Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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martes, 19 de abril de 2011

Fantasía Prohibida * Capítulo 17

Adapatación ----- Lemmon



CAPÍTULO 17

Edward se mantuvo a la espera. Pero al observar como Emmett le acariciaba el vientre a Bella se mareó ante la posibilidad de que su primo hubiese creado una vida en Bella. Sintió ganas de romper algo.


Luego Emmett se puso en pie y lo miró con resignación.

-Pero no puedo ser el responsable, Edward. Ese bebé no puede ser mío.

-Tú también te acostaste con ella. Lo hicimos los dos.

-Cierto – Emmett fue a sentarse a su lado y le dio una palmada en la espalda – Pero yo no puedo tener hijos. Soy estéril.

Bella soltó un jadeo ahogado, pero Edward apenas la oyó.

Clavó los ojos en su primo. Era la segunda bomba de la noche. Una auténtica devastación nuclear.

-¿No puedes?

-No – tragó saliva – Cuando tenía 14 años mas o menos, pillé algún tipo de virus. Tuve muchísima fiebre – se encogió de hombros – Al parecer se cargó todos mis espermatozoides.

Edward no podía comprenderlo.

-¿Qué?

-¿Estás seguro Emmett? – preguntó Bella.

-Hace unos años hice que me repitieran las pruebas. Todos los especialistas que visité me dijeron que mi recuento de espermatozoides era tan bajo que era prácticamente imposible que dejara embarazada a una mujer.

-¿Por qué nunca me lo dijiste?

Emmett encogió los hombros otra vez.

-Les pedí a mis padres que no se lo contaran a nadie de la familia.

-¿Ni siquiera a mí? ¿Por qué?

-Ya sabes como somos las personas, siempre queremos lo único que no podemos tener – su sonrisa era tensa – Quería tener un bebé que al menos compartiera un poco de mi sangre. Un bebé que al menos se pareciera a mí. Quería conocer a su madre. Ser parte de la familia. Sentirme conectado a ella durante la concepción, embarazo, parto y crecimiento del niño. Te habría pedido que fueras el donante, de veras, pero sabía que tú no querías aceptar la responsabilidad de un hijo.

Edward comprendió entonces, que ésa había sido la intención de Emmett desde el principio.

-¿Llevas doce años esperando que dejemos embarazada a una tía? – Edward se había quedado boquiabierto - ¿Por eso siempre hablabas de esposas y de casitas con una cerca? ¿Por eso me presionaste para que tomara la virginidad de Bella?

Edward había considerado a Emmett como un hermano, y todo ese tiempo ¿Emmett lo había considerado como un donante de esperma?

-La habrías tomado de todas maneras. Reconócelo.

Rechinando los dientes Edward admitió para sí mismo que Emmett tenía razón. Pero no pensaba darle esa satisfacción.

Emmett suspiró.

- Edward, hay muchas razones por las que he estado contigo durante todos estos años. Pero tengo que admitir que esperaba que, finalmente, encontráramos a la mujer con la que tener hijos. Jamás te lo oculté.

- ¡Sabías que lo último que quería era dejar embarazada a otra mujer!

- Pero también sabía que algún día volverías a sentirte un hombre completo y que querrías tener hijos. Algo que tú también creías en lo más profundo de tu ser. Si no, te habrías hecho una vasectomía hace ya tiempo. Te conozco.

Edward no había querido pensar demasiado en ello. Había considerado la posibilidad de practicarse una vasectomía. Incluso había llegado a tener una cita. Pero luego… algo lo había detenido. Le había parecido muy drástico; los condones y los menages eran suficientes.

-Pero como no lo hiciste, me aseguré que encontraras a la mujer perfecta…

-¿Para que la follara, la preñara y formara una familia para ti?
-No. Jamás tuve la intención de dejarte fuera. Pensaba que…

-Puedo imaginar lo que pensaste – gruño Edward – Felicidades, ya has conseguido tu jodido deseo. Ahora ya tienes a una mujer preñada bajo tu techo que te dará un bebe. Y tú – clavó una acerada mirada en Bella – tienes un hombre completo que desea casarse contigo y formar una familia. Podéis consideraros el uno al otro como mi regalo de bodas perfecto.





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Edward cerró la puerta de golpe, dejando atrás a una temblorosa Bella.

En cuanto Edward se marchó sintió un terrible temor. No había esperado que se alegrara por el embarazo, pero tampoco se hubiera imaginado una reacción así.

Emmett se sentó a su lado rodeándole la cintura con un brazo.

