Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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martes, 22 de marzo de 2016

¿Nuestro destino? * Capítulo 5

Summary: Bella y Edward han viajado por muchas vidas, han combatido a centenares de enemigos oscuros, para poder estar juntos. Pero cuando su deseado destino casi esta en sus manos, Edward cae en una maldición poderosa. Un simple contacto entre ellos le causaría la muerte a Edward llevándoselo a Shadowland. Bella desesperada por salvar a Edward, consigue ayuda de un surfo: James. Aunque se acaban de conocer, James le resulta muy familiar. Traicionando a Edward, Bella es atraída por James, con su cabellera rubia, sus ojos verdes, sus poderes mágicos y un pasado muy misterioso. Bella sabe que Edward es su alma gemela y nunca lo olvidara. Pero al pasar del tiempo, su conexión con James crecerá más y será más fuerte, poniendo a prueba su amor por Edward como nunca antes...

N/A:  Los personajes son de la magnifica Meyer. Continuació de "Solos tú y yo". Adapatción del libro de Alison Nöel Shadowland





CAPÍTULO 5


Cuando llego a la mesa del almuerzo, me siento al lado de Edward, aliviada al encontrar todo tan normal como cualquier otro día. La mano enguanta de Edward me aprieta la rodilla mientras escaneo, rápidamente, el campus en busca de Emmett, a la vez que él piensa: 

―Se ha ido.‖
 
¿Ido? Me quedo boquiabierta, esperando que él piense ―ido‖ como en que no está en los alrededores, como oposición ha ―ido‖ en un montón de polvo. Pero Edward sólo se ríe, el suave sonido reverberante de su cabeza a la mía.
 
―No aniquilado. Te lo aseguro. Sólo ausente, eso es todo. Se marchó hace unos minutos con un tipo al que nunca había visto antes.‖ 

―¿Hablaron? ¿Trató de provocarte?‖  Edward sacude la cabeza, sus ojos mirando a los míos mientras yo agrego: ―Bien, porque no podemos permitirnos el lujo de ir tras él. ¡No tiene el antídoto, él lo admitió! Lo que significa que todo lo que tenemos que hacer ahora es encontrar una manera de…‖ 

―Bella.‖  Él frunce el ceño. ―¡No es posible que le creas! Esto es lo que hace Emmett. Miente y
manipula a todos a su alrededor. Tienes que permanecer lejos de él… él te está utilizando.
No se puede confiar en él.‖ 

Sacudo mi cabeza. Esta vez es diferente. Puedo sentirlo. Y necesito que Edward también lo sienta. 

―Él no está mintiendo, en serio. Dijo que…‖ 

Ni siquiera termino la idea antes de que Rosalie se incline hacia delante, mirando a ambos lados entre nosotros, mientras dice: 

―Bueno, eso es todo. Sólo que, ¿qué diablos está pasando aquí? En serio, ya basta.‖ Yo  me doy cuenta de cómo su aura amarilla amistosa cambia de forma brusca a la dureza deliberada de su conjunto negro. Sabía que significaba que no tiene mala voluntad, que ella está, definitivamente, preocupada por nosotros. ―En serio, es como… es como su tuvieran algún tipo de forma espeluznante de comunicarse. Como gemelos o algo así. Sólo que el vuestro es en silencio y más inquietante.‖ Me encojo de hombros y abro mi paquete de almuerzo, pasando por los movimientos de desenvolver el sándwich que no tengo planeado comer, decidida a ocultar cuánto me ha alarmado su pregunta. Golpeé mi rodilla contra la de Edward, telepáticamente instándolo a intervenir y manejar el asunto, ya que no tengo ni idea de lo que decir.
―No intentéis hacer parecer que no está sucediendo.‖ Sus ojos se estrecharon por la sorpresa. ‖ He estado viéndolos por un tiempo y ya están empezando a asustarme.‖ 

―¿Qué te está asustando?‖  Alice mira hacia arriba, levantando la vista de su teléfono, pero sólo un momento antes de volver a los mensajes de texto de nuevo. 

―Esos dos.‖  Señala con una uñas cortas y pintadas de negro con un pedazo de glaseado rosa pegado en la punta. ―Te lo juro, se vuelven más extraños cada día‖. 

Alice asiente con la cabeza, dejando su teléfono mientras se toma un momento para mirarnos. 

―Sí, he querido mencionar eso antes. Chicos, ustedes son  raros.‖  Ríe.
 
―Oh, ¿y el conjunto de Michael Jackson, la cosa del guante?‖ sacude la cabeza y frunce los
labios.  ―Así que no está funcionando para ti. Ese aspecto está tan pasado de moda que incluso tú no puedes traerlo de vuelta.‖ Rosalie frunce el ceño, molesta por la broma de Alice, dado que ella trata de ser seria. ―Ríete todo lo que quieras.‖ Dice con la mirada constante y firme. ‖Pero algo pasa con esos dos. Puede que no sepa qué, pero voy a averiguarlo. Voy a llegar al fondo de todo esto. Ya lo verás.‖ 

Estoy a punto de hablar cuando Edward sacude la cabeza y revuelve su bebida roja, inclinado hacia Rosalie mientras dice: 

―No pierdas tu tiempo, no es algo siniestro como piensas‖ Sonríe con su mirada fija en ella.
―Estamos practicando la telepatía, eso es todo. Intentar leer la mente del otro en lugar de hablar todo el tiempo. Así dejamos de meternos en problemas en las clases.‖  Se ríe, haciendo que apriete mi sándwich tan fuerte que un chorro de mayonesa sale por los lados. Boquiabierta porque mi novio acaba de decidir de manera arbitraria romper nuestra regla número uno: ¡No le digas a nadie lo que somos o lo que podemos hacer! 

Calmándome ligeramente cuando Rosalie pone los ojos en blanco y dice: 

―Por favor, no soy una idiota‖.

