Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

Translate

martes, 2 de septiembre de 2014

El chico del departamento 512 * Capítulo 14

Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, yo solo los ocupo para jugar un poco con ellos en mi mente loca, esperando que les guste.

Sumary: Fue en una tarde lluviosa en que con la llegada de ella se conocieron, no solo llegando a un nuevo departamento sino también a la vida de alguien más y a partir de ese momento sus vidas se entrelazaron sin pensarlo. Iluminando sus vidas al dar una vuelta de 180°; hasta donde los llevara esta relación que comenzaron sin saber exactamente el cómo comenzó.




EL CHICO DEL DEPARTAMENTO 512 * CAPÍTULO 14
by: AnaLau



Cap. 14 La Amenaza (parte 1)

Una nueva semana se abría paso y con un nuevo día lleno de dicha y felicidad para Edward que aun contemplaba como su hermosa diosa descansaba entre sus brazos haciéndolo sentir completo y con dulces besos y caricias la despertó.

- Buenos días amor, es hora de levantarse – Dijo Edward al oído.

- Mmm, buenos días – Dijo Bella con voz pastosa debido a que un estaba un poco dormida.

- ¿Dormiste bien? – Quiso saber Edward.

- Duermo de maravilla desde que duermo a tu lado ¿y tú? –Pregunto ella a su vez.

- Muy bien también como hace mucho tiempo no lo hacía, pero tenemos que levantarnos para ir a trabajar – Dijo Edward con voz perezosa.

- Está bien, yo preparo el desayuno mientras tú te duchas –Dijo Bella saliendo de un brinco de la cama.

- Muchas gracias corazón – Dijo Edward sabiendo que era imposible contradecirla más aun después de su visita al restaurant – Recordare dar gracias al cielo todos los días por darme a una mujer como tú.

- Sabes que para mí ese no es ningún inconveniente – Dijo Bella encogiéndose de hombros para restarle importancia al asunto.

- Lo sé amor, además no me niego porque cocinas tan delicioso que es muy posible que engorde muy pronto –Dijo Edward riendo por su propio chiste.

- Bueno eso se puede arreglar con ejercicio – Dijo Bella mientras se estiraba para despertar por completo.

- Entonces espero que me ayudes a quemar todas las calorías de más que consuma a tu lado al final de cuentas va a ser por tus comidas, porque no creo que me quieras gordito – Siguió Edward con su chiste dándole una de esas sonrisas que paraban el tráfico.

- Yo te seguiré amando por la gran persona que eres y no por tu físico, aunque debo de aceptar que físicamente eres demasiado deseable – Dijo Bella adquiriendo una tonalidad sonrosada.

- Mira quien lo dice – Contesto Edward antes de robarle un beso fugaz al jalarla sorpresivamente por la cintura.

- Anda vamos a apurarnos que no me gustaría que se nos hiciera tarde – Dijo Bella mientras recogía sus cosas – Dejo la puerta abierta para que entres cuando estés listo ¿estamos?

- ¿Cual puerta? – Pregunto Edward.

- Pues la de mi departamento claro está – Dijo Belladulcemente como si fuera lo más obvio del mundo.

- Pero, no se supone que te quedarías conmigo recuerda que te voy a ir a dejar a tu trabajo – Le recordó Edward.

- Edward no tengo aquí mis cosas además necesito ir a mi departamento no lo puedo dejar abandonado así como así y ya hablamos acerca de vivir juntos – Dijo Bella seriamenteya que en eso no pensaba mostrarse flexible, al menos no por el momento.

- Ya, ok está bien en un rato te alcanzo – Dijo Edward acompañándola a la puerta. Después de eso cada quien se tomó su tiempo para arreglarse.

Bella comenzaba a preparar unos huevos revueltos para desayunar con un poco de jugo, cuando alguien la tomo por la cintura haciendo que brincara porque estaba tan concentrada en su tarea que no escucho sus pasos.

- Huele tan delicioso como tú – Dijo Edward mientras inhalaba en la base de su cuello.

- Me asustaste – Dijo Bella mientras tomaba sus manos y entrelazaba sus dedos con los de ella – Espero que te guste.- Estoy seguro que me va a encantar como todo lo que haces, quieres que te ayude en algo cielo.

- No gracias ya termine, pero si quieres puedes poner un poco de jugo en los vasos por favor ¿o quieres café? –Pregunto Bella quedando parada a la mitad de la cocina.

