Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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martes, 23 de febrero de 2016

¿Nuestro destino? * Capítulo 3

Summary: Bella y Edward han viajado por muchas vidas, han combatido a centenares de enemigos oscuros, para poder estar juntos. Pero cuando su deseado destino casi esta en sus manos, Edward cae en una maldición poderosa. Un simple contacto entre ellos le causaría la muerte a Edward llevándoselo a Shadowland. Bella desesperada por salvar a Edward, consigue ayuda de un surfo: James. Aunque se acaban de conocer, James le resulta muy familiar. Traicionando a Edward, Bella es atraída por James, con su cabellera rubia, sus ojos verdes, sus poderes mágicos y un pasado muy misterioso. Bella sabe que Edward es su alma gemela y nunca lo olvidara. Pero al pasar del tiempo, su conexión con James crecerá más y será más fuerte, poniendo a prueba su amor por Edward como nunca antes...

N/A:  Los personajes son de la magnifica Meyer. Continuació de "Solos tú y yo". Adapatción del libro de Alison Nöel Shadowland





CAPÍTULO 3



"¿Sabes qué?"

Alice me mira cuando se mete en mi coche, con sus grandes ojos marrones más amplios que lo habitual, como una linda nena, curva su cara en una sonrisa. 

"¿Sabes qué? No lo creo. No voy a decirte, ¡por qué nunca vas a creerlo! ¡Nunca vas a adivinar!"

Sonrío, escuchando sus pensamientos unos momentos antes de que ella pueda hablar de ellos, absteniéndose de decirlos:

¡Vas a ir de campamento a Italia!

Justo antes de que élla diga:

 ―¡Voy a ir de campamento a Italia! No, corrección quise decir a ¡Florencia en Italia! La casa de Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Rafael..."¡Y tu buen amigo Edward Cullen, realmente sabe todo sobre esos artistas
! Durante unas semanas he visto la posibilidad, pero anoche se hizo oficial ¡y todavía no me lo puedo creer! Ocho semanas en Florencia, haciendo nada más que actuar, comer, y acechar a posibles hombres italianos ardientes..."

Lo miro mientras nos salimos del camino. 

―¿Y Jasper es bueno con todo eso?"

Alice me mira. 

-Hey, tú sabes lo que dicen. Lo que sucede en Italia, se queda en Italia

Excepto cuando no pasa. Mis pensamientos se van a la deriva con Tanya y Emmett, preguntándome ¿Cuántos inmortales bribones hay todavía por ahí, esperando aparecer en Laguna Beach y aterrorizarme?

-De todas formas, me voy pronto, justo después de que salga de la escuela. ¡Y tengo tanto que preparar hasta entonces! Ah, y casi se me olvida la mejor parte, bueno, una de las mejores partes. Como todo funciona perfectamente desde mi laca final para el pelo,terminare la semana antes de salir, así que todavía tendré mi última reverencia comoTracy Turnblad, quiero decir, en serio, ¿No es perfecto esto?

-En serio, es perfecto-. Sonrío. -De verdad. Felicitaciones. Esto es genial. Y bien merecido podría añadir. Ojala pudiera ir contigo.

Y en el momento que lo digo, me doy cuenta de que es verdad. Sería tan agradable escapar de todos mis problemas, abordar un avión y volar lejos de todo esto.

Además, echo de menos el tiempo con Alice. Las últimas semanas, cuando ella y Rosalie (junto con el resto de la escuela), estaban bajo el hechizo de Emmett, fueron de los días más solitarios de mi vida. No tener a Edward a mi lado, era más de lo que podía soportar, pero no tener el apoyo de mis dos mejores amigos casi me envió a la locura. Pero Alice y Rosalie, no recuerdan nada de eso, ninguno de ellos lo hace. Sólo Edward puede tener acceso a pequeños trozos, y lo que recuerda lo hace sentir muy culpable.