―No estaba implicando que lo fueras‖ Edward sonríe. ―Es muy real, te lo aseguro. ¿Te gustaría probar?‖ Me congelo, cuerpo sólido, inmóvil, como si asistiéramos a un desastre en el lado de la carretera. Sólo que ese desastre en particular soy yo. ―Cierra los ojos y piensa en un número entre uno y diez‖  Asiente, su mirada serena se reúne con la suya. ―Focaliza ese número con todas tus fuerzas. Míralo en tu mente tan claramente como puedas y, en silencio, repite el sonido una y otra vez. ¿Entendido?‖ Ella se encoge de hombros, y junta las cejas como si estuviera en una concentración profunda. A pesar de todo, lo que se necesita es un vistazo rápido a su aura, transformándose en un verde oscuro engañoso y un breve vistazo a sus pensamientos para ver que sólo está fingiendo. La elección de concentrarse en el color azul en lugar de un número aleatorio como Edward dijo. Miro entre ellos, sabiendo que ella está junto con él, segura de que su oportunidad de cada diez para conseguir el número correcto trabaja demasiado a su favor. Frotándose la barbilla, sacude la cabeza y dice: 

―No parece que esté recibiendo nada. ¿Estás segura de que estás pensando en un número entre el uno y el diez?‖ Ella asiente, profundizando su enfoque en un hermoso color azul vibrante.
 
―Entonces, debemos tener los cables cruzados.‖ Se encoge de hombros. ―Yo no estoy recibiendo ningún número.‖

―¡Inténtalo conmigo!‖ Alice, abandona su teléfono y se inclina hacia Edward. Los ojos apenas cerrados, los pensamientos difícilmente enfocados antes de que Edward jadeé: ―¿Te vas a Florencia?‖ eAlic sacude la cabeza. ―Tres. Para tu información, era el número tres.‖ 
 
Pone los ojos en blanco y sonríe. ―Y, por cierto, todo el mundo sabe que voy a Florencia.
Buen intento.‖ ―Todos menos yo.‖ Dice Edward, la mandíbula apretada, y con la cara pálida de repente.

―Bueno, estoy seguro de que te lo dijo Bella. Ya sabes, telepáticamente.‖ Se ríe, volviendo
a su teléfono otra vez. Me acerco a Edward, preguntándome por qué está tan molesto por el viaje de Alice. Quiero decir, sí, él solía vivir allí, ¡pero eso fue hace cientos de años! Aprieto su mano, pidiéndole que me mire, pero sólo observa a Alice con esa misma mirada afectada en su rostro.
 
―Buen intento con todo lo del ángulo de la telepatía.‖ Dice Rosalie, pasando el dedo por la
parte superior de su pastelito que está cubierto con glaseado de fresa. ―Pero me temo que vas a tener que intentar un poco más que eso. Todo lo que has conseguido demostrar es que son aún más extraños de lo que yo pensaba. Pero no te preocupes, voy a llegar al fondo de esto. Voy a exponer su pequeño y sucio secreto en poco tiempo.‖ Contengo una risa nerviosa, esperando que ella sólo esté bromeando. A continuación, miró en su mente sólo para ver que ella está diciéndolo en serio.
 
―¿Cuándo te vas?‖ pregunta Edward, pero sólo por iniciar una conversación, ya que ha
descubierto la respuesta en la cabeza de Alice. 

―Pronto, pronto, pero no lo suficiente.‖ Dice ella, iluminándosele los ojos.
 
―¡Que comience la cuenta regresiva!‖ Edward asiente con la cabeza, su mirada se ablanda
mientras dice: ―Te va a encantar. Todo el mundo la ama. Firenze es hermoso, un lugar encantador.‖ ―¿Has ido?‖ Preguntan al mismo tiempo Alice y Rosalie. Edward asiente con la cabeza, mirando a lo lejos. ―Viví ahí una vez… hace mucho tiempo.‖ Rosalie miraba entre nosotros, entornando los ojos de nuevo antes de decir: 
―Tanya y Emmett también vivieron allí.‖ Edward se encoge de hombros con expresión ambigua, como si la conexión no significara nada para él.
 
―Bueno, ¿no te parece que es un poco extraño? Todos ustedes vivieron en Italia, en el
mismo lugar, y todos acabaron aquí, a pocos meses los unos de los otros, ¿no?‖  Ella se inclina hacia él, abandonando su pastelito en busca de algunas respuestas.

Pero Edward, está sólido, negándose a ceder ni a hacer nada que pueda a dar de hablar. Él sólo toma un sorbo de su bebida roja y levanta los hombros de nuevo, como si no valiese la pena entrar en eso.
 
―¿Hay algo que deba ver mientras esté allí?‖ pregunta Alice, más para romper la tensión. ―¿Cualquier cosa que no debería perderme?‖ Edward mira de reojo, fingiendo pensar, aunque la respuesta llega rápidamente.
 
―Todo lo de Florencia vale la pena verlo. Pero, sin duda, tienes que ver el Ponte Vecchio,
que es el primer puente en cruzar el río Arno y el único que quedó en pie después de la guerra. Ah, y deberías visitar la Galería de la Academia, que alberga el David de Miguel Ángel, entre otras obras importantes, y, tal vez, el…‖ ―Definitivamente, golpearé al David.‖ Dice Alice. Así como el puente, y el famoso Duomo II, y todos los temas que vienen al principio de la guía, los diez primeros, aunque estoy más interesada en los más pequeños, lugares especiales, fuera de la ruta tan trillada típica, ya sabes, sitios de moda donde van todos los florentinos. Emmett deliraba acerca de este único lugar, no recuerdo el nombre, pero se supone que en la casa hay algunos objetos oscuros, artefactos, pinturas del Renacimiento y cosas que muy pocos conocen. ¿Tienes algo así? O incluso clubes, tiendas ¿ese tipo de cosas? Edward lo mira, su mirada es tan intensa que me envía un escalofrío por la espalda.
 
―Nada de improviso.‖ Dice, tratando de suavizar el aspecto, aunque su voz revela una ventaja definitiva.‖ Aunque cualquier lugar que reclame ser una gran casa de arte, pero
que no esté en la guía es probablemente una falsificación. El mercado de antigüedades se ha llenado de falsificaciones. No debes perder el tiempo cuando hay tantas otras cosas más interesantes por ver.‖ Alice, se encoge de hombros, aburrido de la conversación y vuelve a los mensajes de texto de nuevo.
 
