Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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jueves, 7 de agosto de 2014

El chico del departamento 512 * Capítulo 12


Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, yo solo los ocupo para jugar un poco con ellos en mi mente loca, esperando que les guste.

Sumary: Fue en una tarde lluviosa en que con la llegada de ella se conocieron, no solo llegando a un nuevo departamento sino también a la vida de alguien más y a partir de ese momento sus vidas se entrelazaron sin pensarlo. Iluminando sus vidas al dar una vuelta de 180°; hasta donde los llevara esta relación que comenzaron sin saber exactamente el cómo comenzó.




EL CHICO DEL DEPARTAMENTO 512 * CAPÍTULO 12
by: AnaLau


Cap.12 La Primera Cita

- Está bien, vamos – Dijo Bella resignada dirigiéndose para horror de Bella a un lugar demasiado elegante para su gusto.

- ¿Estás bien? – Pregunto Edward al ver la cara de horror que puso, pero no entendía por qué esa reacción.

- Sí, estoy bien pero ¿Estás seguro de que este es el lugar?– Pregunto atemorizada Bella.

- Claro que si amor y si no te gusta podemos ir a otro por aquí hay varios buenos restaurantes – Ofreció Edward.

- No es eso – Contesto la castaña al ver los demás lugares y todos parecían exigir la misma elegancia – Me supongo que este o cualquier otro por aquí son lo mismo.

Bajaron del vehículo y se dirigieron tomados de la mano hacia la entrada, Bella sintiéndose un tanto insignificante.

- Buenas tardes ¿Tienen reservación? – Pregunto un joven de no más de veinticinco años que hacía de recepcionista.

- No tenemos reservación – Contesto inmediatamente Edward y en ese momento el joven levanto la vista y se dio cuenta de que se trataba de ni más ni menos que de Edward Cullen el único hijo de Carlisle Cullen dueño de uno de las empresas de modelaje más importante del país, lo sabía porque era parte de su trabajo saber ese tipo de cosas.

- Lo siento señor Cullen – Dijo sumamente nerviosorogando porque no armara todo un espectáculo – Déjeme ver debo de tener algo disponible por aquí – Decía mientras leía el libro de registros – Si aquí hay una, ¿mesa para dos verdad?

- Así es – Dijo Edward mientras Bella lo veía atónita. De donde es que se supone que conoce a Edward y ¿porque es que estaba tan nervioso el pobre chico? Pensaba Bella

.- Síganme por aquí por favor – Dijo el joven guiándolos hasta una mesa con un adorno en apariencia sencillo pero elegante.

Edward que llevaba a Bella de la mano se apresuró a abrirle la silla para que se sentara haciendo gala del caballero que era.

- En un momento los atienden – Dijo el joven.

- Muchas gracias – Contesto Bella con una dulce voz y una sonrisa que tenía por propósito tranquilizarlo.

Aquel tono de voz hizo que el chico la viera más atentamente y le sonriera en respuesta olvidándose de que la hermosa joven que le estaba sonriendo estaba acompañada y ¡por quien estaba acompañada!

- Si muchas gracias – Contesto secamente Edward sacando al joven de su ensoñación porque no le gustaba la manera en la que veían a su Bella olvidando que no venía sola.

- Disculpe y permiso – Dijo el chico de nuevo nervioso al darse cuenta de que quedo idiotizado con la acompañante de Edward Cullen y sin más se fue a localizar al mesero que los atendería.

- Oye no tenías que ser tan grosero con el pobre chico que no viste que estaba muy nervioso – Le regaño Bella y eso a Edward no le gustó mucho que digamos.

- No te compadezcas de él, si vi cómo te comía con los ojos en mi cara – Refunfuño Edward.

- Eso no es cierto solo estaba nervioso y al parecer te tenía miedo y no entendí el porqué.

- Eres tan inocente mi dulce Bella, pero entiende que no me gusta que te vean como él te vio, eres mía y en cuanto al porque me tiene miedo no es solo a mí, pero esa es otra historia solo digamos que gracias a mi apellido mi familia y yo gozamos de ciertos privilegios y somos conocidos en diversos lugares – Trato de explicar Edward.

- ¿Qué tiene que ver tu apellido? – Pregunto Bella un poco extrañada ya que nunca habían hablado de su familia y no entendía lo que le quería decir.

- Buenas tardes, mi nombre es Julio y voy a ser su mesero esta tarde aquí está el menú – Dijo mientras le extendía un par de carpetas a los dos – ¿Se les ofrece algún aperitivo o alguna bebida?

- ¿Me podría traer una naranjada por favor? – Dijo Bella al ver que Edward le indicaba al mesero que la atendiera a ella primero.

- Claro que si señorita ¿algo más? – Le pregunto a Bella y ella negó con la cabeza – ¿Señor? – Pregunto Julio ahora dirigiéndose a Edward.

- Agua está bien por el momento, gracias.

- En un momento se la traigo – Y se retiró.

Edward se quedó viendo a Bella que hacía gestos raros mientras leía el menú que le habían dado.

- ¿Qué pasa amor, no te gusta? – Pregunto Edward pensando en qué lugar es que el que le podría gustar.

- La verdad es que no entiendo más de la mitad de los platillos que están en el menú y además esto es muy caro Edward – Se quejó Bella ya que no se podía imaginar cómo le iba a hacer para pagar, pero tampoco le agradaba la idea de que el gastara tanto dinero en ella.

- Amor si gustas puedo ordenar por ti y en cuanto al dinero eso no es ningún problema yo te invite.

- Pero… - Iba a protestar Bella pero Edward no se lo permitió.

- Anda amor deja que te consienta – Dijo Edward haciendo un puchero al estilo Alice que derritió a Bella de inmediato.

- Está bien, pero para que me consientas como tú dices no necesitas gastar tanto dinero en mi yo simplemente soy feliz a tu lado – Dijo Bella mientras le acariciaba la cara con una de sus manos, le encantaba la textura de su piel y las vibraciones que le enviaban a todo el cuerpo.

- Yo también soy también soy feliz a tu lado y no me importa gastar mi dinero contigo y lo hago porque quiero – Dijo Edward sumamente feliz comprobando que ella si era diferente y esa era la más pura de las verdades.

Edward sabia que daría todo lo que tenía con tal de hacerla feliz y eso le dio más valor para que le pudiera contar acerca de su familia ya que dijo que lo único que necesitaba era a él, a Edward el hombre no a Edward el hijo de Carlisle Cullen heredero de una gran fortuna y una de las empresas más importantes del país y a nadie más que a él.

- Disculpen aquí están sus bebidas – Dijo el mesero sin la intención de ser entrometido – Gustan ordenar ¿o todavía no?

- Si nos gustaría ordenar – Dijo Edward – Mmm, a mí me trae la terrina de salmón por favor.

- ¿Algún vino en especial con el cual lo quiera acompañar? – Pregunto el mesero mientras anotaba la orden en un cuadernillo.

- Si una copa de Chardonnay por favor. Amor ¿quieres que ordene por ti? – Le pregunto dulcemente a Bella y ella solo asintió al ver incrédula la manera y la elegancia con la que Edward hacia su pedido – ¿Gustas algo ligero como una ensalada? – Volvió a preguntar y ella volvió a asentir –Está bien, a la señorita le trae la ensalada de pollo y uvas por favor – Dijo Edward dirigiéndose al camarero.

- ¿Algún vino en especial para la señorita? – Pregunto con amabilidad el camarero.

- ¿Quieres acompañarlo con una copa de vino blanco también? – Pregunto Edward a Bella un tanto inseguro ya que no sabía si bebía una copa de vino en la comida.

- No yo no tomo, con un poco más de la misma bebida que tengo es suficiente – Dijo tímidamente sintiéndose fuera de lugar.

- Bueno entonces eso sería todo por el momento – DijoEdward regresándole las carpetas a mesero.

- Permiso – Dijo el camarero y se retiró de la mesa con el pedido en mano.

- Bueno, ¿En que estábamos? – Pregunto Bella porque se acordó de la enorme curiosidad del porque es que conocían a su familia y el porqué es que parecía que le tenían miedo.

- Bueno me estabas diciendo que no te gusta que gaste mi dinero contigo – Contesto Edward tomando con dulzura su mano.

- Edward nunca me ha gustado que gasten dinero en mí, ni los regalos y mucho menos me gustan las sorpresas –Contesto Bella como una pequeña de cinco años haciendo berrinche.

- Mi hermoso ángel – Dijo Edward con la voz cargada de muchas emociones, amor, ternura, admiración, orgullo, mas amor – No sabes todo lo que me haces sentir y créeme que a ti te daría todo lo que me pidieras todo y si hay algo que desees solo tienes que pedirlo y lo tendrás en el instante porque te amo mucho – Dijo Edward mientras se inclinaba para besarla.

Cuando sus labios se tocaron sintieron todo ese mar de emociones en el que se encontraban sumergidos hasta el cuellobesándose con devoción y entrega total.

A los pocos minutos les llevaron su comida y mientras comían Bella se sumergió en sus pensamientos era tan intenso lo que sentía por Edward su hermoso Dios griego que tenía delante suyo, no quería ni pensar en lo que le pasaría si se diera cuenta de que ya no le interesaba en lo más mínimo y la dejaba.Estaba tan insegura porque no entendía cómo es que un hombre como él podría estar a su lado así que hablo sin pensarlo dos veces.

- Edward, ¿Puedo pedirte una cosa? – Pregunto Bella con la voz cargada de inseguridad.

