Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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sábado, 31 de enero de 2015

El chico del departamento 512 * Capítulo 26

Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, yo solo los ocupo pa19ra jugar un poco con eLllos en mi mente loca, esperando que les guste.

Sumary: Fue en una tarde lluviosa en que con la llegada de ella se conocieron, no solo llegando a un nuevo departamento sino también a la vida de alguien más y a partir de ese momento sus vidas se entrelazaron sin pensarlo. Iluminando sus vidas al dar una vuelta de 180°; hasta donde los llevara esta relación que comenzaron sin saber exactamente el cómo comenzó



EL CHICO DEL DEPARTAMENTO 512 * CAPÍTULO 26
by: AnaLau
Cap.26  Comenzando una nueva etapa

 - ¡Bella soy lo suficientemente capaz de bajar las escaleras yo solo! – Dijo frustrado y enojado Edward.
 
- Edward no seas necio recuerda que el doctor dijo que aún no podías hacer tantos movimientos y no me voy a arriesgar a que bajes rodando por las escaleras – Dijo firmemente Bella poniendo los brazos en jarras.
 
- Por favor deja de tratarme como un niño de tres años o un inválido que no lo soy – Dijo Edward exasperado.
 
- Bueno días como amanecieron, ya está listo el desayuno y aquí lo traigo que les parece – Dijo Carlisle entrando a la que siempre había sido la habitación de Edward en la casa Cullen.
 
- Papa yo puedo y quiero bajar las escaleras no te pongas a favor de Bella – Dijo Edward enojado.
 
- Hijo son indicaciones del médico no de Bella ya faltan pocos días para que te den de alta totalmente – Dijo Carlisle – Bella cariño te lo encargo un momento voy a ayudar a Esme.
 
- Claro que si Carlisle no te preocupes – Contesto Bella regalándole una sonrisa.
 
- Esto no es justo, me tienen aquí sin hacer nada desde hace casi dos meses, con mucho trabajo me dejaron estar en mi habitación de nuevo y casi no me dejan moverme, comprende que me siento inútil y ahora no puedo ni bajar a desayunar con mi familia – Dijo Edward sumamente desesperado mientras tomaba con dos dedos el puente de su nariz.
 
- Edward no eres ningún inútil entiende que simplemente aun no estás listo para moverte por completo, estamos a un par de días para que se acaben las sesiones de terapia de rehabilitación y puedas regresar a tu vida cotidiana, nunca te has puesto a pensar de que yo también estoy cansada de tener que estarte cuidando las 24 horas del día, además de
que ya me siento una intrusa aquí en tu casa llevamos casi dos meses aquí – Dijo Bella comenzándose a molestar también sin detenerse a pensar en lo que decía.
 
- Ahora resulta que ya te cansaste de cuidarme, tú me dijiste que eso no era ningún problema, además la casa te la ofrecieron mis padres para que la sintieras como tuya –Contesto Edward resentido y sorprendido por las palabras de Bella.
 
- No es que me haya cansado de cuidarte, lo que me pone de malas y me desespera es que esa actitud tuya, dices que no eres un niño pequeño pero sabes que actúas como uno con tu actitud, haciendo berrinches a diestra y siniestra, tienes que dejar que te consienta y que cuide de ti, no puedes tratar de hacer como que no tienes nada, el doctor dijo que ibas muy bien con la rehabilitación y ya te quito el bastón, pero de todos modos aun estas susceptible a que se refracture. Entiende te amo, pero me desespera esa actitud así es que o cambias tu actitud o vamos a tener que tomar medidas drásticas – Dijo Bella tomando el rostro de Edward entre sus manos.
 
- Pero es que ponte en mi lugar, no me pudo mover a mi gusto y no me gusta ser una carga para ti, ni para mis padres yo te debo de cuidar a ti, no tu a mí – Dijo Edward jalando a Bella por la cintura colocándola sobre él en la cama.
 
- No eres una carga para mí y si somos una pareja es para que ambos nos cuidemos mutuamente, además me vas a deber muchas cenas después de que termines la rehabilitación para que me pagues todo lo que hago por ti si es que con eso te quedas contento – Dijo Bella juguetonamente cerca de sus labios.
 
- Bella sabes que es muy frustrante no poder hacerte el amor y eso me pone de malas también no sabes cuánto te deseo, es un martirio tenerte todas las noches a mi lado y no poder hacerte mía es… una tortura – Susurro Edward con voz ronca
mientras que sus manos recorrían sus caderas y parte de sus muslos.
 
- Detente Edward por favor créeme yo también… Dios… te deseo pero ahora no podemos hacer nada, además es la casa de tus padres y si es una tortura lo mejor es que me cambie de habitación para que no sufras – Ofreció Bella entrecortadamente ya que estaba a nada de perder la cordura.
 