―Lo que sea.‖ Murmura, los pulgares tocando rápidamente el teclado. ―No te preocupes,
Emmett dijo que me haría una lista.‖


 

martes, 15 de marzo de 2016

¿Nuestro destino? * Capítulo 4

Summary: Bella y Edward han viajado por muchas vidas, han combatido a centenares de enemigos oscuros, para poder estar juntos. Pero cuando su deseado destino casi esta en sus manos, Edward cae en una maldición poderosa. Un simple contacto entre ellos le causaría la muerte a Edward llevándoselo a Shadowland. Bella desesperada por salvar a Edward, consigue ayuda de un surfo: James. Aunque se acaban de conocer, James le resulta muy familiar. Traicionando a Edward, Bella es atraída por James, con su cabellera rubia, sus ojos verdes, sus poderes mágicos y un pasado muy misterioso. Bella sabe que Edward es su alma gemela y nunca lo olvidara. Pero al pasar del tiempo, su conexión con James crecerá más y será más fuerte, poniendo a prueba su amor por Edward como nunca antes...

N/A:  Los personajes son de la magnifica Meyer. Continuació de "Solos tú y yo". Adapatción del libro de Alison Nöel Shadowland





CAPÍTULO 4


Mientras me dirigía hacia mi clase de historia estaba preguntándome ¿que sería peor – ver a Emmett o al Sr. Muñoz? Porque si bien no he visto ni hablado con ninguno de ellos desde el pasado viernes cuando mi mundo entero se vino abajo – no hay duda de que les deje a ambos en una nota bastante extraña 

Mi último contacto con Muñoz consistió en mí poniéndome sentimental y no solo confiándole mis poderes síquicos – que es algo que nunca hago – sino también animándolo a una cita con mi tía Esme – que es algo que estoy empezando a lamentar seriamente. Y tan horrible como eso fue, solo rivalice mis últimos momentos con Emmett cuando apunte mi puño a su chacra del ombligo, determinada no solo a matarlo sino a borrarlo completamente. Y lo hubiera hecho también – excepto por el hecho de que estaba totalmente estrangulada y él escapo. Y aunque en retrospectiva eso probablemente funcionara para mejor, todavía estoy tan furiosa con él, ¿qué quien diría que no lo intentaría otra vez? Pero la verdad es, que se que no voy a intentarlo de nuevo. Y no solo porque Edward pasó toda la clase de Ingles sermoneándome telepáticamente sobre que la venganza nunca es la respuesta, que el karma es lo único y es solo el verdadero sistema de justicia, y mucho mas de, blah, blah, blah – pero principalmente porque no está bien. 

A pesar del hecho de que Emmett me engaño y de la peor manera, dejándome absolutamente sin ninguna razón para confiar en él de nuevo - y sin embargo no tengo el derecho de matarlo. Eso no resolverá mi problema. No cambiara nada. Aunque él es horrible, malo, y todo lo que abarque de mal, aun así no tengo el derecho de… ―¡Bueno, ahí está mi mono sinvergüenza!‖ 

El se desliza a mi lado, con el cabello rubio todo despeinado, los ojos azules como el océano, y los dientes blancos y brillantes, estirando tranquilamente su fuerte brazo bronceado a través de la puerta del salón de clases, salvándome de no acercarse demasiado. Y eso es todo lo que necesita. El irritante ronroneo de su acento Británico poco convincente y su completa malevolencia de su mirada de soslayo (de reojo), y simplemente así estoy tentada de matarlo de nuevo. Pero no lo haré. Le prometí a Edward que permanecería a salvo en la clase sin acudir a eso. 

―¿Así que dime, Bella, como estuvo tu fin de semana? ¿Disfrutaste tú y Edward de una buena velada? ¿Él fue capaz de – sobrevivir a ti – por casualidad?‖ 

Empuño mis manos a los costados, imaginando como se vería sin tener nada más que un montón de ropa de diseñador y un montón de polvo, a pesar del voto de no-violencia que tome.

―Porque si no, si no consideraste mi consejo y sacaste a ese viejo dinosaurio a dar un
paseo, entonces supongo que tendré que ofrecerte mis más profundas condolencias‖. 

Asiente, la mirada fija sobre la mía, bajando la voz mientras añade. 

―No te preocupes, no estarás sola por mucho tiempo. Una vez que el periodo de luto apropiado termine, estaré encantando de intervenir y llenar el vacío que su extinción ha dejado‖. 

Me concentro en mi respiración, manteniéndola lenta y constante mientras tomo el fuerte, bronceado y musculoso brazo que bloquea mi camino, sabiendo que todo lo que necesito es una buena posición de karate para romperlo por la mitad.
 
―Al demonio, incluso si realmente logras contenerte y mantenerlo vivo,  y todo lo que necesitas es hablar yo estaré a tu lado‖. 

Sonríe, sus ojos posándose sobre mí de la manera más íntima. 

―Pero no hay necesidad de responder demasiado rápido o comprometerse todavía. Tomate el tiempo que quieras. Porque, Bella, te aseguro, a diferencia de Edward, soy un hombre que puede esperar. Además, es solo cuestión de tiempo antes de que vengas a mí al fin y al cabo‖.

 ―Solo hay una cosa que quiero de ti‖.  Estreche mi mirada hasta que todo lo que esta rodeándonos se distorsionó. ―Y eso es que tú me dejes en paz‖. El calor subiendo por mis mejillas mientras su más descarada mirada se profundiza. 

―Me temo que no, cariño‖.  Se ríe, examinándome y moviendo su cabeza. ―Confía en mí, lo querrás de esa manera, pero no te preocupes, como dije, esperare todo el tiempo que sea necesario. Es Edward el que me preocupa. Y tú deberías preocuparte también. Por lo que vi aquellos últimos seiscientos años, él es un hombre impaciente. Es un poco materialista realmente. No espera mucho tiempo por algo, eso es todo lo que te puedo decir‖. Trago con dificultad y me esfuerzo por mantener la calma, recordándome no caer en su trampa.

Emmett tiene la destreza de de hallar mi debilidad, mi kriptonita sicológica por así decirlo, y vive para explotarlo. 