- Adelante amor lo que tú quieras, solo dime que es lo que quieres y lo tendrás – Contesto Edward cumpliendo con su palabra, pero al mismo tiempo sorprendido porque no quería volver a pensar mal de su ángel. La amaba tanto que con tal de no perderla le daría lo que fuera ya que él estaba igual o más inseguro que Bella y es que no era de extrañar ya que lo habían dejado muy lastimado y sin las ganas de volver a confiar en ninguna mujer.

- Me puedes decir que es lo que ves en mi como para que me digas que me amas – Dijo en un susurro.

- Oh mi amor – Dijo Edward aliviado por haberse vuelto a equivocar – No sé por dónde empezar, bueno eres una mujer muy hermosa, tienes unos lindos ojos en los que me pierdo con mucha facilidad, tu piel es tan suave y encantadora y más cuando te sonrojas – Dijo mientras le acariciaba uno de sus pómulos y ella se sonrojaba – Unos labios dulces y carnosos que me encanta besar, una sonrisa que te ilumina por completo, dos pies izquierdos que me mantienen entretenido y con pretextos más que suficientes para estarte tocando todo el tiempo, tienes un aroma dulce y frutal que me tiene loco, eres de sentimientos nobles y puros. En conclusión me gustas toda tu porque no eres como ninguna mujer que haya conocido o con la que haya estado – Dijo mientras le besaba la mano para después alcanzar sus labios y entre cada beso le decía un te amo y ella le correspondía con otro beso, cuando terminaron su sesión de besos también terminaron su comida y llego el mesero.

- ¿Les provoca algún postre? Las recomendaciones de la casa son pastel de tres quesos y chocolate, natilla de vainilla, helado de fresas con crema acompañada de galletas dulces o mousse de mango – Recito el mesero.

- ¿Quieres algo amor? – Pregunto Edward mientras sostenía su mano.

- No lo sé estoy satisfecha, pero es que suenan tan atractivos – Dijo Bella mientras sentía como abundaba la saliva en su boca al imaginar suculentos postres.

- ¿Qué te parece si compartimos el postre? – Ofreció Edward.

- Está bien, ¿Qué es lo que más se te antoja?

- Bueno se me antojo el helado, pero te dije que te quería complacer así es que elige el que se te haga más 
apetitoso.

- Está bien que sea el helado, pero le podría poner unas cuantas chispas de chocolate – Pidió Bella dulcemente.

- Claro que si señorita, en un momento les traigo su orden – Dijo el mesero antes de retirarse mientras que Edward le volvía a robar otro beso.

- Oye comportante que todos no están mirando – Dijo Bellaa forma de regaño ya que a ella no le gustaba ser el centro de atención.

- Pero yo no he hecho nada malo – Dijo Edward poniendo cara de niño bueno y además sexi.

- Eso no es justo, haces trampa para que no me enoje contigo – Dijo Bella enfurruñándose como una niña de 5 años.

- Yo no hago trampa amor, lo que pasa es que te soy irresistible – Contesto Edward con una sonrisa petulante.

- Eres un engreído Edward, además no eres tan irresistible como te dices ser – Dijo Bella picando su orgullo y su ego.

- ¡A no! Sabes perfectamente que no te puedes resistir a mí– Dijo Edward mientras le daba un beso con mucha pasión y lujuria contenida haciendo que Bella se olvidara de donde es que estaban y lo jalo hacia ella todo lo que podía, pero el termino el beso dejándola picada y en él se dibujaba una sonrisa aún más arrogante – Te lo dije, no te puedes resistir a mis encantos.

- Disculpen aquí está su orden – Dijo el camarero mientras colocaba la copa de helado en medio de ellos.

- Muchas gracias – Dijo Bella poniéndose más roja que un tomate.

- Permiso – Dijo mesero y sin más se retiró.

- Ahora si te pasaste – Dijo Bella un poco molesta, pero Edward pensaba que podía seguir jugando un poco más.

- Amor te vuelvo a repetir yo no hice nada malo, solo confirmaba mi teoría.- Bueno será mejor que comamos el postre tengo que llegar a mi departamento – Bella pensaba desquitarse y demostrarle que no era tan irresistible, aunque ella sabía que todo lo que él dijo era la verdad.

- Está bien – fue todo lo que salió de los labios de Edward, mientras tomaba su cuchara para probar el helado que de verdad sí que se veía delicioso así es que volvió a tomar más para darle de probar a su ángel 
– Está muy bueno.

- Gracias pero yo tengo manos y solita puedo tomar del helado que quiera – Dijo Bella aun molesta.

- Amor solo te daba un poco para que lo probaras – Fue todo lo que Edward dijo a su defensa al darse cuenta que de verdad si se había enojado.

- Está bien, gracias – Dijo Bella con una dulce sonrisa, ya se desquitaría después. 

Ambos se dieron helado disfrutándolo hasta que se les acabo y Edward pidió la cuenta la cual alcanzo a ver Bella.

- ¡Por dios eso es demasiado!, ¿no se rompió nada o sí? –Pregunto Bella al ver el gran numero que marcaba el totalse sentía culpable de que tuviera que pagar tanto y ella no contaba en esos momentos con mucho efectivo.

- Amor no es mucho, por favor deja de preocuparte – Dijo Edward alejando la nota de su vista y sacando su tarjeta para pagar lo más rápido posible antes de que a Bella se le ocurriera alguna cosa.

- No, oye te prometo que te voy a pagar mi parte en cuanto lleguemos a mi departamento – Dijo Bella.

- Bella te vuelvo a repetir que no es mucho, además yo te invite a comer así es que no tienes nada que pagarme.

- No pero debe de haber alguna manera en la que te lo pueda pagar, no es justo que gastes todo tu dinero en mi – Seguía insistiendo Bella.

- Mira no me importa gastar mi dinero siempre y cuando sea contigo, ahora que si me lo quieres pagar se me ocurre una forma y es más si quieres le incluimos intereses – Dijo Edward cambiando su voz de enojado por la necedad de Bella a un tono más pícaro.

- Está bien y gracias por aceptar que te pague – Dijo Bella sin entender las segundas intenciones con las que Edward hizo el trato.

- Bueno entonces el pago será en especie y consistirá en que no te puedes alejar de mí por el resto del día, para empezar o porque no toda la vida para que amanezcas todos los días entre mis brazos – Dijo Edward mirándola de una manera sumamente intensa que transmitía sensualidad y deseo.

- Yo no me refería a ese tipo de pago, yo te estaba hablando de darte dinero, el dinero que te has gastado en mi – DijoBella mientras se daba cuenta de que el jamás iba a dejar que le pagara.

- Lo siento mucho señorita pero usted quedo en que me iba a pagar de la manera en la que yo quisiera y esta es la manera en la que quiero el pago – Dijo Edward como si se tratara de uno más de sus tantos negocios, aunque nunca había tenido uno tan placentero.

- Pero… - Una vez más se vio silenciada por un dedo de Edward sobre sus labios.

- No hay peros y ya no quiero seguir hablando del tema –Dijo Edward sin darle oportunidad a reclamar ya que en ese momento se levantó, levantándola a ella de paso y recuperando su tarjeta – Amor tú te mereces lo mejor de lo mejor y créeme soy feliz dándote cosas porque tu no me buscas por dinero y eso es lo que me hace amarte aúnmás de lo que ya te amo si es que eso es posible, por favor no te enojes cuando gasto mi dinero contigo porque así yo también soy feliz – Dijo mientras se dirigían al auto y él le dedico una mirada muy tierna rebosante de amor que hizo que las defensas de Bella cayeran y se le olvidara cual era el motivo por el cual es que tenía que estar enojado con él - Te amo mucho.

- Yo también, pero es que no entiendo por qué dices que las mujeres te aman por tu dinero si estoy segura de que muchas mujeres te aman siendo como eres, tu podrías tener a la mujer que quisieras a tu lado – Dijo Bella como si fuera lo más obvio del mundo, como si esperara que se diera cuenta y que de un momento a otro le dijera que tenía razón y la dejara – Eres muy lindo y especial eso sin contar con lo atractivo que eres.

- Muchas gracias amor yo también te amo mucho y en cuanto a tener a la mujer que quisiera es que ya tengo a la mujer que quiero y esa eres tú, pero antes de tenerte a ti las mujeres con las que solía salir estaban conmigo porque así es como yo lo deseaba, por aquel entonces prácticamente las compraba para mí ya que todas se fijaban únicamente en mi dinero y yo no era lindo como tú dices era frio, calculador y solo estaba con ellas un rato hasta que me aburrían porque ninguna supo tocar mi corazón como tú lo haces – Termino Edward parte de su confesión con un dulce beso.Se sentía mal consigo mismo por no ser merecedor del amor que su ángel le proporcionaba, pero ella se sentía en el paraíso por tener a su lado a todo un adonis y su plan para demostrarle que no era irresistible se fue directo a la basura porque lo necesitaba ahora más que nunca sin importar que él volviera a decirle que le era irresistible lo aceptaría con gusto.

Sabía que Edward tenía algo que aún no le contaba y que le habían opacado su brillante mirada de color esmeralda. 

Una vez en su vehículo Bella se acordó de algunos comentariosacerca de su familia.

- Edward hace unos momentos me comentabas algo acerca de tu familia que no entendí, como esta eso de que a tu familia le tienen miedo es que acaso son de temer o algo por el estilo porque no entiendo – Dijo Bella expresando su confusión y temor.

