Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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jueves, 25 de octubre de 2012

Ahora me doy cuenta... * Poema


ahora me doy cuenta....
que estás en mis pensamientos día y noche
que cuando pienso en ti, una estupida sonrisa se forma en mi rostro
que caen lágrimas de mis ojos por solo pensar que un día te puedes marchar...
me doy cuenta que te quiero,
que te quiero como no habia querido
que estoy enamorada...
que me gusta todo de ti, tus defectos, tus virtudes...
me gusta tu cuerpo, tus ojos, tu sonrisa..
la forma en la que me dices te quiero, la forma en la que me abrazas
me encanta despertarme por las mañanas, y sentirte a mi lado
sentir como estás ahí, como me haces sonreir
me gusta saber que lo nuestro no es sexo, lo nuestro es hacer el amor
eres mi mejor amigo, mi novio, mi amante...
te quiero y no me canso de decirlo
ahora me doy cuenta...



miércoles, 1 de agosto de 2012

Una nueva vida sin recuerdos * Capítulo 6




Capitulo 6: Atando cabos.


POV Irina

Estaba controlada por mi sed de venganza, quería romper todo lo que se encontraba estorbando mi camino. Quería destrozar en mil pedazos a Victoria, a eso estúpidos Lobos e inclusive a Laurent, por ser tan malditamente egoísta.
Si, lo sé. Me estoy contradiciendo completamente. Lo amo. No lo voy a negar, pero ¿Él siente lo mismo que siento yo por él?

Se fue sin más, con o sin mi consentimiento. Se alejo de mí para estar con Victoria. ¿Quién era ella realmente? ¿La amiga, una hermana o qué? ¿Qué poder tenia sobre él realmente para irse a la primera de cambio con ella y dejarme a mí?

Estaba bien consciente de que estaba siendo celosa. Pero él era mío.

Corría a toda velocidad por el bosque, esquivando arboles o simplemente derribándolos. Habré avanzado ya varios kilómetros cuando me tope con el territorio de estos Lobos. Sé que estaba en la cuerda floja. Los Lobos son enemigos eternos de nuestra especie. Pero no podía controlarme. Quería morder y desprender al que se encargo de matar y hacer desaparecer todo  rastro de Laurent. Sabía que debía frenarme y pensar con la mente en frio.

Pero ni bien cruce esa línea imaginaria en donde el olor apestoso informaba a cualquiera de nosotros que estaba en peligro. Pude sentir bajo mis pies como los lobos corrían a mi dirección con ansias de matarme. Yo solo me pare a esperar en guardia.

Golpearía a todos los Lobos que pudiera.

Pero cuando se acerco un Lobo de pelaje negro seguido de otros dos más. Se frenaron al instante.

Mi sentido de alerta se dio cuenta de que se estaban acercando cuatro más a solo tres minutos de donde estábamos nosotros.

 Cuando me digne a posar mi mirada en ellos, seguía agazapada permaneciendo en alerta por si decidían atacarme en el primer momento de distracción.

Nos encontrábamos en medio del bosque, ya no había nieve. Se podía aspirar la humedad y la naturaleza misma del bosque, los olores de los pinos y musgos. 
Las cortezas de los arboles estaban ocultas bajo una densa capa de musgos y hongos verdes. El suelo estaba cubierto helechos y hojas en estado de descomposición. Se escuchaban los ruidos de pájaros muy a lo lejos, al igual que insectos. Casi siempre la fauna huía de nosotros. El sol estaba detrás de unas nubes y solo brillaba en periodos cortos.

Me encontraba cerca de un arroyo y solo me separaba de los Lobos dos metros y medio de tierra desnuda. Era un pequeño claro.

-¿Dónde está? ¿Qué hicieron con él?- les gruñí.

El lobo más grande, el negro. Se volvió a esconder entre los árboles, lo suficientemente lejos para que no pudiera verlo. Y cuando regreso, caminaba en dos patas. Era morocho, alto, musculoso y ancho de espalda con el cabello negro bien corto. Traía unos shorts de jeans gastados y sucios sus patas descalzas y llenas de tierra.

-No sé si Los Cullens te avisaron, pero no puedes pisar estas tierras. Esta vez te perdonamos la vida por solo dos razones: Tu dieta, refiriéndose a mis ojos topacios. Y porque eres parte de Los Cullens y nuestro tratado respeta los vínculos. Pero si vuelves, te mataremos. Vete de nuestro territorio.- ordeno.

-¿Gracias? No sé de qué tratado me hablan. ¡Solo quiero que me digan que le hicieron a Laurent!- les grite.

