Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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lunes, 4 de abril de 2011

Fantasía Prohibida * Capítulo 15

Adaptación----Lemmon


CAPÍTULO 15

Edward estaba sentado en la mesa de la cocina tomándose una taza de café. Ahora que el deseo había remitido era cuando empezaban los remordimientos.


Lo había jodido todo, pero no había podido evitarlo. A los 29 años se había enamorado. Y ahora ella era suya.

Miró a su primo y suspiró. Bueno, Bella era suya y de su primo. Y dada la obsesión de Emmett por preñarla y de él por evitarlo, su pasado acabaría saliendo a la luz. Algo que él no quería.

Has hecho lo que debías. – dijo Emmett de repente.

¿Hacer el amor con Bella? – dijo Edward encogiéndose de hombros – el tiempo lo dirá. Yo no lo creo, pero me encantaría equivocarme.

Bella te ama.

Eso no será de mucha ayuda cuando descubra la verdad.

Lo que le pasó a Tanya no fue culpa tuya.

Por supuesto que lo fue, o en gran parte. De hecho el padre de Tanya lo había culpado a él, acosándolo y acusándolo. A él no le había importado, porque pensaba que se lo merecía. Sólo Emmett pensó lo contrario.

Bella no parecía pensar de la misma manera que Tanya, pero quién le aseguraba que bajo ciertas presiones no acabara en su misma situación.

Ya hemos hablado de eso antes. No quiero darle más vueltas al asunto. - Emmett apretó los dientes.

Vas a tener que superarlo, antes de que te atrape de nuevo y destruya lo que tenemos con Bella. Ella no es otra chica insignificante más. Con ella tienes que darlo todo.

¿Y que coño se supone que debo hacer? ¿Ponerme de rodillas y declararme?

El tiempo pondrá las cosas en su lugar.

Edward estuvo a punto de decirle a Emmett que se declarara él. Pero se lo pensó mejor. Sabía que su primo no vacilaría en hacerlo, y entonces Bella pertenecería a su primo. Compartirla ya le estaba resultando suficientemente duro como para encima verla casada con su primo.

- Para empezar – continuó Emmett – creo que deberías contárselo todo.

¿Te has vuelto loco? Se va a enterar de todas maneras, y lo más probable es que salga huyendo. Prefiero posponer lo inevitable.

Hasta que no lo hagas, continuarás conteniéndote con ella, y eso le hará daño.

No me contuve anoche.

No hablo de sexo. No quieres decirle que la amas, ella a renunciado a muchas cosas por estar contigo: a los años de creer que amaba a Jacob, a su orgullo, a su virginidad, mientras que tu no quieres contarle ni el más pequeño secreto.

Edward se puso en pie, arrastrando la silla con brusquedad.

Que te jodan.

Emmett negó con la cabeza.

Tú allá. Pero déjame que te diga que si ella nos abandona no será por lo que pasó, si no por no haber confiado en ella. Por no creer que fuera lo suficientemente fuerte para saber que no iba a sufrir el mismo destino de Tanya.

Edward dio un paso hacia su primo, apretando los puños con fuerza. Emmett se quedó inmóvil. Edward y él no habían peleado desde hacía doce años.

Oyeron como se cerraba el grifo de la ducha. Los dos hombres se quedaron quietos, retándose con la mirada.

Será mejor que no me provoques – le advirtió Edward.

Claro. Si quieres darme una patada por intentar ser honesto y meterte algo de sentido común en esa cabezota que tienes…

¿Quieres hablar de honestidad y sentido común? Bien. Dime por qué no le devolviste las llamadas a Rosalie Hale. Está claro que quiere hablar contigo, pero la evitas para no tener que enfrentarte al hecho de que perdiste tu precioso autocontrol con ella.

Rosalie no es el tema de conversación – escupió Emmett.

Es una comparación. ¿Por qué no quieres explicarle a Rosalie la razón por la que te comportaste como un cavernícola con ella durante seis horas?

Seré honesto con Rosalie tan pronto como tú lo seas con Bella.

No te metas en mis asuntos.

Tú no te metas en los míos – replicó Emmett - ¿No quieres hacer el amor con Bella tu solo?

Golpe bajo.

Podría subirme ahora mismo a ese bote de ahí e irme a casa, dejándote a solas con ella durante horas. Días…

Y su marcha haría a Edward responsable de todo lo que pasara.

Para – tragó saliva – Por Dios, para. No estoy preparado para decirle nada.

No esperes que Bella vaya a tener una paciencia infinita contigo. Se ha ofrecido a ti, se ha desnudado ante ti. Si no le das lo mismo, se irá.

En lo más profundo de su ser Edward temía – sabía- que Emmett tenía razón.

Bella apareció en la cocina.

Os he oído gritar, ¿pasa algo?

Edward miró a Emmett, que se calló y cruzó la cocina hacia ella.

Es la tele – masculló, luego le dio un beso en la mejilla fresca por la reciente ducha antes de salir al porche trasero.

Dejando solo a Edward con Bella.

Durante unos minutos ninguno dijo nada. Ella miró al televisor, dejándole claro a Edward que no se había creído las palabras de Emmett. Pero no dijo nada.

¿Hay más café?

Mascullando un sí Edward se giró u le sirvió uno, justo como a ella le gustaba.

¿Lo recuerdas? - Bella se sorprendió. Estaba emocionada.

Su cálida sonrisa le produjo un agradable calor en el corazón a Edward.

Si, bueno. No ha sido nada.

La sonrisa de Bella desapareció.

Mierda. Acababa de meter la pata hasta el fondo.

Bella se tomó el café en silencio. Un silencio que Edward no era capaz de soportar. Seguro que Bella esperaba que la tratara con cariño y ternura después de lo que había pasado entre ellos, y eso ero lo que hasta ahora todavía no le había dado. Se odió por ello. Pero lo intentaría por ella.

Él suspiró y se acercó a ella, sin tener claro qué hacer.

Bella lo miró, frunciendo el ceño, cuando él se acercó.

¿Qué pasa?

Edward no dijo nada, solo la cogió y se sentó, sentándola a ella en su regazo. Le apartó el pelo de la cara y le acarició suavemente la mejilla.

Conversar no es lo mío. Yo… - ¿Cómo podía resumir la confusión que sentía con las palabras adecuadas?-. Me encantó estar contigo anoche.

Le depositó un suave beso en la boca, muy orgulloso de sí mismo. Había sonado perfecto. Bella se escabulló de sus brazos.

Si te gustó tanto, ¿por qué te opusiste a ello de esa manera?

Gatita, ahora no.

Sí. Ahora. Sé que te pasó algo, y aunque no tenga derecho, quiero saber qué es.

Eso es parte del pasado. No tiene importancia.

Ella se apartó de él.

La tiene, puesto que te ha impedido acostarte conmigo hasta anoche. Está claro que es algo importante y que no ha quedado en el pasado.

Mierda. El no quería hablar de eso, y menos sin Emmett.

¿No podemos seguir como hasta ahora sin hurgar en el pasado?

Edward intentó agarrarla de nuevo, pero ella retrocedió.

No. Lo que sea que no quieres contarme es la razón por la cual no querías hacer el amor conmigo. Es la razón por la que te tiraste a la mujer de Jasper Whitlock.

Edward sintió como se ruborizaba.

Bueno, en realidad eso fue una petición de Jasper. Yo no…

Pero Jasper pensó en ti porque tu solo practicas menages. Y eso que te pasó es la causa. Y se interpone entre nosotros, y quiero saber por qué.

