Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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viernes, 7 de noviembre de 2014

El chico del departamento 512 * Capítulo 20

Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, yo solo los ocupo pa19ra jugar un poco con eLllos en mi mente loca, esperando que les guste.

Sumary: Fue en una tarde lluviosa en que con la llegada de ella se conocieron, no solo llegando a un nuevo departamento sino también a la vida de alguien más y a partir de ese momento sus vidas se entrelazaron sin pensarlo. Iluminando sus vidas al dar una vuelta de 180°; hasta donde los llevara esta relación que comenzaron sin saber exactamente el cómo comenzó.



 EL  CHICO DEL DEPARTAMENTO 512 * CAPÍTULO 20
by: AnaLau


Cap. 20 * La venganza es dulce  
 
 Después de estar al volante tratando de controlar el dolor que amenazaba con volver a ahogarlo, Edward por fin pudo llegar a su departamento, estaba buscando las llaves que debían de estar en alguna bolsa de su chaqueta, cuando el elevador hizo el típico sonido de cuando se abría y Edward instintivamente levanto la vista.
 

Se alegró demasiado al ver a Bella salir del elevador, se veía cansada y más pálida que la última vez que la vio, ella iba tan concentrada en el piso, que no se dio cuenta de que era observada hasta que como se le estaba convirtiendo en costumbre solo levanto la vista para ver la puerta que marcaba el número 512, pero se sorprendió al ver de pie frente a la puerta a Edward que no le quitaba la vista de encima.
 

- Hola Bella, ¿cómo estás? – Pregunto Edward angustiado.
 

- Edward, estoy bien gracias – Dijo Bella en un susurro queriendo salir corriendo de ahí.
 

- Me puedes regalar unos minutos, quiero que hablemos, vamos si quieres te invito a comer a algún lado debes de estar cansada como para llegar a prepararte la cena – Dijo Edward esperanzado.
 

- Lo siento Edward, pero en efecto estoy muy cansada y lo único que quiero es llegar a mi departamento y dormir así es que si me disculpas – Dijo Bella volviendo a emprender su camino.
 

- Pero… - Estaba por rogar Edward.
 

- No puedo Edward – Contesto Bella interrumpiéndolo.
 

- Lo siento Bella, nunca fue mi intensión – Dijo derrotado Edward – Te amo – Dijo en un leve murmullo que alcanzo a escuchar Bella.
 

Ella se hizo a la idea de que eran invenciones suyas y se metió a su departamento dejando parado en la puerta a Edward a punto de desmoronarse por lo que decidió que sería mejor meterse en su departamento para que nadie lo viera.
 

Una vez que estuvo dentro tomo una copa que lleno de licor que aun guardaba y fue directamente a su cama y como ya era su nueva costumbre se aferró a la almohada que en alguna ocasión llevo Bella y comenzó a llorar dejando salir todo el dolor que comenzaba a consumirlo lentamente.
 

No supo ni cuánto tiempo se la paso llorando de repente estaba en la habitación de Bella semidesnudo y tenía entre sus brazos de nuevo a su ángel, se giró un poco y beso su larga cabellera castaña y apretó más sus brazos en torno de su cintura y volvía a inhalar el dulce aroma que emanaba de su cuerpo y que tanto lo volvía loco.
 

Rozo con su nariz toda la longitud de su cuello hasta su oreja en la que se detuvo para susurrarle un te amo, mientras cerraba los ojos e inhalaba profundamente con la intención de guardar su aroma en lo más profundo de su memoria, pero cuando trataba de mover a su amada para poder darle un beso que tan desesperadamente necesitaba se dio cuenta de que 
Bella ya no estaba a su lado, estaba solamente su almohada a la que se aferraba y volvía a estar en su habitación.
 

Al ver que todo había sido un sueño, un sueño que quería con toda su alma fuera verdad, vio la hora y decidió que ya era hora de levantarse para poder ir a trabajar, no podía dejar que su padre se encargara de todo, ni mucho menos que se volviera a preocupar y decidiera volver a visitarlo.
 

Trataría de manejar su dolor de la mejor manera posible ocupándose de su trabajo, para que cuando llegara a su departamento y se diera cuenta de que estaba vacío y frio como su corazón se podría volver a dejar llevar por el dolor, así que se levantó se dio una ducha se vistió con el primer traje que vio recordando que era la camisa que se había
puesto Bella en alguna de las ocasiones en la que se quedó a dormir con él y salió rumbo a su oficina.
 

- Buenos días señor Edward, que bueno que ya está de vuelta con nosotros – Dijo Susana al verlo llegar después de casi una semana completa.
 

- Buenos días Susana, necesito que me pongas al día y me pases de inmediato los pendientes y no quiero ningún tipo de interrupción a menos que sea de vida o muerte o que se trate de mi padre entendiste – Dijo demasiado serio y frio Edward.
 

- Si señor – Dijo Susana poniéndose de pie inmediatamente tomando unos papeles y su agenda, mientras seguía a Edward que se dirigía hacia su oficina.
 

- ¿Qué es lo que tenemos? – Pregunto Edward que leía un oficio que estaba encima de su escritorio.
 

- Bueno… hay algunos contratos que aun necesitan que los revise y que les dé su aprobación, también un par de reuniones con la junta directiva por la tarde, aquí está la lista de llamadas y mensajes que se le juntaron en estos días, en su agenta tiene algunas citas con nuevos clientes y proveedores para hoy y mañana, ¿quiere que la reorganice para que pueda salir temprano? – Pregunto Susana dudosa.
 

- Muchas gracias por ponerme al tanto, pero no quiero que reacomodes mi agenda… aunque pensándolo bien si quiero que la reorganices y hagas hasta lo imposible para que me ponga al día lo más pronto posible – Pidió Edward.
 

- Pero, eso significaría que tendría que saturársela e incluso tal vez poner el sábado – Dijo temerosa Susana ya que se dio cuenta de que su jefe no estaba de buen humor.
 

- No me interesa lo que tengas que hacer, si la tienes que saturar pues hazlo, si tengo que venir el sábado no me interesa, ese es tu trabajo no el mío – Dijo de manera muy grosera Edward.
 

- Lo-lo siento señor, ¿se le ofrece algo más? – Pregunto muy asustada Susana.
 

- Por el momento nada, te puedes retirar – Dijo Edward sin levantar la vista de los papeles que tenía enfrente – Susana, lo siento, perdona mi actitud, pero tendrás que hacer un pequeño esfuerzo, espero que me entiendas – Pidió Edward al darse cuenta de que se había pasado de la raya con Susana que lo único que había hecho era hacer su trabajo.
 

- No se preocupe señor, hare mi trabajo de la mejor manera – Dijo Susana.
 

