Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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martes, 15 de marzo de 2016

¿Nuestro destino? * Capítulo 4

Summary: Bella y Edward han viajado por muchas vidas, han combatido a centenares de enemigos oscuros, para poder estar juntos. Pero cuando su deseado destino casi esta en sus manos, Edward cae en una maldición poderosa. Un simple contacto entre ellos le causaría la muerte a Edward llevándoselo a Shadowland. Bella desesperada por salvar a Edward, consigue ayuda de un surfo: James. Aunque se acaban de conocer, James le resulta muy familiar. Traicionando a Edward, Bella es atraída por James, con su cabellera rubia, sus ojos verdes, sus poderes mágicos y un pasado muy misterioso. Bella sabe que Edward es su alma gemela y nunca lo olvidara. Pero al pasar del tiempo, su conexión con James crecerá más y será más fuerte, poniendo a prueba su amor por Edward como nunca antes...

N/A:  Los personajes son de la magnifica Meyer. Continuació de "Solos tú y yo". Adapatción del libro de Alison Nöel Shadowland





CAPÍTULO 4


Mientras me dirigía hacia mi clase de historia estaba preguntándome ¿que sería peor – ver a Emmett o al Sr. Muñoz? Porque si bien no he visto ni hablado con ninguno de ellos desde el pasado viernes cuando mi mundo entero se vino abajo – no hay duda de que les deje a ambos en una nota bastante extraña 

Mi último contacto con Muñoz consistió en mí poniéndome sentimental y no solo confiándole mis poderes síquicos – que es algo que nunca hago – sino también animándolo a una cita con mi tía Esme – que es algo que estoy empezando a lamentar seriamente. Y tan horrible como eso fue, solo rivalice mis últimos momentos con Emmett cuando apunte mi puño a su chacra del ombligo, determinada no solo a matarlo sino a borrarlo completamente. Y lo hubiera hecho también – excepto por el hecho de que estaba totalmente estrangulada y él escapo. Y aunque en retrospectiva eso probablemente funcionara para mejor, todavía estoy tan furiosa con él, ¿qué quien diría que no lo intentaría otra vez? Pero la verdad es, que se que no voy a intentarlo de nuevo. Y no solo porque Edward pasó toda la clase de Ingles sermoneándome telepáticamente sobre que la venganza nunca es la respuesta, que el karma es lo único y es solo el verdadero sistema de justicia, y mucho mas de, blah, blah, blah – pero principalmente porque no está bien. 

A pesar del hecho de que Emmett me engaño y de la peor manera, dejándome absolutamente sin ninguna razón para confiar en él de nuevo - y sin embargo no tengo el derecho de matarlo. Eso no resolverá mi problema. No cambiara nada. Aunque él es horrible, malo, y todo lo que abarque de mal, aun así no tengo el derecho de… ―¡Bueno, ahí está mi mono sinvergüenza!‖ 

El se desliza a mi lado, con el cabello rubio todo despeinado, los ojos azules como el océano, y los dientes blancos y brillantes, estirando tranquilamente su fuerte brazo bronceado a través de la puerta del salón de clases, salvándome de no acercarse demasiado. Y eso es todo lo que necesita. El irritante ronroneo de su acento Británico poco convincente y su completa malevolencia de su mirada de soslayo (de reojo), y simplemente así estoy tentada de matarlo de nuevo. Pero no lo haré. Le prometí a Edward que permanecería a salvo en la clase sin acudir a eso. 

―¿Así que dime, Bella, como estuvo tu fin de semana? ¿Disfrutaste tú y Edward de una buena velada? ¿Él fue capaz de – sobrevivir a ti – por casualidad?‖ 

Empuño mis manos a los costados, imaginando como se vería sin tener nada más que un montón de ropa de diseñador y un montón de polvo, a pesar del voto de no-violencia que tome.

―Porque si no, si no consideraste mi consejo y sacaste a ese viejo dinosaurio a dar un
paseo, entonces supongo que tendré que ofrecerte mis más profundas condolencias‖. 

Asiente, la mirada fija sobre la mía, bajando la voz mientras añade. 

―No te preocupes, no estarás sola por mucho tiempo. Una vez que el periodo de luto apropiado termine, estaré encantando de intervenir y llenar el vacío que su extinción ha dejado‖. 