-¿Estás bien?

No. No lo estaba.

-Creo que hubiera preferido que me atropellara un camión. Hubiera resultado menos doloroso.

Emmett la atrajo hasta su pecho y le acarició la espalda..

-Lo siento. Sé que la manera de actuar de Edward te ha hecho mucho daño. No sé que decir para explicar su reacción.

-No espero que me expliques nada. Edward ya es mayorcito para hacerse responsable de sus acciones. – Y ella ya habría estado cabreado con él, de no haber sido por el temor que claramente él sentía.

-Edward jamás lo superó.

-Está claro que no.

-Después de la muerte de Tanya, asumió la culpa. Y la familia de ella no ayudó. La hermana de Tanya extendió por el instituto el rumor de que Edward la había empujado al suicidio. Su madre trabajaba allí de profesora y se aseguró de que casi todos los profesores pensaran que Edward había sido el responsable de aquello, y lo trató como si fuera un asesino. Vivían en un pueblo muy pequeño, así que mi primo no pudo cambiar de colegio. Apenas podía salir de casa sin la compañía de uno de sus padres. Una de las veces que lo hizo, el padre de Tanya lo detuvo y lo metió en la cárcel por exceso de velocidad. Lo llevó a la celda que ocupaba un peligroso delincuente adulto, a pesar de que Edward era menor de edad. Si el padre de Edward no hubiese averiguado con rapidez donde se encontraba su hijo y no se hubiese presentado en la cárcel con un abogado, estoy seguro de que aquel individuo hubiera violado a Edward.

A Bella se le oprimió el corazón.

-Oh, Dios mío… es terrible.

-Pero lo peor de todo es que Edward asumió la culpa. Creo que todavía lo hace. Y estoy seguro de que lleva años temiendo poder llegar a ser el causante de la muerte de otra mujer.

Aquello había sido terrible. Por culpa de Tanya y su familia, Edward se había llenado de inseguridades y habían destrozado su autoestima.

Y ahora, ella misma volvía a introducir otro bebé en su historia.

-Gracias por contármelo.

-¿No estás enfadada conmigo?

-¿Por no haber sido sincero sobre el pasado de Edward?

Emmett hizo una mueca.

-No. Por no haber sido sincero sobre mi… problema antes.

-Porsupuesto que no.

-A mí no me debías ninguna explicación.

Él agachó la cabeza cuando entendió la indirecta.

-Pero sí se la debía a Edward.

-¿Por qué no le contaste la verdad? Eres su mejor amigo, el hombro en el que se apoya. Le importas, confía en ti…

-Pensé… que los dos teníamos mucho que ganar con este acuerdo. Siempre he creído que algún día conoceríamos a la mujer que podía hacer de él un hombre completo. Y que luego él aceptaría que ella se quedara embarazada. Uno de los dos se casaría con ella, todos seríamos felices… creí que de esa manera él volvería a ser el de antes y que yo obtendría la familia que tanto quería.

Se había equivocado.

-Supongo que el hecho de que yo fuera virgen fue un golpe de suerte.

-Para Edward, sí. Pensé que si él te poseía sería como una catarsis, que derribaría sus barreras mentales. Y cuando lo hizo, creí que lo había superado. Tú le importas mucho. La manera en que respondió a ti fue, desde el principio, totalmente diferente. Creo que ya estaba medio enamorado de ti cuando entraste por la puerta. Y no me cabe ninguna duda de que tú también estabas medio enamorada de él. La primera vez que te vi me pareciste dulce y maravillosa.- Sonrió tristemente – creí que todos saldríamos ganando.

-Bueno, supongo que eso era lo que parecía a simple vista – Pero todo se había ido al infierno, y Bella no tenía idea de qué hacer ahora.

Emmett le alzó la barbilla para que le mirase.

-Cariño, lo siento tanto. – le dio un suave beso en la boca.

Bella sonrió negando con la cabeza.

-Bella – continuó Emmett, inspirando profundamente – Cásate conmigo.

¿Qué?

-Sería un buen arreglo. Tú tendrías un bebe. Yo tendría un marido. Pero ambos sabemos que es un error. Tú no me amas.

-Eso no es cierto.

Bella lo miró a los ojos y vio en ellos amor. El mismo amor que ella sentía por él.

-Emmett, no puedo negar que existe una atracción sexual entre nosotros…

-Una atracción muy fuerte – Emmett sonrió.

-Pero no me amas. Me quieres de la misma manera que yo te quiero a ti, como un amigo. Con el paso del tiempo, esa atracción desaparecerá.