- Me quieres matar verdad, si te separas de mi lado me mataras, prefiero la tortura y tienes razón hay que dejar de jugar con fuego no me gustaría dejarte insatisfecha esperaremos para que valga la pena la espera y te lo prometo va a ser maravilloso – Dijo Edward ayudándola a incorporarse y a reacomodarse la ropa.
 
- Está bien, bueno ahora acomodemos para desayunar se ve muy rico el desayuno que trajo Carlisle y Esme cocina delicioso 
– Dijo Bella sin ningún rastro de rencor o algo por estilo acerca de sus padres principalmente con Esme aunque en un principio estaba muy incómoda y más ante la presencia de Esme y sus actos tan amables que tanto la desconcertaban hasta que entendió que ella es así y que la quería en esa casa con su hijo.
 
- Sabes que ellos te adoran, eres como una hija más para ellos, es más creo que te cambiarían por mí – Bromeo Edward – Te dije que te adorarían, reconozco que no fueron las circunstancias adecuadas para conocerse pero al final de cuentas todo salió bien ¿no lo crees? – Dijo Edward mientras acomodaban las cosas en una pequeña mesa que habían instalado en la recamara de Edward para que pudiera consumir a gusto sus alimentos.
 
Edward se había empecinado en estar en su habitación que estaba en la tercera planta por lo que le prohibieron subir y bajar escaleras y eso era lo que más le desesperaba.
 
Unos golpes tímidos en la puerta los distrajeron de sus actividades.
 
- ¿Se puede?, les tenemos una sorpresa espero que les agrade – Dijo Esme entrando a la habitación.
 
- Oh qué bueno que vienen, Edward quería desayunar con ustedes, pero deja que te ayude Esme – Dijo Bella poniéndose de pie ayudando a Esme que cargaba algunas cosas para el desayuno al igual que Carlisle que cargaba un par de sillas para poder sentarse con ellos.
 
El desayuno transcurrió tranquilo disfrutando en familia como hacia unas semanas habían retomado ahora con Bella incluida aunque en un principio le costó un poco acoplarse a vivir en esa casa que despedía un calor y una atmosfera que era imposible no sentirse a gusto.
 
En cada rincón se denotaba la dedicación de Esme por su casa además de que se podía respirar amor, un amor que solo había sentido en casa con sus padres y cuando estaba con Edward.
 
Ya por la tarde de ese fin de semana se presentaron los chicos a visitar a Bella y ver cómo iban los avances de Edward, todos se ponían en el mismo plan de no dejar que Edward se esforzara mucho diciendo que eran indicaciones del médico, para frustración de él.
 
El único alivio que le quedaba era el saber que estaba a punto de terminar y ahora si podía hacer lo que tenía planeado… le pediría matrimonio a Bella.
 
Esos dos meses en los que habían estado viviendo juntos no habían sido precisamente miel sobre hojuelas, pero sabía que no era porque ellos tuvieran un problema realmente, pero si se debía en parte a su mal humor por sus limitación además se le sumaba su frustración sexual, se moría de ganas por hacerle el amor a Bella, pero es que ella no se dejaba convencer y encontraba la manera de hacerlo entrar en razón no sin un gran esfuerzo de su parte.
 
Aparte de esos pequeños detalles todo iba bien, cuando tenían algún tipo de problema lo trataban de hablar aunque algunas veces sentían que se le salía de las manos como cuando Edward se sugirió que dejara de trabajar.
 
Bella se puso como una fiera diciendo que eso era algo que ella no iba a dejar de hacer ni siquiera porque se casara, ya que vivían en una nueva época, además de que le gustaba sentirse productiva y se sentía muy bien trabajando y ganando dinero para ella.
 
Alegaba que no había estudiado durante tantos años lejos de su familia para terminar casada y sin trabajar y ante estos argumentos a Edward no le quedó más remedio que aceptar aunque claro no le dijo nada acerca de que quería que se casaran.
 
Edward había buscado la oportunidad de hablar con su padre para pedirle consejo sobre el tema y el simplemente le dijo que hiciera caso a su corazón que él nunca se equivocaba así es que así lo haría.
 
Estarían una semana más en casa de sus padres; no es que no le gustara estar en esa casa pero le gustaba sentirse independiente y ahora tenía que ser responsable de la familia que pensaba formar a lado de su adorada Bella.
 
Cuando hablo con su madre sobre el tema le sugirió que podría ser en una cena como despedida de sus estadía en su casa, además de que le dio el anillo con el que Carlisle le propuso matrimonio y que hasta la fecha la ha hecho sumamente feliz.
 
Al principio Edward se vio renuente a aceptarlo, pero ante la insistencia de su madre y de decirle que era prácticamente una tradición en la familia Cullen él lo acepto y ya tenía todo listo para el gran evento, es más había hablado con Alice y Rose sabía que no era justo para Bella, pero quería que ambas se la llevaran a comprar un vestido para la cena y que
se encargaran de convertir a su ángel en una diosa para dicho evento a lo que las chicas aceptaron encantadas.
 
