Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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martes, 12 de julio de 2016

My favourite Mistake * Prólogo + Capítulo 1

Hola a todos! Aquí llego con una nueva adaptación, está vez Bella&Jacob. Espero que lo disfruten!

N/A: Nada de esto es mío, los personajes pertenecen a Meyer, y la historia a CM Cameron.




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Prólogo

Isabella Swan no sabe si quiere besar a su nuevo compañero de cuarto universitario, o darle un puñetazo. Por un lado, Jacob Black es guapo, de ojos azules, todo un encanto. Por otro, está tatuado, toca la guitarra, todo un chico malo. Tal vez es por eso que Isabella teme enamorarse de él, o de alguien más. Ella no quiere quemarse, y a pesar de que sus otras compañeras de cuarto lo adoran, quiere que él se vaya antes de que sea demasiado tarde.

Jacob se ha quemado antes, pero el hecho de que Isabella le haga ver sus errores y tenga la risa más sexy que jamás haya escuchado, hace que él decida que quizás el amor no es una causa perdida. Hacen una apuesta: si ella puede convencerlo de que realmente lo ama o lo odia, él dejará la habitación —y a ella. El problema es que cuanto más tiempo pasan juntos, ella menos lo odia, y más se mueve hacia el amor.

Pero cuando el hombre que tiene la llave del miedo de Isabella resurge y amenaza con arruinarlo todo, ella tiene que decidir: Confiarle a Jacob su más grande secreto, o hacer todo lo que esté en su poder para ganar esa apuesta y alejarlo para siempre.


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Capítulo 1

La primera vez que conocí a Jacob Black, le di un puñetazo en la cara. Por supuesto, se lo merecía completa y totalmente.

Incluso lo pidió, en muchos sentidos.

Cuando nuestro cuarto compañero de cuarto nos abandonó tres días antes de comenzar la escuela, Emily, Rosalie y yo asumimos que la

Residencia se haría cargo de ello y tiraría a alguna pobre desdichada con nosotras. Probablemente alguna pobre chica que había decidido cambiar de universidades en el último minuto para seguir a su novio, o alguien que tenía sus planes fallidos de apartamentos. No estábamos seguras de qué esperar, pero a días de la mudanza, no esperaba quien estaría aguardando afuera cuando abrí la puerta. Sabía que la residencia de clase alta era mixta, pero nunca en mis sueños más salvajes y locos se me ocurrió que en realidad nos iba a pasar a nosotros.

En lugar de una chica desesperada y agotada, él apareció con una
pequeña maleta, una mochila y una guitarra. Estaba tan lejos de lo común que no dije nada durante los tres segundos que me tomó evaluarlo.

Cabello oscuro sobresalía muy corto ya que su cabeza estaba casi
afeitada, una intencional sombra a las cinco en punto, penetrantes ojos y al menos treinta centímetros sobre mi metro y medio. Y una sonrisa arrogante por si fuera poco. Podía haber tenido también Problemas tatuado en la frente. Hablando de tinta, sólo podía ver un poco de su brazo, pero no podía ver lo que decía. Su delgada camiseta abrazaba su pecho de una manera que no dejaba mucho a la imaginación. Tal vez la tomó de su hermano pequeño.

—¿Eres Emily, Rosalie o Isabella? Luces como una Isabella para mí —
dijo, mirándome de arriba abajo.

No estaba en mi mejor momento, considerando que estaba vestida
para mover objetos pesados en una camiseta de la Universidad de Maine y pantalones cortos de futbol negros, y tenía mi cabello castaño claro recogido en un moño desordenado contra mi nuca.
Sus ojos pasaron dos veces arriba y abajo y, por alguna razón, la forma en que me evaluaron me hizo sonrojar y querer golpearlo en los testículos al mismo tiempo.

—Tiene que ser un error —dije.

Ajustó la mochila en su hombro. —Ese es un nombre creativo. ¿A qué
lo acortas? ¿Missy?*

—No me refería a eso.