Si ellos respetaban el tratado como decían. Porque el rastro de Laurent se confundía con su olor asqueroso. ¿Por qué lo mataron?  ¿Dónde estaba Victoria para ayudarlo? Si respetan como dicen porque no le perdonaron la  vida a Laurent. Temblaba de la impotencia. Laurent solo quería ayudar a Victoria y como le agradeció ella, con su muerte.

-¿Laurent? – Escuche unos ruidos provenientes de los Lobos que se encontraban atrás. Seguro burlándose. Si los vampiros tienen nombre, pensé con sarcasmo. El hombre me miro serio-Mira no responderé a ninguna de tus preguntas, vuelve a casa a chupar sangre y no vuelvas.- Me grito ya enfadado, tu cuerpo temblaba levemente.

- Ustedes lo mataron, mataron a mi pareja. Y si tengo que morir, uno de ustedes cae conmigo.-los amenace.

- No molestes o nos haremos cargos de las consecuencias.- me devolvió la amenaza.

Mi cuerpo se sacudía de los puros nervios. Mi intuición me decía que ellos no durarían en deshacerse de mi también, eran mayoría. Quería gritarles y partirles el cuello. Pero cuando estaba a punto de desatar mi locura. Olí a mi familia. No fui la única. Los Lobos empezaron a hacer sonidos extraños. Barbaros.

-Esto no quedara así.- les amenace.

-No aparezcas de nuevo o morirás.- me advirtió el hombre.

Estaba por retirarme cuando hicieron acto de presencia mis hermanos. Eleazar se encontraba al frente y a sus costados estaban Carmen y Tanya. Kate venia atrás de ellos con Brenda a su lado.

Ni bien Brenda salió de entre los árboles, los Lobos, al instante reaccionaron y todos mostraron sus dientes grandes, blancos y afilados. Acto reflejo todos nos pusimos en posición para atacar. Pero Tanya se adelanto con tensión y hablo.

-No queremos atacarlos. Lamento la insensatez de mi hermana. Conozco su tratado y mi familia lo respeta. Nos iremos.- finalizo Tanya.

Yo no podía creer lo que acababa de decir mi hermana. No vine porque me faltaban un par de jugadores. Laurent había muerto por su culpa y vine a defenderlo. Y Ella me trata de insensata. ¿En donde quedo eso de siempre juntas?

Pero en cuanto mi hermana termino, el lobo hablo.- Si conocen bien el tratado ¿qué diablos hace Bella con ustedes? No pueden morder a nadie que pertenezca a nuestras tierras- rugió el hombre.

No entendíamos nada. ¿Bella?, ¿así se llamaba Brenda?

Un lobo, el cual estaba como tercero al mando se lanzo a atacarla. Pero Tanya lo aparto de un golpe seco con el brazo.

La lucha se desato.

El clima era por demás irritable. El aire era escaso. La furia y sed de matanza y venganza por parte de los Lobos era determinante. Eleazar y Carmen tenían experiencia en estas clases de enfrentamiento, ya que ellos venia de estar varias décadas con los Vulturis.

Brenda solo miraba. No sabía qué hacer y tenía miedo.

Kate me miraba con desaprobación mientras cubría a Brenda con su cuerpo. Y daba descargas eléctricas a todos los lobos que se le acercaban.

En total eran nueve. De todos los tonos. Desde negro, castaño, marrón rojizo, gris y  algo de rubio, en distintas tonalidades en un mismo pelaje.

Se me vino encima un Lobo. Lo trate de esquivarlo. Mordió mi pierna. Me dolió horriblemente. Pero surgió la furia en mí cuando pensé lo mucho que le habrá dolido a Laurent.

Era una danza, el Lobo abría su enorme hocicó apuntando siempre a mi cuello para partirlo a la mitad y a la vez rasgaba toda la piel que tenía a su alcance. Mi ropa estaba toda sucia y rota. Mis brazos estaban todo rasgados con heridas por donde seguramente debería estar brotando sangre pero en mi caso solo se cicatrizaría cuando les coloque un poco de ponzoña. De tanto esquivarlo y recibir empujones caía en el piso y volvía a incorporarme al instante. Lo mismo le ocurría al Lobo. Este profería gruñidos por cada caída.

Mis hermanos esquivaban, golpeaban y mordían sin piedad. Les estábamos dando batalla.

Era la primera vez que nos enfrentábamos con Lobos. Siempre éramos pacíficos. Pero la verdad no entendía bien porque comenzamos a luchar. Todo lo que era capaz de captar mis sentidos eran gruñidos, alaridos de perros y golpes secos. Estábamos dominados por nuestro instinto animal. Cuando de repente Brenda grita.

-Deténganse. No soporto esto. No quiero que hieran a ninguno de mis hermanos. ¡Por favor, Por favor!- se arrodillo en medio de todo este caos.
Kate se había descuidado un segundo mientras golpeaba y recibía golpes de dos lobos. Y Brenda se había escabullido de ella para irse al centro de todo este lio de empujones y mordidas. Frente a todos eso Lobos solo para pedir que se parase toda esta locura.