-Me gustaría que vinieras también-, dice, jugando con el equipo estéreo del coche, tratando de encontrar la banda sonora a la altura de su buen humor.―¡Tal vez después de la graduación podamos ir todos a Europa! Podemos conseguir pases Eurail, para quedarnos en albergues de la juventud‖. Pone su mochila alrededor ―¿Podría ser más genial? Sólo nosotros seis, tu sabes. Tú y Edward, Rosalie y Royce, y yo y cualquiera‖.

-¿Tú y cualquiera?- le echo un vistazo. -¿Qué sucede?

-Soy realista-. Dice encogiéndose de hombros.

-Por favor- hago rodar mis ojos -¿Desde cuándo?
 
-Desde ayer por la noche cuando me enteré de que voy a Italia- Se ríe, pasándose una mano por su recortado cabello castaño.-"Escucha, Jasper es genial y todo, no memalinterpretes. Pero no me engaño. No pretendo que sea nada más de lo que es. Como que tenemos una fecha de caducidad, ¿sabes? Tres actos completos, con un principio definido, clímax y final. No somos como tú y Edward. Ustedes son diferentes. Están condenados a cadena perpetua.‖

-¿Conde nados a cadena perpetua?- Lo miro detenidamente, moviendo la cabeza, cuando me detengo en un semáforo. -Suena más a una pena de prisión que a un felices para siempre.

-¿Sabes lo que quiero decir?- Se inspecciona su manicura, con el tono rosa de Tracy Turnblad. -Es sólo que ustedes están tan en sintonía, de un modo conectados el uno con el otro. Y lo digo literalmente ya que tú casi siempre estás con él.

Ya no.

Tragué con fuerza, la luz cambio a verde, perforando el gas, pase por el cruce con un chirrido de ruedas y dejando un rastro de caucho grueso atrás. Rechazo disminuir lamarcha hasta detenerme en el aparcamiento y busco a Edward que siempre aparca en el segundo mejor espacio al lado del mío

Sin embargo, incluso después de ajustar el freno, no seencontraba en ninguna parte. Y estoy a punto de salir, pensando en dónde podría estar, cuando aparece junto a mí, con sus manos vistiendo unos guantes.

-¿Dónde está tu coche?- Alice le pregunta, echando un vistazo en el mientras cierra la puerta de un golpe y pone su mochila en el hombro. -¿Y qué pasa con tu mano?

-Me deshice de él-, dice Edward, con su mirada fija en la mía. Entonces, mira a Alice y al ver su expresión, agrega, -El coche, no la mano.

-¿Lo entregaste como parte del pago?- Le preguntó. Pero sólo porque Alice está escuchando.

Edward no necesita comprar, intercambiar o vender, como la gente normal. Él puede manifestar cualquier cosa a su voluntad. Sacude la cabeza y me acompaña hasta la puerta, sonriendo mientras él me dice:

-No, lo deje al lado de la carretera, con la llave puesta, y el motor en marcha.

-¿Perdón?- Alice aúlla. -¿Quieres decirme que dejaste tu brillante, BMW M6 Coupe negro al lado de la carretera?

Edward asiente.

―¡Pero es un coche de cien mil dólares!― Los jadeos de Alice como su cara giran al rojo vivo. -Ciento diez. 

Edward ríe. 

-No olvides, fue totalmente personalizado y cargado con opciones.

Alice le mira, con los ojos desorbitados, incapaz de comprender cómo alguien podría hacer una cosa así, ¿por qué alguien haría una cosa así?

-Um, está bien, así que vamos a ver si lo entiendo, sólo despertaste y lo decidiste. Oye, ¡Qué diablos! ¿Crees que nadie va a remolcar tu ridículamente caro coche, dejándolo junto a la carretera, donde cualquiera puede simplemente tomarlo?‖

Edward se encoge de hombros. 

-Algo así.

-Porque en caso de que no lo hayas notado-, dice Alice ahora prácticamente híper ventilando. -Algunos de nosotros tenemos un pequeño coche privado. Algunos de nosotros hemos nacido de padres tan crueles e inusuales que estamos obligados a confiar en la bondad de los amigos ¡para el resto de nuestras vidas!