Claro que hubo una "amable" sugerencia de Edward de que no se excedieran o se encargaría de que cuando Bella fuera su mujer no dejarla que saliera de compras con ellas y estaban más que conscientes de que Bella aceptaría esa idea más que encantada.
 
Ambas chicas aceptaron y como recompensa Edward se ofreció a pagar toda la salida de las tres desde los vestidos, los zapatos, el salón, el spa y un sin fin de cosas más en la lista que Alice y Rose le mencionaron que sería justo lo necesario para dicho evento además de que se les salió un pequeño comentario acerca de visitar la tienda de lencería que hizo que la mente de Edward volara mucho haciendo que su "amiguito" brincara de alegría al imaginarse a su ángel en lencería para él.
 
Por otra parte el médico le había asegurado de que ya podría tener relaciones sexuales una vez que le diera de alta total y para el día de la cena ya estaría dado de alta, no se podía imaginar a ningún hombre más feliz en la tierra que él.
 
Tenía una familia que lo quería, unos amigos leales que de verdad le habían demostrado que si eran amigos de verdad y lo más importante encontró al amor de su vida que le enseño que no todas las mujeres solo son para ser llevadas a la cama en un momento de calentura.
 
Las mujeres en especial como las que lo rodeaban eran para ser amadas y respetadas, tratadas con la delicadeza de una flor o una pompa de jabón frágil y hermosa.
 
La siguiente semana se le paso volando mientras tenía la mente en otro lado… en el gran evento.
 
- Edward amor donde estas, te estaba contando de los planes malévolos de Alice y Rose de raptarme mañana para ir de compras y también para ir a no sé dónde más – Se quejó Bella desesperada de ver que Edward no le hacía caso.
 
- Cariño no creo que sea tan malo que salgas un rato con las chicas, además sabes que si no sales con ellas por las buenas, saldrás con ellas por las malas y ni yo podré hacer nada detenerlas, ni siquiera Em o Jazz pueden detener a ese par, porque no mejor te dejas consentir y disfrutas de lo que tengan planeado para que todo sea más fácil – Dijo Edward tratando que no se le notara lo ansioso que estaba porque se fuera con las chicas para prepararse para la cena.
 
- No Edward no entiendes yo tengo miedo de que se repita lo mismo de la última vez, dime Edward, dime que me amas por favor… dime que no me vas a dejar por favor – Suplico Bella abrazándose al pecho de Edward que estaba recostado en la cama de su recamara.
 
- Oh Bella no pensé que eso era lo que te preocupaba, sabes que no hay espacio para nadie que no seas tú en mi vida y en mi corazón, te amo Bella eres mi hermoso ángel al que tengo que cuidar con mi vida y lo hare te lo juro, nada malo va a pasar si sales con las chicas, bueno solo puede que llegues con media tienda metida a la fuerza en la cajuela del auto – Dijo Edward tratando de calmarla.
 
- Bueno eso si es algo de lo que me tengo que preocupar, pero es que no quiero ir, me gustaría mejor quedarme a tu lado este último fin de semana en casa de tus padres – Ofreció Bella recargando su mentón en el pecho de Edward para poder verlo a los ojos.
 
- Y vamos a estar juntos Bella, pero si tú les tienes miedo a las chicas, yo les tengo pánico no quiero que se enfaden y hagan una tontería conmigo o contigo – Dijo Edward mientras un escalofrió le recorría la espina dorsal al imaginarse alguna locura de Alice y Rosalie.
 
- Mmm bueno no quedara de otra más que aceptar, pero ¿prometes ir a rescatarme si se exceden más de la cuenta? – Pregunto Bella rendida porque no pudo conseguir lo que quería.
 
- Te juro Bella, te lo juro iré por ti inmediatamente si me dices que se están pasando de los límites normales de las compras – Dijo Edward ofreciéndole una de las sonrisas torcidas con las que le detenía el corazón para después emprender una marcha desenfrenada.
 
- Muchas gracias Edward, por eso te amo porque eres muy compresible cuando se sabe razonar contigo – Dijo Bella atacando sus más que apetecibles labios que tanto la deseaban e incitaban a perderse en ellos.
 
- No hay nada que agradecer, pero así me gustan tus labios se ven mucho mejor sobre los míos ¿no lo crees?, no sabes cuánto te deseo, pero soy consciente de que no podemos hacer nada indecente en casa de mis padres por respeto a ellos – Dijo Edward apartando un poco la tentación de su cuerpo.
 
- No sabes cuánto me gustaría poder pedirte que me hicieras el amor aquí mismo, pero será mejor que aun te quedes en reposo un par de días más – Dijo Bella medio frustrada soltando un bufido.
 
- Te entiendo amor, pero ya habrá tiempo te lo prometo, que te parece si mejor echamos una pequeña siesta antes de que suban a pedirnos que bajemos a cenar, tú debes de estar exhausta después de un día más de trabajo – Dijo Edward mientras acomodaba contra su pecho el cuerpo de su mujer encajando a la perfección como si se tratara de dos piezas de un puzzle.
 