Los Lobos al escucharla y recibir el mensaje, se pararon en seco. Como si Brenda ejerciera en ellos algún poder. Cada vez me llamaba más la atención esta neófita.

Los lobos temblaban y gruñían sin cesar. Estaban enojados, doloridos y encabronados.

Mis hermanos estaban inmóviles, sin comprender nada y sin bajar la guardia. 
Miraban a Brenda buscando la respuesta. Ella solo sollozaba.

-¡Porfavor,porfavor,porfavor!- Era lo único que decía.

Tanya bajo la guardia ante el Lobo gris y otro de un tamaño más pequeño se dirigió a Brenda, se agacho para abrazarla.

El lobo castaño rojizo comenzó a llorar. El aullido era insoportablemente desgarrador. Por un momento me sentí mal por él.

Se fue corriendo al bosque y volvió en su forma humana.

-¡Bella! ¿¡Porque!?¿Quién te hizo esto?- Lloraba mientras corría hacia ella y se arrodillaba para intentar abrazarla. Pero Brenda se alejo, con desconfianza acercándose mas a Tanya.

-¿Bella soy yo, Jake? ¿No me recuerdas, cariño soy yo?- Le hablaba ese muchacho alto de cabello oscuro, algo largo con algunos mechones en tonos rojizos muy sutiles, musculoso y desgarrado. Estaba sufriendo. Le temblaba todo el cuerpo.

Capaz en su vida humana, Brenda y él fueron amigos o algo mas, lo extraño era el porqué ella no lo recordaba.

-Lo siento pero no te conozco ¿Por qué me llamas Bella? ¿Tu me conociste así?- Brenda pregunto negando con la cabeza.

El que es el lobo negro hablo- Fue el vampiro negro, esa sanguijuela la convirtió. De haberlo sabido…

-Ella se queda con nosotros.- Demando Jake.

-¡NO!- grito mi hermana Tanya abrazando más a Brenda y Carmen a la vez. Tanya prosiguió. –Ella es nuestra hermana, nos pertenece. ¡No dejaremos que les hagan daño!- defendió Tanya.

-No le hare daño a mi mejor amiga.- le grito rudamente Jake.

-Lo siento pero no quiero ir con ustedes.- se disculpo Brenda.

-Bella, Charlie te extraña. Esta destruido. ¿Qué no te importa?- Le dijo ese tal Jake.

Brenda lo miraba con dolor, le desesperaba no recordar. Pensando al mismo tiempo qué decisión tomar.- ¿Charlie? No sé quién es, no sé quién eres. Déjame, por favor- lo último lo suplico y enterró su rostro en el cuello de 
Tanya y comenzó a llorar.

Esta situación era demasiado para ella. Mi bronca, mis ganas de matar se esfumaron y en su lugar reinaba la impotencia, la decepción. Me sentía inútil. 
Odia el tormento que estaba pasando Brenda, sé que cuando llego a mi hogar no hable mucho con ella, pero es la más pequeña de nosotros y es todo nuevo para ella. Y a su vez el no saber quién te convirtió  y despertar sola en medio del bosque es como sentirse huérfano y no amado.

Con mi velocidad vampírica podía pensar muchas cosas a la vez, mientras pensaba en Brenda, estaba atando cabos sueltos. Toda esta charla ocurría enfrente a mí. Yo solo repetía en mi mente: Laurent convirtió a Bella. No sé si lo hizo porque se lo ordeno Victoria o su sangre era demasiado cegadora. 
Todo esto trajo a mi memoria sensorial, el olor a sangre que había percibido con el olor de Laurent.

Si. Todo estaba más que claro. Me sentí mal, culpable y estúpida. Por defender lo indefendible. Quería vengarme de Victoria. Si no fuera por ella, Bella nunca hubiera olvidado su pasado y Laurent nunca hubiera desea beber su sangre y como consecuencia, nunca hubiera muerto.

Él solo pensó en el mismo. Y yo arriesgando mi vida y la de mi familia por el ante nueve Lobos. Patético.




miércoles, 11 de julio de 2012

Hola! :)

Mis dulces lectores!
He decidido no cerrar el blog, pero tampoco el nuevo http://elrincondemaria213.blogspot.com
Amo demasiado este blog para cerrarlo, así que no he podido hacerlo. Por lo tanto quedará abierto, todo seguirá como hasta ahora. Publicaré cuando pueda (historias sobre twilight, poemas, OS....) y en mi otro blog reescribiré las historias para esa gente que no le gusta el mundo twilight, y todo eso que pase por mi cabeza que no tenga relación con Twilight, también lo publicaré en el blog nuevo.
Espero que os parezca bien lo que he decidido.