-Lo siento-. Edward se encoge de hombros. -Supongo que no había pensado en eso. Aunque si te hace sentir mejor, todo fue por una causa muy buena.

Y cuando él me mira, mis ojos se encuentran con los suyos, junto con la ola de calor que siempre obtengo con ese horrible sentimiento, de que el abandono del automóvil es sólo el comienzo de sus planes.

-¿Cómo llegaste a la escuela?- Le pregunto.

―¿Cómo se llega a la puerta principal, donde Rosalie está esperando?‖

-Él vino en el autobús-. Rosalie miraba entre nosotros, con su recién teñido cabello azul marino, golpeando en su cara. -No bromeo. No lo hubier a creído, pero yo lo vi con mis propios ojos. Viéndolo subir de
inmediato en el gran autobús amarillo con todos los demás estudiantes de primer año, que a diferencia de Edward, no tienen otra opción que ir a caballo‖.-Sacude la cabeza. -Y yo estaba tan sorprendida, que parpadee un montón de veces para asegurarme de que realmente era él. Y entonces, cuando todavía no estaba convencida, tome una foto en mi celular y se la envié a Royce quien lo confirmó.-

Ella lo sostuvo para que viéramos.

Miro a Edward, preguntándome qué podría estar usando, y ahí es cuando me doy cuenta de que abandonó el jersey de cachemir habitual, y en su lugar trae una camiseta de algodón, y cómo sus pantalones vaqueros de diseñador han sido reemplazados por otros con bolsillos sin marca. Incluso sus famosas botas negras, habían sido cambiadas por unos flip-flops marrones de caucho. Y aunque él no necesita de ese guión y el flash para mirarse hermoso y devastador como el primer día que nos encontramos, esté no era él. O
al menos no es al que estoy acostumbrada. No sólo es él.
Quiero decir, mientras Edward es sin duda inteligente, amable, cariñoso y generoso, también es un poco extravagante y vano. Siempre obsesionado con su ropa, su coche, su imagen en general. Y aunque no sé nada sobre su fecha de nacimiento exacta, porque para alguien que decidió ser inmortal él tiene un complejo definido sobre su edad. Pero aun cuando yo normalmente no podía preocuparme menos por la ropa que él lleva o como llega a la escuela, cuando lo miro otra vez, consigo este sonido metálico horrible en mi estomago, un empuje insistente, exigiendo mi atención.

Una advertencia definida que esto es simplemente el principio. Aquella transformación repentina va en camino de algo más profundo que una reducción de gastos, altruista, al orden del día ecológicamente consciente. No, esto tiene algo que ver con la noche anterior.

Algo acerca de ser perseguido por su karma. Como si estuviera convencido de que renunciar a sus posesiones más preciadas de alguna manera equilibraría todo.

-¿Nos vamos?- Él sonríe, agarra mi mano y la campana suena al segundo, me alejó de Alice y Rosalie, que pasarán los próximos tres períodos enviándose mensajes de texto, para tratar de determinar qué pasa con Edward.

Lo miro, su mano enguantada sobre la mía mientras nos dirigimos por el pasillo, murmurando:

-¿Qué está pasando? ¿Qué pasó realmente con tu coche?"

-Ya te lo dije.- Se encoge de hombros. -Yo no lo necesito. Es un lujo innecesario, no me preocupa-. Se ríe y me mira.

Pero cuando falla, él sacude la cabeza y dice: 

-No te pongas tan seria. No es un gran problema. Cuando me di cuenta que es algo que no necesito, conduje a una zona abandonada y lo abandone junto a la carretera donde alguien puede encontrarlo.

Aprieto mis labios y miro hacia adelante, deseando poder ascender dentro de su mente y ver los pensamientos que guarda para sí, llegar realmente al fondo de esto. Porque a pesar de la forma en que me mira, a pesar del despectivo encogimiento de hombros queda, nada de lo que dijo tiene el más mínimo sentido.