- Muchas gracias, ahora si te puedes retirar – Dijo Edward por último y Susana salió de su oficina y se dirigió hacia su escritorio.
 

- Buenos días Susana, ¿sabes si de pura casualidad hoy si llego mi hijo? – Saludo Carlisle que iba llegando y quería saber si Edward si había asistido a trabajar.
 

- Buenos días señor Cullen, el señor Edward acaba de llegar y si me permite hoy no vino de buen humor, para que tome sus precauciones – Dijo Susana en voz baja.
 

- Bueno está bien, no te preocupes ya se le pasara, quiero que le entregues esto – Le dijo Carlisle mientras escribía una nota en un trozo de papel.
 

- Si señor no se preocupe, que tenga un buen día – Contesto Susana regalándole una sonrisa.
 

- Igualmente Susana – Dijo Carlisle antes de partir hacia su oficina, después de unos minutos Susana toco a la puerta de la oficina de Edward.
 

- Adelante – Dijo una voz fría.
 

- Disculpe señor, su padre me pidió que le entregara esto – Dijo Susana cuando llego a su escritorio en donde estaba 
Edward que tenía puestas unas gafas de lectura y sonaba una melodía muy bonita y relajante.
 

- ¿Qué es? – Pregunto Edward sin levantar la vista de los contratos que revisaba.
 

- Una nota señor – Dijo Susana en un susurro.
 

- Y que, ¿viene en la taza? – Pregunto Edward al ver que Susana tenía en sus manos una taza con un líquido caliente.
 

- No señor, si me disculpa la intromisión me tome la libertad de pedirle un té que le va a ayudar a tranquilizarse y relajarse para que trabaje más a gusto – Dijo Susana que de repente comenzaba a temblar.
 

- Muchas gracias Susana, pero no quiero que te vuelvas a tomar libertades entendiste – Dijo Edward mientras tomaba la taza de té.
 

- Lo siento señor, si quiere me la puedo llevar.
 

- Ya déjala aquí, te puedes retirar – le dijo Edward.
 

- Con su permiso – Dijo Susana y salió de la oficina de su jefe.
 

Después Edward desdoblo el papel que le acaba de entregar y leyó:
 

Hola Edward buenos días, espero que estés un poco más calmado me da gusto saber que has vuelto a la oficina, nos vemos a medio día para platicar mientras comemos algo, sin escusas ni pretextos, hasta entonces.   
                                                                                                                                                                                  
                                                                                                                                                                                      Carlisle.

- Sin escusas, ni pretextos que es que no entiende que quiero estar solo y llenar mi mente de otras cosas para tratar de dejar de pensar en Bella – Se quejaba Edward en voz alta terminando de leer la nota.
 

El día pasaba y Edward estaba hasta el tope de trabajo, lo peor era cuando tenía una mínima distracción y su mente
comenzaba a volar pensando en Bella y eso hacía que se equivocara y que tuviera que revisar las cosas dos veces.
 

Carlisle también tenía demasiado trabajo después de que se retrasara en una llamada de otro país.
 

Era casi medio día cuando Rose llagaba a la empresa ya que tendría una sesión de fotos en donde sería la imagen de los últimos proyectos a la par que Tanya que no era santo de su devoción, pero tendría que trabajar con ella.
 

Iba mentalizándose a tener que verla que no se dio cuenta de que se manchó con el gloss que llevaba en la mano, se dirigió al sanitario para poder limpiarse.
 

Llego al sanitario y entro en uno de los cubículos para que nadie la viera, estaba por terminar y salir del cubículo cuando escucho la fastidiosa voz de Tanya y de Irina una modelo de menor categoría que ella.
 

- Y bueno Tanya ¿crees que te elijan a ti como única imagen para esta campaña? – Pregunto Irina.
 

- La verdad es que eso espero, ambas sabemos que no quitan a Rosalie porque es parte de la familia Cullen, que si no fuera por eso dudo que fuera la imagen de algo – Dijo con desdén Tanya haciendo que Rose echara humo por los ojos y estaba a punto de salir y encararla cuando hablo Irina.
 

- Pero no crees que Edward quiera influir en que no te den la oportunidad – Dijo Irina como quien no quiere la cosa.
 

- Dudo que sea capaz de hacer algo, ha de seguir muy angustiado por haber perdido a su niña tonta – Dijo con burla Tanya.
 

- Bueno pero si ya no está con ella, ¿porque no te ha vuelto a buscar? – Pregunto Irina haciendo que Tanya se molestara – Porque por lo que me contaste tu plan de separarlos funciono.
 

- ¡Claro que funciono!, la tipa esta nos vio cuando lo besaba y hubieras vito la cara que puso de desilusión, estoy segura de que no lo va a perdonar y menos después de que le dije que ella solo era una diversión para Edward – Seguía diciendo Tanya con una molesta risa de maldad.
 

- Que no esas fueron las palabras que algunas vez él te dijo, cuando intestaste hacer que vivieran juntos y algo menciono de que solo le servías para calentarle la cama – Dijo Irina despertando la furia en la rubia.
 

- Eso es algo que a ti no te importa, además si Edward Cullen no es para mí, tampoco lo va a ser de la tonta esa ni para nadie más, como crees que me quiera cambiar por algo tan insignificante, no sé qué demonios le vio, ni siquiera es bonita – Dijo Tanya casi gritando y después destilando odio que hizo que Rose viera todo rojo.
 

Edward de verdad amaba a Bella y le daba igual lo que hiciera con su vida, pero no permitiría que le siguieran destruyendo la vida, digo no es que Bella le cayera bien, pero tampoco le caía mal lo único importante era que Edward era feliz a su lado.
 

En su mente se empezó a desarrollar un plan que le dibujo una enorme sonrisa mientras buscaba desesperadamente en su bolso, cuando encontró lo que buscaba estaba tan feliz que soltó una carcajada no sin antes corroborar que Tanya e Irina ya se habían ido, saco su móvil y marco un número.
 

- Alice, soy Rose y necesito de tu ayuda sé que te va a encantar – Dijo Rose después de que le contestaran el teléfono.
 

- Rose que pasa, dime en que quieres que te ayude – Dijo del otro lado de la línea Alice.
 

- Es una idea brillante pero necesito de tu ayuda – Dijo Rose que daba pequeños brinquitos de felicidad.
 

- Que travesura ronda por tu mente que te oyes muy feliz, ¿incluye algunas compras? – Dijo feliz Alice al imaginarse una visita al centro comercial.
 

- Bueno de hecho si a menos que tengas unas buenas tijeras y tintes para el cabello rosa y morado o algo por el estilo lo dejo a tu buen criterio.
 