Me concentro en mi respiración, manteniéndola lenta y constante mientras tomo el fuerte, bronceado y musculoso brazo que bloquea mi camino, sabiendo que todo lo que necesito es una buena posición de karate para romperlo por la mitad.
 
―Al demonio, incluso si realmente logras contenerte y mantenerlo vivo,  y todo lo que necesitas es hablar yo estaré a tu lado‖. 

Sonríe, sus ojos posándose sobre mí de la manera más íntima. 

―Pero no hay necesidad de responder demasiado rápido o comprometerse todavía. Tomate el tiempo que quieras. Porque, Bella, te aseguro, a diferencia de Edward, soy un hombre que puede esperar. Además, es solo cuestión de tiempo antes de que vengas a mí al fin y al cabo‖.

 ―Solo hay una cosa que quiero de ti‖.  Estreche mi mirada hasta que todo lo que esta rodeándonos se distorsionó. ―Y eso es que tú me dejes en paz‖. El calor subiendo por mis mejillas mientras su más descarada mirada se profundiza. 

―Me temo que no, cariño‖.  Se ríe, examinándome y moviendo su cabeza. ―Confía en mí, lo querrás de esa manera, pero no te preocupes, como dije, esperare todo el tiempo que sea necesario. Es Edward el que me preocupa. Y tú deberías preocuparte también. Por lo que vi aquellos últimos seiscientos años, él es un hombre impaciente. Es un poco materialista realmente. No espera mucho tiempo por algo, eso es todo lo que te puedo decir‖. Trago con dificultad y me esfuerzo por mantener la calma, recordándome no caer en su trampa.

Emmett tiene la destreza de de hallar mi debilidad, mi kriptonita sicológica por así decirlo, y vive para explotarlo. 

―No me malinterpretes, el siempre ha sido uno de los que guarda las apariencias – usar el brazalete negro, y pareciendo inconsolable en el velorio – pero confía en mí, Bella, el musgo no tiene tiempo de adherirse a su zapato antes de él vuelva al acecho. Buscando ahogar sus penas en cualquier cosa o – debería de decir en quienquiera – que pudiera. Y aunque prefieras no creerlo, tómalo en cuenta de alguien que ha estado allí todo el tiempo. Edward no espera por nadie. Y ciertamente nunca espero por ti‖. 

Respiro profundamente, llenando mi cabeza con palabras, música, ecuaciones matemáticas que se extienden mucho más allá de mis capacidades, cualquier cosa para ahogar las palabras que son como flechas cuidadosamente afiladas y dirigidas a mi corazón. 

―Síp. ¡Lo he visto con mis propios ojos, lo hice -Sonríe mientras cambia de posición en sus lujosos zapatos londinenses, y se apoya hacia a tras de nuevo. -Tanya lo vio también. Rompió su pobre corazón. Aunque, diferencia de mí,  y me temo, que también a diferencia de ti, el amor de Tanya era incondicional. Dispuesta de recibirle sin importar donde hubiera estado, sin hacer preguntas. Lo que, enfrentémoslo, es algo que tú nunca harías‖. 

―¡Eso no es verdad!‖ grite, con voz ronca, seca, como si fuera la primera vez que la usara en todo el día. ―He tenido a Edward desde el momento en que nos conocimos – Yo –―, me detengo, sabiendo que no debí haber comenzado. Es inútil participar en esta lucha.
 
―Lo siento, querida, pero estas equivocada. Nunca has tenido a Edward en lo absoluto‖. Un
beso por aquí, un poco de manitas sudadas allá ―-encoge los hombros, con mirada burlona. "Es en serio, Bella, ¿crees que algunos patéticos intentos de llegar a segunda base realmente puede satisfacer a una ávido, narcisista, auto-indulgente como él? ¿Por más o menos de cuatrocientos años?" Trago con dificultad, obligándome a tranquilizarme así no lo aparente cuando digo ―Eso es mucho más de lo que alguna vez tuviste con Tanya".
 