-Bueno, está bien, quiero decir, si eso es lo que tienes que hacer, entonces bien, diviértete a lo grande.
 Me encojo de hombros, plenamente convencida de que no tiene nada de grande.-Pero, ¿cómo planificas moverte alrededor, ahora que has abandonado tu transporte?, digo, en caso de que no se te hayas dado cuenta, esto es California, no se puede llegar a ninguna parte sin un coche".

Me mira, claramente divertido por mi exabrupto, que no es exactamente la reacción que había planeado. 

-¿Qué pasa con el autobús?, Es gratis.

Me quedo sacudiendo la cabeza, casi sin creer lo que había escuchado. ¿Y desde cuándo te preocupas por el precio, Señor, hace millones en juegos de apuesta de caballos? ¿Y apenas manifiesta lo que además podría querer?

Después me di cuenta de que olvidé poner el escudo en mis pensamientos.

-¿Es así como me ves?-Se detiene apenas por debajo de la puerta del aula, obviamente afectado por mi
evaluación descuidada. -¿Como alguien superficial, materialista, narcisista, impulsado por el consumo patán?

-¡No!- Grito, sacudiendo la cabeza y apretando su mano. Con la esperanza de convencerlo de que a pesar de que en realidad hizo de ese tipo. No lo veo de una mala manera como él piensa. Más como un novio que aprecia las cosas buenas de la vida, y menos como mi novio versión masculina de la especie Jessica. -Yo sólo...-. Yo entrecerré los ojos, deseandopoder ser la mitad de elocuente que él. Pero aún avanzando, cuando digo: 

-Supongo que simplemente no lo entiendo-. Me encojo de hombros. -¿Y qué pasa con el guante?- Yo levante su mano vestida de cuero hacía donde podemos ver.

-¿No es obvio?- Sacude la cabeza y me jala hacia la puerta.

Pero me quedo justo en el puesto, rechazándome a ceder. Nada es obvio. Ya nada tiene sentido. Hace una pausa, con la mano estirada, mostrando una mueca de dolor dice:

-Pensé que era una buen a solución por ahora. ¿Pero tal vez tu preferirías que no te toque en absoluto?

¡No! ¡Eso no es lo que quise decir! Cambio a la telepatía al momento que enfoque a algunos compañeros de clase, recordando lo difícil que ha sido evitar cualquier contacto de piel con piel durante los últimos tres días. Fingiendo que tenía un resfriado, cuando los dos sabemos que no se enferma, y otras técnicas de evasión ridículas que me hizo sentir una profunda vergüenza. Ha sido tortura, pura y simple. Para tener un novio tan bello, tan sexy, tan increíblemente impresionante y no poder tocarlo, es el peor tipo de agonía.

-Quiero decir, sé que no podemos arriesgarnos a cualquier intercambio accidental de sudor de la palma o algo así, pero aún así, ¿no te parece extraño?- Susurro, al segundo estamos solos otra vez.

-No me importa-. Su mirada es abierta, sincera, y fija en la mía. -No me preocupa lo que otra gente piense, yo solo me preocupo por ti. 

Aprieta mis dedos y abre la puerta con su mente, me dirigió derecho a nuestros escritorios pasándome por delante de Jessica. Y aunque yo no la he visto desde el viernes, cuando se despertó del hechizo de Emmett, estoy segura de que su odio hacia mí no ha disminuido un poco. Pero mientras estoy plenamente preparada para su táctica habitual de dejar el bolso en mi camino en una tentativa a mi viaje, hoy estoy demasiado distraída con el nuevo look de Edward y cansada de jugar ese juego viejo. Su mirada fija viaja a la
longitud de él, desde la cabeza hasta los pies, antes de empezar todo de nuevo.

Pero sólo porque ella me ignora no significa que me puede relajar o confiar en que se ha acabado. Porque la verdad es que nunca más podré confiar en Stacia. Esta puede ser la calma que precede a la tormenta.

-No le hagas caso-, susurra Edward, escoltando su escritorio tan cerca que los bordes prácticamente se superponen. Y aunque yo afirmo como si, fuera verdad, no lo creo. Por mucho que me gustaría fingir que es invisible, no puedo hacerlo. Ella está frente a mí y estoy totalmente obsesionada.