- El jugo está bien, en un momento lo hago – Después de eso ambos se pusieron a desayunar en un silencio para nada incómodo.

Una vez terminaron se fueron rumbo al estacionamiento y ya estaban en el auto de Edward cuando Bella recordó unas cosas.

- Edward, ¿nos vemos más en la tarde en mi departamento? – Pregunto un poco dudosa Bella.

- Pero porque, sabes que de ahora en adelante yo voy a dejarte y a traerte de tu trabajo – Contraataco Edward.

- No quiero que pienses que me aprovecho de ti, debes de tener mejores cosas que hacer que ser chofer – Dijo Bella mientras ser abrochaba el cinturón de seguridad.

- Sabes que no me importaría siempre y cuando fuera tu chofer – Dijo Edward mientras le tomaba una mano que descansaba sobre sus piernas dándole un leve apretón.

- Lo que pasa es que saliendo del trabajo tengo que ir al súper, necesito algunas cosas de la despensa por eso es insisto que nos veamos después – Dijo Bella insistiendo.

- No, voy a aprovechar yo también y hare algunas compras, porque no se me hace justo que tú me prepares la comida todos los días – Dijo Edward encontrando la excusa perfecta para no dejarla sola.

- ¡De verdad cocinas!, digo espero que no me tomes a mal– Dijo Bella sumamente sorprendida.

- Claro que si cielo, sino cómo crees que he sobrevivido todo este tiempo no soy un gran cocinero, pero al menos de hambre no me muero – Dijo Edward soltando una ligera sonrisa al ver el rostro de sorpresa de Bella.

- En eso tienes razón no se en que estaba pensando yo –Dijo Bella como si no hubiera visto lo obvio.

- Bueno que te parece si para mostrarte mis dotes culinarios te invito a comer.

- Mmm, no lo sé – Dijo dudosamente Bella.

- No acepto un no por respuesta, ¿estamos? – Dijo Edward sin dejarle ninguna opción a repelar.

- Antes tantas opciones, está bien – Se rindió Bella.

- Así me gusta que te dejes consentir, bueno paso por ti al rato – Dijo Edward antes de darle un dulce beso de despedida. 

Después de que Bella bajara del volvo Edward se dirigió hacia la empresa de su padre donde transcurrió el día casi con normalidad, atendiendo diversos clientes, en reuniones con la junta directiva, en fin un día agotador y todo por el reacomodo de su agenda, pero sabía que bien que valía la pena.

- Hola hijo, que bueno es verte – Dijo Carlisle mientras topaban por casualidad en uno de los pasillos.

- Hola papa, yo también me alegro de verte y perdón por no haber ido ya a verte pero de verdad que el día de hoy ha sido muy ocupado, ni siquiera he tenido tiempo para hablarle a Bella – Dijo Edward a modo de disculpa.

- Sabes que para todo hay un tiempo, además recuerda que tienes una vida que atender aparte de Bella – Dijo Carlisle con la serenidad que tanto lo caracterizaba.

- Bueno ahora mi vida es ella, pero sé que tengo responsabilidades con las que tengo que cumplir y hablando de Bella te aviso que acepto que los fuéramos a verlos el domingo así es que ahí nos vemos para que le avises a mamá – Dijo Edward ilusionado ante la próxima visita.

- Me parece muy bien no sabes lo entusiasmada que está tu madre porque lo vayas a visitar, al grado de que cuando le dije en ese momento estaba dispuesta a ir a verte en ese mismo momento, está muy feliz y yo también lo estoy –Dijo Carlisle regalándole una sonrisa que era muy parecida a la de su hijo.

- Bueno pues sigo con mis cosas o nunca acabare y no quiero llegar tarde por Bella – Dijo Edward mientras consultaba su reloj.

- ¿Y porque no se ven simplemente en su departamento? –Quiso saber Carlisle y algo de eso se le hacía familiar con respecto al pasado de Edward.

- La verdad es que no lo sé, solo necesito estar con ella y si dejo que llegue sola tarda las horas y yo soy muy impaciente y no tienes ni la mínima idea de cuánto me costó convencerla de que la pase a dejar y que después la recoja es un poco necia – Reconoció Edward con una enorme sonrisa como cada que hablaba de ella.

- Entonces me supongo que tiene grandes charlas acerca de quién tiene razón – Dijo Carlisle medio en broma conociendo el carácter de su hijo.