- Mmm, tengo las tijeras y no tengo los tintes pero los puedo comprar, pero antes dime de qué va tu plan, ¿para quién es la maldad? – Pregunto Alice con gran interés.
 

- Nada más y nada menos que para Tanya Denalì – Dijo Rose con una gran sonrisa malévola asegurándose de que nadie la escuchara.
 

- ¿Que hay con ella? – Pregunto Alice, sabía que la era la mujer con la que se estaba besando Edward el día del incidente pero no entendía.
 

- Bueno veras en resumidas cuentas me colmo la paciencia que realmente fue mucha tratándose de mí – Dijo Rose encogiéndose de hombros aunque la pelinegra no pudiera verla.
 

- ¿Que hizo para que decidieras desquitarte? – Pregunto curiosa Alice.
 

- De inicio la muy cobarde me insulta a mis espaldas no tiene las agallas para hacerlo de frente y después le destrozo la vida a Edward con alevosía y ventaja – Dijo Rose volviendo a ver todo rojo.
 

- ¿Lo haces por Edward? – Casi grito de asombro Alice.
 

- Bueno veras, él y yo no congeniamos mucho que digamos por nuestros caracteres que chocan mucho, pero después de todo es parte de mi familia y nadie se mete con mi familia – Dijo muy enojada Rose.
 

- Bueno me supongo que entonces ya sabes que fue ella quien inicio todo el embrollo fue ella y no Edward como suponíamos – Dijo Alice.
 

- Bueno Edward no es ningún santo, tuvo su parte de culpa al enredarse con semejante ser del mal pero sí sé que ella
planeo todo hasta ese maldito beso pero, ¿y tú como lo sabes? – Pregunto Rose.
 

- Me supongo que de la misma manera que tú, me lo dijo ayer Edward en casa de sus padres – Dijo Alice sorprendida porque accediera a hablar y creerle a Edward.
 

- ¿Te lo dijo Edward y andaba en casa de mis tíos? eso es raro que yo sabía mi tío no tenía noticias de él – Dijo extrañada Rosalie.
 

- Bueno no sé cómo se dieron las cosas pero al parecer se la pasó encerrado en su departamento desde el sábado y no había salido para nada hasta que Carlisle lo fue a sacar casi a rastras y la verdad es que lo vi muy desmejorado – Admitió Alice.
 

- Me supongo que se puso mal, espero que no haga una estupidez como acostumbra y regrese con Bella – Dijo Rose.
 

- Yo la verdad es que espero lo mismo, ella también se ve tan mal, tan triste aunque trata de disimularlo y no sabes lo mucho que me duele verla así – Dijo Alice un poco melancólica – ¿Pero cuando hablo contigo Edward y como te convenció?
 

- Yo no he hablado con Edward para nada, se lo que paso porque lo escuche de labios de la misma Tanya mientras platicaba con una chica de nombre Irina sin tener precaución alguna de que alguien la escuchara – Dijo Rosalie comprobando lo idiota que podía llegar a ser Tanya.
 

- Ya veo, se me hacía raro que tú le creyeras tan rápido, pero en fin quiero oír los detalles del plan o mejor dicho quiero saber cuál es el plan – Dijo Alice emocionada.
 

- Recuerdas que hace no mucho el médico me dio unas pastillas para el insomnio – Dijo Rose muy tranquila.
 

- Si recuerdo que eran muy pequeñas y que las tenías todavía que dividir porque eran muy fuertes, ¿pero que tiene que ver? – Pregunto curiosa Alice.
 

- Muy fácil, encontré una en mi bolso y está completa y como no me gustaría tirarla se la daré a Tanya en el jugo que siempre pide ya que por desgracia hoy y mañana nos toca compartir vestidor – Dijo Rose haciendo un mohín de desagrado.
 

- ¿Y después que más? – Pregunto muy intrigada Alice.
 

- Bueno tenemos que llevarla a algún lugar seguro y ahí podrás dejar correr tu imaginación para un nuevo corte y color de cabello que sea ridículo para ella pero… - Se vio interrumpida Rosalie.
 

- Que parezca que fue hecho a petición suya – Termino Alice.
 

- Así es, espero que nadie la haiga visto ya que debió de llegar directamente al vestidor para comenzar a arreglarnos y hasta donde se Irina ya iba de salida.
 

- ¿Pero tiene que ser ahorita? No me va a dar tiempo y tú no puedes desaparecer así como así – Dijo Alice tratando de pensar en una solución.
 

- ¡Demonios no había pensado en eso! - Se quejó Rosalie.
 

- Ya sé, tú te encargas de dormirla y yo me encargo de lo demás, tú no te puedes desaparecer o te meterás en un buen lio de a gratis – Dijo Alice.
 

- Tienes razón la consecuencia de no llegar o retrasarse en exceso de una sesión sin avisar es la anulación del contrato y por ende el despido por incumplimiento – Dijo Rose de nuevo con malicia.
 

- Bueno entonces podemos dejar a la Tanya durmiente descansar hasta que despierte y veremos qué es lo que pasa, ya voy de salida primero paso a comprar el material y después nos vemos allá – Dijo Alice mientras tomaba su bolsa y las llaves de su departamento.
 

- Aquí nos vemos – Dijo Rose que se le ocurría quien la podría ayudar, mientras salía del tocador e iba en busca del vaso de jugo y una vez que lo tuvo preparado se dirigió rumbo al vestuario mientras hablaba por teléfono.
 

- Emmy osito necesito que me hagas un favor – Dijo Rose una vez que Emmett contesto el teléfono.
 

- Rose amor ¿qué puedo hacer por ti? – Pregunto Emmett en la mejor de las disposiciones.
 

- Necesito que vengas aquí al estudio y ayudes a Alice con un paquetito – Dijo Rosalie con voz melosa.
 

- ¿Qué clase de paquete? ¿Es ropa para la enana? – Pregunto Emmett pensando en el tamaño del “paquetito”.
 

- Emmy no importa solo es un paquete y haz lo que Alice te pida te espero aquí, te amo mucho osito – Dijo Rose con voz dulce pero autoritaria.
 

- Yo también Rose, nos vemos en un ratito – Se despidió Emmett.
 

- Gracias Emmy eres el mejor de los novios – Dijo muy feliz Rose – Aquí te espero – y sin más colgó para poder entrar al vestidor en el que ya estaba Tanya mientras se probaba uno de los vestidos.
 

Estaba tan concentrada en lo que hacía que no se dio cuenta de cuando Rose le cambio el vaso y ella se tomó el jugo que ya estaba para evitar confusiones.
 

- Hola Rose querida ¿cómo estás?, no te escuche entrar – Dijo Tanya falsamente, aunque de verdad no la había escuchado entrar.
 