- Me parece una muy buena idea si es entre tus brazos – Dijo Bella acurrucándose entre los brazos protectores de Edward.
 
- Así amor, descansa y disfruta que este es tu lugar y quiero que lo sea para toda la eternidad - Susurro suavemente Edward a Bella que sonó más a un arrullo que surtió el efecto deseado, quedándose ambos dormidos disfrutando de la compañía del 
otro.
 
Definitivamente el que se quedaran dormidos hasta tarde del día siguiente fue fabuloso dado que prácticamente no dejarían sentar a Bella en todo el día.
 
La definición de tortura no era lo suficientemente amplia para abarcar todo lo que habían dicho las chicas acerca del itinerario planeado, solo recordaba que Edward le prometió liberarla de la tortura y para que no se dieran cuenta le mando un texto…
 
“Edward esto me está asustando mucho ven a librarme de las chicas por favor”…
 
En cuento Edward recibió el mensaje se estreso pero sabía que tenía que controlar la ansiedad de ir por ella, no llevaban ni dos horas de haberse ido por lo que decidió llamar a Alice y recordare el acuerdo al que habían llegado a lo que Alice bufo, se quejó y dijo que disminuiría un poco ritmo que realmente solo fue un poco.
 
Por su parte Alice le conto a Rose sobre la llamada de Edward y entre ambas secuestraron el móvil de Bella para evitar más llamadas de Bella y evitar que Edward las volviera a molestar.
 
Edward estaba en la cocina ayudando a su madre con la cena o mejor dicho platicando y haciéndole compañía porque Esme no permitía que metieran mano en los alimentos que estaba preparando.
 
Después de más horas de tortura y frustración de saber secuestrado su móvil lo único que quería Bella era llegar con Edward pero al parecer ellas tenían otros planes en mente por lo que Bella se excusó un momento para buscar un sanitario donde gracias al cielo encontró un teléfono de monedas, marco un número que le era sumamente familiar.
 
- Cullen – Dijo una voz sensual del otro lado de la línea.
 
- Edward ven por mí, estamos en el centro comercial y no hemos descansado ni un poco, te lo suplico ven, tú me lo
prometiste – Prácticamente suplico Bella entre susurros temiendo verse descubierta.
 
- Está bien amor, voy para allá nos vemos en quince minutos, pero ¿dónde está tu móvil? – Pregunto extrañado ya que le hablaba de un número desconocido.
 
- Lo han secuestrado y yo me escape a un teléfono público – Explico rápidamente Bella.
 
- Ya voy de salida Bella yo te busco, te extraño – Dijo Edward dulcificando su voz.
 
- Yo también te extraño, no tardes – Fue lo último que dijo Bella antes de que se cortara la comunicación.
 
Bella regreso a donde había dejado a las chicas que la recibieron gustosas ya que finalmente habían encontrado el vestido perfecto, el cual una vez que logro colocárselo hasta a ella le agrado la forma en la que acentuaba su figura haciéndola ver más grácil y menos torpe.
 
Salió del vestidor para que las chicas le dieran el visto bueno y mientras Bella se cambiaba, Alice corrió a pagar el vestido y ya con vestido en mano las chicas remolcaron a Bella a la tienda de lencería que sería la última tienda en su lista.
 
Ayudaron a Bella a escoger prendas íntimas ideales para el vestido que dejaban poco a la imaginación para vergüenza de 
Bella y justo cuando salían de la tienda cargando con una gran cantidad de bolsas se encontraron con Edward que no quería dejar correr su imaginación viendo las prendas que estaban en el aparador.
 
- ¡Edward! – Dijo Bella arrojándose a sus brazos mientras se llenaba de alivio al verlo llegar por fin para después pasar a un rojo intenso al darse cuenta de la mirada hambrienta de Edward provocada por verla salir de la tienda de lencería.
 
- Hola chicas ¿cómo les va?, Bella cariño que les parece si vamos a comer algo – Propuso Edward estrechando entre sus brazos a Bella.
 
- No aun debemos de checar algunas tiendas más, tu mamá nos invitó a cenar esta noche con ustedes y no tenemos nada que ponernos – Dijo Alice y Rose simplemente asintió concordando con las palabras dichas por la pelinegra.
 
- No tienen nada y ¿todo lo que compraron qué? – Pregunto Bella con incredulidad en la voz.
 
- Es que es una ocasión especial y para este tipo de ocasión no tenemos nada que ponernos así que porque no dejamos que Bella se vaya con Edward a comer y así deja de quejarse, para que después nos arreglemos las tres juntas en tu casa, ¿qué te parece Edward? – Ofreció Alice dejando ir de momento a Bella.
 
- Bueno me parece una buena idea, ¿qué opinas cariño? – Le pregunto Edward a Bella.
 
- Está bien, pero me gustaría que no me volvieran a torturar en buen rato – Les dijo Bella.
 