- Vieras que por el momento no, pero cuando pasábamos las tardes platicando eran charlas muy intensas donde cada quien defendía su punto de vista, pero ahora me es un poco más fácil convencerla – Dijo Edward recordando todos los rebates en los que se veían enfrascados.

- Bueno creo que ahora si te dejo – Sin más Carlisle siguió con su camino y Edward regreso a su oficina donde ya lo esperaban algunos pendientes.

Edward se puso manos a la obra antes de que el trabajo se le amontonara más.

Por su parte Bella tuvo un día tranquilo como era costumbre demostrando que de verdad sí que era buena en lo que hacía.

- Buenas tardes señorita Swan, ¿cómo vamos? – Pregunto su jefe

.- Buenas tardes señor Morris, la verdad es que todo va muy bien y tranquilo no ha habido ningún incidente, los equipos funcionan correctamente y los fireware están en estado óptimo nada de qué preocuparse por el momento.

- No sabes cuánto me alegro de que estés con nosotros has demostrado que eres buena en lo que haces – Le reconoció su jefe.

- Muchas gracias señor yo solamente hago mi trabajo y hago lo que me gusta – Dijo Bella con un sentimiento de satisfacción.

- Me supongo que por eso es que eres tan buena en lo que haces por el simple hecho de que te gusta, sabes hay un curso de capacitación dentro de tres semanas y se me ocurrió que tú podrías ir de verdad que te ayudaría muchísimo – Le ofreció el Sr. Morris ya que no tenía en mente quien más podría llegar a aprovechar una oportunidad como esa.

- Suena interesante, ¿sería aquí en las oficinas? – Preguntofeliz Bella porque la consideraran en su trabajo.

- La verdad es que no, es en Virginia, pero la empresa te enviaría con todos los gastos pagados, véalo como unas vacaciones con todo pagado de verdad que es una oportunidad que no se va a volver a repetir – Dijo el Sr. Morris haciendo labor de convencimiento.

- De eso estoy consciente es que no esperaba algo así tan de repente – Dijo Bella aun un tanto aturdida.

- No te presiones piénsalo bien, después te paso la información para las fechas, tienes de limite estas dos 
semanas para hacerme sabes tú decisión.

- ¿Más o menos cuánto duraría? – Pregunto Bella.

- Me paceré que tres o cuatro días no mas solo piénsalo, bueno me retiro para que trabajes a gusto.

- Esta bien, muchas gracias por tomarme en cuenta – Dijo Bella poniéndose de pie ante la retirada de su jefe

- No hay de que, tú te lo has ganado a pulso – le dijo su jefe que sin más salió de la pequeña oficina en la que estaba instalada Bella.

Una mezcla de emociones la invadió ya que por un lado de verdad le gustaría ir, pero no sabía qué pasaría con Edward.

Era consciente de que su vida profesional era muy importante para ella, pero desde que Edward entro a ella 
todo giraba en torno de él, además de que estaba consciente de que no le podía pedir a Edward que la 
acompañara eso sería un acto muy egoísta de su parte.

Esta consiente que ese tipo de cursos podrían llegar a ser muy agotadores como otros más a los que ya había tenido la oportunidad de asistir, bueno ya tendría oportunidad de meditarlo más a fondo una vez que tuviera la información en sus manos.

De momento tenía que concentrarse en su trabajo ya que mientras charlaba con su jefe a su oficina le llego una computadora que era acusada de portar un virus informático y quería terminar antes de que se acabara su turno y para eso faltaban solo un par de horas, tiempo suficiente. 

Por otro lado Edward había logrado terminar sus actividades programadas de ese día y como aun le quedaba un poco de tiempo pensó que lo podría aprovechar para adelantar el día de mañana que prometía ser igual de pesado.

Estaba tan concentrado en un contrato que se sobresaltócon el escándalo que se armaba fuera de su oficina cosa que le extraño ya que había pedido que nadie lo molestara y sabía que todos eran conscientes de lo que podría pasar si no acataban sus órdenes.

Extrañado salió a ver qué es lo que pasaba y se llevó una gran sorpresa de ver a Tanya exigiendo que la dejaran pasar.

- ¡Oh!, Edward qué bueno que sales porque no me dejan pasar – Dijo la rubia con tono inocente.

- ¿Que paso? – Pregunto Edward dirigiéndose a Susana su secretaria.