Joder. Bella había sabido unir muy bien las piezas del puzzle.

Edward suspiró.

Ahora estoy aquí contigo. No voy a ir a ningún lado. Se que soy testarudo, intransigente,… pero estamos juntos. Por ahora, es todo lo que cuenta.

Bella se cruzó de brazos, apretando los labios. Esto no acababa así.

Bien.

No estaba bien, pero el esperaba conseguir que se olvidara del tema. Si le contaba todo lo referente a ese estúpido error, ella saldría corriendo.

Edward acortó la distancia entre ellos cautelosamente, y la envolvió con sus brazos. Ella permaneció rígida, con los brazos aun cruzados.

Él ignoró su resistencia y simplemente la abrazó. Le acarició la espalda, y le dio besos en el cuello, la frente, la boca. No podía recordar cuánto tiempo hacía que había besado a una mujer sin intentar tirársela a los 10 minutos. Pero con Bella eso era tan fácil. Le bastaba con estar así, respirando su perfume, y era todo un placer.

Peleas sucio – masculló ella, ladeando la cabeza para darle más acceso al cuello.

Esto no es una pelea. Es un placer. ¿Te importa?

Antes de que ella pudiera contestar el teléfono interrumpió el silencio de la sala. Edward dio un brinco.

¿Diga?

Edward. – Era Félix. Parecía tenso.

Sí, soy yo.

No es nada bueno – suspiró – Bella…

Dímelo.

Félix le contó lo que había sucedido y Edward soltó una palabrota.

¿Qué ha pasado? - preguntó Bella.

Se lo contaré – prometió Edward justo antes de colgar.

¿Contarme qué? – Bella parecía desesperada.

Edward la tomó de la mano y se sentó en un silla con ella sobre su regazo. Inspiró profundamente.

Dime lo que sea, por favor – le tembló la voz.

Bella, tu padre…

Oh, Dios mío. No me digas que…

No, no. Él está vivo – le besó la palma de la mano para distraerla – Ayer le hicieron nuevas pruebas y se dieron cuenta que tenía un cuerpo extraño en la cabeza, que le causaba hinchazón. Tuvieron que operarle esta mañana, y tuvo una crisis. Ha entrado en coma.

Bella se derrumbó. Las lágrimas cubrieron sus ojos. Edward con gusto habría soportado todo su dolor con tal de que ella no estuviera sufriendo. Pero la vida no funcionaba así.

La envolvió en sus brazos y la dejó llorar. Bella se deshizo rápidamente de su abrazo y se puso en pie.

Tenemos que ir al hospital, ahora.

Bella sé que estas preocupada, pero aun hay un psicópata…

No me importa. Mi padre podría morir y yo quiero estar allí para despedirme.

No tiene por qué morir.

¡Está en coma! Y por eso podría morir.

Edward le dijo con suavidad:

Pero hay personas que se recuperan por completo.

No voy a correr el riesgo de no volver a verlo con vida.

Bella se adentró en el dormitorio, quitándose la bata por el camino y empezó a hurgar en los cajones buscando su ropa. Edward le arrancó la camisa y la ropa interior de las manos.

No vas a ir a ningún lado. Y menos sola.

Tú no vas a detenerme.

Si tengo que tumbarte en esa cama y atarte a ella para que no seas la víctima se ese loco lo haré.

Bella se dirigió a la puerta.

- Ya soy mayorcita, y tomo mis propias decisiones. No eres mi dueño.

Edward la agarró por el brazo y la estrechó contra su cuerpo.

Te recuerdo que anoche te reclamé. Tomé lo que no le habías ofrecido a nadie más. Según mis reglas, eso te hace mía. Y yo no voy a dejar que seas el blanco de nadie. Aquí estás a salvo. Y vas a seguir estándolo.

Eres un hijo de p… ¿qué coño haces?

Edward la arrastró por el dormitorio hasta la cama. La lanzó sobre el colchón y la sujetó con toda la suavidad que pudo. Iba a protegerla, incluso de sí misma.

Mantenerte a salvo.

¿Qué está pasando aquí? – preguntó Emmett, observando la escena horrorizado.

Edward le contó lo que había hablado con Félix, y que Bella quería ir al hospital a ver a su padre. La chica intentó buscar un apoyo en Emmett. Pero este estaba del lado de su primo.

Bella, cariño. Llama a Félix. Dile que le ponga el teléfono en el oído a tu padre y así podrás hablarle. Pero no puedes salir de aquí y exponerte.

¿Así que ahora soy vuestra prisionera?

Considéralo como quieras. Pero no vas a salir de aquí – contestó Edward.

Emmett cruzó los brazos sobre el pecho.

Sabes que en cuanto le demos la espalda va a intentar escaparse.

Emmett vaciló.

Eso parece…

A Edward se le ocurrió una idea.

Sujétala.

Bella intentó escaparse del agarre del chef, pero no lo consiguió. Tenía mucha mas fuerza que ella.

Edward fue hacia el armario de Jasper y empezó a mirar, en busca de unas esposas, hasta que las encontró. Justo a las esposas encontró varios juguetes sexuales que metió en el bolsillo para cuando los humos se bajasen. Bella insultaba a Emmett, que permanecía impasible sobre ella, sujetándole las muñecas.

En menos de dos segundos, Bella se encontraba atada a la cama, con las piernas abiertas. Y solo entonces Edward se percató que la chica estaba desnuda.

Y a su merced.

No pudo evitar recorrer con su mirada los pezones de la chica.

Ya está – se obligó a interrumpir sus pensamientos – Dame un par de días. Encontraré la manera de que puedas ir a ver a tu padre sin que sea peligroso para ti.

¿Y qué pasa si no aguanta tanto? – suplicó con la mirada Bella - ¿No podemos ir ahora? Por favor.

No – ojala pudiera decirle que sí – pero te prometo que iremos en cuanto sea posible.

Pero…

Gatita, sabes que si tu padre estuviera consciente estaría de acuerdo conmigo. – ella suspiró resignada.

Por favor, arréglalo todo lo antes posible.

Edward salió de la habitación. Sabía que no podía hacer eso, pero si no lo hacía le haría daño a Bella, y era lo que menos quería.

Con un suspiro cogió el teléfono y llamó a Félix, a Jasper y a otros amigos. Cuando regresó al dormitorio Bella ya no estaba atada, sino entre los brazos de Emmett, escuchando sus tranquilizadoras palabras.

Jasper y Félix se pondrán pronto en contacto con nosotros – interrumpió a Emmett para decírselo a ambos – Iremos a ver a tu padre. Idearemos un plan, te lo prometo. – La besó en la boca suavemente.

Con un gemido Bella le abrió los labios y se arqueó hacia él. Edward abrió los ojos sorprendido. Luego aceptó el beso que le ofrecía la chica. Al cabo de un rato, levantó la cabeza.

¿Bella?

Abrázame por favor. – no se le daba bien eso de consolar, así que se limitó a hacer lo que ella le pedía al mismo tiempo que le acariciaba suavemente el pelo.

Él se relajó a su lado, enterrando la cara de la chica en su cuello.

Aquí estoy.

Tócame. – el se limitó a tocarla con ternura. – Edward. – continuó ella.

¿Sí, gatita?

Haz que desaparezcan mis preocupaciones por un rato. Por favor – apretó sus caderas contra las de él – Ámame.

Bella, cariño…

Sé lo que te estoy pidiendo. Tócame. Sé que puedes conseguirlo. Sé que puedes conseguir que me olvide de todo.