―No me malinterpretes, el siempre ha sido uno de los que guarda las apariencias – usar el brazalete negro, y pareciendo inconsolable en el velorio – pero confía en mí, Bella, el musgo no tiene tiempo de adherirse a su zapato antes de él vuelva al acecho. Buscando ahogar sus penas en cualquier cosa o – debería de decir en quienquiera – que pudiera. Y aunque prefieras no creerlo, tómalo en cuenta de alguien que ha estado allí todo el tiempo. Edward no espera por nadie. Y ciertamente nunca espero por ti‖. 

Respiro profundamente, llenando mi cabeza con palabras, música, ecuaciones matemáticas que se extienden mucho más allá de mis capacidades, cualquier cosa para ahogar las palabras que son como flechas cuidadosamente afiladas y dirigidas a mi corazón. 

―Síp. ¡Lo he visto con mis propios ojos, lo hice -Sonríe mientras cambia de posición en sus lujosos zapatos londinenses, y se apoya hacia a tras de nuevo. -Tanya lo vio también. Rompió su pobre corazón. Aunque, diferencia de mí,  y me temo, que también a diferencia de ti, el amor de Tanya era incondicional. Dispuesta de recibirle sin importar donde hubiera estado, sin hacer preguntas. Lo que, enfrentémoslo, es algo que tú nunca harías‖. 

―¡Eso no es verdad!‖ grite, con voz ronca, seca, como si fuera la primera vez que la usara en todo el día. ―He tenido a Edward desde el momento en que nos conocimos – Yo –―, me detengo, sabiendo que no debí haber comenzado. Es inútil participar en esta lucha.
 
―Lo siento, querida, pero estas equivocada. Nunca has tenido a Edward en lo absoluto‖. Un
beso por aquí, un poco de manitas sudadas allá ―-encoge los hombros, con mirada burlona. "Es en serio, Bella, ¿crees que algunos patéticos intentos de llegar a segunda base realmente puede satisfacer a una ávido, narcisista, auto-indulgente como él? ¿Por más o menos de cuatrocientos años?" Trago con dificultad, obligándome a tranquilizarme así no lo aparente cuando digo ―Eso es mucho más de lo que alguna vez tuviste con Tanya".
 
"No gracias a ti‖, el escupe las palabras, con su dura mirada fija en la mía. ―Pero, es como
dije, soy un hombre que puede esperar. Edward no lo es‖.  Sacude su cabeza.
―Es una pena que estés tan decidida de hacerte la difícil. Tú y yo somos mucho más
parecidos de lo que piensas. Ambos suspirando por alguien que en realidad nunca tendremos-‖ 

―Te podría matar ahora mismo", susurro, con voz inestable, las manos temblorosas, aunque le prometí a Edward que no haría esto, incluso aun cuando se que es lo mejor. ―Podría‖-aspiro lentamente, sin querer que el sepa lo que sólo Edward y yo sabemos, que apuntar al chakra más débil de un inmortal, una de los siete energías centrales del cuerpo, es la manera más rápida de eliminarlos. 

―¿Podrías qué?‖ Él sonríe, su cara y su respiración tan cerca enfría mi mejilla.  ―¿Golpearme en mi centro sagrado, quizás?‖

Me quedo boquiabierta, preguntándome dónde pudo haber aprendido eso. Pero él sólo se ríe, moviendo la cabeza mientras dice, 

"No te olvides, cariño, Edward estuvo bajo mi hechizo, lo que significa que me lo dijo todo, y respondió a cada pregunta, incluyendo algunas sobre ti". 

Me quede ahí, negándome a reaccionar, decidida a lucir compuesta, serena, pero ya  era demasiado tarde. Él llegó a mí. Justo a donde cuenta. Y no creo que él no lo sepa. 

"No te preocupes, cariño. No tengo planes de ir tras de ti. A pesar de que es evidente tu falta de discernimiento y trágico mal uso del conocimiento me dice que un golpe rápido a mi chakra de la garganta es todo lo que se necesitaría para destruirte por completo".  

El sonríe, su lengua serpentea alrededor de sus labios. 

"Me estoy divirtiendo demasiado observándote retorcerte al intentar algo así. Además, no tardarás demasiado hasta que estés bajo mis órdenes. O incluso sobre mí. Las dos maneras me parecen bien." Se ríe, sus ojos azules fijos en los míos, mirándome de una manera tan molesta, íntima, y tan profunda, que mi estómago no podía dejar de exhalar. "Te dejaré a ti los detalles. Pero no importa lo mucho que lo desees, no vas a ir tras de mí tampoco. Sobre todo porque yo tengo lo que quieres. El antídoto para el antídoto. Te lo aseguro. Sólo tendrás que encontrar una forma de ganártelo. Tendrás que pagar el precio correcto". 

Me quede boquiabierta, con la boca seca y la mandíbula floja, recordando cómo el pasado viernes el había afirmado la misma cosa. Estuve tan distraída por el despertar de Edward despertar que había olvidado, hasta ahora. Aprieto mis labios, mientras encuentro su mirada con la mía, mi esperanza crece, por primera vez en días, sabiendo que es sólo cuestión de tiempo hasta que el antídoto sea mío. Sólo necesito encontrar una manera de obtenerlo de él. 

"Oh, mira eso." Él sonríe. "Parece que olvidaste nuestra cita con el destino". El levanta el brazo y yo empiezo a abrirme paso, pero entonces él lo baja muy rápidamente, riendo mientras me mantiene encerrada. "Respira profundamente", él susurra, sus labios rodean el borde de mi oreja, sus dedos se deslizan sobre mi hombro, dejando un helado frío en su camino. "No hay necesidad de pánico. No hay necesidad de asustarse de nuevo. Estoy seguro de que podremos llegar un acuerdo mutuo, encontrando una manera que todo funcione". 

Le doy una mirada, asqueada por el precio que ha establecido, mis palabras son lentas y deliberadas, cuando digo: 

"¡Nada de lo que me digas o hagas me podría convencer de acostarme contigo! ", justo cuando el Sr. Muñoz abre la puerta, permitiendo que toda la clase lo escuche. 