- Señor yo simplemente cumplía sus órdenes, pero la "señorita" insiste en querer verlo y ya le dije que no quería ningún tipo de interrupciones – Dijo Susana enfatizando la palabra señorita como si fuera un insulto, un poco angustiada de hacer enojar a su jefe que eran muy conocido su carácter fuerte y explosivo.

- Está bien voy la voy a recibir – Dijo Edward dirigiéndose a Susana – Y que sea la última vez – Dijo viendo directamente a Tanya que hacia un gesto de mofa y superioridad hacia Susana.

- Muchas gracias Eddy – Dijo Tanya cuando le abrió la puerta de su oficina como un caballero.

- Sabes que odio que me digas Eddy – Dijo Edward de manera cortante y fría mientras apretaba los puños a los costados – ¿Qué es lo que quieres?

- Amor te extraño y yo solo quería verte, te necesito – Dijo Tanya con voz fingidamente dulce acercándose a él con intensión de darle un beso haciendo que Edward se apartara inmediatamente.

- Creo te lo deje muy en claro la última vez que hablamos ¡NO ME INTERESAS, DÉJAME EN PAZ! – Dijo Edward vociferando.

- ¿Que aún no te cansas de tu amante?, sabes que al final siempre regresaras a mí, yo soy la única que te aguanta todas tus infidelidades – Dijo Tanya un poco molesta.

- Para empezar no tengo ninguna amante y después ya te dije que no pienso estar contigo de nuevo – Dijo un muy molesto Edward ya que no soportaba que hablaran mal deBella.

- Si no es una amante, ¿entonces qué es?, ¿una amiguita con derecho? – Pregunto con sarcasmo Tanya.

- Es una mujer muy especial, es mi novia, mi amiga y mi mujer así es que no te permito que hables mal de ella –Dijo Edward acercándose peligrosamente a Tanya como un animal acechando a su presa.

- Por dios Edward no me hagas reír, tú con novia, de verdad sí que debe de ser tonta o muy inteligente para 
estar contigo – Dijo Tanya con desdén dejando confundido a Edward por su comentario.

- Eso es algo que a ti no te importa y ahora lárgate antes de se me olvide que eres una mujer – Dijo Edward tomando el puente de su nariz con dos dedos ejerciendo presión con la finalidad de tranquilizarse.

- De eso es de lo que se trata justamente, de que teolvidaste lo que es una mujer y yo voy a hacer que 
recuerdes – Dijo mientras salía de la oficina de Edward sin entender a qué se refería Tanya, solo tenía el consuelo de que no conocía a Bella y no sabía dónde vivía.

Lo que Edward no sabía es que esa interrogante le duraría muy poco porque Tanya estaba dispuesta a averiguarlo a como diera lugar y la única idea que se le ocurría era la de seguir a Edward así es que bajo al estacionamiento esperando por la salida de Edward que no tardo mucho tiempo en salir sin notar su presencia porque iba sumamente concentrado en una llamada con una enorme sonrisa en sus labios cosa que enfureció más a Tanya escuchando un fragmento de su conversación.

- Ya voy para allá amor, no tardo… me muero por verte hasido un día agotador… ¡oh!, no te preocupes nuestros planes siguen en pie… - Tanya ya no pudo seguir escuchando porque en ese momento Edward abrió su auto y entro en él.

Tanya inmediatamente corrió hacia el suyo y lo siguió a distancia, lo siguió hasta que se detuvo frente de una gran edificio que no tenía ni la más mínima idea de que era, perode este vio de él salir a una chica castaña de estatura mediana, medio simplona y mal arreglada a su parecer, pero lo que más le sorprendió fue ver que se subía sin dudarlo al auto de Edward y se daban un beso mientras élla estrechaba entre sus brazos.

Maldita mosca muerta pensó para sus adentros Tanya siguiéndolos hasta que entraron a un supermercado e iban tomados de la mano como dos adolescentes y la curiosidad pudo más que ella, los siguió dentro del establecimiento escuchando de lejos lo que se decían tomando todas las precauciones necesarias para evitar ser vista.

- ¿Por dónde empezamos? – Le pregunto Edward a Bella.

- Mmm, no lo sé tal vez por lo que se necesite para esta noche y no sé qué más vayamos a comprar – Dijo Bella haciendo un recuento mental de lo que necesitaba.