"No gracias a ti‖, el escupe las palabras, con su dura mirada fija en la mía. ―Pero, es como
dije, soy un hombre que puede esperar. Edward no lo es‖.  Sacude su cabeza.
―Es una pena que estés tan decidida de hacerte la difícil. Tú y yo somos mucho más
parecidos de lo que piensas. Ambos suspirando por alguien que en realidad nunca tendremos-‖ 

―Te podría matar ahora mismo", susurro, con voz inestable, las manos temblorosas, aunque le prometí a Edward que no haría esto, incluso aun cuando se que es lo mejor. ―Podría‖-aspiro lentamente, sin querer que el sepa lo que sólo Edward y yo sabemos, que apuntar al chakra más débil de un inmortal, una de los siete energías centrales del cuerpo, es la manera más rápida de eliminarlos. 

―¿Podrías qué?‖ Él sonríe, su cara y su respiración tan cerca enfría mi mejilla.  ―¿Golpearme en mi centro sagrado, quizás?‖

Me quedo boquiabierta, preguntándome dónde pudo haber aprendido eso. Pero él sólo se ríe, moviendo la cabeza mientras dice, 

"No te olvides, cariño, Edward estuvo bajo mi hechizo, lo que significa que me lo dijo todo, y respondió a cada pregunta, incluyendo algunas sobre ti". 

Me quede ahí, negándome a reaccionar, decidida a lucir compuesta, serena, pero ya  era demasiado tarde. Él llegó a mí. Justo a donde cuenta. Y no creo que él no lo sepa. 

"No te preocupes, cariño. No tengo planes de ir tras de ti. A pesar de que es evidente tu falta de discernimiento y trágico mal uso del conocimiento me dice que un golpe rápido a mi chakra de la garganta es todo lo que se necesitaría para destruirte por completo".  

El sonríe, su lengua serpentea alrededor de sus labios. 

"Me estoy divirtiendo demasiado observándote retorcerte al intentar algo así. Además, no tardarás demasiado hasta que estés bajo mis órdenes. O incluso sobre mí. Las dos maneras me parecen bien." Se ríe, sus ojos azules fijos en los míos, mirándome de una manera tan molesta, íntima, y tan profunda, que mi estómago no podía dejar de exhalar. "Te dejaré a ti los detalles. Pero no importa lo mucho que lo desees, no vas a ir tras de mí tampoco. Sobre todo porque yo tengo lo que quieres. El antídoto para el antídoto. Te lo aseguro. Sólo tendrás que encontrar una forma de ganártelo. Tendrás que pagar el precio correcto". 

Me quede boquiabierta, con la boca seca y la mandíbula floja, recordando cómo el pasado viernes el había afirmado la misma cosa. Estuve tan distraída por el despertar de Edward despertar que había olvidado, hasta ahora. Aprieto mis labios, mientras encuentro su mirada con la mía, mi esperanza crece, por primera vez en días, sabiendo que es sólo cuestión de tiempo hasta que el antídoto sea mío. Sólo necesito encontrar una manera de obtenerlo de él. 

"Oh, mira eso." Él sonríe. "Parece que olvidaste nuestra cita con el destino". El levanta el brazo y yo empiezo a abrirme paso, pero entonces él lo baja muy rápidamente, riendo mientras me mantiene encerrada. "Respira profundamente", él susurra, sus labios rodean el borde de mi oreja, sus dedos se deslizan sobre mi hombro, dejando un helado frío en su camino. "No hay necesidad de pánico. No hay necesidad de asustarse de nuevo. Estoy seguro de que podremos llegar un acuerdo mutuo, encontrando una manera que todo funcione". 

Le doy una mirada, asqueada por el precio que ha establecido, mis palabras son lentas y deliberadas, cuando digo: 

"¡Nada de lo que me digas o hagas me podría convencer de acostarme contigo! ", justo cuando el Sr. Muñoz abre la puerta, permitiendo que toda la clase lo escuche. 

"Whoa," Emmett sonríe, levantando las manos en señal de rendición mientras retrocede hacia el fondo del salón.  "¿Quién dijo algo de eso, amiga?" Él echa la cabeza hacia atrás y se ríe, lo que permite que su espeluznante Tatuaje uroboros parpadee dentro y fuera de mi vista. "Quiero decir, no quiero decepcionarte, querida, pero yo busco un buen revolcón, y… ¡una virgen seria lo último que buscaría!