Edward observó a Emmett, que no dijo nada, pero se puso duro al instante. Bella también se dio cuenta de eso.

Ves, me deseáis.

Distraerla podía apartarla de sus preocupaciones. Entonces, ¿por qué no hacerlo?

Edward se desnudó, al igual que Emmett.

Gatita, si es esto lo que quieres juro que haré que te olvides hasta de tu nombre.

Edward se tumbó sobre ella en la cama, y la miró fijamente. Incluso tan triste era hermosísima.

Necesito esto, te necesito. Os necesito.

Lo sabemos – contestó Emmett –Nosotros nos ocuparemos de que te sientas viva.

Tras esas palabras Emmett se dedicó a torturar uno de sus pezones mientras que Edward se ocupaba del otro.

Bella gimió.

Edward fue bajando en un camino de besos desde sus pechos a sus caderas. La chica empezó a jadear.

Emmett empezó a rozarle el clítoris, hundiendo dos dedos en su canal, explorándola sin piedad.

Edward olió su esencia, y la impaciencia lo arrastró, pero dejó que su primo siguiera preparándola, para él.

Las mejillas de Bella estaban sonrosadas, igual que sus labios y sus pechos.

Edward se inclinó sobre ella y la besó desesperadamente. Bella gimió cuando él profundizó el beso. Su erección palpitó en respuesta, y entonces no pudo ignorarlo más. Interrumpió el beso y murmuró en su oído:

Córrete para Emmett, gatita.

Bella asintió y levantó las caderas. Estaba cerca, pero no lo suficiente. Edward continuó hablando:

Ya veo que estás ardiendo. Pues en el momento en que dejes de correrte, voy a bajar a tu sexo y a tomarte con la boca. Emmett solo te está preparando para mí – mordisqueó su lóbulo. – Una vez que esté ahí, ¿te volverás a correr para mí?

Sí, ¡Sí! – gritó Bella mientras arqueaba la cabeza hacia atrás, transitando un poderoso orgasmo.

Sus pechos se alzaron en el aire, y Emmett acudió al instante a ellos, chupándolos y succionándolos.

Edward recordó algunos de los juguetes que había visto en el armario de Jasper. Metió la mano en el bolsillo y sacó lo que estaba buscando. Hizo bailar el objeto delante de la cara de su primo, diciendo:

¿Sabes que es esto?

Emmett se lo arrebató, lleno de excitación, como un niño con un juguete nuevo.

Ya me parecía a mí que lo sabrías.

Edward no hizo esperar más a Bella. Abriéndola con los pezones, se hundió en ella y la tomó con la boca. Le mantuvo los muslos abiertos con sus hombros mientras los acariciaba de arriba abajo con sus manos.

De repente se puso rígida y jadeó… y no solo de placer. Con una mirada turbia, levantó la cabeza para ver que Emmett le había colocado las pinzas en los pezones.

No son tan dolorosas como parecen – la tranquilizó el chef – Espera unos minutos.

Edward miró a su primo con un poco de ira, luego volvió a centrar su atención en Bella.

¿Te hacen demasiado daño, gatita?

Bella tenía la mirada perdida y oscurecida de deseo. Se mordió el labio conteniendo un grito.

¿Gatita?

Penétrame – jadeó – penétrame ya.

Edward frunció el ceño, luego le pasó la lengua por la entrada de la vagina y el clítoris.

Pero aún no estás preparada para…

¡Ya! – Bella se volvía más exigente cuanto más excitada estaba.

Gateando encima de la cama, se alzó sobre su cuerpo y se deslizó en ella con un solo movimiento.

Siii. – dijo al tiempo que miraba a Emmett y le señalaba un lugar en el colchón – Ven aquí.

Emmett se acercó con rapidez, y entonces Bella abrió la boca y condujo su miembro en su garganta.

Edward miró la cara de éxtasis de su primo. Y por primera vez se preguntó por qué el compartía. ¿Por qué no estaba él con una sola mujer? Quería que fueran tres, pero ¿por qué?

Bella gimió.

Tómala – le ordenó Emmett – Llénala.

Acaso Emmett también estaría enamorado de Bella.

No sería raro, pero en ese momento dejó de pensar en ello y se dedicó a la extasiante sensación de su miembro envuelto en la calidez de Bella.

Empezó un suave vaivén, embistiéndola con delicadeza.

Cuando Bella se tensó y contuvo el aliento, Emmett le quitó las pinzas de los pezones. Y Bella comenzó a gritar.

Luego se corrió en un orgasmo descomunal, llevándose con ella a Emmett. Tras unas cuantas embestidas más, Edward se rindió. Se derramó en ella, dándole hasta su alma.





OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO





Dos horas después, Bella estaba en el dormitorio enfurruñada. Estaba enfadada porque quería ver a su padre, y Edward y Emmett no la llevarían a verlo, porque era peligroso.

Pero también estaba preocupada, y no sólo por su padre, si no porque volviera a pasar lo que la noche de la explosión, exponiéndose ella a que le pasara algo.

Edward y Emmett apenas la dejaban ir al baño sin que uno de ellos la acompañara.

Y encima no podía odiarlos por lo que hacían, porque ellos lo único que querían era protegerla.

- ¿Quieres comer algo? – dijo Emmett suavemente.

- No.

Emmett entró en la habitación y le acarició suavemente el hombro derecho.

Cariño, tienes que comer algo. Te saltaste el desayuno.

Me olvidé.

Emmett se aclaró la garganta.

Llevas un rato molesta. Me partes el corazón. Vas a acabar conmigo.

Bella bufó.

Te haré una manzana flameada con brandy para el postre.

Oh, oh, Emmett jugaba sucio. Pero no se dejaría embaucar. Además con todo lo de su padre se le cerraba el estómago.

Bella negó con la cabeza, apretando los labios.

Edward apareció, empujando a su primo a un lado.

Este es el trato. Comerás algo, aunque sea ligero, y luego hablaremos.

¿Sobre qué? Ya hemos hablado hoy, dos veces, en el lenguaje que mejor entiendes: follando.

Edward contuvo una sonrisa.

Si lo que pretendías era insultarme, has fallado. Me siento halagado.

Era lo que se podía esperar de ti – masculló ella.

Ves, Alice, ya te lo dije, Bella es una terrible compañía.

Bella giró la cabeza. Sí, allí estaba Alice Whitlock, una mujer que ella sabía que Edward había llevado a la cama. ¿Y Edward pensaba que ella querría la compañía de Alice? Aunque no supiera que Edward, Jasper y ella habían practicado un menage, le habría envidiado de cualquier forma. Alice era hermosa, muy femenina, y además de ser una celebridad, sabía vestir muy bien. Seguramente sería lista, y ocurrente, y admirada por cada hombre que conocía.

La vida era una mierda.

Que te den – murmuró.

¿Dónde? – preguntó Edward – No importa. Me hago una idea.

Bella gimió.

Vete. – por el rabillo del ojo vio como Edward se acercó a Alice.

Probablemente no quiera jugar a disfrazarse contigo para ir al hospital.

Se puso en pie y corrió hacia él.

¿Has dicho ir al…?

Edward la agarró y la interrumpió con un rudo beso en la boca.

Al hospital. Sí. Ya lo he arreglado todo, pero hay reglas – le advirtió.

Bella asintió con impaciencia. No les importaba cuáles fueran. Iría a ver a su padre, y esperaría que su presencia allí le ayudara en algo.