Su sonrisa de alguna manera se hizo más amplia. Ya sea que su
padre fuese dentista, o él estaba realmente dentro del uso de hilo dental, porque esos dientes eran demasiado perfectos. Notaba cosas como esa, después de haber pasado por mi propia novela dental entre tres años de frenos y arneses. Todavía tenía que usar un retenedor cada noche.

—¿Es ella? —llamó Emily desde su habitación en donde arreglaba
sus marcos de fotos, así tendrían exactamente nivelados. Era así de

—Soy Jacob, por cierto. Jacob Black.

Por supuesto que su nombre era Jacob. El único Jacob que conocí
había sido un completo idiota. Parecía que este chico iba a continuar con la tradición.

Señaló su maleta. —Así que, ¿debo llevas mis cosas adentro o...?

Mi cerebro no paraba de fallar.

—¿Quién es ese? —Emily finalmente emergió. Nuestra otra
compañera, Rosalie, seguía descargando cosas de su coche.

—Nuevo compañero de cuarto, hola —dijo él.

—¿Eres el nuevo compañero de cuarto? —Sus cejas se alzaron por lo
que casi se ocultaban debajo de su oscuro flequillo. Ella le dio la misma mirada de arriba abajo como la que hice yo, pero él no hizo lo mismo con ella. Seguía mirando hacia mí.

—Sí, mis planes de residencia fallaron en el último minuto. Mi primo
iba a dejarme vivir en su casa, pero no funcionó, así que aquí estoy. ¿Te importa si entro ahora?

—No puedes vivir aquí —dije, cruzándome de brazos.

—¿Por qué? Esto es un centro de casas mixtas, la última vez que lo
comprobé. —Mostró su sonrisa de nuevo y se abrió paso a la habitación, ignorándome por completo mientras su pecho rozaba el mío, y obtuve un soplo de perfume. No fue esa basura barata que te da un golpe en la nariz. Era picante, casi como la canela. Mantuve mi postura, pero él tenía altura y peso sobre mí. Pero tuve la sorpresa de mi parte.

—Bueno, es mejor que dormir en el sofá de mi primo —dijo, dejando
caer pesadamente su bolsa en el suelo, estudiando el cuarto. La serie de habitaciones eran pequeñas, con una cocina y un pequeño rincón para una mesa de comedor en un lado y una pequeña sala de estar para un sofá pequeño y un sillón reclinable en el otro. Los dormitorios eran lo peor, con dos camas tipo diván juntas perpendicularmente entre sí a lo largo de la pared y los escritorios abarrotados por debajo, y sitio para sólo dos armarios pequeños.

—¿Puedo ver alguna identificación? —dijo Emily, apoyando las manos en sus caderas—. ¿Cómo sabemos que no eres algún acosador al azar?

—¿Luzco como un acosador al azar? —Extendió sus brazos y, por fin,
vi que era el tatuaje en su bícep izquierdo. Un número siete curvado
inclinadamente en cursiva. Mis ojos se movieron a su rostro.

—¿Cómo se supone que vamos a saber? —Emily se movió más
cerca de él, usando su estatura. Estaban casi a la misma altura.

—Mira, lo único que sé es que presenté una solicitud y me enviaron
un correo electrónico con un número de habitación y sus nombres. Aquí, lo imprimí. ¿Tratas a todos tus invitados como criminales? —Sacó una hoja con muchos dobleces y se la entregó a Emily. Ella lo miró, suspiró y me lo entregó.

—¿Por qué no nos han avisado? —dije, una vez que lo leí. Estaba en
blanco y negro.

—¿Quién lo sabe? —dijo Emily, todavía mirándolo con recelo.

—Oh, Dios mío, juro que nunca me mudaré de nuevo —dijo Rosalie
desde lo alto de las escaleras, sus brazos llenos de cajas y dos bolsas
colgando de ellos—. ¿Quién dejó su basura en el pasillo? —Dio un pasosobre la maleta y el estuche de guitarra, mirándolos con disgusto—. ¿Ha aparecido nuestro nuevo...? Oh, hola. —Su voz cambió de irritada y seca a dulce y suave en el segundo en que vio a Jacob—. Supongo que esa es tu guitarra en el pasillo. —Dejó caer sus cosas y procedió a balancear su cadera hacia fuera e inclinarse hacia un lado. Oh, por favor.