Miro detenidamente en sus pensamientos, queriendo saber si algo pasó entre ellos. Cuando aun cuando yo se que Emmett fue responsable de toda la coquetería, besos, y abrazos, yo no tenía ninguna otro opción, sólo mirar. Incluso aunque yo sepa que Edward fue privado completamente de su libertad, no va a cambiar el hecho de que sucedió, que los labios de Edward presionaron contra los suyos mientras sus manos recorrían su piel. Y aunque estoy bastante segura de que no iba más allá de eso, todavía me sentiría mucho
mejor si tan sólo pudiera obtener alguna evidencia para respaldar mi teoría.

Y a pesar de lo loco, hiriente, y completamente masoquista que es, no voy a parar hasta que su memoria me muestre el último, terrible, doloroso, y finalmente revela do detalle atroz.

Estoy a punto de profundizar, viajar a la esencia misma de su cerebro, cuando Edward aprieta mi mano y dice: 

-Algún día, por favor. No te tortures. Ya lo he dicho, no hay nada que ver.- Trago saliva, con la mirada fija en la parte posterior de su cabeza, con Lauren y Mike, apenas escuchando. Él añade:

-No pasó. No es lo que tú piensas.

¿Pensé que tú no podías recordar?

Me doy vuelta, con vergüenza al instante que veo el dolor en sus ojos, él me mira y sacude su cabeza.

-Confía en mí-. Suspira. -O al menos inténtalo, por favor.

Aspiro profundamente, mirándolo, deseando poder hacerlo, a sabiendas de que debería.

-En serio, Bella. ¿En primer lugar no podías soportar los últimos seiscientos años de mi antigüedad, y ahora estás obsesionada con la semana pasada?

Él frunce el ceño y se acerca más, en su voz hay urgencia y persuasión, cuando añade:

-Yo sé que tus sentimientos están increíblemente heridos. La verdad es que lo hice. Pero lo hecho, hecho está. No puedo volver, no puedo cambiarlo. Emmett ha hecho esto a propósito, no podemos dejar que gane.-Trago saliva, sabiendo que es verdad. Estoy actuando de forma ridícula e irracional, dejándome llevar lejos. ―Además piensa,- Edward cambia a la telepatía, ahora que nuestra maestra, el Sra Angela ha llegado-tú sabes que tiene sentido. A la única que he querido esa ti ¿No es eso suficiente?.

Él lleva su dedo enguantado hacía mi, mirándome a los ojos mientras muestra nuestra historia, mis muchas encarnaciones como una joven criada en Francia, una hija puritana de Nueva Inglaterra, una coqueta de la alta sociedad británica, la musa de un artista con el precioso pelo rojo, bostezo con los ojos muy abiertos, nunca había visto antes mi vida en particular.

Sin embargo, sólo hay sonrisas, miradas cada vez más calientes, mientras me muestra los aspectos más destacados de la época, un vídeo corto de ese momento, cuando nos conocimos en una inauguración de una galería en Ámsterdam nuestro primer beso fue en las afueras de la galería esa misma noche. Presentando sólo los momentos más románticos y ahorrando los de mi muerte, que siempre, inevitablemente, viene antes de que podamos avanzar.

Y después de ver todos esos bellos momentos revelados, su amor inalterable por mí al descubierto, le miro a los ojos, respondiendo a su pregunta cuando pienso: 

―Por supuesto que es suficiente. Tú siempre has sido suficiente.-Luego los cierro con vergüenza cuando agrego: ―¿Pero lo soy yo para ti?

Por último, admito la verdad real, mi temor de que pronto se cansará de la mano enguantada, el abrazo telepático, y buscara lo auténtico en una chica normal con el ADN de seguro.

Él asiente con la cabeza, con los dedos con guantes en la barbilla mientras se reúne conmigo en un abrazo mental tan cálida, tan seguro, tan reconfortante, que todos mis temores escapan.

Contestando a la apología en mi mirada fija, él se inclina adelante, con labios en mi oído y dice:

- Bien. Ahora que esto esta arreglado, sobre Emmett...‖


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