- Te lo prometemos, ya solo va a ser arreglarte para la cena de hoy lo más pesado ya lo hemos superado o al menos tú ya que nosotras aun no acabamos, pero en fin vayan y diviértanse nos vemos en un par de horas en su casa – Dijo Alice despidiéndolos con un gesto de mano que fue imitado por Rosalie.
 
- Está bien nos vemos en unas horas, espero que les vaya bien y que encuentren algo que de verdad les guste y que sea ideal para esta noche – Dijo Edward brindándoles una sonrisa torcida de las que detenía el corazón de Bella.
 
Después de eso las chicas se metieron a mas tiendas, mientras que Edward llevaba de la mano a Bella y en la otra llevaba algunas bolsas con las que cargaba, entraron en un pequeño restaurant que encontraron cerca del centro comercial y después se dirigieron a la casa de los Cullen.
 
En preparación a lo que se le venía encima a Bella se metió a la ducha con la intención de tardarse para poder relajarse por completo, lo que no se esperaba es que cuando saliera de la ducha se encontrara ya con las chicas y con todo un arsenal de cosméticos y demás cosas entre sus manos, a lo que sus peores miedos se vieron hechos realidad.
 
- Qué bueno que ya saliste Bella te ves más relajada así que comencemos que nos quedan solo un par de horas antes de que Esme nos pide que bajemos a cenar, pero ahora que lo pienso mejor ella también va a estar aquí con nosotras para arreglarnos todas juntas, ¿no es maravilloso? – Pregunto Alice que prácticamente brincaba de la emoción.
 
- Bueno a que esperamos yo voy a arreglarle el cabello mientras que tú te ocupas del maquillaje para después vestirla – Ofreció Rosalie a lo que Alice asintió y muchas horas después y de que Esme llego, las cuatro mujeres estaban listas para la cena en la que Edward le propondría matrimonio a Bella aunque claro ella no lo sabía.
 
- ¡Guau! Están simplemente maravillosas, somos los hombres más afortunados del planeta – Dijo Carlisle mientras los chicos se pararon de frente a las escaleras esperando que bajaran sus respectivas parejas.
 
Esme que llevaba un hermoso y sencillo vestido color crema que le llegaba a la rodilla con una delicada cinta negra en torno a su cintura, un maquillaje natural, los zapatos del color del vestido con un pequeño moño negro en el frente con un pequeño tacón y su cuello era adornado por un elegante collar de perlas iguales a las de sus pendientes.
 
Por otro lado Rosalie era la viva imagen de la belleza y sensualidad con un hermoso vestido vaporoso color rojo que se ajustaba a su figura resaltando aun mas sus curvas, el vestido caía libremente casi hasta rosar el suelo rematado con
unas sandalias plateadas con pedrería en el frente y un tacón mortal tipo aguja, el vestido era palabra de honor a lo que su cuello era adornado con un dije de una mariposita y en su muñeca un brazalete grueso de plata, su hermoso y largo cabello caía libremente por su espalada como una cascada dorada adornando su rostro con un maquillaje ligero y juvenil.
 
Alice por su lado llevaba puesto un hermoso vestido corto negro que le llegaba por encima de su rodilla, dando una buena mirada a sus largas piernas rematadas con unas hermosas zapatillas negras sencillas y discretas así como su tacón, su rebelde cabello se veía un poco más aplacado a lo que normalmente se veía dándole un aspecto juvenil a su suave rostro dándole un aire inocente, pero al mismo tiempo sensual al ver esos hermosos y carnosos labios adornados con un ligero brillo, pero quien robo la noche fue Bella con la que se esmeraron al máximo.
 
Tenía un hermoso vestido azul eléctrico que se ajustaba a sus curvas con un escote que era sensual pero sin llegar a ser vulgar, por la espalda el escote era otra cosa le llegaba cerca de la zona en la que la espalda pierde su nombre, la falda le caía libre por sus piernas hasta llegar al ras del suelo por lo que casi no se veía los hermosos zapatos que llevaba de un color entre negro y azul oscuro.
 
El vestido se anudaba al cuello por lo que no necesitaba nada más que unos hermosos pendientes largos que resaltaban su rostro en forma de corazón con un maquillaje muy ligero, el rubor no lo necesitaba dado que sus mejillas ya estaban teñidas y al parecer tenían la intención de quedarse así por un muy buen tiempo, sus rizos chocolate estaban acomodados en un sencillo tocado dejando algunos libres.
 
Lo que más sobresalía de ella era sus brillantes ojos que se veían cristalinos de la emoción aun no sabía de qué, pero estaba emocionada por la cena tal vez porque ya regresarían a su departamento, además en el ambiente no se sentía tristeza por su partida sino más bien como que algo era lo que celebraban y estaba segura de que en muy poco tiempo ella lo descubriría.
 