- Nada de eso amor, la gente tiende a pensar que todas las personas adineradas son de cuidado por miedo a que en un arranque de furia o por un simple berrinche de nuestra parte ellos puedan perder sus empleos o cosas por el estilo, mi familia se ha sabido ganar el respeto de los demás ya que son muy amables y altruistas en especial mi madre Esme – Edward hablaba con tanto amor y respeto de sus padres que Bella no dudo nada de lo que Edward le decía – En todo caso el que tiene un temperamento fuerte en la familia soy yo además de mi prima Rosalie y esa es la razón por la que a muchas personas se les ha enseñado que nos deben de temer pero eso es algo que hemos ido manejando con el paso del tiempo.

- Ok pero ¿A qué te refieres con que eres de una familia adinerada? – Pregunto muy curiosa Bella, pero a Edward no le gustaba hablar de ese tema pero se había prometido a sí mismo y a su padre ser sincero con ella.

- ¿Recuerdas que te comente que trabajaba en una gran empresa de modelaje? – Bella solo asintió – Bueno esa es la empresa más importante de modelaje en el país y tiene mucho prestigio y poder a nivel internacional y pertenece a mi familia.

- ¿Qué? O sea que tu familia es muy rica – Exclamo Bella en voz alta entendiendo ahora por qué Mike le habíacomentado de que las mujeres estaban con él por el dinero y como Edward le dijo que prácticamente compraba a las mujeres con las que salía, era compresible por quéno le hablara de su familia, pero ella lo amaba a él y no a su dinero.

- Bueno se podría decir que si, además de que soy hijoúnico – Dijo Edward con ganas de terminar el tema ya que habían llegado al edificio donde vivían, mientras él le ayudaba a bajar del vehículo y la guiaba al ascensor.

-¿Pero que no tendrías que compartir la empresa con losgemelos Hale que son tus primos no? – Pregunto con curiosidad Bella.

- Bueno lo que pasa es que la empresa es de mi padre aunque si tienes razón mis padres quieren a Jasper y a Rose como a sus hijos a si es que me imagino que si algo va a ser para ellos – Dijo Edward con naturalidad

.- Ah, bueno tengo otra duda… ¿porque no vives con tus padres y porque vives aquí? – Siguió con sus 
cuestionamientos Bella.

- Bueno esas son dos preguntas, pero no vivo con mis padres porque me gusta ser independiente, trabajo en la empresa y tengo un salario como todos los que trabajan ahí solo que además de ese sueldo cuanto con las ganancias que deja la empresa – Explico a grandes rasgos Edward.

- Que hay de la segunda pregunta – Dijo Bella.

- Busque un departamento que estuviera a mi gusto y que fuera totalmente mío, así que anduve en su búsqueda hasta que encontré este que tiene muchas cosas cerca entre ella mi trabajo, además aquí la gentes es diferente es más amable y sincera, se podría decir que aquí si tengo amigos de verdad como lo son los hermanos Brandon y que por azares del destino en una de las locuras de mis primos que vinieron de visita cosa que era muy rara Jasper conoció a Alice y desde ese entonces me venían a visitar con mucha frecuencia hasta que se hicieron novios, ellos me integraron a su grupo de amigos, pero aun así a mi gustaba tener mis cosas aparte hasta que te conocí y no me pude separar más de ti y eso es lo que más me 
gusta de este lugar – Dijo Edward mientras bajaban del elevador y se dirigían a su departamento.

- En eso tienes razón es un lugar muy bonito y aquí es donde los conocí a ti y a los chicos con los que la verdad es que me la he pasado genial – Estuvo de acuerdo Bella.

- Bueno que te parece si pasamos a mi departamento y seguimos platicando – Ofreció Edward mientras le abría la puerta.

- Está bien además mañana no tenemos que levantarnos tan temprano – Dijo Bella anticipando lo que pasaría, es decir quería estar con Edward y dormir entre sus brazos.

- Así es que ya tienes planes para la noche y encima de todo piensas dormir aquí conmigo – Dijo Edward demasiado feliz de saber que ella quisiera estar con él por decisión propia.

- Bueno si no quieres en unos momentos me voy, solodéjame que recoja mis cosas – Dijo Bella confusa sin 
entender que Edward estaba sumamente feliz y complacido ante la idea de quedarse con él toda la noche.

- No seas tonta mi pequeña, me encanta la idea de que te quedes conmigo recuerda que además esa es la manera en la que me vas a pagar la deuda que tienes conmigo, es más en lugar de recoger tus cosas deberíamos de ir a tu departamento para que traigas tus cosas para acá.

- Me estás diciendo que quieres que me mude contigo – Dijo realmente alarmada Bella - ¿No crees que vamos muy rápido?

- Amor no hay nada que me agrade más que la idea de vivir contigo, pero tienes razón no podemos ir tan rápido y me estas mal interpretando a lo que yo me refería era a que trajéramos unas cuantas cosas para mañana y no tengas que levantarte temprano para ir a tu departamento y pasemos todo el tiempo que sea posible de aquí a mañana hasta que Alice nos robe nuestra tranquilidad – DijoEdward tranquilizándola.

- Está bien y no te preocupes aquí tengo mi pijama que traje ayer además de una muda de ropa que extra – Dijo rápidamente Bella.

- Eso de verdad me alegra, pero tengo una duda ¿cómo es que traes una muda extra de ropa? – Pregunto un muy curioso Edward.

- Bueno – Comenzó a decir mientras se sonrojaba – La verdad es que no lo sé tal vez simplemente fue 
inconsciente como el hecho de llegar ayer así de repente a dormir contigo, solo sé que traje ropa de más y no esta tan mal para un día de campo – Termino de decir Bella.

- Está bien y ¿Qué es lo que quieres hacer? - Pregunto Edward mientras se acomodaban en el sillón de manera en la que pudieran seguir abrazados.

- No lo sé ¿Quieres que sigamos platicando? La verdad es que me gustaría conocer más acerca de ti y de tu familia– Dijo Bella.

- Bueno, pero ahora que me acuerdo ya que sacaste el tema a colación debo de decirte que esta mañana hable con mi padre y le hable de ti, me dijo que quería que los fuéramos a verles el siguiente fin de semana ya que le comente de la actividad que tenemos el día de mañana – Dijo Edward así como que no quiere la cosa.

- ¿Tus padres quieren conocerme? – Pregunto Bella asustada ante el hecho de que los padres de Edward la 
quisieran conocer, pensaba que tal vez ellos no la aceptarían por no estar al nivel de su hijo.

- Si amor, no te preocupes – Dijo Edward mientras le acariciaba la espalda con la finalidad de relajarla un poco mientras le daba un tierno beso – Ellos están más que ansiosos por conocerte, porque eres la mujer que me regreso a ser el que yo era hace algún tiempo y estoy seguro de que te van a adorar.

- Pero y si no les caigo bien, te imaginas que voy a hacer, recuerda que yo no soy de tu misma clase social – Dijo Bella con la angustia reflejándose en la voz.

- No te preocupes por eso amor claro que te van a aceptar y les vas a caer muy bien, por lo del dinero ya te dije que no es algo a lo que le demos mucha importancia, además lo importante es que vean lo feliz que tú me haces, te amo mucho mi dulce Bella – Dijo con dulzura Edward mientras la estrechaba más fuerte entre sus brazos.

- Yo también te amo – Dijo Bella mientras le daba un beso, recordatorio de que estaba necesitada de él.

Bella se dejó llevar entregándose a ese beso que poco a poco se profundizo hasta que ya no había espacio que separa un cuerpo del otro y comenzaba a estorbarles la ropa, se pusieron manos a la obra y comenzaron a desvestirse mutuamente con calma disfrutando de las sensaciones que este acto les provocaba.

- Eres tan hermosa mi dulce Bella – le dijo Edward mientras la contemplaba su ropa interior demasiado inocente.

- Pero una de las cosas que más me gusta es que eres solo mía y que solo yo te he visto de la manera en la que te estoy viendo ahora – Continuo Edward con la voz cargada de deseo.

Bella al escuchar esas palabras se sonrojo adquiriendo una linda tonalidad sonrosada en su piel haciendo que Edward enloqueciera y la tomara fuertemente entre sus brazos sin llegar a lastimarla abrazándola y dándole un beso.Las manos de Edward se deslizaban tortuosamente lento por su cuerpo llegando a su espalda en donde se encontraba el broche del sujetador que con gran habilidad logro quitar para dejar libres sus pechos que inmediatamente fueron prisioneros de los labios y manos de Edward que se amoldaban a la 
perfección que parecían que estaban diseñadas para encajar perfectamente la anatomía de uno en la del otro.

Ambos disfrutaban al máximo con el trabajo de Edward pero Bella necesitaba más, lo necesitaba todo de él y por esocomenzó a descender sus manos para tratar de llegar a las caderas de él para despojarlo de la ropa que aun tenia puesta.

Bella bajo lentamente disfrutando de todo lo que tocaban sus manos a su paso, sus fuertes pectorales, su abdomen tan bien formado hasta que llego al resorte del bóxer que tomo entre sus manos y comenzó a descender lentamente hasta que sintió el suave tacto del miembro de Edward que al sentir ese dulce e inocente roce soltó un gruñido de placer que demostraba cuanto es que necesitaba hacerla suya.

Antes de que Edward pudiera reaccionar e hiciera alguna otra cosa Bella dejo caer el bóxer y dejando que la curiosidad venciera acerco sus manos temblorosas y volvió a tocar el miembro más que excitado de Edward dejándolo paralizado ya que sabía que ese gesto no era por casualidad aunque si podía 
notar el temblor de sus manos.

Edward sabía que lo estaba haciendo al propósito y no podía creer lo que su ángel estaba haciendo, pero por más que el deseara que Bella continuara y que le diera placer con esas suaves manos él no podía obligarla jamás a que le diera placer de esa manera así que tenía que detenerla antes de que perdiera el control y terminara pidiendo más.