Lo que sea.

Bien. Reservaré eso para más adelante – dijo, guiñándole el ojo.- Alice te ayudará a disfrazarte. Ya tiene todo lo necesario. Nos iremos cuando se ponga el sol. Si alguien te pregunta algo, dirás que has ido a ver a una amiga que acaba de tener un bebé. Tendrás quince minutos, ni uno más. Yo estaré allí, y Félix y Jasper, también. Puede que también esté Seth. Pero no puedes desviarte del plan. No te lo permitiremos. No vamos a dejar que ocurra nada. ¿Entendido?

Sí – las lágrimas le nublaban la vista, y el profundo amor que sentía por Edward le oprimió el pecho.

Edward iba a dejarla ir al hospital, a pesar de lo preocupado por ella que estaba. Y eso le indicaba que tarde o temprano, Edward acabaría abriéndole esa parte de su alma.

O al menos eso esperaba.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Felicidades KRN!!






Muchas felicidades KRN!!! Ella está cumpliendo su primer añito en el mundo blogger, y desde lo que hay entre el fuego y el hielo, le deseo.. happy cumpleños!! xDxD
Para celebrar este primer aniversario, hizo estos hermosos regalitos, que son.. woow!!
Espero que pases muchos más años en este loco mundo krn!! Un besote!!

Por cierto, pasesnse por su blog, es increible :) http://krn-vampire.blogspot.com/

viernes, 25 de marzo de 2011

Felicidades Adifferent World!!




Muchas Felicidades a Adifferent World por este primer año en el mundo blogger! http://adifferentworldforgirls.blogspot.com/ Las chicas son muy especiales, y nos entregaron estos estupendos regalitos, que son hermosos!! Feliz Cumple, y gracias por ser diferentes!!


Yo era el Sol.. * Capítulo 5

Hola mis dulces lectores! Aquí os dejo un nuevo capítulo de este fic =D Espero que os guste, y por favor DEJAR comentarios!!
OsAmo! ^.^


CAPÍTULO 5

No había vuelto a dormir esa noche, seguía dándole vueltas al último encuentro con Bella y el vampirito.


Pero cuando a media mañana mientras seguía en la cama con los ojos cerrados intentando concentrándome en algo que no fuera algo más que la chica Swan, escuché ese estruendo, ese que reconocería en cualquier sitio y que provocaba que en mis labios se formará una enorme sonrisa.

Salí corriendo, y ahí delante de mi estaba esa horrible camioneta roja que tanto me gustaba desde que la conducía ella, y dentro, como no, estaba mi adorable Bella.

Mi respiración se volvió entrecortada, cuando el rugido del motor cesó, ya que eso quería decir que ella estaba ahí conmigo y no con Edward. Conmigo.

-Bella?

-Hola Jake!

-Bella!- grité- No me lo puedo creer!

Corrí hacía el coche y levanté a Bella mientras la abrazaba y su olor a fresas me inundaba una vez más. Como niños pequeños empezamos a saltar, mientras nuestras risas se escapaban.

-Hola, Bella!- dijo mi padre mientras empujaba la silla a través de la puerta de la casa.

-Hola Bil..!

No pude aguantar más, y la volví a abrazar, no me podía creer que ella estuviera en la reserva, aun no me lo podía creer.

-Guau, es estupendo tenerte aquí!

-No puedo.. respirar- jadeó

La cara que tenía me hizo mucha gracia, no pude evitar reírme, pero a mi pesar, la volví a dejar al suelo.

-Bienvenida de nuevo, Bella.



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Empezamos a andar nerviosos, yo estaba demasiado feliz y no podía esconderlo, iba saltando como un niño pequeño y Bella me tuvo que recordar que ella no tenía las piernas tan largas como para seguir mi ritmo.

Hablábamos de temas triviales como hacíamos antes, cuando solo eramos Jake y Bella. Cuando me dijo que había venido por unos folletos sobre lobos no pude aguantar la risa que hizo eco entre los arboles de la reserva.

Pero no todo lo bueno dura, y demasiado pronto para mi llegó la parte más complicada de la conversación.

Hablamos de nuestra larga separación, sentía como mi rostro se endurecía por culpa de la rabia contenida.

-Bueno, y de que va todo esto en realidad?- le pregunté mientras pateaba un trozo de madera- O sea, que desde la última vez que.. bueno, antes, ya sabes..- luché para encontrar las palabras adecuadas, controlarme, respiré profundo, y volví a empezar- Lo que quiero decir es que.. simplemente todo ha vuelto al mismo lugar que antes de que él se fuera? Se lo has perdonado todo?

Bella inspiró profundo, igual que yo hacía unos segundos.

-No había nada que disculpar.

No me podía creer lo que acababa de oír.. que no había nada que perdonar? Ella había sufrido de una manera única, lo había pasado sumamente mal, se había convertido en un zombi, en alguien incapaz de salir de su casa, de dejar de llorar, de dejar de tener pesadillas.. y todo eso por culpa de su amado Cullen, pero claro, a ella le daba igual..

-Desearía que Sam te hubiera tomado una foto cuando te encontramos aquella noche de setiembre. Sería la prueba A.

-No estamos juzgando a nadie.

-Pues quizá deberíamos hacerlo.

-Ni siquiera tú lo culparías por marcharse, si conocieras sus motivos.

La miré fijamente, me lo estaba diciendo enserio?

-Está bien. Sorpréndeme. - la reté.

Bella tardó en contestar, en su rostro se podía adivinar que estaba pensando en algo del pasado, no me podía engañar, la conocía tan bien..

-Edward me dejó el pasado otoño porque pensaba que yo no debía salir con vampiros. Pensó que sería mejor para mí si él me dejaba.

Entonces.. él se había ido porque sabía perfectamente que no era bueno para mi Bella, que estaría mejor sin él, pero..

-Pero volvió, no?- susurré- le cuesta atenerse a sus propias decisiones.

Si esa sanguijuela no hubiera vuelto, Bella y yo..

-Si recuerdas bien, fui yo la que corrí detrás de él, y le trajo de vuelta.

La miré fijo durante unos minutos, y luego le di la espalda. Ella fue detrás..

-Eso es cierto, pero nunca supe la historia. Que fue lo que pasó?- Bella dudaba en contármelo, lo podía leer en sus ojos- Es un secreto?- le dije burlándome- No me lo puedes contar?

-No- me contestó bruscamente- Además, es una historia realmente larga.

Le sonreí, y empecé a andar por la playa, creía que me iba a rendir tan rápido? Que me iba sin escuchar esa “maravillosa” historia? Entonces.. que poco conocía a Jacob Black.

Sentí como ella me seguía por la orilla de la playa, me dirigí a ese lugar, ese sitio que se podría decir que era nuestro. Un árbol con las raíces blancas por culpa de la sal del mar, y allí me senté, en ese banco natural. Cuando Bella estuvo cerca con unas palmaditas en el sitio que había a mi lado le indiqué que se sentara.

-No me importa que la historia sea larga. Hay algo de acción?

-La hay- me contestó Bella.

-No puede haber miedo de verdad si no hay un poco de acción.

-Miedo!- se burló- me vas a escuchar o te vas a pasar todo el rato interrumpiéndome para hacer comentarios sobre mis amigos?

Hice como si cerrará los labios con llave y que luego esta la tiraba por encima de mi hombro. Bella no pudo esconder la sonrisa que se le escapaba. Como adoraba verla sonreír..