- Hola Tanya, veo que estas comenzando a arreglarte, ¿sabes si aún se tardan mucho los maquillistas y los de vestuario? – Pregunto Rose de la misma manera falsa.
 

- Mmm, ya sabes cómo son nos citan unas dos horas antes para que nos relajemos y reconozcamos el producto, así es que no aún no ha venido nadie – Dijo Tanya con fastidio como si no conociera el protocolo.
 

- Qué bien porque la verdad estoy un poco cansada y me pienso recostar un poco después de ponerme una mascarilla – Dijo Rose fingiendo un bostezo.
 

- Está bien, yo prefiero tomarme la mascarilla, por eso es que pido estos jugos que están muy buenos y no engordan – Dijo Tanya mientras se tomaba su jugo – Está muy rico de verdad deberías probarlos.
 

- Algún día los probare no te preocupes – Contesto Rose muy amable, esperando que el medicamento le hiciera efecto y no pasaron más de 5 minutos.
 

- Mmm, creo que me contagiaste tu cansancio, creo que me voy a recostar también – Dijo Tanya en medio de un gran bostezo.
 

- No te preocupes, descansa en paz – dijo Rose con doble intención sin que Tanya se percatara ya que se había quedado profundamente dormida.
 

A los pocos minutos le llego un texto de Alice: Rose ya estoy aquí y me encontré a Emmett dice que viene a ayudarme con el paquete, ¿sabe de qué se trata?
 

Después de leerlo hablo en recepción para que los dejaran pasar y les indicaran el camino, no tardaron mucho cuando escucharon unos leves golpecitos en la puerta.
 

- ¿Rose, estas ahí? – Pregunto Alice en voz baja.
 

- Pasen no hay problema – Dijo Rose abriendo la puerta.
 

- Hola Rose ¿está todo listo? – Dijo Alice con complicidad.
 

- Claro que sí, ¿tú tienes tu parte? – Pregunto Rose.
 

- Claro que sí, mira – Dijo Alice mientras le enseñaba una bolsa – Yo creo que lo mejor será que la llevemos a mi departamento y de ahí, ya veremos.
 

- Rose amor, Alice me pueden decir que es lo que se traen entre manos y yo ¿qué papel juego en esto? – Pregunto Emmett al ver que al parecer ninguna de las chicas había notado su presencia.
 

- Emmy amor, ya verás eres parte fundamental de nuestro plan tú no te preocupes.
 

- Mira estaba revisando sus cosas y aquí están sus identificaciones, las llaves de su auto, que según el ticket le toco en el lugar 12- B y las lleves de su casa, así es que pienso que es mejor que la lleven allá y ahí la dejen para que no haya ningún problema.
 

- Tienes razón, bueno manos a la obra – Dijo Alice frotándose las manos.
 

- ¿El paquete es una persona? – Pregunto Emmett que ya no entendía nada.
 

- Si Emmy, es la mujer que le desgracio la vida a tu Bellita – Dijo Rose.
 

- Qué y le vamos a hacer lo mismo a Edward o a él sí le puedo partir la cara – Dijo muy serio Emmett.
 

- ¿Que no le has dicho nada Alice? – pregunto Rose.
 

- Nada de que, sé que es tu primo pero esa no es razón suficiente para que lo defiendas – Le dijo Emmett a Rosalie.
 

- Emmett cálmate si, anda ayúdanos que no podemos perder el tiempo en el camino te cuanto lo que sabemos, por diferentes personas – Dijo Alice que recogía las cosas de la rubia.
 

- ¿Tanya? ¿Quién es Tanya y que tiene que ver? – Pregunto Emmett.
 

- Emmy, Tanya es ella – Dijo Rose señalando a la rubia durmiente.
 

- Está bien vámonos, pero me tienes que explicar con lujo de detalle que es lo que está pasando aquí – Amenazo Emmett a Alice.
 

- Bueno que les vaya bien, que lastima que me perderé de la diversión, solo les digo que no pueden salir por donde entraron, hay un elevador que es salida de empleados por la parte de atrás que los lleva directamente al estacionamiento, procuren que nadie los vea ¿estamos? – Dijo Rose besando rápidamente a Emmett.
 

- No te preocupes – Dijeron los hermanos Brandon.
 

- Suerte y gracias por todo – Fue la despedida de Rose.
 

Dos horas y media después de que Alice y Emmett se llevaran a Tanya, Rose recibió una llamada.
 

- Hola, ¿cómo van? – Pregunto Rose después de atender la llamada.
 

- Rose definitivamente que soy un genio, ¡Auch! eso dolió – Se quejó Alice del otro lado de la línea.
 

- ¿Que paso? – Pregunto Rose.
 

- Nada, corrijo somos unos genios, hemos cambiado los planes originales porque Emmett se comenzó a quejar del tinte así es que solo le hicimos el corte que no me quedo nada mal si me lo preguntas – Dijo Alice muy pagada de sí misma.
 

- Bueno y entonces qué fue lo que hicieron – Quiso saber Rosalie.
 

- Solo digamos que la marcamos para toda la vida – Dijo Alice dejando escapar un risilla traviesa.
 

- No me digas que hubo agresión física y ahora tiene una cicatriz – Dijo Rose un poco asustada porque algo les pudiera llegar a pasar a ellos.
 

- No de eso no te preocupes fue marcada con otro método igual de efectivo – Dijo Alice con un tono de suficiencia.
 

- No entiendo, pero espero que no se metan en problemas la idea fue mía y miren quien termino haciendo el trabajo sucio – Dijo Rosalie expresando sus miedos.
 

- No te preocupes tu eres la autora intelectual y Emmett se divierte de lo lindo, no sabes cómo se puso al saber la verdad quiere darle unos zapes a Edward por idiota y con lo que le hicimos a Tanya está satisfecho – Dijo Alice guiñándole un ojo de manera cómplice a su hermano.
 

- Me alegro mucho por Emmy, sabes hablamos después porque ya me están esperando y están desesperados porque no aparece la otra – Dijo Rosalie con alegría.
 

- Me imagino su teléfono ha estado sonando, pero como nos fastidio ya lo apagamos hasta que terminemos de recoger y salgamos – Dijo Alice.
 

- Muy bien tengan cuidado y estamos en contacto – Dijo Rosalie.
 

- Si no te preocupes – Le dijo muy despreocupada Alice.
 

- Hablamos al rato – Fue lo último que dijo Rose antes de colgar y de ahí se fue directo al set donde ya lo esperaban.
 

Mientras tanto Carlisle pasó sin avisar a la oficina de Edward que estaba de un huraño porque quería terminar su trabajo y buscar más para poder estar ocupado.
 

- Susana creo haberte dicho que no quería ningún tipo de interrupción – Dijo molesto Edward.
 