- Bella no lo hagas, detente por favor – Suplico Edward con voz ahogada.

- ¿No te gusta? – Pregunto Bella demasiado inocentepensando en que tal vez lo que estaba haciendo no le 
gustaba o no lo estaba haciendo bien, pero es que tenía tanta curiosidad porque era muy grande.

- No es eso, la verdad es que me encanta p… - Edward se interrumpió en cuanto Bella con una gran sonrisa de satisfacción por saber que está haciendo bien su tarea dio un leve apretón al miembro que sostenía en sus manos inundando a Edward de un placer desconocido hasta ese momento para él y que era proporcionado por la mujer de sus sueños y así es precisamente como él se sentía en un sueño del cual no quería despertar.

- Entonces disfruta – Dijo Bella sin la intención de detenerse.

- No Bella, no te puedo pedir que hagas… - Bella volvió a interrumpir lo que Edward estaba por decirle.

- Shh, la verdad es que tengo curiosidad y lo quiero hacer – Dijo Bella en voz baja debido a la vergüenza que sentía al confesar lo que quería.

Sin darle tiempo a Edward de que volviera a replicar volvió a tomar firmemente su miembro y comenzó a subir y a bajar marcando su propio ritmo, ritmo que estaba volviendo loco a Edward.

- ¡Oh por dios Bella no pares por favor! – Suplicaba Edwardcon voz grave y necesitada mientras masajeaba los pechos de Bella al ritmo que ella había marcado, pero lo que nunca se imagino era que Bella comenzara a agacharse dispuesta a meterse su miembro en la boca. 

Edward sabía que si lo hacía seria su perdición, nunca le hubiera importado si hubiera sido cualquier otra mujerpero ella no era cualquier mujer era su mujer y no quería que hiciera eso por el simple hecho de complacerlo. 

- Detente Bella, eso no… - Decía Edward al tiempo que trataba de separarse pero ella no estaba dispuesta a que la detuvieran quería llegar hasta el final, deseaba hacerlo y lo estaba haciendo.

Introdujo todo lo que pudo del miembro de Edward en su boca y comenzó a subir y a bajar, mientras que con la mano masajeaba la base de su miembro para darle todo el placer que le pudiera dar disfrutando de la suavidad de su miembro, mientras sostenía la cabeza de Bella para marcar el ritmo.

- Bella no puedo más – Dijo Edward cuando comenzó a sentir la proximidad de su clímax, pero no quería terminar en la boca de ella.

- No te preocupes, déjate llevar – Contesto Bella provocando la eyaculación de Edward dentro de su boca 
haciendo que bebiera logrando que Edward se sintiera en el cielo al ver a su ángel dándole todo el placer con su dulce lengua, no pudo aguantar más y la levanto dándole un beso cargado de pasión probándose a sí mismo.

- Oh Bella ha sido simplemente maravilloso – Dijo Edwardmientras la acomodaba sentada encima de él mientras estaba sentado en el sillón.

Ahora era tiempo de que los ambos disfrutaran, sin demora se colocó en su entrada con la intensión de penetrarla, pero en ese momento recordó lo que su padre le había dicho esa misma mañana y se detuvo
.
- Edward que pasa – Pregunto Bella extrañada porque se detuviera así de repente.

- La verdad es que hay algo de lo que tenemos que hablar antes de que continuemos que creo que es muy 
importante – Dijo Edward mirando directamente a Bella a los ojos.

- ¿Qué es de lo que tenemos que hablar?, no puede esperar – Dijo Bella con impaciencia haciendo un puchero porque no continuaba con lo que estaban haciendo.

- Por más que quiera continuar es algo que no puede esperar, veras hemos hecho el amor unas cuentas veces las cuales han sido maravillosas, pero hay una cosa que se nos pasó, no nos hemos estado cuidando y bueno no quiero ser imprudente pero no creo que tu lleves un método anticonceptivo ¿o sí? – Pregunto Edward.

- La verdad es que no se me había ocurrido simplemente me deje llevar, aunque la verdad es que estaba en un tratamiento con pastillas anticonceptivas que me dio el ginecólogo antes de salir de la universidad con la finalidad de regularizar mi periodo que se vio un poco alterado por el exceso de estrés al que estuve sometida, pero el ultimo día que las tome fue la primera noche que estuvimos juntos solo me faltaban un par de días para terminar el tratamiento, lo siento de verdad yo no… - Bella no sabía que más decir, no quería que el pensara que lo que trataba de hacer era embazarse de él para retenerlo.

- No te preocupes amor la culpa es de los dos, pero es que cada que estoy contigo pierdo el control, no te preocupes no creo que estés embarazada porque para tratar de embazarse hay que dejar el tratamiento con unos meses de anticipación o algo así, pero si llegaras a estar embarazada estaría más que complacido por ser el padre de tus hijos, nuestros hijos que espero que sean muchos – Dijo Edward mientras que la besaba para que se relajara.

- ¿Estás seguro que quieres tener hijos? – Pregunto una muy curiosa Bella.

- Claro que sí, siempre y cuando sean contigo pero como me dijiste hace un rato hay que ir poco a poco, por el momento hay que cuidarnos y si estas embarazada pues bien venido sea él bebe – Dijo Edward acariciando las mejillas de Bella con adoración.

- Me parece una buena idea, puedo seguir con el tratamiento ahora con otra finalidad – Dijo Bella mientras 
trataba de recordar donde había dejado las benditas pastillas.

- Mi amor creo que por el momento lo mejor será usar un condón, creo que tengo algunos en algún lugar de por aquí – Dijo Edward mientras se levantaba y abría un cajón.

Recordaba que ahí guardaba algunos condones para cuando se llegara a necesitar pero nunca los había utilizado porque nunca había llevado a ninguna mujer a su departamento así es que ahora ya tenían dueña. 

- Si aquí están qué bueno que aún recuerdo donde los había dejado – Dijo Edward mientras se acercaba a ella mostrándole un paquete nuevo de condones – ¿Quieres continuar?Bella solo pudo asentir verlo desnudo era lo mejor que había visto en toda su vida y la pasión ahí seguía esperando a la másmínima oportunidad para salir a flote.

- ¿Puedo… ayudarte a… ponértelo? – Pregunto Bellamientras se ponía roja como una cereza, no podía creer que ella había dicho lo que dijo.

- Si eso es lo que quieres, sabes que estoy dispuesto a cumplir tus deseos – Dijo Edward demasiado excitado al pensar en las sensaciones que le producían las pequeñas manos de Bella.

Con mucha premura Edward abrió el condón con cuidado para no romperlo y se lo paso a Bella que lo tomo con manos temblorosas, lo tomo con mucho cuidado tratando de recordar sus pocas clases de educación sexual acerca de cómo es que se tenía que poner un condón y lo coloco en la punta de su 
miembro y comenzó a descender mientras lo acomodaba en su lugar convirtiendo esta experiencia en la más erótica de sus vidas.

- Creo que así está bien – Dijo Bella dudosa sobre si había realizado adecuadamente su trabajo.

- Bella de verdad que no sabes todo lo que ocasionas en mí, te deseo – Dijo Edward incapaz de seguirse conteniendo.

Sin poder contenerse Edward se abalanzo sobre ella tomando posesión de lo que él creía suyo o sea toda Bella comenzando con esos carnosos labios que tanto lo incitaban.

Dejo fluir libremente sus manos para que recorrieran todo su cuerpo y se reconocieran mutuamente y de esa forma comenzó esa sensual danza de besos y caricias que estaban llevando a los dos al límite.

Edward se reacomodo en el sofá a modo de quedar sentado y jalo hacia si el cuerpo de Bella para que quedara montada sobre el dándole una espectacular vista de sus pechos y con cooperación de ambos Edward se introdujo dentro de Bella disfrutando la sensación que le provocaba el sentirse uno dentro del otro y completos de nuevo.

Bella comenzó a moverse lentamente marcando un ritmo acompasado y lento cargado de pasión y con mucho amor haciéndole saber lo mucho que lo amaba, poco a poco sus cuerpos iban necesitando más intensidad así es que Bella tomaba más impulso para casi sacar el miembro de Edward de su cuerpo y dejarse caer para empalarse de nuevo con ayuda de Edward que la sostenía de la cardera para lograr más 
impulso y así disfrutar al máximo.

- Te… amo… Edw-ard – Dijo Bella entrecortadamente debido a lo agitado de su respiración – Ya no puedo… más.

- Amor no te contengas – Dijo Edward mientras hacía que Bella tomara más impulso para que las estocadas fueran más fuertes, rápidas y precisas.

Para acelerar el proceso uno de sus dedos se dedicó a masajear su clítoris por lo que no paso mucho cuando Bella sintió llegar el primer orgasmo de la noche que la dejo un poco aturdida, pero aun así se dio cuenta de Edward aun no lo acompaña ycomo pudo se movió sobre él hasta lograr la liberación del orgasmo de Edward.

Mientras trataban de que sus respiraciones fueran más pausadas Bella apoyando su cabeza en el pecho de Edward y el acunándola mientras la besaba con devoción salió de ella dejándoles una sensación de vacío que fue llanada con besos que poco a comenzaron a subir de intensidad.

- Fue maravilloso – Dijo Bella entre beso y beso – No sabía qué hacerlo así fuera tan placentero – Dijo mientras su piel tomaba una tonalidad rojiza – Pero no me gustómucho la sensación de que había una pequeña barreraentre los dos.