"Whoa," Emmett sonríe, levantando las manos en señal de rendición mientras retrocede hacia el fondo del salón.  "¿Quién dijo algo de eso, amiga?" Él echa la cabeza hacia atrás y se ríe, lo que permite que su espeluznante Tatuaje uroboros parpadee dentro y fuera de mi vista. "Quiero decir, no quiero decepcionarte, querida, pero yo busco un buen revolcón, y… ¡una virgen seria lo último que buscaría!

 Camine hacía mi escritorio, con mis mejillas encendidas, y mi mirada fija en el suelo, paso los próximos cuarenta minutos observando cómo mis compañeros estallan en histeria cada vez que Emmett dirige un asqueroso sonido hacía mi, a pesar de lo numerosos intentos de el Sr. Muñoz para callarlos. Y en el momento en que la campana suena, yo corro hacia la puerta. Desesperada por llegar a Edward antes que Emmett lo haga, convencida de que Emmett lo hará enfurecerse y él responderá, y ninguno de los dos complementos pueden permitirlo, ahora que Emmett tiene la llave. Pero justo cuando gire la perilla escucho decir, 

―¿Bella? ¿Tienes un minuto?" Me detengo, mis compañeros se acumula detrás de mí, deseosos de llegar al pasillo, donde puedan seguir a Emmett y burlarse de mí un poco más. Su risa burlona llega hacia mí mientras me dirijo al Sr. Muñoz para ver lo que quiere.   

"Lo hice". Dijo sonriente, con postura rígida, y su voz ansiosa, pero aún todavía más ansioso por que yo lo supiera. Yo cambio mi incómoda postura, moviendo mi mochila de un hombro al otro, deseando que hubiera tomado el tiempo para aprender la remota visibilidad para poder mantener un ojo en las mesas del almuerzo y asegurarme que Edward se apegue al plan. "Me acerqué a ella. Tal como me lo dijiste.‖ Él asiente. Yo hago bizcos, volviendo mi atención a él, mi intestino se retuerce mientras comienzo a comprender. "¿La mujer de Starbucks? ¿Esme? La vi esta mañana. Incluso hablamos por un momento, y él encoge los hombros, con la mirada a la deriva, evidentemente, aún está muy emocionado por el evento. 

Me pongo de pie ante él, sin aliento, sabiendo que tengo que detener esto, haciendo lo que sea necesario, antes de que se salga de control. "Y tienes razón. Ella es realmente agradable. De hecho, probablemente no debería decírtelo, pero vamos a ir a cenar este viernes por la noche". Asiento, en trance, las palabras pasan por encima de mí, mientras le doy un vistazo a su energía y la veo desarrollarse en su cabeza: Esme de pie en la fila, ocupándose de sus propias cosas, hasta que el Sr. Muñoz se acerca a ella, haciéndola darse la vuelta y sonreír, eso, ¡eso es un vergonzoso coqueteo! Salvo que no hay vergüenza en lo absoluto. Al menos no por parte de Esme. Tampoco es el caso del Sr. Muñoz. No, la vergüenza es toda mía. Estos dos no podrían ser más felices. Esto no puede suceder. Por demasiadas razones, esta cena no puede tener lugar

Uno de ellas es que Esme no es sólo mi tía, sino también mi tutora, mi guardián, ¡mi única pariente viva en el mundo entero! Y otra razón, posiblemente incluso más urgente, es el hecho de que, gracias a mi patética y sentimental, debilidad el pasado viernes, Muñoz se enteró de que soy psíquica, ¡mientras que Esme no lo sabe! He tomado grandes medidas para mantener esto en secreto, y no hay manera en que vaya a ser expuesta por mi enamorado profesor de historia.   Pero justo cuando estoy a punto de decirle que absolutamente, bajo ninguna circunstancia, puede llevar a mi tía a cenar y / o divulgar cualquier información que podría haber confesado accidentalmente durante un momento de debilidad y cuando estaba segura de que nunca volvería a verlo, él se aclara la garganta y dice:
 
―Como sea, deberías ir y conseguirte algo para almorzar antes de que sea demasiado tarde. No era mi intención el retrasarte tanto, yo solo pensé…"   

"Oh, no, está bien, digo.  "Yo sólo…"   Pero él no me deja terminar. El prácticamente me empuja fuera de la puerta mientras que despide, diciendo: 

"Vamos. Ve a buscar a tus amigos. Solo pensé que debería darte las gracias, eso es todo."





Hola mis lectores!
Perdón por el retraso con este fic/adaptación, pero la verdad que he estado muy liada con mis estudios, y aunque parezca mentira, las adaptaciones, también hay que prepararlas bien :)

Espero (con muchas ganas) vuestros comentarios!

Besos grandes! Os amo!
 
 

martes, 23 de febrero de 2016

¿Nuestro destino? * Capítulo 3

Summary: Bella y Edward han viajado por muchas vidas, han combatido a centenares de enemigos oscuros, para poder estar juntos. Pero cuando su deseado destino casi esta en sus manos, Edward cae en una maldición poderosa. Un simple contacto entre ellos le causaría la muerte a Edward llevándoselo a Shadowland. Bella desesperada por salvar a Edward, consigue ayuda de un surfo: James. Aunque se acaban de conocer, James le resulta muy familiar. Traicionando a Edward, Bella es atraída por James, con su cabellera rubia, sus ojos verdes, sus poderes mágicos y un pasado muy misterioso. Bella sabe que Edward es su alma gemela y nunca lo olvidara. Pero al pasar del tiempo, su conexión con James crecerá más y será más fuerte, poniendo a prueba su amor por Edward como nunca antes...

N/A:  Los personajes son de la magnifica Meyer. Continuació de "Solos tú y yo". Adapatción del libro de Alison Nöel Shadowland





CAPÍTULO 3



"¿Sabes qué?"

Alice me mira cuando se mete en mi coche, con sus grandes ojos marrones más amplios que lo habitual, como una linda nena, curva su cara en una sonrisa. 

"¿Sabes qué? No lo creo. No voy a decirte, ¡por qué nunca vas a creerlo! ¡Nunca vas a adivinar!"

Sonrío, escuchando sus pensamientos unos momentos antes de que ella pueda hablar de ellos, absteniéndose de decirlos:

¡Vas a ir de campamento a Italia!