- Hola hijo, para empezar cálmate quieres y después no soy Susana y quedamos en comer a medio día y es casi la una de
la tarde así es que vámonos – Le apresuro Carlisle mientras revisaba la hora en su reloj.
 

- Lo siento papa, pero tengo mucho trabajo – Dijo Edward de manera esquiva.
 

- Si no mal recuerdo te dije que no había escusas así es que vámonos y no me hagas enojar – Le dijo autoritario Carlisle.
 

- Pero… - Edward estaba por alegar.
 

- Sin peros vámonos – Dijo muy firme Carlisle y Edward no tuvo más remedio que obedecer.
 

Una vez que entraron a un pequeño café y pidieron algo de comer comenzaron a platicar.
 

- Papa solo te digo que tengo un poco de prisa – Dijo Edward mirando la hora.
 

- Mira Edward escúchame bien, tienes que aprender a separar las cosas, entiendo que estés dolido, te comprendo y créeme que haría hasta lo imposible por volver a verte feliz, pero no tienes que descargar tu frustración con los compañeros de trabajo, porque no es justo.
 

- Lo sé papa, pero dime qué quieres que haga, no me puedes pedir que este feliz y sonriente porque no lo puedo hacer – Dijo Edward sin ocultar su aversión a esa platica.
 

- No te pido que desbordes felicidad si no que trabajes con profesionalismo – Dijo Carlisle sin siquiera inmutarse por el tono empleado por su hijo.
 

- Lo intentare papa, lo intentare – Dijo Edward más tranquilo – Sabes… ayer vi a Bella cuando ella llegaba de trabajar, se veía tan hermosa pero me preocupa un poco sabes se ve un poco desmejorada, ligeramente más pálida, con sombras debajo de sus ojos, su piel sin ese tono sonrosado que tanto me gusta – Dijo Edward recordando todos los detalles de Bella.
 

- Bueno debes de entender que tú no eres el único que lo está pasando mal, ¿porque no tratas de hablar ella? – Pregunto Carlisle.
 

- Yo sé que no soy el único que la está mal y eso me mata, pero ella no me da la oportunidad de hablarle, ayer lo intente sin pensarlo la invite a cenar y a platicar, pero no quiso me dijo que estaba muy cansada y quería llegar a dormir – Dijo Edward.
 

- Ya te lo dije no esperes que te diga que si a todo con suma facilidad, por lo que se ella piensa que estas con Tanya y lo único que quiere evitar es terminar más lastimada – Dijo Carlisle con calma.
 

- Pero es que yo no la quiero lastimar, solo quiero que sea feliz de nuevo a mi lado, quiero volver a tenerla entre mis brazos, quiero sentir la calidez y la paz que me transmite su cercanía – Se quejó Edward por aquello que tanto anhelaba y había perdido.
 

- Yo sé que la extrañas y la necesitas, pero eso es lo que tienes que demostrarle a Bella, que ella vuelva a creer en ti, no es nada fácil, pero lo puedes lograr – Le aseguro Carlisle.
 

- Sabes si supiera que sin mi esta mejor, que es feliz, al menos a como era antes de conocerme, créeme que no la buscaría y la dejaría en paz y estaría agradecido de por vida con la persona que le regresara la sonrisa a su rostro, pero sé que no es así y al mismo tiempo tengo miedo de que alguien más pueda darle esa felicidad y tranquilidad – Dijo Edward más para si mi mismo que para Carlisle.
 

- Hijo tu mereces ser feliz y si tu felicidad esta con ella, no te des por vencido piensa bien lo que vas a hacer, nosotros te apoyaremos en lo que necesites – Le recordó Carlisle.
 

- Muchas gracias, se lo que necesito, pero no sé cómo lograrlo estoy desesperado trato de concentrarme en otras cosas y me es muy difícil, con la mínima distracción todo se viene para abajo – Le confeso Edward.
 

- Ya verás que todo mejorara, si quieres puedes volver a la casa por un tiempo y… - Decía Carlisle hasta que se vio interrumpido.
 

- No papa, no me pienso salir de ahí, gracias por el ofrecimiento pero no – Dijo Edward de manera inmediata un poco alterado.
 

- Ya, está bien solo era una propuesta, no te voy a obligar a nada, bueno si a que te alimentes bien, debes de estar sano y fuerte para que cuando Bella regrese a tu lado y puedas cuidar de ella, porque por lo que me dices tengo el presentimiento de que ninguno de los dos cuida su salud así es que vas a comer bien por las buenas o le digo a tu mama que te obligue a comer como cuando eras pequeño y ella te daba de comer en la boca – Le amenazó Carlisle.
 

- Solo porque el argumento que me das es muy convincente porque no tengo apetito, pero tienes razón, debo de cuidar de Bella – Después de decir eso Edward se puso a comer no sin poner cierta cara de asco.
 

Cuando terminaron fueron de regreso a la oficina, en donde Edward se volvió a encerrar y seguir con los suyo y Carlisle que tenía la misma idea no lo pudo hacer porque lo estaban llamando del set donde estaba Rose.
 

- Raúl ¿cuál es el problema? – Pregunto Carlisle al encargado del set.
 

- Lo que pasa señor es que me solicitaron dos modelos rubias y solo esta una, no sabemos dónde está la otra – Explico el aludido.
 

- Ok, dime quien esta y quien falta – Dijo Carlisle.
 

- Aquí está la señorita Hale, pero la que falta es la señorita Denalí – Dijo Raúl haciendo que Carlisle reaccionara inmediatamente al nombre de Tanya, no podría tener el cinismo de no presentarse a menos que ya no quisiera trabajar en la empresa.
 

- Dime, ¿ella sabía del comunicado?, ¿ya la trataron de localizar? – Pregunto Carlisle.
 

- Sí señor, sabe que ahora precisamente por ella es que a las chicas cuando se les cita tienen que firmar de enterado, ya le estuvimos marcando a su celular y al principio sonaba, pero después lo apago, a su casa también nos hemos intentado comunicar pero nada tampoco – Dijo Raúl.
 

- Hola tío ¿cómo estás?, Raúl me puedes decir a qué hora vamos a comenzar, me estoy cansado de esperar – Dijo Rose al ver a su tío en el set y sabía que no encontraban a Tanya.
 

- Hola cielo, tranquila ya vamos a comenzar, ¿tú no has visto a Tanya para nada? – Pregunto Carlisle.
 

- La verdad es que no, sabes que yo llego y me meto al vestidor, me aplique una mascarilla y creo que me quede adormilada, así es que si fue o no la verdad no lo sé y si te soy sincera no me importa, solo quiero que comencemos que quiero irme temprano a casa – Dijo Rosalie conteniendo una sonrisa poniendo cara de enfado.
 