- Claro, además podemos empezar por lo que necesitó para esta noche y de pasada si vemos algo más que necesitemos lo tomamos – Ofreció Edward quien hacía mucho tiempo no hacia la compra.

- Aja, me parece una buena idea – Dijo Bella que iba tomada de una de las manos de Edward ya que la otra se encargaba de conducir el carrito de las compras.

Tanya los observaba mientras tomaban los comestibles y cosas básicas, como alimentos para preparar y eso la dejo un tanto extrañada era como si fueran un matrimonio que acude a comprar la despensa de la semana.

Una vez que terminaron se dirigieron hacia el estacionamiento y de ahí se fueron rumbo a sus departamentos seguidos muy de cerca por Tanya hasta que los perdió de vista en el momento en que entraron al 
estacionamiento de un edificio de departamentos que se notaba que contaba con comodidades sin llegar al exceso que daba una apariencia clásica y conservadora.

- Buenas tardes ¿a quién visita? – Pregunto el portero sacándola de sus cavilaciones.

- Vengo a ver a Edward Cullen, sabe es la primera vez que lo veo en su departamento y se me ha olvidado el númerode su departamento, podría ser tan amable de indicarme que numero es que llego un poquito tarde y no quisiera hacerlo esperar – Dijo Tanya con voz inocente y sensual que al parecer ya no funcionaba con Edward, al mismo tiempo le brindo una sonrisa muy coqueta que dejo en blanco al portero.

- E- es el 5-512 – Tartamudeo el portero.

- ¿El 512? – Quiso confirmar Tanya y el portero solo asintió, estaciono su auto y subió al piso al que le habían indicado y observo la puerta que tenía el número 512.

– Ahora si vas a ser mío – Se dijo a sí misma, solo asintió y se fue del edificio lista para llegar a primera hora el día de mañana y verificar si la "mosquita muerta" había pasado la noche con Edward.

Desconocía el hecho de que eran vecinos, pero eso no era de gran importancia para su plan de alejar a Bella de su lado y quedarse con Edward y si no de mínimo fastidiarles la existencia. 

Mientras tanto del otro lado de la puerta del departamento 512 se libraba una "pequeña" guerra de comida en la que Edward termino hecho un lio con la verdura que estaba picando mientras Bella estaba muy concentrada en preparar una tarta con una cantidad considerable de harina que termino esparcida por toda la cocina después de que Edward le arrogara un trozo de zanahoria a la cabeza.

- ¡Ya no juego, ya no juego! – Repetía una y otra vez Bella después de que Edward la acorralara y la manchara de harina.

- No te vas a librar tan fácilmente de mi – Dijo Edwardmientras que la apretaba más hacia su pecho.

- Pero yo no empecé así es que no es justo – Dijo Bellamientras una loca idea cruzaba por su cabeza.

- Nadie ha dicho que sea justo, pero me manchaste con harina y ahora tú vas a… - Bella no lo dejo terminar porque estampo sus labios en los de él haciendo que perdiera el hilo de sus pensamientos.Edward instintivamente coloco sus manos en las caderas de Bella con la clara intención de levantar y sentarla en la 
primera superficie que se encontrara, pero no pudo hacer nada ya que de repente sintió un leve golpe en la cabeza y un líquido viscoso descendía por su cabeza y termino de ensuciar su ropa y su cara.

- Ha ha ha ha – Se reía estruendosamente Bella – Eso ha sido genial, pensé que no iba a funcionar – Parecía una niña pequeña haciendo una travesura.

- Ahora si me la vas a pagar y muy caro, ya verás que te vas a arrepentir – Dijo Edward con una sonrisa amenazante y comenzó a perseguirla por todo el departamento – Ven aquí pequeña cobarde – Gritaba mientras que Bella reía sin parar.

Lo más asombroso es que no se había caído ni una sola vez hasta que llego a la puerta del baño en el que pensaba encerrarse pero no llego hasta ella sino que tropezó con sus propios pies cayendo de bruces golpeándose en el picaporte de la puerta pero antes de que tocara el piso y recibiera otro golpe los fuertes brazos de Edward la sujetaron evitando que tocara el suelo.

- ¡Auch! eso si me dolió – Se quejaba Bella.- Amor estas bien, te duele mucho la cabeza, deja que eche 
un vistazo – Dijo un poco angustiado Edward.

- No te preocupes no me paso nada, deberías de saber que ya estoy acostumbrada a los golpes y a las caídas – Dijo Bella tratando de incorporarse.

