Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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domingo, 27 de febrero de 2011

Fantasía Prohibida * Capítulo 11



CAPÍTULO 11

Edward extendió el periódico sobre la mesa de la cocina mientras se tomaba su café.


¿Alguna noticia interesante?- preguntó Emmett en tono tenso.

Edward levantó la mirada. Esas eran las primeras palabras que Emmett le dirigía en una semana.

El hombre siguió mirando el periódico, pasando las páginas de cotilleos, que no le gustaban. Eso lo ayudaba a centrar su atención en algo que no fueran Bella y su ausencia y en como por culpa de esto se iba a volver loco poco a poco. Pero no pudo evitar detenerse en una noticia en particular.

El titular de la noticia decía: “Jacob Black comprometido”, y debajo había una foto de Bella y el cantante, que la rodeaba con un brazo. Un poco más abajo decía que Jacob Black había dicho públicamente que se casaría con Bella, su novia de toda la vida.

Hijo de puta- dijo Edward al tiempo que se le deslizaba la taza de café directamente al suelo, donde se rompió y esparció el líquido por todas partes.

¿Qué diablos te pasa? Limpia ese maldito café…

¿Y qué coño importa ese jodido café?

Le mostró a Emmett la página que estaba leyendo. Y tras una rápida ojeada este se derrumbó en la silla a su lado.

- Tú la has empujado a esto – masculló. – Tú la echaste de aquí.

Emmett lanzó el periódico a la mesa mientras Edward se estaba volviendo loco con las mil preguntas que se estaban agolpando en su mente. ¿Se había acostado Bella con ese niño bonito? Muy probable. Tanto como que Jacob Black la habría compartido con alguien, y habría observado como algún desconocido se la beneficiaba hasta llevarla al orgasmo.

Pero lo que más daño le hacía era el preguntarse si ella amaba realmente a Jacob. Y Edward conocía a Bella. Tenía que creerse enamorada de ese niñato para estar dispuesta a acostarse con él.

Ese pensamiento lo derrotó. Sintió sus piernas débiles y no pudo evitar llevarse una mano a la frente mientras se desplomaba en la silla. Bella se iba a casar con otro. Estaba enamorada de otro hombre.

La realidad le desgarraba el corazón. Jacob se veía feliz en la foto y estaba seguro que aunque no podía verle la cara a ella, porque estaba de perfil, Bella tenía que ser feliz también.

Edward había estado echo polvo desde que ella se fue llorando y llevándose su corazón con ella.

- Jamás fue nuestra, y esto lo prueba – murmuró.

- Bella se hubiera quedado si no te hubieras comportado con ella como lo hiciste. Incluso te ofreció…

- No podía arrebatarle su virginidad. No me pertenecía, ni tampoco a ella.

Él sabía que pertenecía a Jacob Black, y eso no le hacía ninguna gracia. Más bien quería destrozar a Black, con el máximo dolor posible que pudiera causarle.

Le hiciste creer que no nos pertenecía. Si hubieras admitido tus sentimientos y hubieras hecho el amor con ella…

¿Qué? ¿Qué hubiera pasado? ¿Cuánto tiempo habría pasado antes de hacer una barbaridad como con Tanya?

Bella no es Tanya – insistió Emmett – es más fuerte, y hubiera sobrevivido. Creo que te amaba.

La posibilidad de que eso fuese cierto hizo que la alegría estallara en su cuerpo como fuegos artificiales, y al mismo tiempo el temor le retorcía las entrañas. Maldición, la quería pero no podía tenerla. Si Bella se hubiera quedado, habría sido cuestión de tiempo que hubiese tomado su virginidad. Demasiados riesgos. Había tomado la decisión correcta.

¿Y entonces qué? – contraatacó Edward - ¿Se habría casado con uno de nosotros? ¿Por qué coño sigues pensando en esa estúpida fantasía? – Emmett le fulminó con la mirada - ¿Qué pasaría después? Sé que quieres que tenga un montón de bebés nuestros y vivamos felices para siempre. Y también sabes lo que pienso al respecto. Además ninguna mujer quiere acostarse con dos hombres cada noche, preguntándose cual es el padre de sus hijos. ¿Crees que jamás aparecerían los celos en esta relación? Emmett, es sólo una fantasía.

No es más fantasía que creer que puedes pasarte el resto de tu vida tirándote a un montón de putas anónimas. Yo quiero algo más. – susurró – Y sé que tu también lo quieres; lo querías con Bella.

Había dado justo en el clavo.

- Bella se ha ido. Y no hay más que discutir.

- ¿Y no crees que deberíamos luchar por ella? – preguntó Emmett incrédulo.

- ¿Cómo? Bella va a casarse con una superestrella por la que está colada desde hace cinco años. No creo que vaya a dejarla ahora por nosotros. Tenemos que seguir adelante con nuestra vida.

Las palabras aturdieron a Emmett.