Besotes muy grandes!!
Os amo!!

viernes, 11 de mayo de 2012

Se acabó * poema



Ya no sé quién eres,
y tampoco si podré seguir queriéndote.

Tus acciones me dañaron tanto
que se me hace muy difícil perdonarte.

Ya lo hice otras veces
y tu me lo pagaste lastimándome

Llevo tanto tiempo luchando,
que ya no puedo seguir aguantándote.


By: Yas!

sábado, 28 de abril de 2012

MiniShoot * Feelings




Me giré y ahi estaba, como un sueño, como si ese fuera su lugar... su respiración era acompasada, sus ojos estaban cerrados, y su cabeza descansaba sobre la almohada.

Me acurruqué un poco más a él, y aun dormido me abrazó y susurro "te quiero" entre suspiros.

Era perfecto, perfecto para mi. En ese momento poco importaba el mundo si yo podía estar en ese lugar.

Lo miré.

No me cansaba de hacerlo, y mi corazón se aceleraba cada vez que lo hacía. Acaricié su rostro, cada uno de esos centímetros.... la parte que me irritaba la piel, que era su barba de tres días, cada vez que me besaba, y que en el fondo adoraba. La parte suave de debajo de sus ojos, su frente, sus pomulos...

Aún recordaba, aunque ya había pasado mucho tiempo, de la primera vez que nos besamos.

Era la segunda vez que lo veía en persona, que veía como la camiseta se ajustaba a los musculos de su cuerpo, y que sus ojos me hipnotizaban.

Desde hacía meses hablabamos y coqueteabamos cada noche. Todas las noches y sin excepción.

En nuestra segunda cita me llevó al cine, y sentía que estaba tenso, indeciso... mientras la oscuridad de la sala, más vacia que llena, nos rodeaba.

Luego me acompañó a casa, paró el coche justó delante de la puerta, me despedí de él, decepcionada porque nuestro tiempo llegaba a su fin y él aun no había dado el paso, y cuando menos lo esperaba, cuando ya daba por hecho que nunca sería algo más que mi mejor amigo, agarró mi mano y me acercó a él, sientiendo el calor de su cuerpo, su aliento entremezclandose con el mío, sus ojos azules mirandome fijamente.

Con la mano que tenía libre acarició mi mejilla... suave, lento...

Poco a poco se fue acercando, y de repente, sentí la humedad de sus labios, y una cálida sensación inundo mi cuerpo, un hormigueo se apoderó de la punta de mis dedos, mi corazón aceleró las pulsaciones...

Y a partir de ese momento, ya no me separé de él, nada ni nadie nos separaria, nadie nos haría daño... solamente a él quería en mi vida.

Al poco tiempo me di cuenta que no podría estar sin él. No podría aunque quisiera... simplemente lo amo.

Porque él es mi todo. Mi amigo, mi novio, mi amante... ese que me hace reír cuando lloro, ese que me hacer querer vivir



miércoles, 25 de abril de 2012

Una nueva vida sin recuerdo * Capítulo 5


Capitulo 5: Egoísmo y Preocupación.
Placer fue todo lo que sentí cuando termine de vaciar al ciervo que tenia entre mis manos. Bebí toda la sangre del inocente animal. No concebía culpa alguna en mis actos. El dolor de mi garganta había cedido notoriamente al punto de desaparecer y me sentía más fuerte. Más viva. Si así le podía llamar a esta nueva vida que estoy iniciando. Deje al ciervo en el suelo y me levante. Mire a la dirección en donde estaban mis hermanas. No cabía de felicidad. Me sentía eufórica, como una niña que aprendía a hacer las cosas por si solas. Mis hermanas reflejaban la aprobación en sus ojos. Lo había logrado, había aceptado mi nueva naturaleza-y en compañía de mi familia-, hacia que esto se sintiera mucho mejor.
Corrí lo más rápido que pude hasta llegar a donde estaban Tanya y Kate, las abrace y comencé a sollozar. Las chicas me abrazaron muy fuerte y cuando nos separamos, las mire directamente a los ojos.
-         Nunca hubiera logrado esto sin ustedes. A aceptar lo que el destino me deparo. No sé qué sería de mi, de esta nueva vida sin ustedes.- Termine con una sonrisa.

-         Ahí tonta estaría llorando a mares de felicidad si mi cuerpo me lo permitiera.- dijo Kate mientras me volvía a apretar contra su pecho.

-         Brenda has dado un gran paso hoy. Estoy muy feliz. Me alegra mucho de que aparecieras en nuestras vidas.- Tanya me abrazo,  apartándome del medio abrazo de Kate.