-Puede que sí, o puede que no. Hay mucha gente que comienza con menos y acaba muy enamorada. Formaríamos una familia. Por favor, piénsatelo antes de contestar – parecía a punto de implorar.

Maldición. Bella no quería hacerle daño, pero si le decía que sí, solo estaría retrasando el daño que le haría más tarde, cuando viera que lo suyo no resultaba.

-Edward siempre se interpondría entre nosotros. Siempre será el padre del bebé, y yo siempre lo amaré. Conforme vayan pasando los años, no creo que puedas soportarlo.

-Sí que podría…

-Entiendo cuanto quieres a este bebé y tener una familia propia. No tengo la menor duda de que serás un tío estupendo para él, pero no creo que sea buena idea que nos casemos.

-Por favor… eres mi última esperanza. Voy a cumplir 34 años. Edward jamás querrá volver a compartir a una mujer conmigo a partir de ahora… ni a ti, ni a nadie. Tener un hijo es lo único que no puedo hacer por mí mismo. He conseguido éxito en mi profesión. He conseguido comprar una casa. Tengo buenos amigos. Más dinero del que puedo gastar. Pero… este vacío es algo que no puedo llenar.

Bella sufrió por él.

-¿Has considerado adoptar un niño?

Él le cogió las manos.

-Quiero que tenga algo de mí, incluso aunque sea una parte ínfima. Tú llevas una pequeña parte de mí en ti. Edward no va a querer ejercer de padre, y este bebé necesitaría uno. Seré un buen marido.

-No tengo la menor duda – pero para la mujer a quién de verdad amara – Sé que Edward no va a cambiar de idea. Pero no creo que sea bueno añadir otro error a la lista.

-Piénsalo antes de decir que no.

-Ya lo he hecho. Serás parte de la vida del bebé. Pero si te casas conmigo, tu relación con Edward se destruirá. No creo que quieras eso. Y yo, desde luego, no quiero tener algo así sobre mi conciencia.

Emmett hundió los hombros derrotado.

-Sé que no lo harás, pero si cambias de idea…

-Ya sé donde encontrarte.

Bella se acercó a él y lo besó dulcemente. Sólo un roce de labios. Emmett la atrajo hacia él, devorándole la boca en un beso suplicante. Bella sintió nuevamente el deseo. Sería muy fácil derretirse contra él. Pero no podía hacerlo, porque eso le daría falsas esperanzas. Así que se apartó.

-Me iré por la mañana.

Emmett se tensó, apretó los labios y finalmente, la soltó.

-¿Adonde irás?

-Tengo que ponerme en contacto con mis hermanos. Mi padre saldrá pronto del hospital y en cuanto le den el alta ira a casa de Félix. Necesitará mi ayuda. Mi apartamento no queda muy lejos del de Félix, aunque supongo que estarás hecho un desastre.

-¿Me darás tu nuevo número de teléfono? Quiero estar en contacto con tigo. Quiero estar tan involucrado en la vida del bebé como me dejes.

Ella sonrió.

-Claro. Necesitaré que me echen una mano, y ni Félix ni Seth sabrás como manejar esto. Me alegraré de que estés conmigo. Incluso aunque no nos casemos, llevo una pequeña parte de ti conmigo. Nunca podría alejar este bebé de ti Emmett. Nunca.



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Por más que intentaba emborracharse no lo conseguía. Edward estaba intentando reunir fuerzas para poder enfrentarse a la visión de Bella en los brazos de Emmett, en la cama. Y debería acostumbrarse pronto porque en cuanto se casaran estarían así a menudo, frente a él, durante toda su vida.

A menos que Bella siguiera el camino de Tanya después de enterarse de su pasado. No, eso no podía pasar, Emmett no lo permitiría. Su primo la salvaría.

Dios, sólo pensar en que Emmett tendría el derecho de tocarla, acariciarla, follarla… y él no, lo mataba.

Se obligó a pensar que eso era lo mejor para ella.

Tragó aire. Y aunque sabía que moriría en cuanto viese a “la parejita feliz” se obligó a ir hacia el dormitorio.

La casa parecía silenciosa, pero ¿y si todavía mantenían relaciones sexuales?

Inspiró profundamente antes de mirar en la habitación de su primo. Pero sólo vio a Emmett, tumbado en la cama, dormido.

El alivio y el miedo lo recorrieron a la vez. ¿Dónde estaba Bella?

Continuó andando hasta su habitación, mientras pensaba que por favor estuviese allí, y bien.