- ¿Es así como quieres que sean las cosas? – hizo una mueca torcida con la boca - ¿Quieres fingir que ella nunca estuvo aquí y que no nos importa?

- Sólo fuimos sus tutores. Punto.

- Yo la adoro. Y tu también. De hecho creo que la amas.

Edward vaciló.

No es verdad.

Mentiroso. Por eso te portaste tan mal con ella. Sabía que podía hacerte vulnerable y obligarte a enfrentarte a ese pasado que te está destruyendo.

Vete a la mierda.

Así es como solucionas las cosas, ¿no? Cuando todo lo demás falla, me gritas. ¿Sabes qué?, tienes razón. Sigamos adelante con nuestras vidas. – Emmett atravesó la cocina enfurecido y cogió el inalámbrico, saliendo del lugar.

Teniendo en cuenta el dolor y la furia que sentía por dentro, a Edward le traía sin cuidado lo que pensara hacer Emmett. Le dolía más que nada pensar en Bella, en una cama, con Jacob. Pero tarde o temprano, lo superaría. Tenía que hacerlo.

Cinco minutos más tarde Emmett regresó a la cocina con una sonrisa presuntuosa.

Espero que no hayas hecho planes para hoy.

No, ¿por qué? – dijo frunciendo el ceño.

He llamado a Rosalie Hale y me la he ligado. La he convencido para que se acueste con nosotros. Hemos quedado a las tres. Vístete.

Edward abrió la boca con sorpresa mientras Emmett desaparecía para darse una ducha.

Rosalie Hale había aceptado por fin acostarse con ellos. Por Emmett, por supuesto. Porque siempre había deseado a su primo. Al fín iba a poder penetrar ese dulce coñito.

Edward bajó la mirada a su pene, que para su sorpresa seguía flácido dentro de su pijama.

Por la sorpresa. Seguro que era por la sorpresa. Rosalie era un auténtico sueño húmedo. En cuanto la viera se sentiría más que excitado. ¿Verdad?.





oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo



Emmett aparcó frente a una pequeña casita blanca, con rosales en el jardín. Edward miró a su primo.

- ¿No has quedado con ella en el club?

– Me dijo que viniéramos aquí – Emmett salió del coche sin añadir nada más.

Edward había soñado con poseer a Rosalie desde que hace un par de años su amigo y compañero de trabajo Jasper Whitlock, se la había presentado. Desde entonces la había intentando seducir varias veces, pero siempre lo había rechazado incluso antes de abrir la boca.

En el pasado sólo escuchar su fina voz lo habría puesto duro. Ahora su erección brillaba por su ausencia. ¿Por qué le pasaba esto?

Llamaron al timbre y al rato abrió Rosalie, vestida con una falda negra que tenía una abertura a la altura del muslo y un top que mostraba el nacimiento de sus pechos.

Hola, chicos. Pasad.

Edward vaciló, pero entró después de Emmett, recorriendo el lugar con la mirada.

Gracias por invitarnos – dijo Emmett – preciosa casa.

Gracias. Compré la casa hace unos meses. Estaba hecha un desastre pero la he estado arreglando.

Pues te ha quedado genial – aprobó Emmett.

¿Queréis tomar algo? – preguntó mirando ardientemente a Emmett y jugueteando con su escote.

No gracias – dijo Emmett ¿tenso?, desviando su mirada hacia el movimiento de la mano de Rosalie.

Edward observó la dureza que ya era patente en Emmett, y luego miró la suya. Nada. No aparecía. Y en su mente sólo había una mujer. Bella. Llorando. Por él. Y él la había rechazado. Pero Bella estaría mejor sin él.

- ¿Edward? – Rosalie lo miró con curiosidad. - ¿Quieres beber algo?

¿Bebida o sexo?

- ¿No vas a meterte conmigo?

- Hoy no.

Interesante.

Sí, me encantará tomar algo. Lo que tengas por ahí.

Rosalie asintió con nerviosismo y volvió al rato con una cerveza.

La mujer les indicó que se sentaran en el sofá. Y lo hicieron de manera que ella quedó en medio. Emmett dejó caer una mano en su muslo.

Entonces como si una luz se encendiera en su cabeza se dio cuenta que algo pasaba allí.

- Llevas mandándome a la mierda tres años. ¿Por qué de repente accedes a esto?

Rosalie lo miró ruborizada.

¿Has cambiado de opinión?

La voz ronca de la chica y su muslo descubierto empezaron a hacer reaccionar su entrepierna.

- No he cambiado de idea.

Rosalie se volvió hacia Emmett, esperando su respuesta.

- Yo tampoco voy a cambiar de idea. – cerró la mano sobre su muslo, subiéndola hasta que llegó a sus bragas.

- Bien – exhaló Rosalie.

- Edward – lo llamó Emmett – Bésala. Quítale el top.

Rosalie lo detuvo alarmada.

-¿No prefieres ir antes al dormitorio?

Emmett se puso de pie quitándose bruscamente los zapatos y la camisa.

- Eso pasa al final.