-         Ok, dejemos de lado a Kate, porque es más inteligente que Bren.- dijo Kate con sarcasmo fingido.

Me reí y la mire. Fingiendo sentirme ofendida. Tanya enarco una ceja y dijo.- Perdón, yo soy la más inteligente- Esbozó una sonrisa -Ven acá- y nos abrazamos entre las tres.
Cazamos un poco mas mientras Kate me mostraba como debía enterrar los cuerpos. Y volvimos a casa.
Cuando llegamos, la casa estaba vacía. Al instante nos asustamos. Esto de estar separados no era del agrado de ninguna de nosotras.
-         Intenta llamar a Carmen, Tanya. No puede ser que todavía no la hayan encontrado.- Dijo Kate.

-         Solo espero que tengan señal.- Negó con la cabeza Tanya, mientras sacaba el celular del bolsillo y comentaba a llamar.

-         Brenda, ¿ya te cambiaste?- Me pregunto Kate.

-         Sí, me gusta sentirme fresca después de cazar.- le confesé.

-         Ahí yo pienso lo mismo.- Me sonrió Kate.-¿Quieres que te pintes las uñas?
Era sorprendente el cambio de humor de esta adorable mujer.
-No contesta- de repente dijo Tanya.
-Ok, no nos preocupemos.- pensó en voz alta Kate - Capaz se tomaron un momento para cazar. No creo que lleguen a casa hasta que el sol no se oponga.-
-Sí creo que tienes razón.- concordó Tanya.
Mientras tanto yo miraba la escena. Me preguntaba porque Irina de un día para el otro se fue de casa. Preocupando así a toda su familia.
-¿Qué pasa si Irina no regresa pronto?- Pregunte con una audible nota de temor en mi voz.

-No quiero ni pensarlo.- Contesto Kate.

- Saldremos a buscarla si es eso necesario.- Declaro Tanya.

-Y…no sé, solo pregunto:¿Por qué Irina se fue sin avisar? ¿Ella siempre actúa de esta manera?- mi voz sonó suave.

-La verdad es la primera vez que Irina decide alejarse de nosotras sin motivo alguno. – Comento pensativamente Kate.

- Creo que ya se cual es el maldito motivo.- La cara de Tanya se deformo por el odio y enojo que de repente despertó a causa de nuestras cavilaciones.- Laurent.
Creo que hablo por todas cuando tragamos en seco nuestra ponzoña.

-¡Demonios, como no lo pensé antes!- Tanya estaba al borde de la desesperación.

Kate quedo en un estado de shock al lado del sofá beige en donde me encontraba sentada. Frente a nosotras estaba Tanya, quien se recostaba por la encimera del mini bar que daba a la cocina. Yo solo pensaba porque Irina actuaba de esta manera. No entendía como podía abandonar a su hermosa familia por un insignificante vampiro. No cabía en mi simplemente. Kate tenía sus ojos perdidos en el vacio mismo de su propia mente. Y de repente se dejo caer al piso de rodilla y se abrazo a sí misma.
Yo reaccione al instante y me arrodille a su lado mientras la sostenía en mis brazos.
-No de nuevo, no de nuevo- Era lo único que articulaban sus labios.
-No pasara nada, todo está bien Kate, por favor detente, vuelve a mi- Comencé a llamarla y a la vez acariciaba sus cabellos.
Tanya comenzó a llorar y se arrodillo al lado de su hermana. La abrazo y le susurro unas palabras al oído.- No temas, me encargare de que se encuentre bien.
Me miro y supe que no todo estaba bien. Que no es normal que todo esto sucediera, que tenia tanto o más miedo que Kate. Todo esto despertó un instinto protector en mi.
-         Hermanas, yo misma me encargare de rastrear a Irina si la situación lo demanda. Pero por favor debemos empezar a buscarla ahora, no podemos quedarnos así.- Les dije e indique con un gesto el aspecto que teníamos todas y como nos encontrábamos, arrodilladas en medio de la sala, entre el sillón grande color beige y la mesa ratona.

-         En marcha.- ordeno Tanya.
Kate se levanto con mi ayuda del suelo. Y luego me adelante a la puerta de salida. Kate tenía un aspecto oscuro. Se encontraba dominada enteramente por su naturaleza. Todo lo que hacía era oler y estar alerta. Su cabeza iba maquinando las mil y una forma de torturar a Laurent, eso era visible en sus ojos.

-Creo que primero, dejaremos una nota.- informo Tanya.

- Esta bien. ¿En donde comenzaremos?- Le pregunte a Tanya.

-Primero iremos al oeste de Canadá. Y luego veremos.- solo eso me contesto.