- No, yo te llevo hasta la recamara – Dijo Edward tomándola entre sus brazos y cargándola hasta su 
habitación como si no pasara nada.

- No me coloques en la cama Edward que la vamos a ensuciar con toda la harina y el huevo.

- Bella eso es lo que menos me importa, además lo del huevo fue idea tuya, pero tú no te angusties estás segura de que estas bien, llamo al médico o mejor aún te llevo al hospital – Barajo distintas opciones Edward.

- No eso no, estoy bien no necesito ni a un doctor ni mucho menos un hospital – Dijo Bella entrando en pánico ya que no le gustaban mucho los hospitales.

- Sabes que lo mejor sería ir al hospital y ver qué tan grave fue el golpe – Seguía insistiendo Edward.

- No eso significarían agujas y no me gustan les tengo pánico, de verdad que estoy bien simplemente voy a 
necesitar un par de Taylenol para el dolor de cabeza que estoy segura me gane – Dijo Bella con mucha seguridad.

- Está bien pero si te sientes mal quiero que me lo hagas saber de inmediato, ¿estamos? – Dijo Edward al darse cuenta de que no podría llevarla al hospital si ella no quería.

- Está bien y muchas gracias – Dijo Bella volviendo a sonreírle.

- De nada, ¿pero gracias porque? – Pregunto intrigado Edward.

- Bueno pues por no llevarme al hospital, por evitar que me golpeara con el piso y por no enojarte por haberte roto un huevo en la cabeza sin importar que terminaras manchado tu cama y tú casa – Dijo Bella ahora sonrojada.

- No tienes nada por lo que darme las gracias lo que hago lo hago con gusto, el que siempre te dará las gracias soy yo– Dijo Edward acomodándose a su lado en la cama.

- ¿Y tú porque? – Pregunto con curiosidad Bella.

- ¿Por qué?, por corresponder al gran amor que te tengo, por dejarme estar a tu lado, por hacerme tan feliz, no te parece suficiente – Dijo Edward perdiéndose en el mar chocolate de su mirada.

- Sabes que eso es algo que no tienes que agradecer, pero en estos momentos si me gustaría que me abrazaras – Dijo muy emocionada Bella por todo lo que Edward le acaba de decir y él sin dudarlo ni un segundo la abrazo y la beso dulcemente entregándole en ese simple acto su alma y su vida.

- Te amo tanto mi hermosa niña, mi ángel, mi diosa, mi todo, mi Bella – Dijo Edward mientras se acomodaban en la cama viéndose a los ojos que en ese momento lo único que expresaban era devoción hacia el otro y sobre todo mucho amor.

- Me parece que ya nos quedamos sin cena, ¿quieres que prepare algo rápido? – Pregunto Bella al escuchar un ligero gruñido proveniente del estómago de Edward.

- No te preocupes cielo que te parece si mejor pedimos una pizza para rápido o es que prefieres algún tipo de comida especial – Ofreció Edward sin dejar de acariciar las mejillas sonrojadas de su amada.

- No la pizza está bien pero no se dé que te guste – Dijo Bella.

- Mmm, se me antoja una de peperoni con la orilla rellena de queso y cubierta con ajonjolí – Dijo Edward que se le hacía agua la boca al imaginarse la pizza.

- La verdad es que suena muy atractiva me parece una buena idea pero tienes algún número porque yo en el tiempo que llevo aquí nunca he pedido una – Dijo Bella que ahora caía en cuanta de hacía tiempo que no había comido pizza.

- Si, en algún lugar tengo uno posiblemente en la cocina, si ahí es donde debe de estar – Dijo Edward poniéndose de pie.

- Qué te parece si mientras haces el pedido comienzo a recoger aquí, porque parece campo de batalla donde se libró una guerra campal – dijo Bella que tomaba un trapo y un bote de basura.

- Deja ahí Bella, después llamare a Mary para que venga a hacer la limpieza antes de tiempo – Dijo Edward mientras buscaba la tarjeta de la pizzería

- ¿Quién Mary? – Pregunto intrigada Bella.

- Es de una agencia de limpieza que se encarga de limpiar el departamento una vez a la semana – Contesto Edward encogiéndose de hombros como si fuera lo más normal.

- ¿Estás seguro?, es que es mucho – Contesto Bella.