-Tengo que empezar con cosas que pasaron cuando tú estabas..- paró en seco como si no supiera como decirlo.

-Adelante. Eso está bien. No entendí la mayor parte de lo que pasó entonces- le dije después de haber levantado mi mano en señal de pedir permiso para hablar.

-Ah, vale, estupendo; es un poco complicado, así que presta atención. Sabes ya que Alice tiene visiones?

Que la pequeña de los Cullen's tenía visiones? Ya nada me sorprendía.

Bella me contó toda la historia aunque estoy seguro que se dejo detalles importantes. Me contó que cuando ella quiso hacerse la valiente y saltar por el acantilado, Alice, en una de sus visiones la vio caer, y se pensó que se había suicidado, Edward, se enteró de eso y también se quiso suicidar. Que dramático, me recuerda a un libro, que nos hicieron leer en el instituto de la reserva..

Tal y como le prometí a Bella no dije nada durante todo el relato, la estaba escuchando como mucha atención, aunque como suelen decir, la curiosidad mató al gato.. bueno, en mi caso al licántropo.

-La adivina chupasangres no puede vernos?- eso si era verdad, estaba muy, pero que muy bien- En serio? Eso es magnífico!

Nos quedamos en silencio, y la miré expectante esperando a que continuase.

-Oops!- exclamé. Había llamado a unos de sus Cullen's de una forma no adecuada para Bella- Lo siento.

Empezó a contarme sobre los Vulturis, que por decirlo de laguna forma son como la realeza para los vampiros. Tuve que hacerme de todo mi autocontrol para poder controlar mis temblores, cuando me contó que esos seres miserables querían matarla. Si alguna vez me llegaba a encontrar con alguno, le arrancaría la cabeza..

Para terminar me contó que Edward la había sacado de allí, como no, Edward..

-Ahora ya conoces toda la historia. Es tu turno para hablar. Que ha ocurrido mientras yo pasaba este fin de semana con mi madre?

Me incliné hacía delante para comenzar a explicarle.

-Embry, Quil y yo estábamos de patrulla el sábado por la noche, solo algo rutinario, cuando allí estaba, saliendo de ninguna parta, bum!, una pista fresca, que no tenía ni quince minutos- moví los brazos simulando una explosión- Sam quería que le esperásemos, pero yo ignoraba que tú te habías idos, y no sabía si tu chupasangres estaba vigilando o no. Así que salimos en su persecución a toda velocidad, pero cruzó la línea del tratado antes de que pudiéramos cogerla. Nos dispersamos por la línea esperando que volviera a cruzarla. Fue frustrante, te lo juro.- moví la cabeza recordando aquel momento, el cabello me cayó sobre los ojos- Nos fuimos demasiado hacía el sur, y los Cullen la persiguieron hacía nuestro sitio, pero solo a unos cuantos kilómetros al norte de nuestra posición. Habría sido la emboscada perfecta si hubiéramos sabido donde esperar.- hice una mueca- Entonces fue cuando la cosa se puso peligrosa. Sam y los otros le cogieron el rastro antes de que llegáramos, pero ella iba de un lado al otro de la línea y el aquelarre en pleno estaba al otro lado. El grande, como se llama?

-Emmett

-Ese, bueno, pues él arremetió contra ella, pero, que rápida es esa pelirroja! Voló detrás de ella y casi se estrella contra Paul. Y ya sabes, Paul.. bueno, ya lo conoces.

-Si.

-Se le fue la olla. No puedo decir que le culpe, tenía el chupasangre grandote encima de él. Así que saltó.. Eh, no me mires así. El vampiro estaba en nuestro territorio.

Bella me había echado una mirada de esas que matan, estaba tan divertida.

-De cualquier modo, Paul falló y el grandullón regresó a su sitio, pero entonces, esto, la, eh, bien, la rubia..

Los lobos la habíamos llamado de mil formas diferentes, porque estaba para mojar pan esa vampira, pero eso era también lo que nos daba.. como decirlo? Asco? Si! Asco! Pero yo de todas formas prefería a mi Bella mil y una vez antes de que ese trozo de hielo con patas se acercara a mi.

-Rosalie

-Como quieras. Se había vuelto realmente territorial, así que Sam y yo nos retrasamos para cubrir los flacos de Paul. Entonces su líder y el otro macho rubio..

-Carlisle y Jasper

-Ya sabes que me da igual como se llamen- todos siguen siendo sanguijuelas- Como sea, Carlisle habló con Sam en un intento de calmar las cosas. Y fue bastante extraño porque la verdad es que todo el mundo se tranquilizó muy rápido. Creo que fue ese otro que dices, que nos hizo algo raro en la cabeza, pero aunque sabíamos lo que estábamos haciendo, no podíamos dejar de estar tranquilos.

-Ah, si, ya se como se siente uno.

-Realmente cabreado, así es como se siente uno. Solo que no estás enfadado del todo al final- todo eso me confundía- Así que Sam y el vampiro líder acordaron que la prioridad era Victoria y volvimos a la caza otra vez. Carlisle nos dio la pista de modo que pudimos seguir el rastro correcto, pero entonces tomó el camino de los acantilados justo al norte del territorio de los makah, donde la frontera discurre pegada a la costa durante unos cuantos kilómetros. Así que se metió al agua otra vez. El grandullón y el tranquilo nos pidieron permiso para poder cruzar la frontera y perseguirla, pero se lo denegamos, como es lógico.

-Estupendo. Quiero decir que vuestro comportamiento me parece estúpido, pero estoy contenta. Emmett nunca tiene la suficiente prudencia. Podría haber salido herido.

Resoplé.

-Así que tu vampiro te dijo que lo atacamos sin razón y que su aquelarre, totalmente inocente..

-No- me interrumpió- Edward me contó la misma historia, solo que no con tantos detalles.

-Ah- dije entre dientes. Odiaba a mister perfecto. Cogí una piedra y la lancé legos, y llegó a la bahía.- Bueno, ella regresará, supongo. Y volveremos a tenerla a tiro.

Me sumergí en mis pensamientos, mirando a la nada..

-En que estás pensando?- me preguntó Bella

-Le doy vueltas a lo que me has dicho hace un rato. En cuando la adivina te vio saltando del acantilado y pensó que querías suicidarte, y como a partir de aquello todo se descontroló.. Te das cuenta de que, si te hubieras limitado a esperarme, como se supone que tenías que hacer, entonces la chup.. Alice no habría podido verte saltar? Nada habría cambiado. Probablemente los dos estaríamos ahora en mi garaje, como cualquier otro sábado. No habría ningún vampiro en Forks y tú y yo.. - mi voz se apagó. Ese “tú y yo” significaba tanto para mi.

-Edward habría regresado de todos modos- me dijo con el corazón acelerado.

-Estás segura de eso?

-Estar separados.. no nos va bien a ninguno de los dos.

Iba a decirle algo, pero hubiese sido muy descortés por mi parte, así que inspiré profundo, y volví a empezar.

-Sabías que Sam está muy enfadado contigo?

-Conmigo? Ah, ya veo. Creen que se habrían mantenido apartados si yo no estuviera aquí.

-No. No es por eso.

-Cual es el problema entonces?

Me incliné para coger otra roca. Era negra, y jugaba con ella entre mis dedos, empecé a hablar en voz baja.

-Cuando Sam vio.. en que estado estabas al principio, cuando Billy les contó lo preocupado que estaba Charlie porque no mejorabas y entonces, cuando empezaste a saltar de los acantilados..

La miré de arriba a abajo.