- Oh – parecía aturdida, y aún no la habían tocado.

Luego Emmett volvió a mirar a Edward. Este recordó lo que su primo le pidió. Suspirando, Edward le quitó el top, revelando sus pechos dorados, apenas cubiertos por el sujetador de encaje.

- Bésala.– espetó Emmett, girándola hacia su primo.

Emmett le agarró por debajo un pecho al mismo tiempo que le besaba el cuello tiernamente.

- Hueles bien – murmuró, desabrochándole el sujetador.

Los pechos de la mujer eran preciosos. Firmes, erguidos y redondos.

Era muy excitante verlos. Emmett deslizando su falda más arriba hasta que pudo tocar la seda negra que cubría su monte venus sin ningún otro impedimento, mientras Rosalie gemía, con la cabeza recostada en el hombro de su primo. Y por fin, esta visión le provocó una erección.

Bésala.– repitió Emmett su orden. Aquello no tenía sentido. Llevaba años queriéndose tirar a Rosalie, y ahora que la tenía allí dispuesta, no era capaz de dar el paso.

Él solo quería saborear la dulce inocencia de Bella. Rosalie era hermosa, y experimentada. Pero no tenía el pelo castaño, ni los ojos marrones. Y no le provocaba ni la décima parte de lo que le hacía sentir Bella.

Edward se apartó de ella. Emmett apenas se dio cuenta. Sentó a Rosalie en su regazo y la besó como si no le importara volver a respirar en la vida.

Rosalie se sentó a horcajadas, rodeándole el cuello. Algo debía haberle provocado a Emmett, porque gruñó.

Emmett bajó su boca a sus pechos, lamiendo sus erectas puntas.

¡Emmett!¡Sí!

Estas dura y mojada para mí. – dijo Emmett, rozando con sus dedos su abertura, después de haber hecho a un lado su tanga.

La mirada nublada de Rosalie se posó sobre Edward, confundida.

El hombre había deseado a Rosalie durante años. Y ahora no sentía nada. Estaba excitado por supuesto. Pero Bella se aparecía en su mente una y otra vez.

Un jadeo femenino llamó su atención. Emmett le había abierto los pliegues femeninos y frotaba su pulgar contra su clítoris al mismo tiempo que introducía un par de dedos.

Estás muy mojada Rosalie. Y vas a estar dispuesta para mi. Porque yo voy a estar duro para ti toda la noche. No me apartaré de ti. Tocaré cada centímetro de tu cuerpo.

Bien. – susurró abriendo más sus piernas.

El siguió pasándole el pulgar por el clítoris.

¡Emmett! Soy tuya. – dijo con una ardiente mirada.- Permanecerá mojada para ti toda la noche.

Emmett le arrancó la falda, llevándose también el tanga y dejándola completamente desnuda. Inspiró profundamente. Se bajó los pantalones y los calzoncillos hasta las rodillas y se dispuso a penetrarla.

Edward sabía en qué acabaría todo esto. En una de las sesiones maratonianas de sexo de su primo. Rosalie había sacado su lado oscuro, y parecía más que dispuesta.

Edward se metió la mano en el bolsillo y sacó un condón.

Emmett.

Su primo alzó la cabeza, para después tomar el envase metálico que él le ofrecía. Estaba ansioso por sumergirse en Rosalie. Esta última lo miró, no sabiendo él si lo hacía como una invitación o no. Tampoco le importaba.

Dejó un puñado de condones sobre la mesa. Se puso en pie y se dirigió a la puerta. Antes de salir volvió la vista justo a tiempo de ver a Emmett ubicándose entre los muslos de Rosalie, mientras ella le rodeaba las piernas por las caderas, sonriente.

Edward salió.



Se sentía adolorido por su erección, pero más aún por el hecho de haber tenido la posibilidad de follar con Rosalie y no hacerlo. ¿Qué le pasaba?

Negando con la cabeza se sacó de la chaqueta el recorte de periódico.

Por desgracia y aunque intentara negarlo, se había colado por Bella cuando ella tenía solo 17 años. Y tras la semana que pasó con ellos, sus sentimientos solo habían crecido más.

Pero se había dejado vencer por sus miedos y ahora ella estaba a punto de casarse con otro.

En aquel momento sólo deseo haber sido imprudente y haberla tomado. Entonces ahora ella estaría en su cama, con él y su primo, gritando de placer.

Bella no era Tanya, era mucho más fuerte que ella. Pero ¿qué haría Bella si se encontrara en la misma situación en que estuvo Tanya?

Edward no lo sabía, y debería estar agradecido si nunca llegaba a saberlo.



Ya era bien entrada la madrugada cuando Edward se sentó en el asiento del piloto del jeep de Emmett. Su primo entró poco después, sombrío y apagado.

¿Estás seguro que no quieres quedarte el resto de la noche?

No.

¿Estás bien?

Emmett asintió, posando sus manos en sus muslos y agachando la cabeza. Parecía exhausto. Y podía comprenderlo, después de haber visto como a veces Emmett se abandonaba al placer.