-Amor lo sé lo del condón solo será por hoy si tu así lo quieres y vuelves con tu tratamiento, podemos ir al médico a ver que nos recomienda y en cuanto a las posiciones yo te voy a enseñar muchas cosas nuevas que ambos vamos a disfrutar telo aseguro – Dijo Edward mientras no dejaba de besarla.

Al imaginar las posiciones que le gustaría probar con Bella su miembro comenzó a ponerse firme de nuevo, gesto que no pasó desapercibido por Bella y afianzo sus piernas a las caderas de él mientras se entregaban en un beso.

Edward se levantó del sofá llevando a Bella consigo hasta su habitación en donde la recostó con cariño sobre el lecho. 

- Oh amor, parece que nunca tengo suficiente de ti siempre quiero más y más – Dijo Edward con voz gruesa debido al deseo contenido.

- Entonces hazme el amor Edward, hazme tuya una vez más por favor – Suplico Bella.

Edward solo vivía para complaciera inmediatamente haciéndole el amor una par de veces más durante la noche hasta que ambos quedaron rendidos y satisfechos en los brazos del otro sintiéndose rebosantes de felicidad y completos como hace mucho tiempo no se sentían.







martes, 29 de julio de 2014

El chico del departamento 512 * Capítulo 11

Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, yo solo los ocupo para jugar un poco con ellos en mi mente loca, esperando que les guste.

Sumary: Fue en una tarde lluviosa en que con la llegada de ella se conocieron, no solo llegando a un nuevo departamento siOno también a la vida de alguien más y a partir de ese momento sus vidas se entrelazaron sin pensarlo. Iluminando sus vidas al dar una vuelta de 180°; hasta donde los llevara esta relación que comenzaron sin saber exactamente el cómo comenzó.





EL CHICO DEL DEPARTAMENTO 512 * CAPÍTULO 11
by: AnaLau


Cap.11 Charla paterna

Edward no llevaba ni una hora dando vueltas en la cama cuando escucho unos golpecitos en la puerta y como no podía dormir se levantó rápidamente pensando en que tal vez Alice se había dado una vuelta para comprobar que cada quien estuviera en su respectiva cama.

- Que pasa A… - Se interrumpió de repente cuando abrió su puerta y lo que vio fue a su ángel parada con una bolsa en el hombro y aferrada a una almohada.

- Este… perdón si te desperté, pero es que no podía dormir y yo creo que inconscientemente vine hacia aquí lo siento de verdad creo que debería de irme – Dijo Bella un poco sonrojada al darse cuenta de lo que acaba de hacer.

Pensando en lo que había pasado entro a su departamento se cambió y se metió a las cobijas pero como todas olían a él solo dio vueltas en la cama y sin pensarlo dos veces se levantó tomo una bolsa en la que coloco unas cosas para mañana y agarro la almohada en la que solía dormir y salió directo hacia la puerta de Edward.

- Adelante amor la verdad es que yo tampoco podía dormir.

- Se puede saber ¿Por qué? – Pregunto muy curiosa mientras que Edward la conducía a su habitación ya que Bella conocía su departamento pero nunca había entrado a su recamara.

- La verdad es que estaba pensado en ti - Dijo Edward

- Guau que bonita esta tu habitación – Dijo Bella en cuanto Edward prendió la luz para que pudiera ver hacia donde se dirigía – De verdad que tienes más música que en una tienda sí que te debe de gustar mucho.

- Muchas gracias amor, claro que si me gusta mucho me relaja después del trabajo, pero me gustas más tu – Dijo mientras se acomodaban en la cama.

- Amor se puede saber ¿Qué es lo que traes en la bolsa y a que se debe que traigas una almohada?

- Bueno lo que pasa es que no sabía si tenías más almohadas y estoy muy acostumbrada a ella es algo que traje desde mi casa, espero que no te moleste.

- Claro que no amor, aunque tengo celos de que tu almohada tenga tanto tiempo contigo, en cuanto a lo de tu ropa eso significa que te puedo llevar mañana a tu trabajo.

- Eso no es necesario Edward – Dijo mientras se acomodaba en el pecho desnudo de Edward, dejando de lado su almohada.

- Claro que sí, para mí si es necesario, que descanses amor –Dijo Edward mientras apretaba más sus brazos en torno a su cintura y acomodaba su cara en su cuello.

- Buenas noches Edward – Dijo Bella en medio de un gran bostezo

- Ahora si voy a poder dormir a gusto – Dijo en voz baja obteniendo como respuesta un mmm de parte de Bella y sin más los dos se dejaron llevar al mundo de los sueños.

A la mañana siguiente ambos fueron despertados por el insistente sonido del despertador que Bella trajo ya que no quería quedarse dormida de nuevo.

- Buenos días amor, ¿Cómo dormiste? – Pregunto Bella un poco culpable por el ruido del despertador y por haber invadido su cama.

- Mmm, dormí de maravilla teniéndote segura entre mis brazos ¿Y tú?

- Yo dormí muy bien y la verdad es que es extraño porque he dormido sola toda mi vida y ahora no lo puedo hacer si no estoy contigo desde la primera noche que dormimos juntos – Dijo mientras alzaba los brazos – Te necesito para dormir a gusto –Dijo un poco colorada.

- No sabes cómo me agrada la idea de amanecer todos los días teniéndote entre mis brazos – Dijo Edward mientras le daba un casto y dulce beso – Pero me temo que tenemos que levantarnos para ducharnos e ir a trabajar.

- Tienes toda la razón, así es que si no es mucho abusar me gustaría ducharme primero porque creo que me tardo un poquito más que tú – Dijo Bella.

- Está bien ya que no creo poder resistirme a tu cuerpo si mebaño contigo – Dijo guiñándole un ojo haciendo que Bella se sonrojara hasta lo imposible. 

Bella se metió a la ducha con las cosas que trajo, mientras que Edward arreglo la cama y fue a la cocina para ver que le podía preparar para desayunar a su ángel, no tenía ni idea de que hacerle ya que normalmente tomaba café y un paquete de galletas o lo primero que encontrara y eso no estaba bien para su ángel que le preparaba delicias, abrió el refrigerador y milagrosamente encontró un poco de fruta que saco y puso un poco de café, mientras se preparaba mentalmente para tomar un cuchillo que consideraba una arma altamente peligrosa para picar la fruta.

En ese momento su teléfono sonó algo extrañado por la hora ya que para ser sábado era temprano para recibir llamadas así es que contesto sin ver el número.

- Cullen – Contesto Edward.

- Eddy amor que bueno que me contestas – Dijo la voz empalagosa de Tanya

- Que quieres Tanya, no tengo tiempo para hablar – Dijo un poco molesto al tiempo que se percató que ya no se oía el correr del agua.

- No te enojes Eddy sé que no te desperté, además te extraño mucho amor me tienes muy abandonada – Dijo con una voz de dolida y falsa- Para empezar odio que me digas Eddy y después no me interesa, Tanya no quiero que me vuelvas a marcar entendiste – Dijo muy molesto y frio. 

En esos momentos Bella salía de la recamara buscándolo para que se duchara mientras ella preparara el desayuno, pero se detuvo al escuchar la voz fría de Edward era muy raro para ella oírlo así, por lo que pensó que era cosa de su trabajo.

- Pero Eddy porque te molestas conmigo yo solo te quiero cuidar además de que la inútil de tu secretaria no me quiso dar tu dirección después de que me dijo que estabas enfermito –Siguió Tanya en ese intento de voz lastimera.

- Mira Tanya no quiero seguir contigo oíste, no me vuelvas a llamar ni a buscar entendiste y no vuelvas a insultar a Susana me oíste ¡NO ME INTERESAS! – Dijo casi gritando con la voz más fría que el hielo mientras que se apretaba le puente de la nariz en un intento por calmarse.

Entonces Mike tenía razón, de verdad es un mujeriego pero él me ama a mí me lo dijo yo lo veo en sus ojos pensó muy desesperadamente Bella.

- Estas con otra verdad Edward, tu no me puedes cambiar por una maldita zorra… - No pudo continuar porque Edward exploto ya que nunca permitiría que insultaran a su ángel.

- No te permito que hables así Tanya me entendiste desaparece de una maldita vez y no me vuelvas a molestar – Dijo y sin más colgó el teléfono enojado.

Mientras en la otra línea del teléfono ella pensaba "esa maldita zorra me va a conocer nadie me intenta quitar a Edward y sale impune". No es que Tanya amara a Edward pero él podría mantenerla como a ella le gustaba y la convertiría en la modelo más importante a nivel mundial y además él era todo un dios en la cama.

- Bella amor donde estas – Dijo muy preocupado Edward de que lo hubiera escuchado la amaba mucho y no quería perderla.Se arrepentía de haberse enredado con una mujer como Tanya.

- ¿Que paso Edward?, aquí estoy – Dijo Bella saliendo de la habitación haciendo oídos sordos a lo que acababa de pensar y de escuchar.

- Oh Bella estas preciosa, te amo mucho eres un ángel quellego a iluminar mi vida – Dijo queriéndole asegurar que la amaba pero parecía que no había oído nada – Prométeme que no me vas a dejar nunca, te amo mucho.

- Edward que tienes, claro que te amo y no te voy a dejar te amo demasiado – Dijo Bella ya que las palabras que acaban de salir de los labios de Edward la derritieron y estaba segura de que la amaba como ella a él. 

Se besaron con mucha dulzura disfrutando del momento poco a poco su beso se hizo más candente el comenzó a recorrer con la punta de su lengua el labio de Bella en una petición de que lo dejara entrar y ella acepto gustosamente mientras que enredaba sus dedos en el cabello broncíneo de Edward y el la jalaba de la cintura pegando más sus caderas haciendo que se notara el "pequeño" problema de Edward.