 Camine hacía mi escritorio, con mis mejillas encendidas, y mi mirada fija en el suelo, paso los próximos cuarenta minutos observando cómo mis compañeros estallan en histeria cada vez que Emmett dirige un asqueroso sonido hacía mi, a pesar de lo numerosos intentos de el Sr. Muñoz para callarlos. Y en el momento en que la campana suena, yo corro hacia la puerta. Desesperada por llegar a Edward antes que Emmett lo haga, convencida de que Emmett lo hará enfurecerse y él responderá, y ninguno de los dos complementos pueden permitirlo, ahora que Emmett tiene la llave. Pero justo cuando gire la perilla escucho decir, 

―¿Bella? ¿Tienes un minuto?" Me detengo, mis compañeros se acumula detrás de mí, deseosos de llegar al pasillo, donde puedan seguir a Emmett y burlarse de mí un poco más. Su risa burlona llega hacia mí mientras me dirijo al Sr. Muñoz para ver lo que quiere.   

"Lo hice". Dijo sonriente, con postura rígida, y su voz ansiosa, pero aún todavía más ansioso por que yo lo supiera. Yo cambio mi incómoda postura, moviendo mi mochila de un hombro al otro, deseando que hubiera tomado el tiempo para aprender la remota visibilidad para poder mantener un ojo en las mesas del almuerzo y asegurarme que Edward se apegue al plan. "Me acerqué a ella. Tal como me lo dijiste.‖ Él asiente. Yo hago bizcos, volviendo mi atención a él, mi intestino se retuerce mientras comienzo a comprender. "¿La mujer de Starbucks? ¿Esme? La vi esta mañana. Incluso hablamos por un momento, y él encoge los hombros, con la mirada a la deriva, evidentemente, aún está muy emocionado por el evento. 

Me pongo de pie ante él, sin aliento, sabiendo que tengo que detener esto, haciendo lo que sea necesario, antes de que se salga de control. "Y tienes razón. Ella es realmente agradable. De hecho, probablemente no debería decírtelo, pero vamos a ir a cenar este viernes por la noche". Asiento, en trance, las palabras pasan por encima de mí, mientras le doy un vistazo a su energía y la veo desarrollarse en su cabeza: Esme de pie en la fila, ocupándose de sus propias cosas, hasta que el Sr. Muñoz se acerca a ella, haciéndola darse la vuelta y sonreír, eso, ¡eso es un vergonzoso coqueteo! Salvo que no hay vergüenza en lo absoluto. Al menos no por parte de Esme. Tampoco es el caso del Sr. Muñoz. No, la vergüenza es toda mía. Estos dos no podrían ser más felices. Esto no puede suceder. Por demasiadas razones, esta cena no puede tener lugar

Uno de ellas es que Esme no es sólo mi tía, sino también mi tutora, mi guardián, ¡mi única pariente viva en el mundo entero! Y otra razón, posiblemente incluso más urgente, es el hecho de que, gracias a mi patética y sentimental, debilidad el pasado viernes, Muñoz se enteró de que soy psíquica, ¡mientras que Esme no lo sabe! He tomado grandes medidas para mantener esto en secreto, y no hay manera en que vaya a ser expuesta por mi enamorado profesor de historia.   Pero justo cuando estoy a punto de decirle que absolutamente, bajo ninguna circunstancia, puede llevar a mi tía a cenar y / o divulgar cualquier información que podría haber confesado accidentalmente durante un momento de debilidad y cuando estaba segura de que nunca volvería a verlo, él se aclara la garganta y dice:
 
―Como sea, deberías ir y conseguirte algo para almorzar antes de que sea demasiado tarde. No era mi intención el retrasarte tanto, yo solo pensé…"   

"Oh, no, está bien, digo.  "Yo sólo…"   Pero él no me deja terminar. El prácticamente me empuja fuera de la puerta mientras que despide, diciendo: 

"Vamos. Ve a buscar a tus amigos. Solo pensé que debería darte las gracias, eso es todo."





Hola mis lectores!
Perdón por el retraso con este fic/adaptación, pero la verdad que he estado muy liada con mis estudios, y aunque parezca mentira, las adaptaciones, también hay que prepararlas bien :)

Espero (con muchas ganas) vuestros comentarios!

Besos grandes! Os amo!
 
 

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