Bueno, ¿llevas mucho tiempo esperando?

No lo sé. Tres o cuatro horas. – Emmett se sonrojó con vergüenza. – Deja de torturarte. Parecía una mujer satisfecha.

¿Te lo ha dicho ella? – le dirigió una mirada penetrante.

No. Pero por lo poco que pude oir estoy seguro que se durmió con una sonrisa. Eh, ¿Qué ha pasado?

Ya lo sabes. Ha ocurrido antes – Emmett se pasó la mano por el pelo-. Perdí la cabeza.

No te tortures. Esto no sucede cada vez que tienes relaciones. Ni tan a menudo como crees. Y además Rosalie parecía satisfecha.

Emmett asintió a regañadientes.

Esta vez sentí una necesidad más fuerte. Rosalie es asombrosa. Me sentí… no se. Conectado… o algo así. No puedo explicarlo. – suspiró – En realidad me hubiera gustado haber tenido más control. A Rosalie la noté un poco estrecha. Me comentó que llevaba dos años sin mantener relaciones sexuales.

¿En serio? ¿Y por qué nos ha invitado a su casa para que nos acostemos con ella?

Emmett negó con la cabeza.

No importa. Mañana le enviaré flores y eso será todo.

¿No piensas volver a verla?

¿Por qué lo preguntas? ¿Aún estas caliente por ella? – Emmett ladeó la cabeza - ¿Piensas echarle un polvo si regresamos?

No. – Edward frunció el ceño-. Por eso me has traído aquí, ¿verdad? Sabías que no me acostaría con ella.

Lo sospechaba. Quería probarlo. Si hubieras tocado a Rosalie, habría sabido que no estás enamorado de Bella.

Mierda. Ahora si que había cavado su propia tumba. Emmett había conseguido la prueba que necesitaba. Lo había presionado de una manera implacable para que recapacitara en intentara recuperar a Bella.



oOoOoOoOoOoOo



Tras el concierto, la suite estaba abarrotada. El alcohol corría a raudales. Una chica, de unos 15 o 16 años estaba arrodillada ante la mesita de café, esnifando una de las tantas rayas de coca que había sobre la mesa.

En la esquina Mike le metía mano descaradamente a una rubia borracha, sin importarle que lo hacía delante de todo el mundo. Bella apartó la mirada cuando él se desabrochó los pantalones de cuero. ¿Ese era el mundo de Jacob?

A Bella le dolía la cabeza, sobre todo de las cientos de personas que no conocía y que se habían acercado a ella para felicitarla por su compromiso. Compromiso que le había pillado de sorpresa y con el que no estaba de acuerdo.

No sólo se había dado cuenta que no estaba enamorada de Jacob, si no que también sería incapaz de vivir de esa manera.

Jacob entró en la habitación con una sonrisa radiante. La pequeña multitud lo vitoreó. Mike hizo una pausa en el vaivén que tenía con la rubia para saludarlo con la mano. Sam se acercó a él y le dijo algo al oído, que provocó que cambiara su sonrisa por una expresión feroz y que se volviera a él con los puños cerrados.

Ambos hablaron. Parecía que discutían. Luego Jake se apartó y se dirigió a ella.

Hola nena. – Forzó una sonrisa y le cogió la mano, levantándola del sofá-. Vayamos fuera y apartémonos de todo esto.

Como Bella quería hablar con él no se negó a acompañarlo. Pasaron por encima de un tío que esnifaba la última raya y se tropezaron con un Mike en movimiento justo antes de salir al balcón.

¿Adonde vas? – preguntó Mike, luego volvió a penetrar a la rubia para que lo cabalgara de nuevo-. No te vayas muy lejos, esta chica está que arde.

Jacob miró a la chica, que rebotaba sobre Mike con la mirada enturbiada. Parecía que iba muy colocada.

¿Si…? ¿Por qué no te buscas un dormitorio? Sam me echará la bronca si sigues tirándotela delante de todo el mundo.

No te preocupes y únete a nosotros. Su coño está bien apretado, y quiere otra polla en su culo virgen, lo está reservando para ti.

Bella dio un paso atrás. Estaba segura que la rubia no estaba en sus cabales en ese momento y probablemente no siquiera supiera lo que quería.

Jacob miró de reojo a Bella y después negó con la cabeza.

Voy a salir con Bella al balcón. Búscate un dormitorio.

Mike puso los ojos en blanco pero se puso en pie, aun penetrando a la rubia y desapareció.

Dios. Bella pensó que de ninguna manera podía permanecer allí.

Tras cerrar la puerta del balcón Jacob se acercó a ella y la rodeó con un brazo.

Me alegra que estés aquí.

Tenemos que hablar. – Bella se volvió hacia él seria.- El anuncio del compromiso me ha cogido de sorpresa. Yo… pensaba que me preguntarías primero.

Jacob se encogió de hombros.