En eso Tanya se dirigió a tomar de la mano de Kate para guiarla a fuera de la casa, cuando de repente grito de dolor y comenzó a retorcerse. Yo me voltee a mirar y me quede espantada ante la situación. Kate ni se muto por lo que estaba ocurriendo. Intervenir sin pensarlo dos veces.
Tome la mano de Tanya y la separe de Kate. Tanya cayó al piso. Lloraba y miraba intensamente a su hermana con pesar.
Mire a Tanya fijamente. –Déjame intentarlo- le pedí mientras sostenía la mano de Kate. Tanya solo asistió.
-¿Kate?, debes volver a nosotras, así podemos enfocarnos en buscar a nuestra hermana. Si no te tranquilizas no podrás cooperar. Y nosotras solas no podemos, necesitamos estar juntas en esto.- Le hable a Kate, mientras sus ojos volvían en sí, parpadeo. Luego me miro intensamente.
-¿Estás bien?- me pregunto Kate mientras se soltaba de mi agarre.-¿ No te hice daño?
Eso era lo que yo me estaba preguntando. No entiendo porque se preocupaba por si, si era ella la que salía de un estado catatónico.
-No. Pero a Tanya si- La regañe. Tanya miraba perpleja la situación.
-Kate, vuelve a tocarla.- Ordeno Tanya. Kate tomo mis manos de nuevo. Y me miraba intensamente.
-Nada- explico una vez más cuando soltó mis manos. – Es un milagro ¿No?- le pregunto a Tanya.
-Increíble.- afirmo Tanya.
-¿Qué debería sentir?- Pregunte frunciendo el entrecejo.
Una horrible descarga eléctrica. Tu cuerpo debería quedarse inmóvil y tu serías incapaz de sentir ninguna de tus extremidades.- explico Tanya.
-¿Algo anda mal en mi?
- La verdad no- me respondió Tanya.- Creo que tiene alguna especie de protección o algo así.- pensó mi hermana.
-Como un escudo o casco mental que te permite hacerle frente a mis ataques.- analizo Kate.
Este acontecimiento nos hizo olvidar por un momento, que teníamos que salir a buscar a Irina.
-Ok, chicas creo que debemos resolver luego el tema de mi cabeza y enfocarnos en salir a buscar a nuestra hermana.
-Sí creo.- contesto algo anonadada Tanya.
-Lo siento Tanya, no quise hacerte daño. No pude controlarme, yo…- Comenzó Kate a disculparse pero Tanya fue mas rápida y la abrazo.- No pasa nada, estas perdonada, todas de vez en cuando perdemos los estribos.-Le sonrió a su hermana.
-Ok, ¿preparadas?- pregunto Tanya.- Si- contestamos Kate y Yo.
Nos volteamos para dirigirnos a la puerta cuando escuchamos ruidos afuera. Pero al instante nos percatamos de que solo eran Carmen y Eleazar.
-Hola- saludo Eleazar. Carmen venia  con el semblante preocupado.
-¿Novedades?- pregunte.
-La rastreamos hasta el límite de Canadá con Estados Unidos, pero nada.- contesto Eleazar.
-Estoy preocupada.-Confirmo Carmen.
-¿Y si llamamos a Carlisle? Capaz Él sepa sobre su paradero, le podemos preguntar a Alice.
Todos pensaron en si deberían contactar a esas personas. De las cuales nunca había oído sus nombres. Pero al segundo el celular de Tanya sonó.
-¿Diga?- Contesto.
- Vi que tomaron la decisión de llamarme, ¿Qué sucede prima?- pregunto una voz femenina.
-Oh, Alice. No encontramos a Irina. ¿Tú no la has visto? ¿No fue a visitarlos?- Pregunto con un tinte de desesperación Tanya.
Todos mientras tanto escuchábamos la conversación atentamente.
-         Tanya la verdad no he estado pendiente del futuro de Irina, lo siento. Tengo la cabeza en otras personas. Edward todavía no vuelve y … Ni al caso. Me fijare, solo me tomara un momento.- Finalizo Alice.

-         Ok, tomate tu tiempo.

Un jadeo sonó del otro lado de la línea.- Tanya no se me viene nada a la cabeza. No por ahora- declaro Alice.