Los chicos se apresuraron a tomar la mano de sus respectivas acompañantes y las acompañaron al comedor entre risas y halagos, para tal evento tan especial el personal del servicio se esmeró en la presentación de los platillos que anteriormente habían sido preparados por Esme con mucho amor.
 
- De verdad mamá que esto te sigue quedando delicioso – alabo Edward al terminar el primer platillo.
 
- Edward tiene toda la razón cielo, esta exquisito, pero ahora es tiempo del postre ¿qué les parece? – Ofreció Carlisle mientras depositaba un dulce beso en la mano de su esposa.
 
- Si yo quiero postre, me muero por probarlo – Dijo una muy feliz Alice.
 
De esta manera llego el postre para la felicidad de todos que disfrutaban de los alimentos y de la compañía, la plática era muy buena, hablaban de todo un poco en la que todos participaban por igual, además de unas cuantas risas cortesía de 
Emmett debido a sus chistes y sus comentarios.
 
- Bueno ahora que ya estamos satisfechos me gustaría hacer algo que para mí es sumamente importante y que estado pensando desde hace algún tiempo, primero que nada quiero darles las gracias a todos por todo su apoyo que me brindaron y el haber estado conmigo en los momentos tan difíciles por los que vamos saliendo, para mi significan mucho.
 
… No saben lo feliz que soy y estoy agradecido con la vida al tener unos padres maravillosos que a pesar del paso del tiempo se siguen amando como el primer día, que me han dado siempre lo mejor y sobre todo mucho amor y comprensión nunca me han dejado solo en ningún momento de mi vida, a mis adorables primos Rosy… – Dijo Edward guiñándole un ojo en complicidad a lo que Rosalie simplemente sonrió.
 
- … y Jazz que más que primos son como mis hermanos, les tengo que dar las gracias por todo lo que han hecho por mí y por haberme aguantado todo este tiempo en el que no me encontraba conmigo mismo, además les debo de dar las gracias por traer a mi vida a los mejor amigos que una persona puede desear, que de verdad están ahí en las buenas y en las malas dándome consejos cuando más lo necesite, regalándome sonrisas y arrancando unas cuantas de mí.
 
… Alice y Emmett les doy las gracias por permitirme ser parte de su vida, por compartir un espacio con ustedes y aceptarme tal y como soy aun con mi temperamento, porque además a ustedes es que les debo la felicidad de mis gemelos favoritos porque sé que solo ustedes son capaces de hacerlos felices y estoy seguro de que así será por el resto de sus vidas.
 
… Pero que sería de mi sin el amor, un amor puro y sincero que vino a cambiar mi vida dándole un giro de 180 grados a la misma, enseñándome que de verdad hay personas que lo dan todo por amor sin importar nada más, por el amor que hace que todo el tiempo tenga una enorme sonrisa en el rostro, por el amor de mi vida que me hace ser una mejor persona y que quiera dar lo mejor de mí día con día para poder ser digno de un amor tan puro como el que me profesa mi hermoso ángel, mi hermosa y dulce Isabella Swan.
 
… Sé que sería un idiota si le pidiera más a la vida, ella es todo lo que necesito para que mi mundo tenga color y gire, sé que quiero estar con ella el resto de mi vida, sé que la amo como nunca he amado a nadie más y estoy seguro de que nunca lo hare simplemente porque nadie más vas a ser Bella.
 
… Y como no quiero nunca más estar solo sin la razón de mi existencia es que quiero aquí en compañía de las personas más importantes de mi vida, pedirte a ti Isabella Mary Swan que aceptes ser mi esposa, no quiero seguir una día más sin ti, te amo y te prometo, te juro que me esforzare todos los días por hacerte la mujer más feliz del mundo, no te ofrezco perfección porque no soy perfecto, te ofrezco mi corazón y toda mi capacidad de amarte, ¿me aceptas? – Pregunto Edward poniendo una de sus rodillas en el piso mientras tomaba la mano de Bella al tiempo que le mostraba un hermoso anillo de compromiso de oro blanco un una hermosa esmeralda en el centro rodeada de pequeños diamantes.
 
- Claro que si acepto, te amo Edward más que a mi vida, ¡SI! – Chillo Bella mientras lágrimas de felicidad descendían por sus mejillas.
 
A su llanto se sumaron Esme y Alice, mientras que los demás aplaudían.
 
Estaban tan conmovidos por la escena que aplaudieron al amor que se profesaban, al amor que se respiraba.
Cuando Edward se puso de pie después de deslizar la alianza por el dedo corazón de Bella tomo dulcemente su rostro y se acercó a ella depositando el más dulce y puro de los besos entregándole en ese sencillo acto su alma y su vida.
 
De la nada Carlisle besaba a su esposa, feliz y satisfecho de ver a su hijo que estaba por formar una nueva familia con el amor de su vida mientras le susurraba un “lo hicimos” al oído de su esposa.
 
Emmett tomaba de la cintura a Rose dándole un beso cargado de pasión y mucho amor, lo mismo que Jasper quien sostenía entre sus brazos a la pequeña Alice levantándola del piso tomando posesión de sus labios.
 