-Pensamos que tú eras la única persona en el mundo que tenía tanta razón para odiar a los Cullen como él. Sam se siente.. traicionado porque los volvieras a dejar entrar en tu vida, como si jamás te hubieran echo daño.

-Puedes decirle a Sam que se vaya a..

-Mira eso- le dije mientras señalaba a un águila en el momento que se lanzaba en picado contra el mar y en movimiento maravillosa, ya tenía entre sus garras a su presa-Lo ves por todas partes. La naturaleza sigue su curso, cazador y presa, el círculo infinito de la vida y la muerte. Y desde luego no verás a un pez intentando besar al águila. Jamás verás eso.- sonreí por la comparación.

-Quizá el pez lo está intentando- me dijo- Es difícil saber lo que piensa un pez. Las águilas son son unos pájaros bastante atractivos, ya sabes.

-A eso se reduce todo?- mi voz sonó aguda- A tener un buen aspecto?

-No seas estúpido, Jacob.

-Entonces, es por el dinero?- quería saber porque él

-Estupendo- murmuró mientras se levantaba del árbol- me alaga que pienses eso de mi- dijo mientras se marchaba.

-Oh, venga, no te pongas así- le dije mientras la alcanzaba y la agarraba de su pequeña cintura para voltearla hacía mi- Lo digo enserio! Intento entenderte y me estoy quedando en blanco.

-Le amo. Y no porque sea guapo ni rico!- me escupió las palabras y eso hicieron mella en mi corazón- Preferiría que no fuera ni lo uno ni lo otro. Incluso te diría que eso podría abrir una brecha entre nosotros, pero no es así, porque siempre es la persona más encantadora, generosa, brillante y decente que me he encontrado jamás. Claro que le amo. Porque te resulta tan difícil de entender?

-Es imposible de comprender.

-Por favor, iluminame, entonces Jacob- dijo con sarcasmo-Cual es la razón válida para amar a alguien? Como dices que lo estoy haciendo mal..

-Creo que el mejor lugar para empezar sería mirando dentro de tu propia especie. Eso suelo funcionar.

-Eso es.. asqueroso!- su voz era brusca. Supongo que debería estar loca por Mike Newton después de todo.

Mike Newton? Y yo que? Yo le amaba y ella no se daba cuenta de cuanto.. eso dolía..

Crucé los brazos sobre el pecho y miré hacía el mar.

-Yo soy humano- susurré.

-No eres tan humanos como Mike. Sigues pensando que es la consideración más importante?

-No es lo miso. Yo no he escogido esto- le contesté sin dejar de mirar las olas.

Bella se echó a reír. Eso también dolió.

-Y crees que Edward si? Él no sabía lo que estaba ocurriendo más que tú. Él no eligió esto. Sabes Jacob? Es terrible de tu parte que pretendas sentirte moralmente superior, considerando que tú eres un licántropo.

-No es lo mismo- le repetí.

-No veo porque no. Podrías ser un poco más comprensible con los Cullen. No tienes ni idea de lo buenos que son, pero buenos de verdad, Jacob.

Los perfectos Cullen's.

-No deberían existir. Su existencia va contra la naturaleza.

Me miró con rudeza y incredulidad.

-Que?

-Hablando de algo antinatural..- insinuó. Golpe bajo Bella.

-Bella, lo que yo soy ha nacido conmigo. Es parte de mi naturaleza, de mi familia, de lo que todos somos en la tribu, es la razón por la cual todavía estamos aquí. Aparte de eso- la miré fijamente- sigo siendo humano.

Le cogí la manos y la presioné contra mi pecho para que pudiera sentir el latido de mi corazón, y así demostrarle que yo era humano, que estaba vivo.

-Los humos normales no arrojan motos por ahí, como haces tú.

Le sonreí.

-Los humanos normales huyen de los monstruos, Bella. Y nunca he proclamado ser normal. Solo humano.

Dejó de estar enfadada, porque sus labios se elevaban formando una hermosa sonrisa.

-La verdad es que me pareces humanos del todo. Al menos de momento.

-Me siento humano.

Miré a los lejos y volví a mirarla. Mi labio inferior temblaba.

-Oh, Jake- murmuró mientras me cogía la manos.

Yo no quería todo eso, yo quería volver a ser humano del todo, un simple chico de dieciséis años, poder estar con Bella, la persona que amaba, olvidarme de todo ese rollo de vampiros y licántropos, de enemigos, de tratados.. Pero eso solo era un sueño.

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jueves, 24 de marzo de 2011

La Danza de la Noche * Capítulo 1

Hola mis dulces lectores!
Aquí está el primer capítulo de este nuevo fic. Recordar que esto es una adaptación y que los nombres son de S.Meyer.
Dejar comentarios para saber si tengo que continuar o no =D
OsAmo! ^.^


CAPÍTULO 1

Bella se detuvo para prepararse antes de abrir la puerta de New Moon Entertainment y Black Moon Productions. Llegaba muy puntual a su cita. Sentía la desesperación como un cepo: tenía que conseguir aquel trabajo, aunque las condiciones fueran desagradables. No solo ganaría dinero para poder seguir estudiando en la universidad sino que, además, el horario encajaba con sus clases. “Vamos. Cabeza alta, pecho fuera, hombros erguidos, gran sonrisa, manos bonitas”, se dijo Bella, como le había dicho su madre miles de veces.


Había dos hombres, dos vampiros, más bien, uno de ellos moreno, y el otro pelirrojo, y una mujer, una mujer humana, que la esperaban. En la esquina, en una barra, había una chica de pelo rubio y corto que estaba estirándose. La chica tendría unos dieciocho años, tres menos que Bella.

La mujer, sin embargo, tendría unos cuarenta, y su expresión era dura. Iba bien vestida. Llevaba un traje chaqueta y pantalón que habrían costado más que tres conjuntos de Bella, al menos de los que llevaba a clase todos los días. Pensaba en aquellos conjuntos como uniformes: vaqueros viejos y camisas sueltas que adquiría en tiendas de ropa de segunda mano, zapatillas o botas de montaña y gafas grandes con una corrección muy baja. Llevaba uno de aquellos atuendos en aquel momento, y Bella se dio cuenta, por la cara de la mujer de que aparición era una sorpresa desagradable.

-Tú debes de ser Bella..- le dijo

Bella asintió y le tendió la mano.

-Bella Swan. Encantada de conocerla.

Dos mentiras en una frase. Se estaba convirtiendo en su segunda naturaleza, o quizá en la primera.

-Soy Jessica, la propietaria de New Moon Entertainment y de Black Moon Productions- dijo la mujer, y le estrechó la mano a Bella con energía.

-Gracias por acceder a verme bailar- dijo Bella.

Confinó su apresión a un rincón de su mente y sonrió confiadamente. Había soportado muchas veces los juicios de gente extraña.

-Donde puedo cambiarme?- preguntó, y observó a los dos vampiros, sus posibles compañeros, supuso.

Eran más altos que ella, y ella medía un metro setenta y tres centímetros. En la apresurada investigación que había echo, había leído que a los vampiros no les gustaba estrechar las manos, así que no se la ofreció. Estaba siendo grosera al no saludarlos? Aunque, se dijo, Jessica no se los había presentado.

-Ahí- dijo Jessica.