Justo antes de que élla diga:

 ―¡Voy a ir de campamento a Italia! No, corrección quise decir a ¡Florencia en Italia! La casa de Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Rafael..."¡Y tu buen amigo Edward Cullen, realmente sabe todo sobre esos artistas
! Durante unas semanas he visto la posibilidad, pero anoche se hizo oficial ¡y todavía no me lo puedo creer! Ocho semanas en Florencia, haciendo nada más que actuar, comer, y acechar a posibles hombres italianos ardientes..."

Lo miro mientras nos salimos del camino. 

―¿Y Jasper es bueno con todo eso?"

Alice me mira. 

-Hey, tú sabes lo que dicen. Lo que sucede en Italia, se queda en Italia

Excepto cuando no pasa. Mis pensamientos se van a la deriva con Tanya y Emmett, preguntándome ¿Cuántos inmortales bribones hay todavía por ahí, esperando aparecer en Laguna Beach y aterrorizarme?

-De todas formas, me voy pronto, justo después de que salga de la escuela. ¡Y tengo tanto que preparar hasta entonces! Ah, y casi se me olvida la mejor parte, bueno, una de las mejores partes. Como todo funciona perfectamente desde mi laca final para el pelo,terminare la semana antes de salir, así que todavía tendré mi última reverencia comoTracy Turnblad, quiero decir, en serio, ¿No es perfecto esto?

-En serio, es perfecto-. Sonrío. -De verdad. Felicitaciones. Esto es genial. Y bien merecido podría añadir. Ojala pudiera ir contigo.

Y en el momento que lo digo, me doy cuenta de que es verdad. Sería tan agradable escapar de todos mis problemas, abordar un avión y volar lejos de todo esto.

Además, echo de menos el tiempo con Alice. Las últimas semanas, cuando ella y Rosalie (junto con el resto de la escuela), estaban bajo el hechizo de Emmett, fueron de los días más solitarios de mi vida. No tener a Edward a mi lado, era más de lo que podía soportar, pero no tener el apoyo de mis dos mejores amigos casi me envió a la locura. Pero Alice y Rosalie, no recuerdan nada de eso, ninguno de ellos lo hace. Sólo Edward puede tener acceso a pequeños trozos, y lo que recuerda lo hace sentir muy culpable.

-Me gustaría que vinieras también-, dice, jugando con el equipo estéreo del coche, tratando de encontrar la banda sonora a la altura de su buen humor.―¡Tal vez después de la graduación podamos ir todos a Europa! Podemos conseguir pases Eurail, para quedarnos en albergues de la juventud‖. Pone su mochila alrededor ―¿Podría ser más genial? Sólo nosotros seis, tu sabes. Tú y Edward, Rosalie y Royce, y yo y cualquiera‖.

-¿Tú y cualquiera?- le echo un vistazo. -¿Qué sucede?

-Soy realista-. Dice encogiéndose de hombros.

-Por favor- hago rodar mis ojos -¿Desde cuándo?
 
-Desde ayer por la noche cuando me enteré de que voy a Italia- Se ríe, pasándose una mano por su recortado cabello castaño.-"Escucha, Jasper es genial y todo, no memalinterpretes. Pero no me engaño. No pretendo que sea nada más de lo que es. Como que tenemos una fecha de caducidad, ¿sabes? Tres actos completos, con un principio definido, clímax y final. No somos como tú y Edward. Ustedes son diferentes. Están condenados a cadena perpetua.‖

-¿Conde nados a cadena perpetua?- Lo miro detenidamente, moviendo la cabeza, cuando me detengo en un semáforo. -Suena más a una pena de prisión que a un felices para siempre.

-¿Sabes lo que quiero decir?- Se inspecciona su manicura, con el tono rosa de Tracy Turnblad. -Es sólo que ustedes están tan en sintonía, de un modo conectados el uno con el otro. Y lo digo literalmente ya que tú casi siempre estás con él.

Ya no.

Tragué con fuerza, la luz cambio a verde, perforando el gas, pase por el cruce con un chirrido de ruedas y dejando un rastro de caucho grueso atrás. Rechazo disminuir lamarcha hasta detenerme en el aparcamiento y busco a Edward que siempre aparca en el segundo mejor espacio al lado del mío

Sin embargo, incluso después de ajustar el freno, no seencontraba en ninguna parte. Y estoy a punto de salir, pensando en dónde podría estar, cuando aparece junto a mí, con sus manos vistiendo unos guantes.

-¿Dónde está tu coche?- Alice le pregunta, echando un vistazo en el mientras cierra la puerta de un golpe y pone su mochila en el hombro. -¿Y qué pasa con tu mano?

-Me deshice de él-, dice Edward, con su mirada fija en la mía. Entonces, mira a Alice y al ver su expresión, agrega, -El coche, no la mano.

-¿Lo entregaste como parte del pago?- Le preguntó. Pero sólo porque Alice está escuchando.

Edward no necesita comprar, intercambiar o vender, como la gente normal. Él puede manifestar cualquier cosa a su voluntad. Sacude la cabeza y me acompaña hasta la puerta, sonriendo mientras él me dice:

-No, lo deje al lado de la carretera, con la llave puesta, y el motor en marcha.

-¿Perdón?- Alice aúlla. -¿Quieres decirme que dejaste tu brillante, BMW M6 Coupe negro al lado de la carretera?

Edward asiente.

―¡Pero es un coche de cien mil dólares!― Los jadeos de Alice como su cara giran al rojo vivo. -Ciento diez. 

Edward ríe. 

-No olvides, fue totalmente personalizado y cargado con opciones.

Alice le mira, con los ojos desorbitados, incapaz de comprender cómo alguien podría hacer una cosa así, ¿por qué alguien haría una cosa así?

-Um, está bien, así que vamos a ver si lo entiendo, sólo despertaste y lo decidiste. Oye, ¡Qué diablos! ¿Crees que nadie va a remolcar tu ridículamente caro coche, dejándolo junto a la carretera, donde cualquiera puede simplemente tomarlo?‖

Edward se encoge de hombros. 

-Algo así.

