfica en la cara. Leah le contó todo, todo, lo que había hablado con Paul, no paraba de hablar, de sus reacciones, de sus palabras, de sus miradas. Si ahora estaba así, después de la “cita”, como estaría?
Jane también me pregunto a mi pero yo solo asentía o negaba con la cabeza. No podía hacer nada mas, solo me preguntaba ¿que querrá Jacob de mi?


Las horas pasaban y yo solo podía pensar en que querría Jacob de mi.
Cuando me quise dar cuenta, las clases ya habían terminado, era hora de volver a casa, era la hora de resolver mi duda.
La verdad, es que me demoré bastante para salir del instituto, sentía tanto vergüenza, como miedo, como curiosidad... estaba confusa.
Todo el día pensando en el que querrá y cuando por fin iba a resolver mis dudas, tenia miedo del que poder encontrarme.
Pero me arme de valor y me plante enfrente de él.
-bueno tu dirás- le dije con un hilo de voz y mirando al suelo
-lo primero, hola-me dijo con un sonrisa
-hola
-y lo segundo, mirame a los ojos, me gusta ver tus ojos chocolate.
¡vale, ahora era yo la que me sonrojaba! ¡la que estaba mas roja que un tomate!, es que a quien se le ocurre decir eso. Yo tengo la respuesta, solo a él.
-y sobre lo que te quería decir... ¿que te parece si quedamos mañana?
-¿y porque no me lo puedes decir ahora?- le pregunte con curiosidad
-porque no es el lugar, hay... demasiada gente
-ok ok, di sitio y hora, y allí estaré, pero que sepas que me estas dejando con la intriga
-¿a si?pues que bien, así pensaras en mi hasta que me vuelvas a ver. -
ese chico quería volverme loca
-Bueno pues entonces quedamos en mi casa a las 6:00pm, ¿esta bien?
-si, perfecto... adiós
no le di tiempo a contestar, me di la vuelta y me dirigí a mi casa.
Por la noche, y como cada noche, estuvimos hablando Jane, Leah y yo, por teléfono (una llamada tribanda).
-y que Leah, ¿como te ha ido tu cita?
-pues la verdad... tampoco se ha podido llamar cita, simplemente hemos ido al cine, y ya, no ha pasado nada de nada.
-¿nada de nada?-pregunto Jane
-pues no, estaba muy seco, como si lo que estaba haciendo..., estuviera mal echo..., no se... muy raro.
-no se Leah, mañana habla con él, seguro te da una explicación, no te preocupes
-¿tu crees Renesme?
-si tranquila, seguro que lo que pasaba es que estaba nervioso, jajaja
-si, jajaja
-bueno cambiando de tema...- dijo Leah
-¿y que quería Jacob de ti?-continuo Sol
-saben que chicas, las dejo, es tarde, y mañana... tengo cosas que hacer
-pero explicanos que paso-exigieron las dos
-ya les contare, las quiero.
Y colgué, no tenia ganas de hablar de eso, y tampoco sabia que decir, como plantearme la situación, yo una chica que siempre tenia las cosas bajo control y ahora no se ni por donde agarrarlas.


viernes, 9 de diciembre de 2011

Así es la Vida * Capítulo 2



CAPÍTULO 2:


Al entrar en clase, me di cuenta que algo había cambiado, no exactamente en el sentido literal de la palabra, sino en algo distinto.

Me senté en mi sitio. Las mesas de la clase formaban una especie de “u”, de esa forma todos nos podíamos ver a todos.

El tutor, entró, era un sustituto de nuestra verdadera tutora Senna, ella había cogido la baja por maternidad, ya que había tenido un bebé precioso. Nuestro actual tutor se llamaba James, era un hombre alto y llevaba gafas, siempre tenia su ordenador portátil debajo el brazo, siempre lo llevaba con él. Era un hombre un poco pesado, aunque me reía mucho con él, al igual que el resto de la clase.

James-quería que lo llamáramos por su nombre- se puso a trabajar, a corregir nuestros exámenes, para ser más exactos, ya que él también nos impartía la asignatura de lengua. 