Una vez que paso toda la algarabía, las felicitaciones y abrazos llego la hora de irse a descansar quedándose todos en casa de los Cullen para poder comenzar con los preparativos de la boda que después de muchos pucheros y suplicas quedo en manos de Alice y Esme principalmente.
 
Edward sabía que aun había algo que tenían que hacer y era visitar a los padres de Bella para darles la noticia más importante de sus vidas hasta el momento y como querían casarse lo más pronto posible decidieron que sería en un
lapso de tres meses según palabras de Edward para evitar que Bella se arrepintiera.
 
A todos les agrado la idea gracias a que Esme ya tenía algunas cosas adelantadas en su lista de actividades que comenzó a hacer en el hospital cuando Edward les comunico sus intensiones.
 
- Hoy ha sido un día maravilloso para mí, aun no me lo puedo creer que me dijeras que si – Dijo Edward mientras la tomaba de la mano y la guía hacia su habitación una vez que se despidieron de la familia para irse a dormir.
 
- También lo ha sido para mí, no me puedo creer que vaya ser tu esposa, ¿cómo le hiciste para convencerme? – Pregunto Bella jugando con uno de los botones de la camisa de Edward.
 
- Mmm, será porque te amo mucho y sorprendentemente tú también me amas a mí, te juro mi amor que te hare feliz todos los días de mi existencia, sabes que te entrego mi vida completa al igual que mi corazón, te amo – Dijo Edward depositando un beso en los carnosos labios de Bella.
 
- Yo también te amo Edward, quiero que me hagas el amor – Susurro Bella al oído de Edward mientras lo capturaba entre sus dientes dándole un suave tirón.
 
- Pero ¿es que ya no recuerdas que estamos en casa de mis padres? – Contesto Edward mientras sus manos recorrían desde la cintura hasta la cadera de su amada.
 
- Es que ya no resisto más, te necesito y además hoy te ves imposiblemente guapo, por favor – Suplico Bella juntando sus labios en un tierno beso.
 
- Tu también hoy estas muy apetecible, no sabes lo difícil que se me hizo durante toda la cena no lanzarme hacia ti y hacerte mía sin contemplaciones en presencia de todos, pero eran mis padres y por respeto a ellos es que me controle, pero ya no puedo más, te amo y te prometí que sería maravillo cuando volviéramos a estar juntos y te lo prometo
que así será – Dijo Edward volviendo a apoderarse de los labios de Bella.
 
Los besos de Edward le arrancaron un sonoro gemido de placer a Bella volviendo loco a Edward, la tomo por la cintura y la cargo hasta la cama depositándola con ternura pero sin dejar de besarla.
 
Sus expertas manos subieron hasta la altura de sus pechos para deleitarse con la textura de la tela que era suave como la seda, pero no tanto como la piel de Bella.
 
Siguió subiendo hasta llegar a su cuello y mientras sus bocas danzaban desesperadas por estar en contacto con la otra, las manos de Edward deshicieron el nudo del vestido para después poder bajarlo un poco y poder deleitarse con la sorpresa de que no llevaba sujetador por lo que los pechos de Bella saltaron en la cara de Edward rígidos y duros pidiendo a gritos atención.
 
– Mmm, eres simplemente deliciosa – Dijo Edward mientras tomaba uno de sus pechos entre sus labios disfrutando del sabor mientras que sus manos se entretenían jugando con el otro pezón y Bella gemía no encontraba su voz para poder pedirme más.
 
A Bella la ropa le estorbaba, sentía que se sofocaba hacia demasiado calor en la habitación así que como pudo se enderezo un poco y poniendo las manos en el pecho de Edward comenzó no sin un poco de dificultad desabrochar los botones de la camisa de Edward que cubría su tan bien formado y firme pecho, se deleitó con las sensaciones de sentir su piel sobre la suya.
 
- Edward… hace mucho… calor… la ropa… estorba – Jadeo Bella desesperada porque le estorbaba el vestido.
 
- Tranquila amor tu solo disfruta esta noche que jamás la olvidaras te lo aseguro – Dijo Edward levantando levemente a Bella para poder sacarle el vestido por completo y casi se le salen los ojos de las orbitas cuando se fijó en la diminuta ropa
íntima que cubría su cuerpo era tan pequeña y de encaje que daban ganas de arrancarla a mordidas y no dejaban nada a la imaginación delatando la más que abundante humedad de Bella.
 
– Oh estas tan húmeda y solo para mí, quiero probarte – Dijo Edward antes de descender con calientes besos sobre su abdomen llegando a sus muslos para internase en la cara interior de estos e inhalar el aroma que desprendía la mujer que estaba entre sus brazos jadeante y suplicante porque le diera más.
 
Como si pudiera leerle la mente, Edward la complació como siempre deshaciéndose de la pequeña prenda y con su lengua recorrió toda su intimidad deleitándose con su sabor, era tan adictivo que quería más y más.
 