- Si amor ya te dije que no te preocupes que te parece si mejor te pones más cómoda y te cambias de ropa yo en un momento te alcanzo para cambiarme también – Dijo Edward y Bella simplemente obedeció dirigiéndose hacia la recamara de Edward en donde tenía una de sus pijamas y a los diez minutos la alcanzo Edward con una enorme sonrisa.

- Ya está todo listo en unos minutos nos traen la pizza y además ya hable a la agencia y vienen mañana por la mañana a arreglar el departamento, así que ahora necesito limpiarme – Dijo Edward que se dirigía hacia el baño en donde se limpió todo el huevo y la harina que tenía por todo el cuerpo y salió con ropa limpia para estar en casa y cuando salió se dio cuenta de que Bella ya había cambiado la ropa de cama que se había ensuciado.

- Amor te dije que no tenías que hacer nada, aunque si te agradezco de todas maneras que lo hayas hecho, pero ahora solo nos queda esperar a que nos traigan la comida, lo siento sé que te prometí que te demostraría mis dotes culinarios, pero fue tan irresistible el lanzarte un trozo de verdura y tu tuviste la culpa al aventarme harina – Dijo Edward con una enorme sonrisa en los labios.

- Ahora resulta que la culpa la tuve yo solo te recuerdo que tu empezaste, pero en fin me gustaría saber cómo te fue hoy en tu trabajo, te he notado un poco cansado y además me imagino que no saliste a comer y si lo que quieres esdescansar yo lo entiendo – Dijo Bella mientras se acercaba a él y lo tomaba de la mano para que se sentara en la cama.

- Bueno la verdad es que fue un día muy pesado y tienes razón en el que no tuve tiempo de salir a comer, pero valía la pena con tal de salir temprano para poder verte – Dijo Edward mientras le acariciaba la mejilla con dulzura.

- Edward, si el problema es que tengas que ir por mí ya te dije que no hay problema yo puedo llegar sola al 
departamento, mira como estas te ves muy cansado y encima de todo se nos ocurrió ponernos a jugar, así es que jovencito usted se va a quedar aquí y… - En ese momento sonó el timbre del departamento y Edward se levantótomando su billetera para pagar la pizza.

- Buenas noches, traigo un pedido al Sr. Cullen – Dijo un repartidor adolescente.

- Buenas noches, muchas gracias – Contesto Edwardmientras tomaba la pizza y le pagaba al joven – Quédate con el cambio – el que por cierto era muy generoso.

- Muchas gracias señor, que tenga una buena noche – Dijo el chico y sin más se fue.

- Mmm, huele delicioso se me volvió a hacer agua la boca –Le dijo Edward a Bella que no sabía exactamente en donde se encontraba, pero ella salió de la cocina con un cuchillo, unos platos y un par de sodas de lata.

- Qué te parece si cenamos en la cama, para que nos podamos dormir rápido – Dijo Bella.

- Me parece una muy buena idea – Contesto Edward y ambos se dirigieron hacia la recamara donde se 
acomodaron y comenzaron a comer en silencio disfrutando de la pizza que estaba muy buena igual que la compañía.

- Estoy satisfecha, creo que comí de mas – Dijo Bella mientras se levantaba de la cama y recogía los platos y la caja de la pizza.

- Yo también estoy satisfecho hace mucho tiempo que no comía pizza, creo que hasta había olvidado lo bien que saben, pero ahora ya es tiempo de dormir, la verdad es que estoy hecho polvo y mañana promete ser un día igual de complicado que el de hoy – Dijo Edward soltando un bostezo involuntario.

- Me parece muy buena idea lo de dormir de verdad que lo necesitas – Dijo Bella mientras ambos se acomodaban en medio de las cobijas y Edward la abrazaba mientras Bella se acurrucaba cerca de su pecho.

- Buenas noche mi amor – Dijo Edward.

- Buenas noches Edward – Contesto Bella dejándose llevar al mundo de los sueños en compañía de Edward.

Los dos pasaron una noche tranquila y Edward estaba tan cansado que no despertó en toda la noche como le gustaba para poder escuchar a Bella hablar en sueños que como de costumbre lo llamaba para decirle cuanto lo amaba.







No hay comentarios:

Publicar un comentario

Graciias por dejar tus palabras, estas hacen que quiera seguir escribiendo, y que cada día le ponga más ganas!!

Gracias al blog smilersheart.blogspot.com
por esta firma :)