Entró en su dormitorio y allí estaba ella. Dormida con una enorme camiseta de color blanco. Con la cabeza apoyada en la almohada y abrazada a una de sus camisetas.

Se apoyó en el marco de la puerta, admirando su figura.

No podía dejar de pensar si ella habría aceptado la propuesta de matrimonio de Emmett. Quizá aún no le había respondido y por eso estaba en su dormitorio. Porque lo que no le cabía duda es que su primo seguro le habría propuesto que se casara con él.

Sea cual fuese la razón por la que Bella aun estaba allí, lo que él sabía seguro es que no se la merecía. Bella estaría mejor con Emmett.

Bella gimió en sueños. Él dejó de lado todas las razones por las que debía olvidarla y cruzó la habitación hasta llegar a la cama.

Bella debía haber llorado, porque aun tenía la nariz enrojecida y las mejillas brillaban por las lágrimas secas.

Mierda, hubiera preferido darse una patada en el estómago a ver eso.

Y a pesar de todo lo pensado antes, no quería más que meterse en la cama y acurrucarse en sus brazos para dormir. Luego se despertarían juntos, se besarían, se acariciarían y después, tal vez…

NO. Eso no iba a ocurrir. No podría hacer el amor con ella a menos que estuviese Emmett, o cambiaría la cosa ahora que ella estaba embarazada. Daba igual, porque Bella no querría volver a ser compartida cuando tuviese el bebé, y él, sinceramente, tampoco quería volver a verla en los brazos de Emmett.

Además, después de lo que había pasado anoche, Emmett y él no volverían a compartir a ninguna mujer.

Tendría que encontrar a otro hombre y asegurarse que la mujer que escogiera no significara nada para ellos.

Pero después de Bella, había tenido otro problema. El desinterés por el sexo que había experimentado con Rosalie, ¿sería permanente o se le pasaría?

Además tendría que ser valiente y hacerse una vasectomía. Así no habría más líos. Se aseguraría de no joderle la vida a ninguna otra mujer.

Y tendría que mudarse. Dejaría la ciudad, así no tendría que aguantar ver a su primo y a Bella todos los días. Pero antes de irse se aseguraría que ella estaba bien.

Ahora, viéndola, y sabiendo que se iba a ir, era incapaz de alejarse de ella. Cogió su mano, sujetándola con suavidad para no despertarla. Llevó su mano hacia su boca y depositó un suave beso en sus nudillos.

Dios, como la amaba. De alguna manera, incluso cuando trabajaba para Charlie, y ella solo tenía 17 años, pudo sospechar que ella era su debilidad. Ahora no sólo iba a tener que vivir sin ella, si no que también tendría que lidiar con que ella perteneciera a su primo, a quien consideraba como a un hermano.

Y lo más triste es que ella estaría mejor sin él.

Con ese pensamiento no pudo aguantar más, y explotó. Las lágrimas corrían una tras otra y no podía detenerlas.

Edward suspiró profundamente, intentando contenerlas.

Su aliento se entrecortó. Cerró los ojos apretando la mano de Bella. ¿Qué iba a hacer sin ella?

Mirando atrás, podía ver que ella le había ofrecido toda su confianza. Sabía cuando ser ruda o tierna con él. Amaba aquella manera femenina en que se imponía a él, y en como podía conseguir que aumentase su miembro de tamaño con sólo una sonrisa.

Edward enterró la cara en las sábanas al lado del muslo de Bella y dejó escapar los sollozos. En silencio. No quería despertarla, ni que nadie lo supiera. Pero no podía detenerse. Su vida había sido un gigantesco error. Durante años, Tanya había ocupado el primer lugar en su lista de pesares. Ahora, además tenía que añadir a Bella. Ella iba a sufrir durante los años que viniesen y no sabía que hacer para mejorar la situación.

Excepto hablar con ella de la forma más civilizada posible sobre el bebé que crecía en su vientre. Y luego… la dejaría en paz.


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2 comentarios:

  1. dios me encanto y que confesion la de Emmentt ni yo pensaba que era esteril y pobre Bella que hara ahora sin Edward...Sigue asi linda..Besos..

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  2. edward deberia dejar a un lado su pasado y espero que lo haga, que hara cuando sepa que bella se ira y no estara con emmett??? bueno esperando el sig cap.. besos!!!

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Graciias por dejar tus palabras, estas hacen que quiera seguir escribiendo, y que cada día le ponga más ganas!!

Gracias al blog smilersheart.blogspot.com
por esta firma :)