—Este —dije, señalando a Jacob—, es nuestro nuevo compañero de
cuarto, de acuerdo a la Residencia.

—De ninguna manera. —Los ojos de Rosalie se ampliaron en su
pequeño rostro. Rosalie parecía como una muñeca de porcelana rubia de ojos azules que sacas de un estante y la pones en una blusa sin tirantes de Victoria Secret—. ¿Me estás jodiendo?

—¡Qué recibimiento! —dijo Jacob

—Cállate —dije. Sólo sonrió de nuevo. Dios, quería golpear esa
sonrisa fuera de su cara.

—Probablemente debería sacar mi basura fuera del pasillo —dijo,
caminando y recogiendo su maleta como si no pesara más que una caja de zapatos. Presumido.

Jacob tuvo que caminar entre cajas, almohadas al azar y basura
que llenaban los cuartos, lo que hizo con gracia. Encontró un lugar y dejó su maleta en el piso, mirándonos.

—Entonces, ¿con quién voy a dormir? —dijo, apoyándose contra la
puerta de mi dormitorio.

El acuerdo había sido que, desde que Emily y Rosalie ya habían sido
compañeras el año pasado y yo me unía a su pequeño grupo, la chica
nueva viviría conmigo. Pero eso era lo que no ocurriría ahora que la chica nueva no era una chica.

—¿Realmente dijiste eso? —dije.

Al mismo tiempo, Emily dijo—: La única cama libre está en la
habitación de Bella.

—No hay forma en que se vaya a quedar conmigo —espeté, reajustando mis brazos para que cubrieran mejor mis pechos. Había estado mirando hacia mi pecho desde que había hecho el comentario de dormir.

No es que tuviera mucho para hablar, pero eso no impidió que sus ojos viajaran allí.

—No, llamaremos a la Residencia justo ahora y enderezaremos esto
—dije, sacando mi celular.

—Bella, no abren en lunes —dijo Rosalie.

—No me importa. Debe haber alguien ahí. Es día de mudanza.

Tomé la agenda telefónica del campus que había estado en la alfombra cuando habíamos llegado aquí esta mañana y lo hojeé hasta
encontrar el número de la Residencia.

—Oh, vamos, Missy, ¿no quieres vivir conmigo? —¿Quién se cree este
chico? Lo había conocido por diez minutos y ya me había dado un apodo y hecho proposiciones.

—Llámame así una vez más... —No terminé mientras escribía
furiosamente el número. Emily y Rosalie le susurraron a Jaocb, pero no lo suficientemente bajo como para que no pudiera oírlas.

—Lo mejor es dejarla cuando se pone así —susurró Rosalie.

—No me metería con ella —dijo él, mientras escuchaba otro timbre.

Finalmente, un mensaje descolgó, diciéndome las horas que eran y
dándome algunas extensiones que podía probar. Golpeé el primero. No hubo respuesta, pero una máquina de mensajes descolgó. Dejé un corto mensaje, explicando la situación en el más urgente de los términos, y luego volví a llamar al número original. No me detuve hasta que dejé mensajes para los cinco contactos de la lista de correo de voz de la Residencia. Tiré mi teléfono sobre la encimera.

—¿Te sientes mejor? —dijo Jacob.

—No. —Tiré la agenda en el sofá. Emily y Rosalie me miraban como
si estuvieran preocupadas de que fuera a explotar. Estaba al borde—. Si fueras un caballero, te ofrecerías a dormir en el sofá —espeté.

—Bueno, Missy, podrás llegar a descubrir que no soy un caballero.

Planeo sacarle el máximo provecho a esta situación. —Mi boca se abrió en shock. Ningún chico me había hablado de esa manera.

—¿Hace calor aquí? Creo que abriré la ventana —dijo Rosalie,
corriendo hacia nuestra única ventana, en un extremo del sofá.