– Amor será mejor que nos apuremos y te des una ducha o se nos hará tarde – Dijo entre jadeos Bella ya que lo que más quería era continuar pero no podían.

- Está bien, demonios como me gustaría que no fuéramos a trabajar pero ahora si es necesario.

- Tranquilo amor tendremos la tarde para nosotros – Dijo Bella.

- Y toda la noche – Contesto Edward con una sonrisa pícarahaciendo que Bella se estremeciera de placer al imaginarse lo que pasaría en la noche – Ahora creo que necesito mucho esa ducha – le dio un último beso y se fue hacia la ducha.

Mientras Bella iba a la cocina para preparar el desayuno, se encontró con el café que puso Edward el cual ya casi se estaba consumirse en su totalidad, apago la estufa y observo la fruta y el cuchillo así es que preparo la fruta encontró un poco de miel y yogurt y las puso sobre la mesa ya que no sabía que le 
gustaría más.

- Amor huele a café que rico, ¡café! ¡Demonios! ¿No le apague al café verdad? – Dijo Edward al entrar a la cocina vestido impecablemente vestido con un traje gris Oxford hecho a la medida que le hacía ver más como un dios que como un mortal y el toque de su cabello rebelde simplemente hacían que Bella se quedara con la boca abierta y un sentimiento de orgullo crecía dentro de ella al saber que ese dios griego era de ella.
Pensaba que dios la quería mucho al hacer que semejante hombre la amara – Amor, ves algo que te guste – Dijo Edward pícaramente levantando una ceja al ver como se lo comía con los ojos y el sentimiento le agradaba al saber que le era atractivo a su ángel.

- Mmm no, bueno si – Dijo medio ida

- No te entiendo ¿Qué? – Pregunto Edward.

- Disculpa este… no le apagaste al café y si veo algo que me gusta – Dijo Bella mientras adquiría una tonalidad sonrosadapara no variar – Este… creo que tu idea era picar un poco de fruta así es de que aquí está además encontré un poco de miel y yogurt no sé qué te guste más.

- Me gustas más tú, pero con la miel me conformo por el momento gracias.

- Tu también me gustas – Dijo mientras le ponía un poco de miel a la fruta de Edward y un poco de yogurt a su fruta.

- Oye tengo una pregunta, ¿Siempre vas a así a tu trabajo? –Dijo mientras pensaba que era mucha tentación andando.

- Si, porque la pregunta amor

- No por nada, simple curiosidad- Ok – Dijo Edward aunque sabía que había algo mas pero no pensaba presionarla así que continuaron desayunando tranquilos y en silencio hasta que Bella se fijó en la hora.

- Demonios ya es tardísimo, lo siento amor nos vemos al rato, ok – Dijo Bella mientras se levantaba de la mesa y colocaba su plato y su taza de café en el fregadero.

Corrió al baño a lavarse los dientes y cuando salió de la habitación tomo sus cosas, choco con Edward que la esperaba en la puerta.

- Amor no te preocupes ya te dije que te iba a llevar anda vámonos aun es buena hora – La tomo de la mano y la jalo fuera del departamento después de que le también tomara sus cosas se dirigieron al elevador.

De lejos Bella pudo ver como Jessica salía de su departamento y se le quedaba viendo con incredulidad, pero lo dejo pasar.

Dentro del elevador Edward presiono el botón del estacionamiento preguntándose si Bella tenía coche propio ya que nunca lo había visto, pero de todas formas pensaba llevarla en su auto.

Dentro de si él quería ver su reacción al ver el tipo de auto que tenía estacionado, aunque la verdad es que era uno de todos los vehículos con los que contaba pero ese era el que más le gustaba además de que era sencillo comparado con los otros.

- Edward porque vamos hacia el estacionamiento, yo no tengo mi vehículo aquí – Dijo Bella dudosa.

- No te preocupes nos iremos en mi auto, pero ¿Puedo saber en dónde está el tuyo? – Pregunto Edward con gran interés.

- Bueno lo deje en casa de mis padres después de la universidad porque la verdad dudaba que pudiera llegar hasta aquí.

- Mmm, está bien anda sube – Dijo mientras le abría la puerta de un hermoso Volvo plateado.- Guau es muy bonito, nunca lo había visto, ¿Qué tipo de carro es?

- Mmm, es un Volvo ¿Porque? ¿Qué tipo de auto te gusta a ti? – Pregunto todavía dudando un poco de Bella.

Edward sabía que la amaba y que le daría todo lo que ella quisiera pero quería equivocarse de nuevo en lo que respectabaal dinero.

- Por nada en particular es muy bonito, cómodo y acogedor.

Nunca había visto uno así y en cuanto a cómo me gustan los autos pues me gustan que anden y con eso me conformo, esa es la razón por la que no traje mi camioneta veras… es un poco vieja y no creo que vaya más allá de los setenta km/h aunque nunca intente ir más rápido, pero me gustaba mucho y me llevaba a donde quisiera claro siempre y cuando no fuera muy lejos – Dijo bromeando al recordar su vieja camioneta que ella misma se compró porque nunca permitió que sus padres le compraran nada y mucho menos un auto.

Otra de las razones por la que la dejo en su casa era que se la había comprado al padre de Jake y el mismo fue el que le arreglo el motor y le traía recuerdos dolorosos.

- Creo que me gustaría verlo, creo que exageras un poco – Dijomás confiado y realmente intrigado por conocer esa clase de vehículo que solo llega a los setenta cuando a él de mínimo le gustaba andar como en noventa y eso era muy lento por él.

- Te lo aseguro que no, pero tal vez algún día – Dijo Bella.

Cuando menos lo sintieron ya habían llegado al trabajo de Bella 

– Sí que eres rápido de hecho hasta ya es temprano – Comento Bella impresionada.

- Te dije que llegaríamos rápido, bueno me supongo que sales temprano así es que paso por ti – Dijo Edward en una afirmación.- Pero no sé a qué hora salgo además tú tienes que trabajar también y no me gustaría que te regañaran por mi culpa – dijo Bella preocupada por el trabajo de Edward.

- No te preocupes amor eso no va a pasar – Dijo Edward muy dulcemente ante el hecho de que ella se preocupara por el –No creo que nadie me regañe – Bueno y es que quien lo podía regañar siendo el jefe

- Ok, pero creo que será mejor que ya te vayas o llegaras tarde – Decía Bella mientras abría la puerta para bajarse.

- Que, adonde vas y sin despedirte de mí – le dijo con voz dolida.

- Lo siento mucho – Dijo Bella mientras le sonreía con ternura y se acercaba para darle un beso, él la jalo hacia sí mismo y la beso con amor y deseo hasta que por la falta de aire se tuvieron que separar.

- Te amo mucho mi amor, cuídate y nos vemos cuando salga estamos – Dijo Edward muy radiante dándole otro corto beso.

- Yo también te amo, nos vemos al rato, pero vuelvo a insistir yo me puedo ir sola es más, ¿Qué te parece si nos vemos en el departamento en la tarde?

- No quiero discutir el tema está bien ya te dije que paso por ti al rato – Sin más una Bella resignada salió del auto ya que no le podría ganar en una discusión y se quedó viendo cómo se alejaba en el volvo y a ella se le dibujaba una gran sonrisita en la cara, que era una igual a la que llevaba Edward.

Cuando Bella entro a su área de trabajo, el encargado en turno le pregunto que si todo estaba bien con sus asuntos pendientes del día anterior, la verdad es que ella no sabía de qué asuntos pendientes hablaba, por lo que solo le se limitó a decir que ya estaban en orden y ya no había más problema, para después poder continuar con su trabajo. El caso de Edward fue diferente ya que cuando llego ahí estaba Susana su secretaria.

- Buenos días Susana, ¿Qué haces aquí si hoy es sábado? –Pregunto Edward extrañado ya que no le había pedido que asistiera.

- Bueno, es que como usted dijo que vendría a trabajar el día de hoy entonces pensé que me podría necesitar para ponerlo al día con los pendientes y estar aquí para lo que se le ofreciera.

- Eso es muy amable de tu parte, anda pues te espero en mi oficina en cinco minutos para que me pongas al día.

- Está bien señor – Contesto Susana y sin más Edward se dirigió a su oficina y una sonrisa se le dibujo al recordar a su ángel y el motivo por el cual él estaba trabajando en sábado, día que él pensaba que jamás trabajaría. 

Pasados los cinco minutos llego Susana y lo puso al corriente de las cosas que se perdió el día anterior además de darle a conocer el reacomodo de su agenda.

Una vez que terminaron de arreglar esos asuntos Edward mando a Susana a una diligencia en la que se iba a llevar una buena parte de la mañana, y pasada una media hora tocaron en la puerta ya que aún no había secretaria que anunciara al visitante.

- Adelante – Contesto Edward.

- Hola, buenos días hijo – Saludo Carlisle

- Ah, hola papa pasa ¿qué se te ofrece?, se me hace raro verte aquí en sábado ¿qué no acaso deberías de estar en casa con mi madre?

- Si tienes razón, pero vengo algunos sábados, lo raro es verte a ti aquí y que hayas faltado el día ayer cosa que es muy rara en ti y sin dar explicaciones, es que te paso algo, estas bien, hay algo en lo que te pueda ayudar…- Para papa, claro que estoy bien es más estoy más que bien –le dijo con una enorme sonrisa en el rostro mientras se acomodaba en el sillón negro en el que se había sentado su padre.