Ya habíamos hablado de ello. Di por hecho que te gustaría.

Bella lo miró como si fuera un extraterrestre lo que puso en alerta a Jacob.

Nena, haremos que esto funcione. Te necesito. Sabes que es cierto. No quiero volver a eso… - señaló a la suite donde se desarrollaba la fiesta.

Bella miró hacia la mesa. Ahora la coca había desaparecido, y en su lugar estaba la chica de apenas 16 años a gatas, rodeada de tres hombres. Uno le penetraba la boca, otro estaba debajo devorándole los pezones, y el último estaba detrás de ella, penetrándole el sexo con furia. Bella se quedó paralizada, preguntándose de cuanto se acordaría esa chica por la mañana.

Si no fuera por ti, sería uno de esos tíos.

Bella palideció.

No necesitas mi ayuda para esto. Solo tienes que decir no.

Claro que te necesito. Sin ti soy débil. Pero quiero ser mejor para ti. No quiero decepcionarte. No quiero corromperte.

Antes de que pudiera responder Jacob la atacó con un beso hambriento. Casi forzándola.

Se apartó bruscamente de él.

¡Para!

Jacob se aferró a sus brazos con fuerza y comenzó a sollozar.

No te alejes de mi. Desde que estas aquí hay algo que te preocupa, que te detiene y se interpone entre nosotros. He intentado ser paciente pero… necesito saber que es lo que te ocurre.

Jacob. Antes de venir aquí,… ocurrió algo – suspiró- Los hombres que me enseñaron los menages me han calado hondo. Uno de ellos… yo… no he podido dejar de pensar en el.

Entonces este matrimonio nos vendrá bien a los dos. Podemos ayudarnos mutuamente.

Bella negó con la cabeza suavemente.

Jacob. Si de algo me he dado cuenta en estos días, es que no te quiero de esa manera. Eres un amigo…

A la mierda la amistad. ¿Sabes cuántas mujeres matarían por ser mi esposa? Después de los conciertos hacen cola para que me las tire. O para que mire como se las tira otra persona. Te estoy diciendo que voy a renunciar a todo eso por ti, ¿y tu me dices que solo me quieres como amigo?

Había herido sus sentimientos. Mierda. Quizás debería habérselo dicho de otra manera.

Lo siento. Jake, tu, significas mucho para mi. Pero yo no creo que esté hecha para esta vida. ¿No quieres una esposa a la que amar y con la que vivir a solas?

Él suspiró.

Puede que algún día. Solo quiero que me des una oportunidad. Realmente puedo ayudarte a que te olvides de tu… tutor. Puede que creas que el es bueno, pero yo puedo ser mejor. Puedo hacer que te derritas de placer, sólo déjame intentarlo.

Él miró furtivamente la escena que se desarrollaba dentro. La chica todavía era penetrada por un hombre, pero el que le devoraba los pechos se había trasladado a su clítoris.

Bella bajó la mirada y observó que cuanto más dura era la escena, más duro se ponía Jacob.

Sam entró en el balcón, interrumpiendoles.

Hay un periodista hay dentro esperándote. Haz el favor de deshacerte de él antes de que fotografíe esa orgía. ¿Estás sobrio?

No he bebido nada.

¿Has fumado, esnifado… ?

No.

Entonces sal y aprovecha. Cumple con tu trabajo.

Jacob apretó los dientes.

Vamos Bella.

Sam lo detuvo.

Ve solo. Haz que el periodista se centre en tu carrera, no en tu romance. Procura evitar mencionar tu compromiso. No es esa la imagen que hemos estado vendiendo.

Jacob miró a Bella con pesar.

Sam, eres un bastardo hijo de puta.

Sam sonrió.

Para eso me pagas.

Jacob desapareció, dejando solos a San y Bella. El hombre la miraba en silencio y Bella le sostuvo la mirada.

Gracias por intentar ayudar a Jacob.– interrumpió ella el incómodo silencio- sé que él no lo aprecia como a ti te gustaría, pero…

Eres muy agradable, no deberías estar aquí. Jacob echará a perder tu vida, y tu acabaras arruinando su imagen. Dime cuanto quieres y donde quieres ir. Yo me encargaré.

¿Qué? – la estaba sobornando. Lo que le faltaba.

Venga. Tu no tienes lugar aquí. Dime cuanto quieres por poner fin al compromiso y largarte de aquí.

No quiero dinero. – No iba a darle el gusto de decirle que en realidad no pensaba casarse con Jacob – Jacob tenía razón, eres un hijo de puta. Lo que tengamos entre nosotros, y si decidimos casarnos o no no es asunto tuyo.

Este compromiso va a arruinar su carrera. Tu la vas a arruinar.

Él es un adulto. Puede decidir por si mismo.

Un adulto que piensa con la polla. Si no quieres dinero, por tu bien, sé lista y desaparece antes de que lo lamentes – gruñó antes de dejarla sola.

Bella volvió a entrar en la suite con una furia incontrolable. El cuarteto yacía desplomado sobre el suelo. De hecho, la chica parecía estar inconsciente.