Emily me miró, luego hacia Jacob, y de regreso. —Bueno, no hay
nada que podamos hacer justo ahora. Vamos a tomar sus cosas y luego tal vez podamos ir abajo y ver si hay alguien en la Residencia —dijo. Emily siempre era la pacificadora.

—Suena bien para mí —dijo Jacob, caminando derecho a mi habitación como si fuera el dueño del lugar.

—No puedo creer que esto esté pasando —dije, cerrando mis ojos.

Escuché "Back in Black" de AC/DC viniendo de mi habitación. El tono de timbre de Jacob.

—Hola, hombre. No, acabo de llegar. Habitación 203. Sí, eso sería
genial... —Empujó la puerta para cerrarla, y miré a Rosalie y Emily.

—No pensé que tendríamos que hacer esto tan pronto, pero creo
que necesitamos una reunión de compañeros —dije. Habíamos acordado que tendríamos reuniones semanales de compañeros de habitación para ventilar nuestras quejas. Estaba a favor de sacar esa mierda al aire libre, así no terminaríamos odiándonos mutuamente. Había tenido un terrible compañero de cuarto el año pasado y no quería lidiar con eso de nuevo.

Escuché, pero sonaba como si Jacob estuviera todavía en el
teléfono. Podía escucharlo hurgando y oraba porque no rompiera nada.

Entonces lo mataría.

—No veo cual es el gran problema —dijo Rosalie—. Quiero decir, sería
lo mismo si una de nosotras tuviera un novio para quedarse. Emmett se quedó todo el tiempo cuando Emily y yo vivimos aquí el año pasado.

—Pero eso fue porque tú dormías con él —dije.

—Tal vez vaya a dormir con Jacob —replicó ella. Rosalie había roto
con Emmett muy recientemente, y estaba a la caza de una recuperación.

Todos sabíamos que ella y Emmett estaban destinados y que con el tiempo se darían cuenta de eso, pero Rosalie todavía estaba en la etapa de la ira.

—¿Estás incomoda con quedarte con él, Bella? Está bien si lo estás
—dijo Emily.

—No puedo imaginar por qué me sentiría incómoda con compartir
una extremadamente pequeña habitación con un chico que he conocido por una media hora que sigue haciendo comentarios espeluznantes. No puedo imaginar por qué tendría un problema con eso.

—Si quieres, Rosalie y yo podemos cambiar. Me quedaré con él y
Rosalie puede quedarse contigo —dijo Emily.

—¿Por qué no puede quedarse conmigo? —lloriqueó Rosalie.

—Porque lo vas a violar en su sueño —dije.

—No puedes violar la voluntad, Bella —dijo, guiñando un ojo.

—Eres asquerosa.

—¿Y si sacamos pajitas? —dijo Emily.

—¿Incluso tenemos pajitas? —dijo Rosalie—. ¿Qué tal si hacemos
números o algo así? Aquí —dijo, tomando un cuaderno de la universidad de Maine que alguien había dejado en el mostrador de la cocina, junto con una pluma—. Escribiré nuestros nombres y los pondremos en... —Tomó mi gorra de béisbol que había desechado antes—. Jacob elegirá. Ahí lo tienen. Problema resuelto.

La puerta se abrió y Jacob salió, otra sonrisa en su rostro.

—No hablaban de mí, ¿verdad?

Como si no lo supiera. Rodé los ojos mientras Rosalie escribía cada
uno de nuestros nombres en pequeños pedazos de papel y los arrojaba a mi gorra. Puso su mano encima y la sacudió.

—Escoge uno —dijo ella, empujando la gorra en su cara.

—De acuerdo —dijo, metiendo la mano y sacando un pedazo de
papel doblado. Rosalie lo desdobló lentamente. Todos esperamos mientras hacía una dramática pausa.

—Bella —dijo, dándole la vuelta para que pudiéramos leer mi nombre en blanco y negro.

—Mierda —dije.


* Juego de palabras. Mistake (error) y Missy.




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