- Bueno y se puede saber ¿qué es lo que te paso para que estés tan… feliz?

- Me enamore papa, eso me paso, estoy enamorado de un ángel – le dijo destilando amor.

- Edward, ¿qué es lo que quieres decir con que te enamoraste de un ángel? – Carlisle escuchaba demasiado feliz a su hijo y no quería que nada malo de pasar ya que en el momento en que Edward dijo que se había enamorado recordó lo que sucedió la última vez que él dijo lo mismo y todo lo que sufrió y el cambio tan drástico que dio.

- Pues si papa Bella es como un ángel, es hermosa, tiene unos ojos de color chocolate, una tonalidad de piel hermosa, una sonrisa cálida, una luz interna que la ilumina como un aura, dos hermosos pies izquierdos que la hacen un poco torpe así es que tiende a caerse muy a menudo y a lo cual yo he sabido sacar ventaja ya que con ese pretexto yo puedo tenerla abrazada a mí por mucho más tiempo, es una excelente cocinera, se 
sonroja fácilmente, es muy cálida y tierna.

- Bueno eso es extraño nunca te había oído hablar así de nadie– Comento Carlisle.

- Es que no había conocido a mi Bella, la amo mucho y no quiero perderla, papa la verdad es que tengo mucho miedo de perderla – Confeso Edward de repente angustiado ante la idea de perderla, recordando el incidente de la mañana en la que Bella pudo haber escuchado su conversación con Tanya y pudo haberlo dejado con justificada razón al enterarse de cómo era él.

- Tranquilo hijo, ¿ella te ama como tú la amas a ella?, porque si es así no tendrías de que tener miedo y estos estarían injustificados.- Ella me ha dicho que me ama y cuando habla en sueños pronuncia mi nombre y la verdad es que se me ha vuelto una necesidad, el verla dormir solo con la finalidad de oírla decir mi nombre y verla suspirar por mí.

- Ya ves entonces no tienes nada de que tener miedo, pero creo que me gustaría conocer a ese ángel tuyo y estoy seguro de que a tu mama también le gustaría conocerla.

- Ya lo sé, pero es algo que tendríamos que hablar porque ella no sabe nada de ustedes bueno de ninguno de nosotros.

- Como es posible que ella no sepa nada, recuerda que en una relación debe de haber confianza plena y absoluta, me quiero imaginar que tienes una muy buena explicación – Dijo de manera seria Carlisle ya que si había algo que detestaba en la vida eran las mentiras.

- Este… bueno veras lo que pasa es que no se ha presentado la oportunidad, no sé cómo hacerlo somos novios desde ayer –Dijo Edward con una brillante sonrisa - Y a verdad es que fue el mejor día de mi vida.

- ¿Como que desde ayer?, ¿desde cuándo se conocen y cómo es posible que ya duerman juntos? ¿No crees que van demasiado rápido?

- Bueno veras nos conocemos desde que ella se mudó hace ya algunos meses al edificio donde estoy viviendo, nos conocimos cuando ella llego y por poco se cae en el elevador – Recordó Edward esa primera ocasión.

Esa fue la primera ocasión en la que Edward sostuvo entre sus brazos a Bella y recordaba las pocas ganas que tenia de soltarla, se veía tan frágil y delicada.

- Después me perdí en sus profundos ojos del color del chocolate y como no la conocía me aleje y no la volví a ver hasta unos días después en una fiesta que organizo Alice la novia de Jasper, ella estaba platicando con uno de los vecinos que no se le separaba y cuando nuestras miradas se cruzaron me volví a perder en la profundidad de sus ojos hasta que llego Rose – Dijo Edward recordando la extraña escena de la que él fue parte. - Al día siguiente por alguna extraña razón salí a caminar al parque y ahí me la volví a encontrar y sin saber cómo paso mis pies caminaron sin que yo les diera la orden y termine arrodillado junto a ella y yo estaba hipnotizado por la manera en la que el viento jugaba con sus cabellos que resaltaban con tonos rojizos por el sol y sus labios que me incitaban a besarlos, me acerque tanto como para darle un beso y en ese momento ella abrió los ojos, se fue corriendo y sin pensarlo la seguí hasta su departamento y 
le pedí disculpas – Continuo Edward con su relato de todo lo sucedido con su amada.

- Es muy interesante tu historia de amor, un tanto extraña para algunos, pero sin duda única – Comento Carlisle con una enorme sonrisa.

- Yo quería besarla y sentir la calidez de su boca, quería abrazarla, pero me tuve que conformar con platicar con ella porque la había espantado un poco y desde ahí comenzamos una amistad en la que pasábamos juntos los sábados y en algunas ocasiones también los domingos en el parque o en alguno de nuestros departamentos donde se nos iba el tiempo platicando. Me conto mucho de su vida, pero cuando me tocó a mí no quise decirle quien somos en realidad, sabe que trabajo aquí y lo que hago, pero es que temía que fuera como la otras chicas que solo buscan dinero – Dijo Edward quien se sentía avergonzado al recordar sus planes iniciales de utilizar a Bella para satisfacer sus necesidades en la cama pero ahora que lo 
pensaba le producía cierto asco hacia sí mismo.

- Muchas emociones desde el comienzo según puedo ver –Dijo Carlisle.

- Ni que lo digas, explote de celos ante las continuas insinuaciones de Mike uno de los vecinos que la 
frecuentaba mucho y sumado un incidente con Rose quien al parecer confundió como novia mía – Comento con humor Edward recordando los actos de ambos cuando aclararon la situación.

- Y me supongo que de ahí vino el detonante de que descubrieran lo que sentían por el otro y comenzaran lo que ahora tienen o ¿me equivoco? – Pregunto Carlisle con curiosidad.

-No te equivocas, después de eso me encontré a Alice y tuvimos una plática que me dio mucho en que pensar y le pedí a Bella que fuera mi novia y ella acepto por lo que pasamos un tipo de pre-fin de semana juntos y esa es la razón por la que ninguno de los dos fue a trabajar el día de ayer al ganarnos el sueño descansando como nunca en los brazos del otro y ella en estos momentos se encuentra trabajando yo mismo la lleve hasta su trabajo – Edward termino su gran relato.

- Bueno, una gran historia me dejas sin palabras solo séque te vez muy feliz, pero en definitiva tienes que decirle la verdad si de verdad te ama no le va a importar el dinero en lo más mínimo tienes que confiar en ella recuerda que la confianza es la base de una buena relación – Dijo Carlisle con mucha seguridad.

- Confió en ella papa, pero en quien no confió es en mí no sé qué fue lo que hice bien para que un ángel como ella se fijara en mí y temo perderla, que se dé cuenta de que no soy bueno para ella y que encuentre a alguien más y me deje – Dijo Edward con un toque de melancolía en la voz.

- Claro que si eres bueno para ella… - Rebatió Carlisle.

- Papa sabes que no es así, sabes cómo es que he venido manejando mi vida desde hace ya bastante tiempo. He estado con muchas mujeres, sabes que soy frio y calculador, ella no se merece eso papa ella de verdad es un ángel y yo no soy merecedor de su amor – Dijo Edwardque sentía que tenía que sacar todo lo que tenía guardado.

- Ahora tienes que parar tu Edward lo que dices no es así sabes que eres un buen chico, está bien que sientas que ella es especial y así debe de ser pero no por eso tienes que menospreciarte, recuerda que todos cargamos con una pasado que en ocasiones nos marca pero no por eso no tenemos derecho de ser felices en especial tu hijo,quien mejor que nosotros sabemos todo lo que has sufrido y es por eso que tratamos de entender tu comportamientoporque nosotros sabemos cómo eres realmente y tu ángelcomo le llamas se encargó de volver a sacarlo a la luz –Dijo Carlisle.

- Muchas gracias por todo lo que me dices, la verdad es que creo que eres poco objetivo por el hecho de ser tu hijo pero aun así me haces sentir mejor – Dijo Edward con agradecimiento.

- No te preocupes sabes que te mereces a alguien que te amé y te haga feliz y si es ella pues disfrútalo, pero si me gustaría conocerla para darle las gracias por regresarnos a nuestro hijo – Dijo Carlisle en medio de una sonrisa.

- Déjenme hablar con ella, estoy seguro de que a mamá le gustara conocerla también, yo te confirmo en el 
transcurso de la semana a ver si quiere y los vemos el próximo fin de semana que te parece – Ofreció Edward con gran entusiasmo.

- Me parece genial, que tal si es el domingo para recordar cómo eran nuestros domingos en familia, además de que será bueno que veas a tu madre ya tiene tiempo que no la has ido a visitar – Le regaño Carlisle a su hijo.

- Lo sé papa y lo siento, pero no tenía cara para verla sabes que mi comportamiento en las últimas fechas no ha sido muy bueno que digamos, pero ahora tengo a alguien dequien sentirme orgulloso – Dijo Edward con una gran sonrisa.

- Me alegro mucho por ti hijo, la verdad es que te ves tancambiado, tan feliz y no me gustaría arruinarte la felicidad pero si tengo que preguntar que tienes que ver con TanyaDenalí que ha estado preguntando por ti insistentemente– Comento ahora seriamente Carlisle.

- Papa ella fue un error y no puedo sacármele de encima, no entiende que no la quiero pero insiste me ha estado marcando… sabes creo que será mejor que cambie mi número y deje toda esta vida atrás, para empezar de cero con mi Bella – Dijo Edward dubitativamente.