-         Gracias Alice por todo.- Colgó la comunicación. Todos estábamos estáticos tratando de pensar que no todo está perdido.
-Si Alice no ve nada del futuro de Irina y a su vez Ella no fue para la casa de Alice… Creo que esta situación solo está empeorando.- pensó Tanya.
-Saldremos todos a buscarla.- Acordó Eleazar.
-Matare a Laurent lentamente- amenazo Kate.
Yo solo sentía miedo. Por primera vez desde que desperté. Imaginar a mis hermanos pelear con otro de nuestra especie era insoportable.
-Carmen- llamo Tanya.
-¿Si?- le contesto.
-Brenda tiene un don.
-¿Cómo es eso?- intervino Eleazar.
-Hoy Kate sin querer la toco e intento inmovilizarla, pero Brenda parece inmune a sus descargas eléctricas.
-Interesante.- solo pudo decir Carmen.- Creo que habría que trabajar más en ello.
*******************
POV Irina.
Sé que no debería preocuparme por Laurent. Él es responsable de todos sus actos. Pero Él me había contado de que también tenía una pequeña familia con la cual llevaba varias décadas andando con ellos. Eran tres, en su momento. James, Victoria y Él.
Pero James murió. Nunca me dijo porque. Y Victoria se quedo sola. Sabia lo mal que la estaría pasando. Para nosotros, perder a tu pareja implica perder una gran parte de uno mismo.
La última vez que vi a Laurent, hace ya más de una semana. Él me había contado que Victoria había cambiado mucho. Me relato que Ella se había vuelto una mujer deseosa de venganza. Fría y calculadora. Laurent me pidió que no me preocupara por lo que iba a pedirme. Yo solo me mantuve en silencio: 
-Irina, Victoria me necesita. Debo ir a hablar con ella. Y hacerle cambiar de parecer. Esta obsesiona en vengar la muerte de James. Esta cegada.-Me dijo Laurent.
-         No quiero que te pase nada- le susurre. – Eres importante para mí-Le confesé.

-         También lo eres tú para mi, amor.- Laurent levanto mi barbilla con su oscura mano- Te prometo que estaré bien.-Y me beso. Fue un beso dulce en donde depositaba toda la necesidad de mantenerme calmada.

-         Te amo- le susurre contra sus labios.

-         Te amo Iri- y me volvió a besar con pasión.
Comencé a llorar al recordarlo mientras corría por los arboles, rastreando el olor de Laurent.
Y de repente lo encontré.
Pero en su lugar también encontré olor a sangre. Una muy dulce, de inmediato sentí sed, parecía que se había derramado hace tiempo ya. Seguí olfateando. Y por ultimo olí un olor asqueroso. Apestaba a tierra estancada y humedad. Era insoportable para mis narices. Pero recordé el aroma. Laurent lo traía encima la última vez que lo vi.
-Irina, no somos las únicas criaturas peligrosas que deambulan por el bosque.- me confesó Laurent.
-¿A qué viene este repentino cambio de tema?- Le pregunte.
Antes de venir a verte. Victoria me conto de que existen lobos. Gigantes. Y fui para verificar si era cierto y los vi. Eran dos. Del tamaño de un caballo y apestan a perro mojado…

Ese era el olor que sentía. Comencé a temblar. Si Laurent se cruzo con esos perros… No quería siquiera pensarlo.
No me detendría. Estoy preparada para correr todos los riesgos necesarios para salvar a mi Laurent. Y matare a Victoria. Por su culpa, Laurent se está arriesgando por ella.
No parare hasta encontrarte. Solo espero que mi familia lo entienda. Esto lo hago por el bien de nosotros, si algo le pasa a Laurent, también me pasa a mí. Somos uno. Fue lo que me dijo cuando recién lo conocí y nos entregamos en  cuerpo y alma.
Estábamos unidos. Y no estoy dispuesta a perderlo tan pronto.
Continuara…




Solo tú & yo * Capítulo 30




Adaptación

CAPITULO 30

La enorme desilusión que sentí cuando toque a esa mujer de cabello negro rojizo en el hombro solo para descubrir que ella no era Bree, me hizo comprender justamente cuanto necesito hablar con ella. Así que salgo de Summerland y regreso a tierra a mi auto. Deslizándome en el asiento del conductor justo en frente del supermercado Joe’s en el estacionamiento Crystal Cove Promenade, donde una sobresaltada compradora confiada deja caer vergonzosamente sus bolsas, esparciendo numerosas latas de café y sopas debajo de la hilera repleta de autos. Y me prometo a mi misma que desde ahora, me asegurare de que mis salidas y entradas sean un poco más discretas.

Cuando llego a donde Bree, ella se encuentra en medio de una lectura, así que espero en su brillante y resplandeciente cocina mientras ella termina. Y aun cuando se que esto no es asunto mío, aun cuando se que no debería husmear, salgo justamente por mi remota cuenta, y accedo a su sesión, sorprendida por la cantidad de exactitud y detalles que Bree proporciona.

-Impresionante- digo, después de que su cliente se ha ido y ella entra en la cocina para
acompañarme. -Muy impresionante. En serio, no tenía ni idea.- Sonrió, mirando mientras ella
desempeña su habitual ritual de llenar la tetera para hervir, y luego poniendo algunas galletas en un plato y empujándolo hacia mí.