-Porque en caso de que no lo hayas notado-, dice Alice ahora prácticamente híper ventilando. -Algunos de nosotros tenemos un pequeño coche privado. Algunos de nosotros hemos nacido de padres tan crueles e inusuales que estamos obligados a confiar en la bondad de los amigos ¡para el resto de nuestras vidas!

-Lo siento-. Edward se encoge de hombros. -Supongo que no había pensado en eso. Aunque si te hace sentir mejor, todo fue por una causa muy buena.

Y cuando él me mira, mis ojos se encuentran con los suyos, junto con la ola de calor que siempre obtengo con ese horrible sentimiento, de que el abandono del automóvil es sólo el comienzo de sus planes.

-¿Cómo llegaste a la escuela?- Le pregunto.

―¿Cómo se llega a la puerta principal, donde Rosalie está esperando?‖

-Él vino en el autobús-. Rosalie miraba entre nosotros, con su recién teñido cabello azul marino, golpeando en su cara. -No bromeo. No lo hubier a creído, pero yo lo vi con mis propios ojos. Viéndolo subir de
inmediato en el gran autobús amarillo con todos los demás estudiantes de primer año, que a diferencia de Edward, no tienen otra opción que ir a caballo‖.-Sacude la cabeza. -Y yo estaba tan sorprendida, que parpadee un montón de veces para asegurarme de que realmente era él. Y entonces, cuando todavía no estaba convencida, tome una foto en mi celular y se la envié a Royce quien lo confirmó.-

Ella lo sostuvo para que viéramos.

Miro a Edward, preguntándome qué podría estar usando, y ahí es cuando me doy cuenta de que abandonó el jersey de cachemir habitual, y en su lugar trae una camiseta de algodón, y cómo sus pantalones vaqueros de diseñador han sido reemplazados por otros con bolsillos sin marca. Incluso sus famosas botas negras, habían sido cambiadas por unos flip-flops marrones de caucho. Y aunque él no necesita de ese guión y el flash para mirarse hermoso y devastador como el primer día que nos encontramos, esté no era él. O
al menos no es al que estoy acostumbrada. No sólo es él.
Quiero decir, mientras Edward es sin duda inteligente, amable, cariñoso y generoso, también es un poco extravagante y vano. Siempre obsesionado con su ropa, su coche, su imagen en general. Y aunque no sé nada sobre su fecha de nacimiento exacta, porque para alguien que decidió ser inmortal él tiene un complejo definido sobre su edad. Pero aun cuando yo normalmente no podía preocuparme menos por la ropa que él lleva o como llega a la escuela, cuando lo miro otra vez, consigo este sonido metálico horrible en mi estomago, un empuje insistente, exigiendo mi atención.

Una advertencia definida que esto es simplemente el principio. Aquella transformación repentina va en camino de algo más profundo que una reducción de gastos, altruista, al orden del día ecológicamente consciente. No, esto tiene algo que ver con la noche anterior.

Algo acerca de ser perseguido por su karma. Como si estuviera convencido de que renunciar a sus posesiones más preciadas de alguna manera equilibraría todo.

-¿Nos vamos?- Él sonríe, agarra mi mano y la campana suena al segundo, me alejó de Alice y Rosalie, que pasarán los próximos tres períodos enviándose mensajes de texto, para tratar de determinar qué pasa con Edward.

Lo miro, su mano enguantada sobre la mía mientras nos dirigimos por el pasillo, murmurando:

-¿Qué está pasando? ¿Qué pasó realmente con tu coche?"

-Ya te lo dije.- Se encoge de hombros. -Yo no lo necesito. Es un lujo innecesario, no me preocupa-. Se ríe y me mira.

Pero cuando falla, él sacude la cabeza y dice: 

-No te pongas tan seria. No es un gran problema. Cuando me di cuenta que es algo que no necesito, conduje a una zona abandonada y lo abandone junto a la carretera donde alguien puede encontrarlo.

Aprieto mis labios y miro hacia adelante, deseando poder ascender dentro de su mente y ver los pensamientos que guarda para sí, llegar realmente al fondo de esto. Porque a pesar de la forma en que me mira, a pesar del despectivo encogimiento de hombros queda, nada de lo que dijo tiene el más mínimo sentido.

-Bueno, está bien, quiero decir, si eso es lo que tienes que hacer, entonces bien, diviértete a lo grande.
 Me encojo de hombros, plenamente convencida de que no tiene nada de grande.-Pero, ¿cómo planificas moverte alrededor, ahora que has abandonado tu transporte?, digo, en caso de que no se te hayas dado cuenta, esto es California, no se puede llegar a ninguna parte sin un coche".

Me mira, claramente divertido por mi exabrupto, que no es exactamente la reacción que había planeado. 

-¿Qué pasa con el autobús?, Es gratis.

Me quedo sacudiendo la cabeza, casi sin creer lo que había escuchado. ¿Y desde cuándo te preocupas por el precio, Señor, hace millones en juegos de apuesta de caballos? ¿Y apenas manifiesta lo que además podría querer?

Después me di cuenta de que olvidé poner el escudo en mis pensamientos.

-¿Es así como me ves?-Se detiene apenas por debajo de la puerta del aula, obviamente afectado por mi
evaluación descuidada. -¿Como alguien superficial, materialista, narcisista, impulsado por el consumo patán?

-¡No!- Grito, sacudiendo la cabeza y apretando su mano. Con la esperanza de convencerlo de que a pesar de que en realidad hizo de ese tipo. No lo veo de una mala manera como él piensa. Más como un novio que aprecia las cosas buenas de la vida, y menos como mi novio versión masculina de la especie Jessica. -Yo sólo...-. Yo entrecerré los ojos, deseandopoder ser la mitad de elocuente que él. Pero aún avanzando, cuando digo: 

-Supongo que simplemente no lo entiendo-. Me encojo de hombros. -¿Y qué pasa con el guante?- Yo levante su mano vestida de cuero hacía donde podemos ver.

-¿No es obvio?- Sacude la cabeza y me jala hacia la puerta.

Pero me quedo justo en el puesto, rechazándome a ceder. Nada es obvio. Ya nada tiene sentido. Hace una pausa, con la mano estirada, mostrando una mueca de dolor dice:

-Pensé que era una buen a solución por ahora. ¿Pero tal vez tu preferirías que no te toque en absoluto?