Había unas cabinas con puertas de lamas a un lado de la habitación, parecidas a los probadores de unos grandes almacenes. Bella entró a una de ellas. Fue fácil quitarse la ropa enorme que llevaba y las botas desgastadas, y un puro placer ponerse el maillot negro, unos leotardos de color morado y una falda que producía la ilusión de un vestido mientras bailaba. Se sentó en un taburete, se calzó unos zapatos de baile con un tacón muy alto y se puso en pie para mirarse al espejo, con una sonrisa experimental. “Cabeza alta, pecho fuera, hombros erguidos, gran sonrisa, manos bonitas”, se repitió.

Después se quitó el pasador del pelo y se cepillo la melena hasta que le cayó como una pesado cortina más allá de los omóplatos. Su pelo era uno de sus mejores rasgos. Era un castaño intenso, con reflejos caoba. El color casi era el mismo que el de sus ojos.

Bella solo necesitaba las gafas para ver lo que había escrito en la pizarra, así que se las quitó, las metió en la funda y las guardó en su mochila. Se inclinó hacia el espejo para inspeccionar su maquillaje. Después de años de mirarse al espejo con la seguridad de una chica guapa, en aquel momento se examinó con la incertidumbre de una mujer maltratada. Había fotografías en una carpeta en el archivador del despacho del abogado, fotografías de su cara amoratada e hinchada. Su nariz.. bueno, ya casi estaba bien.

Había que reconocer que el cirujano plástico había echo un buen trabajo.

Y el dentista.

Su sonrisa vaciló, se apagó. Irguió de nuevo la espalda. No podía permitirse el lujo de pensar en aquello. Era la hora del espectáculo. Abrió la puerta y salió.

Hubo un momento de silencio cuando los cuatros asimilaron la transformación de Bella. Pareció que el vampiro moreno quedaba complacido; la expresión del pelirrojo no cambió. Eso agradó a Bella.

-Nos habías engañado- dijo Jessica. Tenía una voz grave y áspera- Ibas disfrazada.

“Será mejor que tenga en mente que Jessica es perceptiva” se dijo Bella.

-Bueno, vamos a ver que tal eres en la pista de baile, porque, claramente, en la parte del atractivo físico has superado la prueba. A propósito, quiere hacer la prueba para New Moon, no para Black Moon, verdad? Con tu cara y tu cuerpo, en poco tiempo podrías trabajar para Black Moon.

Bella había respondido a un anunció de New Moon: “Se necesita bailarina, debe trabajar con vampiros, tener experiencia y un trato agradable”, decía el anuncio. “Buenas propinas”.

-Y cual es la diferencia?- preguntó Bella.

-En Black Moon.. bueno, tendrías que estar dispuesta a mantener relaciones sexuales en público.

Bella no recordaba cuándo era la última vez que se había quedado horrorizada, pero en aquel momento lo estaba.

-No!- exclamó, intentando no mostrar tanto rechazo como sentía- Y si esta prueba tiene algo que ver con quitarme la ropa..

-No, New Moon Entertainment es solo para bailar- dijo Jessica, muy calmadamente- Tal y como decía el anuncio, tu pareja será un vampiro. Eso es lo que quiere la gente de hoy en día. Sea cual sea el baile que requiere la fiesta, el vals o el hip-hop. El tango se ha puesto muy de moda. La gente quiere un equipo de baile que sea el eje de su velada, que comience la fiesta. Y les gusta que el vampiro muerda a la chica al final de las exhibiciones de baile.

Bella lo sabía, porque aquella también estaba especificado en el anuncio. Todo lo que había leído decía que no dolía mucho, y la pérdida de un sorbo de sangre no iba a afectarle. Le habían echo cosas peores.

-Después de bailar como equipo, a menudo se os pide que permanezcáis una hora más, bailando con los invitados- iba diciendo Jessica- Después os vais a casa. Ellos me pagan un honorario. Yo te pago a ti. Algunas veces te darán propinas. Se haces algo aparte y yo me entero, estás despedida- añadió. Bella solo tardó un instante en comprender lo que le había dicho Jessica, y apretó los labios. Jessica continuó- Y las mismas reglas para Black Moon, pero el entretenimiento es distinto, y el sueldo mucho más alto. Estamos pensando en añadir malabaristas vampiros, y un mago vampiro. Necesitaría una ayudante.

Bella se tranquilizó un poco al darse cuenta de que Jessica solo le estaba contando los echos. Fuera un trabajo de exhibición sexual, de ayudante de mago o de bailarina, a Jessica no le importaba.

-New Moon- dijo Bella con firmeza.

-Entonces, New Moon- dijo Jessica.

La chica rubia se acercó a Jessica. Tenía los ojos de color marrón, y una boca carnosa echa para sonreír. No estaba sonriendo en aquel momento.

Mientras Jessica rebuscaba en una pila de CD, la rubia se inclinó hacia Bella y le susurró:

-No los mires directamente a los ojos. Te pueden enganchar así, si quieren, y hacerse con tu voluntad. No te preocupes a menos que se les prolonguen los colmillos. Entonces es que están excitados.

Asombrada, Bella respondió en voy muy baja.

-Gracias!

Sin embargo, estaba más nerviosa que antes, y se preguntó si quizá aquella fuera la intención de la chica.

Después de elegir un CD, Jessica le dio un golpecito en el brazo a unos de los vampiros.

-Emmett, tú primero.

El vampiro más alto, el de pelo oscuro, que llevaba unos pantalones de ciclista y una camiseta sin mangas, se puso frente a Bella. Era muy guapo, muy exótico, con la piel dorada y el pelo corto y liso. Bella supuso que era de familia euroasiática, porque tenía los ojos ligeramente rasgados. Él le sonrió. Sin embargo, su mirada tenía algo que a Bella le causaba desconfianza, y ella siempre le prestaba mucha atención a aquel sentimiento.. al menos en ese momento. Después de observar rápidamente su cara, fijó los ojos en su clavícula.

Bella nunca había tocado a un vampiro. Ella provenía de un pueblecito de Tennessee, y allí no había nada tan exótico. Si uno quería ver a un vampiro, como quien iba al zoológico, había que visitar la ciudad. La idea de tocar a una persona muerta hacía que se sintiera intranquila. Habría querido darse la vuelta y salir de allí, pero no podía hacerlo. Se le habían acabado los ahorros. Debía el alquiler. Iban a pasarle la cuenta del teléfono. No tenía seguro médico.

Oyó la voz de su madre, recordándole:

-Vamos, ármate de valor, cariño.

Buen consejo. Lástima que su madre no lo hubiera seguido.

Jessica puso la música y Bella posó una mano en el hombro de Emmett, mientras que extendía la otra para que él se ka tomara. Él tenía las manos frías y secas. Aquella pareja de baile nunca tendrías las manos sudorosas. Bella tuvo que reprimir un escalofrío. “Para bailar con un tipo no tiene por que caerte bien”, se dijo. La música era casi una melodía genérica. Comenzaba con unos pasos dobles y después box step. La música se aceleraba hasta un swing, y después un baile muy movido.

Bella se dio cuenta de que casi podía olvidar que su pareja era un vampiro. Emmett sabía bailar de verdad. Y era muy fuerte! Le levantó con facilidad, la balanceó, la elevó por encima de su cabeza y la pasó por detrás de la espalda. Bella se sentía ligera como una pluma. Sin embargo, no se había dejado engañar por el brillo de sus ojos. Incluso mientras bailaban, sus manos viajaban más de lo debido por su cuerpo. Ella tenía experiencia suficiente con los hombres, más que suficiente como para predecir el rumbo que iba a seguir su pareja de baile, si empezaba así.