Sentía el olor de la marihuana colarse por su nariz, mareándola.

Cruzó la habitación intentando ignorar a todo el mundo, excepto a Jacob, a quien buscaba desesperada con la mirada.

Tenía que hablar con el sobre el matrimonio que no se iba a realizar. Y tenía que advertirle sobre Sam.

Bueno, ya que no lo encontraba podía ir a hacer el equipaje. Total, le convenía tenerlo hecho para cuando hablara con él.

Lo único que esperaba es que después de irse Jacob no se lo tomara tan mal como para dejar de ser su amiga. Al menos eso sí quería conservarlo. No quería hacerle daño, pero tampoco podía negarse a sí misma que Edward había atrapado su corazón.

Entro en su dormitorio, y para su sorpresa, estaba vacío. Ninguna orgía se había realizado allí.

Empezó a hacer la maleta mientras pensaba en lo que le diría a Jacob. Para empezar le buscaría un psicólogo. Luego le diría que mandara a la mierda a Mike y a Sam, que sacaban lo peor de él. Y le diría que podía contar con ella para apoyarse cada vez que lo necesitara.

Bella revisó que no se dejaba nada. Suspiró pensando que lo mejor sería que pasara unos días con su padre antes de que este se fuera a su próxima misión.

Bella bufó. Nada había salido como esperaba. Con Edward y Emmett porque había acabado totalmente enganchada de ellos. Y con Jacob porque se dio cuenta que ya no lo deseaba.

Volvió al salón de la suite. Jacob seguía sin dar señales de vida.

Fue hacia el dormitorio principal, abrió la puerta y entonces se le desencajó la mandíbula.

Mike penetraba la boca de la rubia con movimientos lentos. Ella sostuvo su miembro para poder girar la cabeza y mirar por encima del hombro a… Jacob, que estaba arrodillado detrás de ella, bebiendo de una botella de whisky mientras penetraba su ano, hasta ese momento virgen, con ferocidad.

Se quedó helada por la sorpresa. Mareada.

Antes de que pudiera salir, Jacob la vio y abandonó el culo de la rubia, lanzando la botella al suelo mientras maldecía.

Bella consiguió llegar al vestíbulo de la suite justo antes de que Jacob, ahora envuelto en una toalla, la empujara adentro de su antigua habitación.

Maldición, nena. Yo…

No digas nada.- Bella cerró los ojos, aún con la imagen de lo que había visto, en su cabeza.

Lo siento. Esto no significa nada. ¡Ella no significa nada!

Bella tuvo el presentimiento de que si acababa casándose con Jacob oiría esas palabras más de una vez. Ella jamás podría cambiar a un hombre que no quería cambiar su manera de vivir. Ya llegaría el momento en que querría realmente cambiar. Y ella estaría allí, si para entonces no la odiaba.

Te equivocas Jake. Eso significa algo. Y es que lo nuestro no puede ser. Me marcho. Adios.

No, yo… no la amo. No se ni su nombre. Solo estaba excitado, y ella disponible. No quería traicionar tu confianza. En serio, yo… te necesito.

No es cierto- lo contradijo- lo que necesitas, es averiguar como quieres vivir la vida. Si realmente quieres cambiar, llámame. Te ayudaré como amiga. No estoy enfadada contigo Jake, de verdad. Pero tengo que irme. Esto no es para mi. Y si me quedo acabaremos destruyendo lo único que no une, que es la amistad. Adiós Jake.



oOoOoOoOoOoOo



Tres días más tarde sonaba el móvil de Bella. Los malditos paparazzi no habían parado de molestarla.

Miró el número de la llamada entrante. Desconocido. Descolgó.

Sin comentarios.

¿Periodistas? – preguntó Charlie.

Supongo. No les dejo hablar lo suficiente para averiguarlo.

¿has recibido alguna amenaza?

No, ¿y tu?

Un mensaje de voz y un fax. Es una pirado, pero no se a que atenerme. – contestó con voz tensa.

¿Estás preocupado?

Un poco. Creo que va en serio. Así que ten cuidado cuando salgas de casa.

Charlie nunca se preocupaba. Esto era una mala señal.

- ¿Qué te dice en los mensajes?

- Lo típico. Que le he destrozado la vida y que ha llegado la hora de pagar,… bla, bla, bla.

- ¿Y no tienes una idea de quien puede ser?

Charlie negó.

El móvil empezó a sonar de nuevo.

Sin comentarios.

Deberías apagarlo. ¿O esperas que Jacob te llame?

Bella hizo una mueca.

Bella, se que llamó anoche. Y pude llegar a oír como te suplicaba que volvieras.

Desde que se fue Jacob la había llamado día y noche. Por eso los paparazzi estaban tan interesados en llamarla para averiguar cualquier cotilleo. La noche anterior la llamó, borracho, admitiendo que dormía con otra mujer cuyo nombre no conocía y que se sentía fatal.