- Está bien cielo, Raúl no podemos retrasarnos más, tenemos que comenzar a trabajar, ¿sabes si Irina está disponible? – Quiso saber Carlisle.
 

- Está bien comenzaremos, pero la señorita Rosalie es una única modelo que cumple con las especificaciones por el momento ya que la señorita Irina salió de viaje esta misma tarde – Explico Raúl.
 

- Carlisle amigo mío ¿estamos listos para comenzar? Veo que bienes a checar el trabajo de la sesión de fotos – Dijo el fotógrafo que acaba de llegar.
 

- Peter amigo, que bueno es verte de nuevo y no vengo a supervisar tu trabajo confió en ti, pero… - Decía Carlisle mientras estrechaba la mano del fotógrafo.
 

- Ah pero que hermoso ángel veo, justo lo que necesitaba es perfecta me supongo que estamos listos, aunque creo que dije que quería ver a dos chicas – dijo Peter al ver a Rose.
 

- Hmm, lo que pasa es que la otra modelo no ha llegado y no sabemos dónde está, lo siento tanto – Dijo apenado Carlisle.
 

- Bueno no te preocupes, ángel mío ¿crees poder hacer todo el trabajo y posar para mí todo el tiempo que sea necesario para poder sacar adelante el trabajo? – Pregunto Peter que estaba perdido viendo la escultural belleza que representaba Rose.
 

- Está bien, creo que podre hacerlo, es parte de mi trabajo también – Dijo muy amablemente Rose, aunque Peter la conocía y sabía que no siempre era así de dulce.
 

- Veo que el día de hoy estas muy dócil, mi hermoso corcel indomable, ¿a qué se debe? – Pregunto Peter.
 

- A que me has dicho hermosa para empezar y aun no te has puesto neurótico, así es que podemos hacer un trato… el día de hoy, yo me porto lo mejor que pueda y tú no te pones toda histérica que te parece – Le ofreció Rosalie.
 

- Me parece una buena idea mi hermosa Rose – Pacto Peter.
 

- Bueno veo que arreglaron las cosas entre ustedes dos, yo me retiro sabes que puedes pedir lo que necesites, con excepción de otra modelo ya que por el momento no contamos con otra – Dijo Carlisle tratando de hacer un chiste al despidiéndose de Peter.
 

- Anda sigue tu camino, muchas gracias por el ofrecimiento, pero algo me dice que hoy vamos a poder trabajar muy a gusto – Dijo Peter.
 

Después de eso en el set se trabajó de la mejor manera posible durante muchas horas debido a que Peter era un fotógrafo muy exigente, por lo que cuando ya llevaban casi 4 horas a Rose se le hacía muy difícil no hacer gestos, pero se
aguantaba con la finalidad de quedar bien ante todos, por ego y para que Tanya recibiera su merecido y eso era lo que le hacía que luciera mejor que nunca, además de que estaba el incentivo de la venganza la dulce venganza.
 

Cuando por fin terminaron quedaron sumamente cansados así es que sin más Rose se dirigió hacia el estacionamiento para irse al departamento de Emmett.
 

Estaba muy ansiosa por saber qué es lo que le habían hecho, así es que manejo aún más rápido que Edward y sin más se adentró al departamento en cuanto le abrieron.
 

- Hola, una disculpa por llegar hasta estas horas pero el trabajo fue muy pesado – Dijo Rose apenas traspasar la puerta.
 

- Me lo imagino mi cielo, anda sienta y relájate un poco mientras te contamos lo que paso, bueno cuando llegamos a su casa… - La recibió Emmett con un dulce beso y un masaje en los hombros.
 

- Muy vulgar y desorganizada como ella misma – Interrumpió Alice.
 

- ¿En que estaba?, ah si la metimos y la acomodamos en una silla para hacerle el corte, pero Alice se tardó demasiado tiempo en hacer el corte y cuando leí las instrucciones era muy complejas, además de que eso se vería como sabotaje y se solucionaría con otra aplicación de tinte… - Seguía diciendo Emmett con lujo de detalle.
 

- Así es que se nos ocurrió marcarla de otra manera… - Dijo Alice interrumpiendo a su hermano.
 

- Tenemos un amigo que vive cerca de ahí y tiene su negocio de tatuajes, después de que le inventamos una mega historia sobre apuestas, miedo a las agujas y de más accedió a tatuarla… - Volvió a retomar el control de la historia Emmett.
 

- Pero aun no sabíamos que era lo que le íbamos a tatuar, después de pensarlo un momento algo así como 5 segundos, decidimos que lo mejor eran unas palabras que la describieran… - Dijo Alice interrumpiendo una vez más a Emmett.
 

- Soy una zorra en un lugar que si no se lo tapa bien todo el mundo lo puede ver – dijo Emmett mientras una enorme sonrisa iluminaba su rostro.
 

- ¿En dónde es que le tatuaron lo que es? – Pregunto muy feliz Rose.
 

- En la cadera, sobre el hueso pélvico, así es que no podrá usar traje de baño sin que se note, pantalones a la cadera y blusas cortas – Dijo Alice muy satisfecha con su trabajo.
 

- De verdad que son unos genios, muchas gracias por hacerme semejante favor no saben cuánto se los agradezco, solo que ahora me tengo que ir a descansar porque mañana va a ser un día de locos – Dijo Rosalie dejando escapar un bostezo involuntario.
 

- Y porque no te quedas hoy, le hablamos a Jasper para que no se preocupe y así sirve de que mañana me acompañas a que recoja mi carro – Dijo Emmett.
 

- Si Rose no es una mala idea, si estas cansada no es bueno que manejes en esa condición – Le apoyo Alice.
 

- Está bien, pero todo depende de lo que diga Jasper – Sentencio Rose.
 

- No te preocupes yo consigo el permiso – dijo Alice.
 

En efecto lo consiguió o mejor dicho más que permiso fue aviso.
 

El día siguiente fue un verdadero ajetreo para todos, Rose estaba impaciente porque Emmett no se daba prisa y Alice se reía de ellos.
 

Por otro lado Edward tampoco se quería levantar tenía un muy buen sueño y Bella tenía insomnio por lo que no durmió y cuando el cansancio la venció era ya muy entrada la noche, así es que también se le hizo sumamente tarde.
 

Cuando salieron de sus respectivos departamentos Rose iba correteando a Emmett, Bella salió corriendo porque era tardísimo y ahora tendría que coger un taxi y Edward salía sin prisa alguna a pesar de ser tarde no le importaba mucho que digamos.
 

En el elevador se encontraron Emmett, Rose y Bella que estaba aún más desesperada que Rose porque no se cerraba la puerta y cuando se terminaba de cerrar Edward intento detenerlo pero no pudo lo único que alcanzo a ver fue la profundidad de unos ojos del color de chocolate que ahora ya no reflejaban nada que no fuera dolor, frio y vacío.
 