Mientras tanto nos dejaba hacer lo que quisiéramos, como hablar o estudiar,- el noventa y nueve por ciento de las veces era hablar-.

A mi lado se sentaba Leah y enfrente Jane, siempre estábamos las tres juntas. Detrás de mi, se sentaba un chico de pelo castaño y ojos negros, era más alto que yo y también era delgado, él se llamaba Jacob, era un chico repetidor, pero no de los que se meten en líos, como otros tantos,sino que era bastante “bueno”, nunca entendí porque había repetido.

Siempre lo había encontrado un chico normal, sin nada que me llamase la atención.
Pero no se cual fue el preciso instante de aquel día soleado que lo vi de otra forma, con otros ojos, sin darme cuenta empezó a llamarme la atención.

Él no se había fijado en mi, ni si quiera había hecho nada especial para que yo me fijara en él. Pero no se que paso, sus ojos me parecieron los más bonitos que había visto nunca, aunque eran los mismos de siempre. Sentí que expresaban algo diferente ese día. Y no se porque empezó a parecerme guapo, empezó a tener esa “chispa”.

Aunque no le di importancia -creí que no era nada importante, simples hormonas-, estuve pensando en él durante todo el día, no podía sacármelo de la cabeza.

Cuando terminaron las clases me fui hacia mi casa, con la esperanza que ya había terminado el día, y que en el día siguiente todo volvería ser igual que la semana anterior, cuando aun no había encontrado la “chispa” en Jacob. En ese momento solo pensaba en poder aprobar el curso, como pudiera, no quería pensar en chicos, ni se me paso por la mente hacerlo.

Cuando llegue, deje la mochila encima de la cama, me cambie de ropa, para poder estar más cómoda, y me dirigí hacia la cocina para prepararme la pizza como me había dicho mi madre por la mañana.

Cuando termine de comer deje el plato en el fregadero -en ese momento no tenia ganas de ponerme a fregar-, y me fui hacia mi habitación, porque tenia que pensar, debía de pensar en lo que había sucedido, no podía ser que ahora, en este preciso momento, cuando menos quería, cuando no lo quería, voy y me cuelgo por un chico, el cual nunca me había hablado, ni yo a él tampoco, ni tampoco nos habíamos mirado, excepto cuando por la mañana vi sus bonitos ojos color negros, no, no eran bonitos, eran los mismos ojos de siempre, pero... eran tan bonitos...

Esa noche, soñé con él. Iba andando por la orilla de la playa, de repente aparecía él corriendo hacia mi dirección, pero me pasaba, sin darse cuenta que yo estaba ahí, y yo me quedaba quieta, no me podía mover, en cambio él seguía corriendo a mis espaldas, y yo me quedaba bobamente observándolo, de repente él se giraba y me miraba fijamente con sus ojos verdes y una bonita sonrisa en la boca. En ese preciso momento sonó el despertador. Y todo termino, el sueño acabo, y volvía a comenzar un nuevo día, otro día que podía volver a ver ese príncipe, ese príncipe que me había tocado por potra, y que yo en un principio nunca quise, pero que después de ese sueño que me dejo traspuesta, me estaba pensando si tirar el ticket para no poder devolverlo jamas.

Me arregle como siempre, como cada mañana. Desayune, y me fui pitando hacia el instituto- como siempre llegaba tarde-.

Cuando entre en clase estaba ahí, sentando, ablando con su compañero. Pero hubo algo extraño. Se quedo mirándome bobamente y cuando yo le dirigí la mirada él bajo la cabeza, como aquel que no quiere la cosa. ¿que había sucedido?¿me estaba volviendo loca, o el también me estaba mirando?¿se fijo en mi?, no estaba al cien por cien segura de las respuesta a las preguntas que me había formulado en menos de un segundo, lo único que sabia, con mucha seguridad, porque lo estaba viendo con mis propios ojos en ese preciso momento es que Jacob estaba sonrojado, ¿porque me había dado cuenta que le miraba? Eso no lo sabia.

Me senté en mi sitio sin poder sacarme de la cabeza ese color hermoso de sus mejillas. En toda la hora de ingles tuve la extraña pero agradable sensación de que me estaba mirando, y que no podía dejar de hacerlo.