Dejara de llamar.

Bella, tienes que mostrarte firme, y decirle que siga adelante con su vida.

Lo hago. Pero no es tan sencillo. Necesita una amiga y eso es lo que soy en este momento.

No puedes salvarlo de si mismo.

Ya.

¿Es por eso por lo que no apagas el teléfono?

En realidad no lo apagaba porque se había dado cuenta que su sitio estaba con Edward y Emmett. Temía que al llamar lo cogiera Edward y la rechazara, y sabía que él no la llamaría. Pero Emmett sí llamaría. Y para cuando lo hiciera Bella tendría el teléfono encendido.

Quería que las cosas cambiasen, pero para ello tendría que dar el primer paso. Y por eso había ido a ver a un médico para que le recetara la píldora, que había empezado a tomar dos días antes. Por eso había llamado a Emmett, y le había dejado un mensaje diciéndole que quería hablar con él.

A propósito, ¿quién es Emmett?- preguntó su padre.

Bella levantó la cabeza de golpe.

¿quién te ha halado de él?

Cuando apagaste anoche el móvil, llamó al fijo para preguntar si estabas bien. ¿Qué le importa a él y de qué lo conoces?

Es Emmett McCarty, el chef.

¿El que escribe los libros de cocina? ¿Cómo lo conociste?

Es primo de Edward Cullen. No tiene importancia.

Chorradas. Sé que él es la razón por la que no apagas el móvil a pesar del acoso de los periodistas. Sólo has podido conocerlo por Edward. ¿Por qué demonios has visto a Edward? Siempre ha estado colado por ti, y por eso se comportaba tan rudamente contigo. Hace años le dije que si te ponía una mano encima le cortaría las pelotas.

Eso no la sorprendía. Ojalá hubiera sido esa la razón por la que Edward no quiso hacer el amor con ella, pero no podía engañarse.

Conoces las inclinaciones sexuales de Edward, ¿verdad?

Bella hizo una mueca.

Claro que lo sabes. Antes de ir con Jacob fuiste a hablar con Edward, ¿o hiciste algo mas que hablar?

Papa, por favor.

Maldición. – suspiró. Bella trató de ocultar una sonrisa.

No le veo la gracia – gruñó-

No he dicho que la tenga.

La cara de Jacob apareció en la tele. Después la de ella.

Oh, Dios mío.- Bella cogió el mando y subió la voz.

Una chica rubia apareció con lágrimas de cocodrilo, asegurando que era la amante de Jacob desde hacía tiempo y que estaba embarazada. De repente, Bella la recordó.

Está mintiendo – murmuró- Jake la conoció la noche que me fui. Los encontré a los dos y a otro miembro de la banda manteniendo relaciones sexuales y Jacob ni siquiera sabía su nombre.

¿Se acostó con ella después de anunciar que se casaría contigo? – refunfuñó su padre. Ella asintió. - ¿Por qué no me lo dijiste?

Porque no puedes resolver mis problemas. Es cosa mía.

Su padre gruñó. Bella puso atención a lo que decía la rubia teñida.

Jacob Black es el padre de mi hijo. El anuncio del compromiso con Isabella Swan fue una sorpresa para mí. – lloriqueó falsamente.

Luego emitieron un video en el que salían Jacob y la chica. Seguro que Mike era el que lo había gravado. En el video, la chica estaba tendida en la cama, con Jacob entre sus piernas.

Bella se dio cuenta que eso debió ocurrir después de que ella lo pillara en plena faena. Sacudió la cabeza.

La rubia siguió hablando.

Mi hijo necesita un padre.

¿Podía ponerse esto peor?

Entonces apareció una entrevista a Jacob. Era un fragmento de otro programa.

¿Sabe tu prometida que tu amante está embarazada de ti?

La chica del video no es mi amante. Ha intentado aprovecharse, por la fama. Pero en este momento, sólo quiero centrarme en mi prometida.

Bella se estremeció. Le había dicho que no iba a casarse con él. Tenía que aceptarlo ya.

Jacob siguió hablando.

Bella es la mujer de mi vida…

La entrevista siguió con el periodista pregunta cosas sobre el matrimonio, y las respuestas inventadas de Jacob sobre que el compromiso seguía adelante, y que todo lo de la chica rubia no había sido más que un malentendido.

El programa volvió a mostrar a la chica rubia. Ya no lloraba.

Jacob Black no es el padre de mi hijo. No le conozco. Soy su admiradora y lamento que mi intento de llamar su atención haya podido causarle problemas.

Ja, miente de nuevo. Sí que lo conoce. Los dos del video eran ellos.

Luego salió Sam, quien de manera fría mantenía a raya la reputación de Jacob y centraba más su monologo en la carrera de Jake y el lanzamiento del nuevo album. Estaba realmente enfadado. Que le jodan.

Por fin acabó el programa. Bella se recostó en el sofá, pensando en el desastre del que no se había enterado. Demasiado tiempo planeando volver con Edward y Emmett la habían mantenido alejada de casi todo. Bufó.