Volvió a pasar su lengua por todo su centro encontrando su cavidad más húmeda y estrecha y sin contemplaciones introdujo su lengua en aquella cavidad haciendo que Bella soltara un ligero gritito de placer mientras que se retorcía entre sus brazos y Edward usaba un poco más de fuerza para mantenerla quieta.
 
A pesar de estar rayando en la locura Bella sabía que tenía que guardar un poco de silencio, no se quería ni imaginar lo que pasaría si a los padres de Edward se les ocurriera venir a ver porque es que tanto ruido, lo bueno era que prácticamente todo el tercer piso era únicamente de Edward.
 
– Así déjate llevar, disfruta – Dijo Edward mientras embestía de nuevo a Bella, saco su lengua que fue directo a su clítoris para poder succionarlo hasta cansarse al tiempo que introducía de golpe dos de sus largos dedos dentro de ella haciéndola ver estrellas.
 
Mientras los dedos de Edward bombeaban, Bella se sostenía fuertemente de las sabanas para poder controlar todas las sensaciones que la quemaban lentamente, era una tortura… la tortura más deliciosa que alguna vez haya experimentado.
 
- Edward… me voy, te necesito… dentro de mi… ahora – Exigió Bella al sentir como sus paredes se tensaban alrededor de los dedos de Edward.
 
- Así amor déjate ir para mí, quiero beberte toda – Dijo Edward y fue todo lo que necesito para que Bella llegara a un orgasmo que la dejo alucinada con la mente desconectada del cuerpo.
 
A pesar del arrollador orgasmo Bella sabía que Edward aun necesitaba atención y ella quería más, quería tenerlo dentro de ella.
 
- Edward por favor… por favor – Dijo Bella elevando las caderas en una muda suplica de lo que quería.
 
- Te amo Bella, te amo – Dijo Edward antes de ponerse de pie.
 
Bella no supo en qué momento es que Edward se desprendió del resto de su ropa, solo podía tener la vista fija en la imponente erección de Edward haciendo que se humedeciera más si es que era posible sintiendo como la humedad comenzaba a bajar por sus muslos.
 
Poco a poco mientras Edward dejaba dulces besos por toda la extensión de piel de Bella que tenía cerca, Edward se posiciono en la entrada de Bella, rosando sus sexos piel con piel la sensación más agradable que pudieron imaginar.
 
Centímetro a centímetro Edward se adentraba en la carne de Bella sintiendo como sus paredes se encargaban de darle la bienvenida al rígido y duro miembro de Edward haciendo que casi se corriera en el instante.
 
Edward hizo acopio de todas sus fuerzas para no correrse y comenzó a embestirla dulcemente mientras masajeaba sus pechos y su boca se deleitaba con sus labios.
 
- ¡Oh Edward más… por favor… más! – Pidió Bella y Edward aumento la intensidad de las estocadas duras y certeras.
 
Edward tomo las caderas de Bella y coloco sus piernas sobre sus hombros obteniendo una sensación diferente y más poderosa al tocar un punto dentro de ella que la derretía.
 
– Te amo… Edward – Dijo Bella entrecortadamente al tiempo que decía más incoherencias.
 
- Yo también te amo, vente conmigo Bella, llega al paraíso a mi lado – Dijo Edward al momento en el que ambos llegaban al clímax de la pasión y el deseo.
 
Los espasmos se apoderaron de sus cuerpos mientras los músculos vaginales de Bella se encargaron de extraer el simiente caliente de Edward para ser depositado con gran fuerza en lo más profundo de su ser.
 
- Fue… fue maravilloso, te amo, te amo Edward – Dijo Bella una vez que recupero su voz y sus músculos le respondieron un poco, lo suficiente para acurrucarse sobre su pecho desnudo.
 
- Lo fue todo amor, pero aun necesito más de ti, fue tanto tiempo que no sé cómo hice para lograr contenerme, pero ya no, de ahora en adelante ya no tendré por qué contenerme, te amo y quiero volver a ser uno solo contigo – Dijo Edward mientras Bella sentía como el miembro de Edward se volvía a levantar imponente apoyándose sobre uno de sus muslos caliente y suave.
 
- Yo también quiero volver a repetir las sensaciones que me solo tú me proporcionas, quiero que estés dentro de mi otra vez – 
Dijo Bella montándose en Edward para volver a sucumbir ante la pasión y el deseo desenfrenado.
Siguieron en esa faena hasta que los primeros matices de color anunciaron que el amanecer estaba cerca y fue que ambos cayeron rendidos por el cansancio pero con una enorme sonrisa que dibujaba su rostro al saberse en su hogar que eran los brazos del otro.
 
Cubriéndose con una manta viajaron al mundo de los sueños, cayendo abrazados fuertemente sin soltar lo más importante que tenían en la vida… su amor y su razón de vivir.
 

FIN


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