Sonó el timbre y nos tocaba biología, él se fue sin levantar la cabeza del suelo pero pude percibir una bonita sonrisa en sus labios. Pero paso algo que no me esperaba en clase no entro la profesora se biología sino que entro la de física.

-La señorita Jessica no va a venir hoy. Estaremos todos juntos, los de física y los de biología.

Dicho esto, pasaron varias cosas a la vez, entraron los de física, Leah se puso roja, Paul se sentó al lado de Leah y a mi lado se sentó... Jacob.

Cuando paso esto, se escucharon las risas de Jane y diversos comentarios de los chicos de física.

-Shh...silencio o pongo deberes- dijo con tono autoritario la profesora Heidi.


sábado, 26 de noviembre de 2011

Así es la vida * Capítulo 1



CAPÍTULO 1:


¿Como una persona puede cambiarte tanto la vida?¿Como puede hacer que no puedas dejar de pensar en ella ni un solo instante sin la necesidad de mover un solo dedo?.

Todo parecía normal ese día, me levante por la mañana a regañadientes cuando sonó el despertador del ultimo mobil que me había regalado mi madre por mi cumpleaños, ese año como ya había cumplido los dieciséis años de edad, mis padres me compraron por fin, el mobil que yo quería.

Iba con el tiempo justo ya que como siempre, me costaba mucho levantarme por la mañana, y la noche anterior me había acostado tarde por cumpla de los exámenes.

Aunque conocía el sistema de mi profesora de biología, la profesora Jessica, sabia que iba a suspender, pero mejor un cuatro que no un cero, al menos eso decía.
Mi profesora de biología era una señora mayor, le faltaban pocos años para jubilarse, y como no, llevaba ropa de su tiempo, vestidos de estampados diversos, mayoritariamente de flores.
El examen consistía en todo lo relacionado con la célula, un tema que la verdad, no me apasionaba en absoluto.

Me vestí con lo primero que encontré en el armario, unos pantalones de tubo y un poco rasgados, aunque mi padre no le gustaban en absoluto, una camiseta de color blanca y mis converse negras.
Entre en el baño y me miré en el espejo viendo como cada mañana mi cara, me la lavé y también los dientes, y deje mi cabello a lo “natural”, ya que no tenia tiempo para entretenerme, ni ganas para hacerme algo mas sofisticado. Si tía Alice me viera, seguro que no me dejaría salir de casa..

Me fui hacia la cocina donde me esperaba mis padres para desayunar, mi madre, Bella, ya había pasado los treinta, pero aun así parecía que tenia menos, su cabello le llegaba a media espalda, era morena y lucía siempre unos adorables tirabuzones en las puntas. Sus ojos de un color marrón chocolate.. yo siempre los había envidiado.

Mi padre, Edward, también estaba en la cocina, él tenia el cabello color bronce y siempre despeinado, mama siempre que podía los intentaba peinar con sus dedos. Él tenia los ojos verdes, un color muy intenso, como la hierba en verano.

Yo era exactamente, una mezcla de los dos, había heredado el cabello de mi padre y los ojos de mi madre, aunque los míos no parecían derretirse cuando los mirabas como pasaba con los suyos..

Me estaba tomando solo un vaso de leche, ya que recién levanta no me entraba nada más, pero con las prisas, se me cayó un poco de leche, y es que con los ojos pegados, no sabía ni como me llamaba.
Recogí la leche, y termine de desayunar. Hice mi cama y cogí la mochila, estaba acostumbrada al peso de ella, pero me costaba cargármela a la espalda.

-Reneesme- me dijo mi madre antes de salir por la puerta- acuérdate que hoy comes sola, tu padre y yo no estaremos.

-Vale, mama, hasta la noche. Adiós papa.

Les di un beso y salí pitando hacia el instituto, llegaba tarde, la campana de entrada ya había sonado, y casi todos los alumnos ya habían entrado, solo quedaban los típicos chavales que les gusta meterse en líos y hacer campana.