En ese momento recapacito y bajo corriendo por las escaleras hasta el estacionamiento llegando antes que Emmett y Rose, encendió su auto y salió disparado hacia la entrada principal del edificio, en donde observo a Bella que salía corriendo y él se bajó de su auto para abrirle la puerta, ya que sin querer ella se dirigía hacia él y cuando Bella se dio cuenta de que ahí estaba Edward giro en seco haciendo que tropezara con sus propios pies y no toco el suelo debido a que Edward la sostuvo y la apretó junto a su pecho.
 

- Hola – Dijo Edward con una enorme sonrisa porque se volvía a sentir completo de nuevo.
 

- Ho-la – Tartamudeo Bella.
 

- Veo que se te hizo un poco tarde, quieres te lleve para mí no es ningún problema – Dijo Edward mientras la conducía hacia su auto ya que no la había soltado.
 

- No, gracias… me puedes soltar por favor – dijo Bella que trataba de huir y Edward la soltó sin separarse mucho de ella hasta que se dio la media vuelta, paro un taxi y sin pensarlo dos veces se metió en el indicándole que tenía prisa, haciendo
que el auto amarillo se perdiera entre la calle muy rápido, dejando a Edward con los brazos estirados que le picaban porque le faltaba ella.
 

- Maldición, otra vez se fue – Dijo resignado Edward mientras se dirigía a su oficina, en el mismo estado en el que salió de su departamento, ya había pasado el efecto del subidón de adrenalina.
 

En el set de grabación de las empresas Cullen se podía ver un drama protagonizado por Tanya, que llego en la mañana toda presurosa queriendo hablar con todo el mundo para poder explicarle su ausencia del día anterior, estaba desesperada porque le habían dicho que podía recoger sus cosas y su liquidación en recurso humanos, estaba armando tal drama que tuvieron que hablarle a Carlisle que llego para escuchar toda su plática con el jefe de personal.
 

- No me pueden hacer esto, tienen que dejar que les explique lo que paso – Decía desesperadamente Tanya.
 

- Lo siento mucho señorita, yo solo cumplo órdenes a mí solo me dijeron que le informara la decisión que tomaron – Dijo el jefe de personal.
 

- Entonces me supongo que tú no puedes hacer nada, algo me dice que sí, yo sé quieres hacerlo – Dijo Tanya tratando de coquetearle.
 

- Lo siento, pero ya le dije que yo no puedo hacer nada – Se mostró lo más firme posible tragando en seco ante la belleza de Tanya.
 

- Eres un completo inútil – Dijo molesta Tanya.
 

- Tanya no creo que sea un inútil él simplemente cumple ordenes – Dijo Carlisle haciendo que Tanya se sobresaltara.
 

- Carlisle, tienes que decirme que es lo que está pasando aquí, es que acaso esta es un broma, porque si lo es, es de mal gusto – Dijo Tanya.
 

- No es ninguna broma, sabes que el contrato es muy claro, cualquier falla puede costar millones y gracias a Rose no se perdió el negocio de ayer, pero veo que aprovechaste muy bien el día en ir al salón de belleza, ese corte te queda bien aunque es un poco corto – Dijo Carlisle al notar que la larga y rubia cabellera de Tanya ahora era corta.
 

- Carlisle tienes que escucharme, yo no fui a ningún lado, ayer temprano aquí estaba te lo juro es más tengo testigos que me vieron – Dijo Tanya desesperada.
 

- No me importa en donde tuviste tu sesión de salón, pero haber dime quien se supone que te vio – Dijo Carlisle recordando que en la ocasión anterior en la que también falto dijo prácticamente lo mismo solo que sin corte y Edward convenció a algunas personas de la empresa para que respaldaran su historia, además de que alegaba que estuvo todo el día con Edward revisando unos detalles de su contrato.
 

- Cuando llegue fui al sanitario y de camino me encontré con Irina y después en el vestidor me encontré con Rosalie.
 

- Sabes que Irina está de viaje y Rosalie no te vio, yo personalmente le pregunte, pero mira ahí viene llegando que te parece si le preguntamos, Rose cielo puedes venir un momento por favor – Pidió Carlisle cuando vio a Rose entrar al set.
 

- Hola tío. Buenos días, Tanya que milagro que te dejas ver – Dijo Rose con una pequeña sonrisa en el rostro.
 

- Buenos días cielo, una pregunta Tanya afirma que estuvo aquí en la mañana y que estuvo contigo, ¿es acaso eso cierto? – Inquirió Carlisle.
 

- Tío tiene algunos días que no la había visto, esperaba verla ayer en la sesión de fotos pero nunca llego, como te dije cuando llegue al vestidor no había nadie, me coloque una mascarilla y me adormile un poco, puede ser que haya entrado o puede ser que no – Dijo con inocencia Rose.
 

- Como se te ocurre decir eso, que no recuerdas que estuvimos platicando ayer en la tarde es más te comente que era mejor tomarte la mascarilla que ponértela, o es que me vas a decir que no te acuerdas – Dijo Tanya un poco molesta al ver la inocencia fingida de Rose que le mostraba una pequeña sonrisa de burla y diversión.
 

- De verdad tío que no tengo ni la más mínima idea de que es de lo que está hablando y si me disculpas tengo cosas que hacer no me gustaría tener problemas ya sabes cómo se pone Peter, espero poder mantener la tregua un día más – Le dijo Rose a Carlisle.
 

- No te hagas la inocente Rosalie que ambas sabemos que si vine ayer, ¿qué demonios fue lo que me hiciste?, porque como por arte de magia resulta que despierto en mi departamento, con mi auto estacionado en un lugar que no es el mío, el pelo corto… - Tanya dejo de hablar de golpe ya que no quería mencionar el tatuaje.
 

- Mira yo no sé de qué demonios me estás hablando, solo te advierto que no me agotes la paciencia que ya es poca – Le amenazo Rose.
 

- Y es que acaso tú crees que te tengo miedo, yo sé que tú fuiste la culpable de lo que me paso ayer – Casi le grito Tanya haciendo casi explotar a Rose.
 

- Mira escucha y escucha de una buena vez, porque no te lo pienso repetir no me importa si me tienes miedo o no, lo que hayas hecho ayer es muy tu problema afronta las consecuencias, porque ya no tienes a nadie que te defienda, a ninguno de los aquí presentes nos vas a convencer de que eres una blanca palomita – Dijo Rose con odio e ironía.
 