-Ese es un verdadero cumplido viniendo de ti- sonríe, tomando asiento justo en frente de mi.
-Aunque sí recuerdo bien, también te di una lectura bastante exacta una vez.

Alcanzo una galleta, sabiendo que eso era de esperarse, y cuando lamo los pequeños trocitos de azúcar de encima, no pueda dejar sentir tristeza de que ya no tenga el encanto que solía tener.

-¿Recuerdas esa lectura? En la noche de Halloween?- ella me mira de cerca.

Asiento.

-¿le dijiste a tu cliente que ella está destinada a ser una perdedora?- parto la galleta por la mitad.-Que él la engaña con alguien que ella piensa que es una amiga y que ella debería deshacerse de ambos lo más pronto posible?- pregunto, quitando algunas migajas que cayeron en mi regazo.

-Literalmente,- dice ella, levantándose para ir en busca de nuestro te al momento en que la olla empieza a silbar. -Aunque solo puedo esperar a que aprendas a suavizar el mensaje si alguna vez decides dar lecturas.

Hago una pausa, superando una repentina punzada de tristeza cuando comprendo justamente hace cuanto ha sido la última vez que pensé en mi futuro, en lo que podría querer ser cuando creciera.

Pase por tantas fases – queriendo ser una guardabosques, maestra, astronauta, supermodelo, estrella pop – la lista era interminable, pero ahora que soy inmortal, ahora que estoy en condiciones de probar todas esas cosas en el transcurso de los próximos mil años – o más – ya no siento esa ambición.

Últimamente, en todo lo que he estado pensando es en cómo recuperar a Edward. Y ahora, después de este último viaje a Summerland, en todo lo puedo pensar es en volver a mi viejo yo, quiero decir, tener el mundo entero a mis pies no es tan atractivo cuando no hay nadie con quien compartirlo.

-Yo – todavía no estoy segura de lo que quiero hacer. Realmente no he pensado en ello.

Miento, preguntándome si será fácil para mí volver a mi antigua vida – si decido regresar a ella, es eso. Y si todavía querré ser una estrella pop como solía ser, o si los cambios que he experimentado aquí seguirán allí. Pero cuando miro a Bree, viendo como ella levanta su taza a sus labios y sopla dos veces antes de beber a sorbos, recuerdo que no he venido aquí para hablar de mi futuro, vine para hablar de mi pasado. Decidí brindarle mi confianza y compartir algunos de mis más grandes secretos. Convencida no solo de que puedo confiar en ella sino que ella podrá ayudarme también.

Porque la verdad es, que necesito alguien con quien pueda contar. No hay manera en que pueda hacerlo sola. Y no se trata de ayudarme a decidir si debería quedarme o ir, porque comienzo a comprender que realmente no tengo más opción. Me refiero al pensar en dejar a Edward – al pensar que nunca lo veré de nuevo – es casi tan doloroso de lo que puedo soportar.

Pero cuando pienso en mi familia, y en como sacrificaron inocentemente sus vidas por mi – ya sea a causa de una estúpida sudadera azul por la que insistí a papa a regresar, que finalmente causo el accidente que mato a todos – o porque Tanya intencionalmente echo a correr el ciervo delante de nuestro auto para que pudiera deshacerse de mí y tener a Edward para ella – siento que tengo que hacer algo y hacerlo bien.

Porque de cualquier manera en que lo mires, conduce de vuelta a mí, es mi culpa que ellos no vivan sus vidas, es mi culpa que su radiante y brillante futuro fue cortado tan trágicamente. Si no hubiera estado en el camino, nada de esto hubiera pasado. El hecho de que tenga que tomar la decisión demuestra que tengo que sacrificar mi futuro con Edward para que ellos puedan tener el suyo.

Es lo correcto.

Es lo único que hay que hacer.

Y de la manera como van las cosas, con mi destierro social de la escuela, Bree es casi el único amigo que me queda, lo que significa que la necesitare para reconstruir algunas piezas perdidas que pude dejar atrás.

Llevo la taza a mis labios, y luego de nuevo abajo sin beber. Trazando mis dedos alrededor de la curva de la porcelana mientras suspiro profundamente y digo:

-Creo que alguien está envenenando a Edward-  miro sus perturbados ojos mientras ella bosteza. -Cre... Creo que alguien está manipulando su “Elixir” su bebida favorita. Y lo esta haciendo actuar “Mortal”,  normal, pero no de una buena manera.- presiono mis labios y me acomodo en mi asiento, dándole apenas una oportunidad para respirar cuando digo -Y desde que tengo prohibida la entrada, voy a necesitarte para que me ayudes a forzar la entrada.



Gracias al blog smilersheart.blogspot.com
por esta firma :)