- Haz lo que creas que es lo correcto sabes que siempre te voy a apoyar – Dijo un muy orgulloso Carlisle de su hijo que volvía a ser el joven de antaño – Bueno creo que será mejor que me retire quiero terminar unas cosas que tengo pendientes para irme con tu madre y me supongo que tútambién querrás salir pronto para ir con tu Bella – Dijo lo último con una gran sonrisa ya que de cierta manera él se veía en su hijo por todo lo que le conto es como si de cierta manera él le contara como él sentía con Esme su 
esposa.

- Tienes toda la razón del mundo, muchas gracias papá y mándale muchos saludos y besos de mi parte a mamá –Dijo Edward mientras se ponía de pie y Carlisle emprendía el camino de salida de la oficina de su hijo y en ese momento recordó algo.

- Está bien yo se los hare llegar, pero espero que no se le ocurra venir para que se los des tu personalmente… ha y espero que se estén cuidando – Dijo Carlisle con un sonrisita de complicidad.

- ¿Cuidando de que o porque? – Pregunto Edward un poco nervioso, ¿es que de verdad se notaba que ya había estado con su ángel?

- Sabes a lo que me refiero, no creo que a tu madre le agrade tener nietos antes de que estés casado y se le 
ocurra preparar una boda por lo alto y lo sabes – Le dijo Carlisle con un toque de humor en la voz.

- Papá, aún no he hablado de casarme con ella creo que eso es ir demasiado de prisa – Sra. Bella Cullen esposa del Sr. Edward Cullen me gusta cómo suena me pregunto si… pensó Edward divagando por un momento de lo que le decía su padre.

- Yo solo digo que se cuiden, un hijo es algo serio y no se tiene que tomar a la ligera – Dijo Carlisle hablando más serio.

- Pero… - Edward no pudo continuar con lo que estaba por decir cuando su padre lo interrumpió de nuevo.

- Crees que no me daría cuenta de que ya han estado juntos, no te preocupes eso no me molesta solo me 
gustaría saber que se están cuidando – Insistió Carlisle.- La verdad es que no hemos hablado de eso y pues de que sirve que te mienta… si hemos hecho el amor y la verdad es que no nos hemos cuidado, cuando estoy con ella pierdo la cabeza se me olvida todo y jamás me paso por la cabeza el asunto de la protección la verdad es que no se si ella se esté cuidando – Digo porque tendría que estar tomando anticonceptivos si nunca antes había estado con un hombre y eso a mí me consta pensó para sus adentros Edward.

- Eso no es responsabilidad de Bella exclusivamente y los sabes – Le riño Carlisle.

- Lo sé y no le echo la culpa, a mí se me olvido solo decía que no sé si es que ella toma pastillas anticonceptivas –Argumento rápidamente Edward.

- Bueno eso es algo que tienes que hablar con ella –Reafirmo Carlisle.

- Lo sé papa y lo hare – Dijo Edward con una enorme sonrisa.

- Está bien ahora si me voy - Y sin más Carlisle salió.Edward regresaba a su escritorio a trabajar pero su mente no estaba ahí, y si ella no se estaba cuidando y si estaba embazada, ¿ella aceptaría casarse? Pensó, ya tendría tiempo para hablar después de ese tema con ella, comenzó a tratar de trabajar pero no podía.

- Ya concéntrate en trabajar, después la veras – Se dijo así mismo – Sabes que si no acabas no te podrás ir y no la veras – Se volvió a decir.- Pero necesito verla o de mínimo escuchar su voz – Se contestó a sí mismo. Otra vez escuchando voces y lo peor de todo ¡contestándole! De plano que esa chica lo traía loco.

- Bueno entonces háblale, pero con la condición de que una vez terminada la llamada te concentraras en tu trabajo – Negoció la voz que desde ese momento denomino como su conciencia.

- Está bien me agrada, quiero escuchar a mi ángel – DijoEdward con una gran sonrisa de victoria sí que sabía hacer negocios y marco su número.

- Diga – Pregunto una distraída Bella que trataba de poner atención a su trabajo.

- Hola amor te hablo para decir que extraño mucho y que te amo – Dijo Edward con voz dulce.

- Edward – Contesto Bella con una sonrisita enorme en elrostro – Yo también te extraño.

- ¿Estás muy ocupada? Si quieres te puedo llamar después – Comento Edward al escuchar un tecleo rápido, pero pedía a gritos que no le colgara porque tenía un trato consigo mismo.

- No – Dijo Bella sin pensarlo – Solo estaba checando una cosita rápido, pero si tu estas ocupado podemos hablar después.

- No te preocupes por eso amor – Dijo Edward restándole importancia.- Bueno y a todo esto ¿se puede saber cuál es el motivo de tu llamada? – Pregunto Bella.

- ¿Creo que ya te lo dije no? te llame porque te extraño y te amo, además de que quería oír tu dulce voz – Dijo Edward con una voz que no reconocía como suya.

- Qué lindo, la verdad es que yo también te extraño, llámame loca pero no me puedo concentrar te extraño 
mucho y solo pienso en ti – Dijo Bella mientras hacia un puchero que Edward no pudo ver.

- Me gusta que estés loca y lo mejor es que es por mí – DijoEdward en medio de una pequeña carcajada.

- Eres un engreído – Dijo Bella fingiendo enojo.

- Mi amor que no vez que entonces yo también estoy loco porque tampoco me puedo concentrar te extraño mucho, parezco un adolescente de nuevo con las hormonas revolucionadas que lo único que tiene en la cabeza es a su hermosa novia.

- Que gracioso yo en tu lugar le diría a tu novia que no te entretenga mucho, porque necesitas trabajar – Dijo Bella siguiéndole la broma.

- Mmm está bien se lo diré, bueno te dejo para que trabajes y salgas pronto para vernos antes porque me muero por verte te mando muchos besos – Dijo Edward aferrándose al móvil.

- Está bien, yo también te mando muchos besos, pero me vas a volver a marcar ¿verdad? – Pregunto Bella sin pensarlo.

- Claro que si mi amor las veces que quieras – Dijo como todo un caballero que tenía que cumplir su promesa y su deseo por cumplir todo lo que le pidiera su ángel.

- Está bien nos vemos más tarde, cuídate mucho y te amo – Dijo espontáneamente.

- Yo también te amo, nos vemos al rato besos – Dijo Edwardmuy feliz y aunque no quería tuvo que colgar. 

Después el tiempo se le paso volando ya que estaba sumergido en su trabajo y cuando se dio cuenta ya casi era hora de salir así que sin más decidió marcarle de nuevo a su ángel y no tuvo que esperar a que diera más de dos toques cuando le contesto.

- ¿Edward? – le dijo muy feliz de que le marcara además de que ya iba a salir y él no le había vuelto a marcar.

- Hola mi amor, disculpa pero es que me perdí en unos papeles, pero ya estoy listo ¿ya casi sales? – Pregunto Edward mientras acomodaba algunos papeles.

- Si, ya casi salgo y no te preocupes si tienes que trabajar yo lo entiendo – Dijo Bella inmediatamente.

- No te preocupes amor ya te dije que ya estaba listo así es que si quieres ya paso por ti.

- Mmm, ¿estás seguro que ya no tienes trabajo? – Bella escucho un bufido por respuesta – Está bien ya casi estoy lista – Se rindió Bella.

- Entonces ya salgo para allá tengo muchas ganas de darte un beso.

- Yo también te extraño, nos vemos en un rato, te mando un beso.

- Nos vemos amor, pero además me tienes que dar otro beso en persona – Dijo Edward en medio de una sonrisa coqueta.

- Está bien – Dijo Bella antes de colgar. 

No tardó mucho en que Bella terminara de arreglar sus pendientes y se dispuso a salir a esperar a Edward; que por otro lado cuando se cortó la llamada termino de apagar su computadora, guardo sus papeles y salió de su oficina.

- Ya me voy Susana tu deberías de hacer lo mismo y nos vemos el lunes, ¡que descanses! – Dijo un radiante Edward.

- Igualmente señor Cullen y gracias – Dijo Susana contenta de ver a su jefe tan feliz como nunca lo había visto. 

Edward sin demoras más salió y se dirigió a su vehículo manejando lo más rápido que las calles le permitían y en un tiempo record llego al lugar en el que trabaja su ángel que ya lo estaba esperando en la entrada del 
edificio.

Bella se subió al carro sin dudarlo ya que de verdad lo extrañaba y lo único que quería era verlo y tocarlo, ese mismo impulso hizo que apenas estuviera dentro se abalanzara sobre él y comenzara a besarlo con amor y dulzura, cuando se dio cuenta de lo que había hecho se separó un poco de él y agacho la mirada totalmente sonrojada.

- Yo también te extrañe mucho mi amor – Dijo Edward mientras ponía un dedo debajo de su barbilla esperando que levantara su mirada.

- Lo siento me deje llevar, yo no soy así – Dijo Bella con voz tímida y a él lo vio con una sonrisa radiante en el los labios.

- Mi amor me encantas cuando te dejas llevar, te amo mucho. Pero vámonos que te parece si vamos a comer a algún lado – Ofreció aquel apuesto hombre. 

- Qué te parece si mejor preparo algo de comer – Ofreció la castaña en su lugar.

- Bella quiero llevarte a comer a algún sitio, no hemos salido últimamente tu y yo, además de que hay un lugar cerca de aquí que acaba de abrir qué te parece y será nuestra primera cita - Dijo Edward pensando en que tal vez ella conociera el lugar o hubiera oído hablar de él.

Ya era hora de que conociera quien era Edward Cullen y su familia ante la sociedad, pero sobre todas las cosas quería compartir tiempo con ella y con nadie más.






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