¡No! ¡Eso no es lo que quise decir! Cambio a la telepatía al momento que enfoque a algunos compañeros de clase, recordando lo difícil que ha sido evitar cualquier contacto de piel con piel durante los últimos tres días. Fingiendo que tenía un resfriado, cuando los dos sabemos que no se enferma, y otras técnicas de evasión ridículas que me hizo sentir una profunda vergüenza. Ha sido tortura, pura y simple. Para tener un novio tan bello, tan sexy, tan increíblemente impresionante y no poder tocarlo, es el peor tipo de agonía.

-Quiero decir, sé que no podemos arriesgarnos a cualquier intercambio accidental de sudor de la palma o algo así, pero aún así, ¿no te parece extraño?- Susurro, al segundo estamos solos otra vez.

-No me importa-. Su mirada es abierta, sincera, y fija en la mía. -No me preocupa lo que otra gente piense, yo solo me preocupo por ti. 

Aprieta mis dedos y abre la puerta con su mente, me dirigió derecho a nuestros escritorios pasándome por delante de Jessica. Y aunque yo no la he visto desde el viernes, cuando se despertó del hechizo de Emmett, estoy segura de que su odio hacia mí no ha disminuido un poco. Pero mientras estoy plenamente preparada para su táctica habitual de dejar el bolso en mi camino en una tentativa a mi viaje, hoy estoy demasiado distraída con el nuevo look de Edward y cansada de jugar ese juego viejo. Su mirada fija viaja a la
longitud de él, desde la cabeza hasta los pies, antes de empezar todo de nuevo.

Pero sólo porque ella me ignora no significa que me puede relajar o confiar en que se ha acabado. Porque la verdad es que nunca más podré confiar en Stacia. Esta puede ser la calma que precede a la tormenta.

-No le hagas caso-, susurra Edward, escoltando su escritorio tan cerca que los bordes prácticamente se superponen. Y aunque yo afirmo como si, fuera verdad, no lo creo. Por mucho que me gustaría fingir que es invisible, no puedo hacerlo. Ella está frente a mí y estoy totalmente obsesionada.

Miro detenidamente en sus pensamientos, queriendo saber si algo pasó entre ellos. Cuando aun cuando yo se que Emmett fue responsable de toda la coquetería, besos, y abrazos, yo no tenía ninguna otro opción, sólo mirar. Incluso aunque yo sepa que Edward fue privado completamente de su libertad, no va a cambiar el hecho de que sucedió, que los labios de Edward presionaron contra los suyos mientras sus manos recorrían su piel. Y aunque estoy bastante segura de que no iba más allá de eso, todavía me sentiría mucho
mejor si tan sólo pudiera obtener alguna evidencia para respaldar mi teoría.

Y a pesar de lo loco, hiriente, y completamente masoquista que es, no voy a parar hasta que su memoria me muestre el último, terrible, doloroso, y finalmente revela do detalle atroz.

Estoy a punto de profundizar, viajar a la esencia misma de su cerebro, cuando Edward aprieta mi mano y dice: 

-Algún día, por favor. No te tortures. Ya lo he dicho, no hay nada que ver.- Trago saliva, con la mirada fija en la parte posterior de su cabeza, con Lauren y Mike, apenas escuchando. Él añade:

-No pasó. No es lo que tú piensas.

¿Pensé que tú no podías recordar?

Me doy vuelta, con vergüenza al instante que veo el dolor en sus ojos, él me mira y sacude su cabeza.

-Confía en mí-. Suspira. -O al menos inténtalo, por favor.

Aspiro profundamente, mirándolo, deseando poder hacerlo, a sabiendas de que debería.

-En serio, Bella. ¿En primer lugar no podías soportar los últimos seiscientos años de mi antigüedad, y ahora estás obsesionada con la semana pasada?

Él frunce el ceño y se acerca más, en su voz hay urgencia y persuasión, cuando añade:

-Yo sé que tus sentimientos están increíblemente heridos. La verdad es que lo hice. Pero lo hecho, hecho está. No puedo volver, no puedo cambiarlo. Emmett ha hecho esto a propósito, no podemos dejar que gane.-Trago saliva, sabiendo que es verdad. Estoy actuando de forma ridícula e irracional, dejándome llevar lejos. ―Además piensa,- Edward cambia a la telepatía, ahora que nuestra maestra, el Sra Angela ha llegado-tú sabes que tiene sentido. A la única que he querido esa ti ¿No es eso suficiente?.

Él lleva su dedo enguantado hacía mi, mirándome a los ojos mientras muestra nuestra historia, mis muchas encarnaciones como una joven criada en Francia, una hija puritana de Nueva Inglaterra, una coqueta de la alta sociedad británica, la musa de un artista con el precioso pelo rojo, bostezo con los ojos muy abiertos, nunca había visto antes mi vida en particular.

Sin embargo, sólo hay sonrisas, miradas cada vez más calientes, mientras me muestra los aspectos más destacados de la época, un vídeo corto de ese momento, cuando nos conocimos en una inauguración de una galería en Ámsterdam nuestro primer beso fue en las afueras de la galería esa misma noche. Presentando sólo los momentos más románticos y ahorrando los de mi muerte, que siempre, inevitablemente, viene antes de que podamos avanzar.

Y después de ver todos esos bellos momentos revelados, su amor inalterable por mí al descubierto, le miro a los ojos, respondiendo a su pregunta cuando pienso: 

―Por supuesto que es suficiente. Tú siempre has sido suficiente.-Luego los cierro con vergüenza cuando agrego: ―¿Pero lo soy yo para ti?

Por último, admito la verdad real, mi temor de que pronto se cansará de la mano enguantada, el abrazo telepático, y buscara lo auténtico en una chica normal con el ADN de seguro.

Él asiente con la cabeza, con los dedos con guantes en la barbilla mientras se reúne conmigo en un abrazo mental tan cálida, tan seguro, tan reconfortante, que todos mis temores escapan.

Contestando a la apología en mi mirada fija, él se inclina adelante, con labios en mi oído y dice:

- Bien. Ahora que esto esta arreglado, sobre Emmett...‖


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