- Y crees que necesito quien me defienda, pero mira quien me lo viene a decir, sabes que tienes el trabajo que tienes por el simple hecho de que eres parte de la familia Cullen, porque por tu talento dudo que estés en donde estas – dijo muy
altanera y alterada Tanya dejando sorprendido a Carlisle que está apunto de intervenir cuando se escuchó un fuerte golpe…
 

Rose respiraba agitadamente con las fosas nasales dilatadas y tenía la mano en alto mientras en la mejilla de Tanya se marcaba el golpe que acaba de recibir de parte Rose.
 

- A mí no me vienes a hablar de esa manera ENTENDISTE, lo que yo tengo y lo que soy es porque me lo he ganado con el sudor de mi frente, pues tu que te crees, si piensas que a mí me puedes hacer lo mismo que a Edward estas muy, pero muy equivocada, yo no necesito ser una zorra para poder pertenecer a la familia Cullen y eso es algo que tú nunca lograras, porque ya no creo que sirvas ni siquiera para calentarle la cama a Edward porque si no ya te hubiera buscado ¿no lo crees?, solo fuiste una diversión de la cual se cansó y sin más tiro a la basura como lo que eres – Rose dijo lo último con mofa haciendo que Tanya llorara de rabia y se diera cuenta de que si había sido ella la autora del tatuaje y además de que había escuchado la plática que tuvo con Irina.
 

Tanya estaba a punto de responder cuando Carlisle la interrumpió ya que estaba seguro que si no hacía nada la cosa se pondría muy fea.
 

- Tanya por favor cálmate, toma tus cosas y pasa a personal por tu liquidación y tu Rose ve a que te arreglen que no quiero que se retrasen – Dijo Carlisle de manera autoritaria.
 

- Pero Carlisle tu no me puedes hacer esto tienes que darme una oportunidad – Decía Tanya mientras Rose se iba al vestidor con una enorme sonrisa de satisfacción en la cara.
 

- No veo porque he de darte otra oportunidad hace algunos meses te di una a petición de Edward y te dije que sería la primera y la última – Dijo ya un poco molesto Carlisle cosa rara en él.
 

- Pero… - Suplicaba Tanya porque era consciente de que no podía perder su trabajo que era en donde mejor le pagaban y
estaba segura de que Edward se encargaría de que nadie más la contratara.
 

- Pero nada es la última vez que te digo que recojas tus cosas y te vayas o me veré en la penosa necesidad de pedirle a seguridad que te saquen y te manden tus cosas por paquetería – Le amenazo Carlisle.
 

- Eso no es necesario Carlisle, ya voy yo por mis cosas – Dijo Tanya que estaba más que furiosa y maldecía a quien se le cruzaba en su camino, se fue hasta el vestidor en donde estaban maquillando a Rose, pero ver la cara de satisfacción y de mofa de ella hicieron que Tanya viera todo rojo – Eres una maldita Rosalie Hale, no creo que te puedas defender ahora que no está tu tío aquí.
 

- Mira Tanya a mí no me vengas a tratar de amenazar y espero que ya te largues y ni se te ocurra hacer alguna de las estupideces a las que estas acostumbrada a hacer, porque entonces si me vas a conocer y me encargare de que nadie más te contrate zorra de quinta – Le dijo despectivamente Rose.
 

- Eres una maldita, pero dudo que tu apellido sirva de algo – Dijo Tanya burlándose de ella.
 

- Pues déjame decirte que también son una Cullen y no creo que Edward dude en ayudarme con el favor que le puedo pedir – Dijo Rose divirtiéndose de lo lindo con la situación.
 

- Por favor no me hagas reír que sé que Edward aún sigue en la depresión por la niña tonta esa – Dijo despectivamente Tanya refiriéndose a Bella.
 

- Para tu información no es así ellos ahora están juntos y por fin va a haber una nueva señora Cullen y no vas a ser tu precisamente – Le restregó en la cara Rosalie.
 

- Me estas mintiendo – Dijo Tanya incrédula como era posible que no siguiera en la depresión, además de que la tipa con la que esta no tiene nada importante que resaltar.
 

- Mira por mí, tu puedes pensar lo que te venga en gana si es que sabes que lo que es pensar – Dijo Rose – Solo te digo que te largues de una maldita vez antes de que me saques de mis casillas.
 

- Y que se supone que es lo que me vas a hacer, mira que no te tengo miedo, que yo sé que sin el gorila fortachón que tienes por novio tú no podrías ni matar a una mosca – Dijo Tanya.
 

- Con mi Emmy, no te metas estúpida porque ahora podría matar a una mosquita muerta que anda pululando veneno por doquier – Dijo Rosalie poniéndose de pie.
 

- Ya me las pagaras infeliz – Dijo Tanya al ver que llegaban los chicos de vestuario.
 

- Solo te recuerdo que sobre aviso no hay engaño así que ándate con cuidado y ahora si no te importa tengo cosas más importantes que hacer que perder mi valioso tiempo con una tipa como tú – Dijo Rose saliendo del vestidor dejando a Tanya conteniendo la furia, la verdad es que sabía que si se lo proponía podría hacer que no la contrataran en ningún lado.
 

Tendría que marcharse sin más, lo único que se le podría ocurrir seria regresar a casa de sus padres en Alaska porque aquí no tenía ni perro que le ladrara e Irina andaba de viaje sin fecha de regreso, de esta manera Tanya salió de la empresa maldiciendo a todos los Cullen y a la tonta niña que le quito a Edward.
 

Después de ese encuentro Rose se enfrasco en la grabación a tiempo completo, para que pudieran terminar temprano.
Lo que la sorprendió de sobre manera fue que cuando llego al vestidor encontró un hermoso arreglo floral con muchas flores de sus favoritas, como las rosas rojas, algunos lirios color salmón y tulipanes lilas que embriagan el lugar con su dulce aroma, era enorme, pero era extraño encontrar ese arreglo.
 

Cuando entro uno de los ayudantes le pregunto si es que sabían algo pero nadie supo darle razón acerca del arreglo, lo único que le llego a la mente es que eran de Emmett, pero ese gesto no se le hacía propio de Emmett además de que eran pocos los que sabían que le gustaban los tulipanes y de color lila, cuando se acercó a apreciar su dulce esencia encontró una tarjera nacarada, con una caligrafía excelente:
 

                                              Muchísimas gracias Rosy, te estaré eternamente agradecido.

- Hay con este chico, fue un lindo detalle – Dijo para sí misma Rosalie identificando inmediatamente quien le había tenido tal detalle con ella, solo había una persona que le decía Rosy, aunque hace muchísimos años que no lo hiciera.
 

Tomo la tarjera y la guardo en su cartera y salió de la empresa con una gran sonrisa de satisfacción con dirección al departamento de los hermanos Brandon tenía que darles las buenas nuevas y así lo hizo cuando estuvo con ellos.


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