La música terminó. El vampiro le miró el pecho, que subía y bajaba a causa del ejercicio. A él ni siquiera le faltaba el resuello. Entonces, Bella recordó que Emmett no necesitaba respirar. Él se inclinó ante ella y dejó que sus ojos bailaran por su cuerpo.

-Un placer- dijo

Para sorpresa de Bella, su acento era pura mente norteamericano. Asintió para devolverle el cumplido.

-Excelente- dijo Jessica- Los dos juntos estáis muy bien. Emmett, Rosalie, podéis marcharos ahora, si queréis- dijo. Sin embargo, no parecía que ninguno de los dos quisiera irse. Se sentaron en el suelo, con la espalda apoyada en una de las paredes del espejo de la habitación- Ahora, baila con Edward Cullen, nuestro aristócrata irlandés- le indico Jessica- También necesita una nueva pareja.

Bella debió de aparentar nerviosismo, porque la mujer se echó a reír y dijo:

-La compañera de Edward se comprometió con su novio y se marchó de la ciudad. La de Emmett terminó la carrera de medicina y comenzó la residencia. Edward?

El segundo vampiro dio un paso adelante, y Bella se dio cuenta de que no se había movido durante todo el tiempo que ella había estado bailando con Emmett. En aquel momento, asintió con frialdad hacía Jessica y examinó a Bella con tanta atención como ella a él.

Era más bajo que Emmett, pero unos cinco centímetros más alto que ella, y tenía el pelo liso y corto, de un color cobre intenso. Edward era blanco como el papel. La herencia racial de Emmett, su piel dorada, hacía que pareciera un poco más vivo que Edward.

La boca del vampiro irlandés era como una “M” mayúscula. Tenía un mohín de persona caprichosa, petulante, pero así eran sus labios. Bella se preguntó como sería si sonriera. Edward tenía los ojos muy verdes, muy claros, y unas cuantas pecas en la nariz afilada. Un vampiro con pecas; Bella tuvo ganas de echarse a re´r, y bajó la cabeza para disimular la sonrisa.

-Te resulto divertido?- le preguntó él, en voz tan baja que Bella estuvo segura de que los demás no lo había oído.

-En absoluto- dijo ella, pero no pudo dejar de sonreír.

-Habías hablado alguna vez con un vampiro?

-No. Oh, espera, si. Participé en un concurso de belleza, y él era uno de los jueces.

-Y ganaste?

Ella alzó la vista y lo miró directamente a los ojos. Él tenía una expresión aburrida, de indiferencia. Era reconfortante, por muy extraño que pudiera parecer.

-Si- respondió Bella

Recordó la sonrisa sardónica del juez vampiro cuando ella le había dicho que estaba a favor de la tolerancia gubernamental hacia las criaturas sobrenaturales. Y sin embargo, ella no había conocido ninguna criatura sobrenatural hasta aquel momento! Que tonta ingenua.. Sin embargo, su madre había pensado que aquel tema era muy actual, y que llamaría la atención de los jueces. Tanto el gobierno nacional como los estatales habían estado esforzándose por regular la relación entre los humanos y los vampiros desde que los vampiros habían anunciado su existencia, unos cinco años antes.

Los japoneses habían desarrollado una sangre sintética que podía satisfacer las necesidades nutricionales de los no muertos, lo cual había hecho posible la revelación, y durante los cinco años anteriores los vampiros se habían abierto camino en la sociedad de unos cuantos países. Sin embargo, Bella se había mantenido añejada de los no muertos. Su vida ya era lo suficientemente difícil como para mezclarse con ellos.

-No se mucho de vampiros- dijo

Edward la miró de una manera impersonal.

-Entonces aprenderás- dijo con calma, y con un ligero acento irlandés.

Ella se concentró en su barbilla. Se sentía más tranquila, aunque él fuera de la aristocracia, o algo así, según Jessica. Parecía que a él le daba igual su aspecto físico. Eso ya era suficiente para que Bella se relajara.

-Quieres bailar?- le preguntó él formalmente

-Si, gracias- dijo ella

Jessica puso la música. En aquella ocasión había elegido un disco diferente.

Primero bailaron un vals, moviéndose con tanta suavidad que Bella se sintió si estuviera deslizándose por el suelo sin tocar la madera.

-Ahora viene un swing- murmuró él, y entonces, sus pies si dejaron el suelo de verdad, y su falda negra voló en un arco. Y después bajó de nuevo y siguió bailando.

Bella disfrutó más de lo que había disfrutando desde hacía años.

Cuando terminó, cuando vio que los ojos del vampiro todavía eran fríos e impersonales, fue fácil volverse hacia Jessica y decir:

-Si decide que quiere que trabaje para usted, me gustaría bailar con Edward.

La expresión de petulancia de Emmet le asombró.

Jessica se quedó un poco asombrada, pero no molesta.

-Muy bien- dijo- No siempre es fácil..

Entonces se interrumpió, al darse cuenta de que cualquier cosa que pudiera decir para terminar la frase sería una falta de tacto.

Rosalie tenía una gran sonrisa.

-Entonces, yo bailaré con Emmett. Yo también necesito una pareja.

“Por lo menos he echo feliz a Rosalie”, pensó Bella. El que iba a ser su pareja no hizo ningún comentario. No parecía que estuviera contento, ni triste. La tomó de la mano, hizo una reverencia y se marchó. Bella pensó que había notado unos labios fríos rozándole los dedos, y se estremeció.

-Bueno- dijo Jessica- aquí tengo un contrato para que firmes. Llévatelo a casa y échale un vistazo- le entregó un documento de una sola página- Puedes pedirte un abogado que lo revise, si quieres.

Bella no podía permitírselo, pero asintió, con la esperanza de que los pensamientos no se le reflejaran en el rostro.

-Tenemos reuniones de personal una vez al mes, de New Moon y de Black Moon juntos- dijo Jessica- Tienes que venir. Si no apareces en uno de esos compromisos, y no estás en el hospital con una pierna rota, estás despedida. Si te peleas con Edward, mejor que no se note en público.

-Y para que son esas reuniones?- preguntó Bella

-Necesitamos conocernos todo de vista- dijo Jessica- Y tenemos que compartir los problemas que haya con los clientes. Puedes evitar muchas situaciones si sabes lo que va a causar problemas.

Bella no se había dado cuenta de que podría haber problemas. Se cruzó de brazos. De repente, tenía frío con la ropa de baile. Entonces miró el contrato, y vio que recibiría un pago por aparición. Iba a firmarlo. Le entregaría el contrato a Jessica al día siguiente, para poder empezar a trabajar lo antes posible.

Sin embargo, cuando estuvo de vuelta a su apartamento barato, que estaba en una parte poco segura de Rhodes, Bella estudió el contrato. No había ninguna sorpresa en aquel lenguaje sencillo. Todo era tal y como le había dicho Jessica. Había unas cuantas reglas más, como por ejemplo dar avisos en determinadas circunstancias y mantener en buen estado los trajes que les proporcionara la empresa, pero el contrato era básico. También era renovable, si ambas partes estaban de acuerdo, después de un año.

A la mañana siguiente, Bella se abrigó bien para protegerse del frío de la mañana del Medio Oeste y fue hacia el campus, dando un poco de rodeo para poder pasar por New Moon y Black Moon. Había un buzón en la puerta del edificio de la empresa. Bella metió el contrato por la rendija y sintió un profundo alivio. Aquella noche, Jessica llamó a Bella para fijar la hora de su primera sesión de ensayo con Edward Cullen.

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