¿Qué vas a hacer?

Voy a poner fin a toda esta locura de Jacob.

Entró en el despacho, encendió el ordenador y entró en su correo electrónico. Luego comenzó a escribir. Cuando acabó llamó a su padre.

¿Qué te parece esto?



El señor Black y yo hemos decidido terminar nuestro compromiso debido a que ambos estamos centrados en nuestras respectivas carreras. Todavía soy una gran admiradora y amiga de Jake y le deseo lo mejor del mundo. Ahora solo pido privacidad para poder seguir adelante con mi vida.



Suena bien, ¿a quién se lo vas a enviar?

Bella sonrió.

A todo el mundo.

Así Edward y Emmett también se enterarían.



oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo



Dos horas más tarde Bella estaba sentada en el patio trasero cuando sonó el móvil mostrando el número que ella quería ver.

¿Emmett?

Hola, cariño. ¿Es realmente tuyo el comunicado sobre la ruptura del compromiso? – sonó esperanzado.

Bella sonrió. Lo había visto. La pregunta era, si Edward tabién lo había visto.

Sí.

¿Cuándo lo decidiste?

La misma noche que anunció a todo el mundo que nos íbamos a casar sin decírmelo a mí primero.

¿No se declaró?

Hablamos de eso el pasado. Supuso que el asunto seguía en pie… te llamé ayer para contartelo.

Odio haberme perdido tu llamada. Tuve que hacer un viaje rápido. – Emmett sonó distraido.

¿Va todo bien?

Sí – dijo Emmett tras vacilar – Ocurrió algo, pero no es importante. Lo importante aquí eres tu, y que hayas roto el compromiso. Dime, ¿me llamaste porque quieres volver con nosotros?

Bella se mordió el labio. Aquí llegaba lo peor. Emmett la aceptaría, pero Edward...

Sí… esperaba decírtelo antes a ti. Y que luego tú se lo dijeras a Edward y vieras su reacción.

Edward vio la noticia de tu compromiso. Estaba furioso. Pensó que le habías dicho que sí a Jacob, que estabas enamorada de él y que os habíais acostado.

Eso significaba que ella le importaba, ¿no?

¿Cómo crees que reaccionará cuando sepa que nada de eso es cierto?

¿Nada? ¿No estas enamorada de Jacob? ¿No te has… acostado con él?

Pensé que lo estaba antes de estar con vosotros. Ahora me doy cuenta que Edward tenía razón. Sólo era un enamoramiento de colegiala. Además Jake me veía como la chica que lo salvaría e esa vida depravada. No es el hombre que yo imaginaba.

Oh, cariño. No sabes lo aliviado que me siento. Y lo aliviado que se sentirá Edward.

¿En serio?

Sí. Aunque, por supuesto, no lo admitirá.

¿Crees que me dará la bienvenida si regreso? – Bella se levantó, esperando la respuesta.

No será capaz de decirte que no. Creo que ha lamentado más de mil veces haberte apartado de su lado. Pero tiene miedo. Contigo se siente vulnerable. – Bella contuvo el aliento. – Oye, Edward acaba de cerrar el grifo de la ducha, no puedo hablar mucho tiempo. Pero él tiene claro que si regresas, va a querer hacer el amor contigo… en el sentido más amplio de la palabra.

Eso espero.

Sí, pero es complicado. Edward no estará bien hasta que te cuente su historia. Pero tiene que salir de él.

Lo entiendo – Bella odiaba eso, pero lo respetaba.

¿Volverás mañana con nosotros? – por su voz Emmett la quería allí ya.

A esa misma hora, mañana, podría estar entre los brazos de Emmett y Edward. Si Edward lo permitía.

- Me encantaría, pero espero que…

Bella no acabó la frase. Una gran explosión estalló a sus espaldas, arrojándola al suelo. El teléfono salió disparado de su mano. La tierra tembló.

- ¡Papá!
 
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4 comentarios:

  1. dios mejor que no casa con Jake pero que paso alli con el papá me dejas en ascuas...Sigue asi...Besos...

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  2. Wowwwww!!! al ver el personaje de Rosalie y el de Jasper no me he podido resistir y he leído los otros dos libros de la trilogía...Oh my God!!!!!
    Un besazo
    T.

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  3. Que capitulo mas largo y genial!!! realmente valió la pena la espera porque si por esperar nos vas a regalar tanto, entonces te esperare lo que me reste de vida.
    Cuidate mucho y nos leemos siempre...
    http://miangelpersonal.blogspot.com/

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  4. poniendome al corriente con la historia... creo que este cap ya lo habia leido, pero esta mal el enlace, doy click en cap 11 y me envia al 12 tuve que buscarlo en archivo de blog

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Graciias por dejar tus palabras, estas hacen que quiera seguir escribiendo, y que cada día le ponga más ganas!!

Gracias al blog smilersheart.blogspot.com
por esta firma :)