Del camino que hay de mi casa al instituto, tuve la sensación que algo pasaría, no sabia si era algo bueno o malo, pero era un presentimiento.

-¡Reneesme, espera!- me grito una voz que yo conocía, me gire, y me di cuenta que esa voz correspondía a la de Leah, una de mis mejores amigas. Leah era mas bajita que yo, era morena, su cabello caía liso hacía su espalda, sus ojos eran del mismo color que su pelo, y ese verano se había echo un tatuaje en la espalda de un lobo que sus padres no sabían que existía.
Leah iba a las mismas clases que yo, ella quería estudiar biología, para luego poder especializarse en zoología.

-¿Ya has estudiado para el examen?-me pregunto, con una voz irónica, aun que sabia que había pasado toda la noche estudiando el temario, ella al igual que yo sabia que iba a suspender.

-Mucho, aunque no se para que...- le conteste con voz resignada.

El camino hasta la clase de biología lo hicimos en silencio. Cuando llegamos estaban todos sentados, repasando en el ultimo momento.

En una esquina al final de la clase, estaba mi otra mejor amiga, Jane. Ella era la mas bajita de las tres y siempre se quejaba por eso, era rubia, su melena llegaba hasta mitad de la mejilla, tenia una nariz que a mi siempre me había gustado, sus ojos eran del mismo color que las hojas en otoño, y igual que Leah y que yo iba a las mismas clases.
Ella quería estudiar biología marina, su animal preferido era la ballena, y todo lo que estaba relacionado con ella le apasionaba, igual que todo lo relacionado con el mar.

-Buenos días, ¿ya habéis estudiado?- nos dijo, ella también sabia que iba a suspender.

Hice un movimiento de cabeza en señal de afirmación, con eso se daba por contestada, ella sabia que por las mañanas, y mas a primera hora, no me gustaba hablar, ya que iba medio dormida, y necesitaba mi tiempo para despertarme.

Las tres llevábamos unas pulseras iguales, en señal de nuestra amistad, por mucho que nos peleáramos, y pasaremos dificultades, siempre seriamos amigas.

Me senté en mi sitio, y me di cuenta que en la clase habían dos clases de listos:
los listos, porque eran listos. Allí entraban Emily, y un chico llamado Quil.
Y los listos, porque llevaban chuletas, con todo lo que entraba en los exámenes, allí entraba casi toda la clase, era la única forma de aprobar, y de eso yo también me había dado cuenta, ya que también había echo chuletas, y había aprobado los exámenes, pero me había dado cuenta que si seguía haciendo chuletas, no aprobaría por lo que sabia sino por lo que ponía ellas.

Por fin llego la profesora Jessica, con los exámenes en la mano, los empezó a repartir y por la cara de mis compañeros, sabia que esa vez era muy pero que muy complicado, a los listos de chuletas, estas no le servirían para mucho. Menos mal que yo no había echo ninguna porque habría sido una forma bastante absurda de perder el tiempo.

Me entrego el examen y empece a escribir, sabia que tenia que rellenar lo máximo posible, y aproximarme al cinco como fuera.

Cuando termine el examen, solo quedaban diez minutos para terminar la clase, me levante y se lo entregue a la profesora Jessica. Me fije que llevaba en el mismo vestido de flores que durante toda la semana se había puesto, pensé en que ya sabia de donde venia eso olor “tan especial”.

Cuando sonó el timbre para cambiar de clase, nos dirigimos a nuestra clase, ya que tocaba tutoria, me alegró pensar en eso, ya que era una hora de bastante relax, una hora para hablar y reír.

Mientras nos dirigíamos hacia nuestra clase, Leah aceleró el paso, me preguntaba porque seria, entonces me di cuenta que nos cruzaríamos con le chico que le gustaba, él se llamaba Paul , un chico guapísimo, ella estaba muy colada por él, pero nunca le había confesado lo que sentía.

- Un día me voy a cansar, de ver esta situación tan ridícula,y le diré a Paul todo lo que siente Leah por él- dijo Jane.

A ella y a mi nos entro la risa, ya que sabíamos que sino lo hacíamos de esa manera, Leah nunca se lanzaría a por él.


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