Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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miércoles, 6 de abril de 2011

Solos tú & yo * Capítulo 1

"media" adaptación


CAPÍTULO 1

Aunque Edward pudiera sentir el momento exacto en que mi tía daba la vuelta por la carretera y entraba al camino que llevaba a la casa, esa no fue la razón por la cuál él se marchó.




Él se fue por mí.



Por el simple hecho de que él había estado tras de mi durante cientos de años, buscándome en todas mis reencarnaciones, para que así podamos estar juntos.



Solo que nunca habíamos estado juntos.



Lo que significa que nunca lo habíamos hecho.



Aparentemente cada vez que estábamos a punto de dar el siguiente paso y consumar nuestro amor, Tanya se las arreglaba para aparecerse y matarme.



Pero ahora que la había matado, que la había eliminado con un bien ubicado, aunque admito que fue débil, golpe al chakra de su corazón, no hay absolutamente nada o nadie que pudiera intervenir en nuestro camino.



Excepto yo.



Porque aunque amaba a Edward con todo mi ser, y definitivamente quería dar el siguiente paso, no podía dejar de pensar en los pasados seiscientos años. En como él había decidido vivirlos, descabelladamente, según él, con quién decidió vivirlos y, aunque odiaba admitirlo, el saber todo eso me hacía sentir un poco insegura.



Bueno... quizá demasiado insegura. No era como si mi patéticamente escasa lista de chicos que había besado se podrían alguna vez comparar con sus seiscientos años de conquistas y aunque sabía que era ridículo, aunque sé que Edward me había amado durante siglos, lo cierto es que el corazón y la razón

no siempre son amigos y en mi caso ellos casi ni se hablan.



Aún así, cada vez que Edward venía para mis lecciones, siempre me las arreglaba para convertirlas en una prolongada sesión de besos, cada vez, pensando: ¡Esta es! ¡Esta vez sí pasará!



Solo para luego empujarlo como si fuera la peor de las enfermedades, y la verdad, es que es exactamente como él decía. Él no podía cambiar su pasado. Simplemente así es. No se puede deshacer algo que ya está hecho. No hay reversa. No hay marcha atrás.



La única cosa que una persona puede hacer es seguir hacia delante y eso es exactamente lo que yo necesitaba hacer. Dar el gran salto hacia delante sin vacilar, sin mirar hacia atrás ni una sola vez. Simplemente olvidar el pasado y forjar el futuro. Ojala hubiera sido así de fácil.



-Bella?- Esme subía las escaleras mientras yo corría frenéticamente por mi habitación, tratando de ordenarlo antes de sentarme frente a mi escritorio y hacer todo un barullo para aparentar que estaba ocupada.-Sigues despierta?-ella preguntó, asomando su cabeza al interior de la habitación. Su ropa estaba arrugada, su pelo estaba caído y sus ojos estaban rojos por el cansancio.



-Estaba terminando una tarea- le dije, mientras apartaba mi ordenador portátil como si lo hubiera estado usando.



-Comiste?- Ella se reclinó contra el marco de la puerta, con sus ojos entrecerrados y llenos de sospechas. Es su detector de mentiras portátil, el cuál llevaba a todas partes sin ella saberlo.



-Por supuesto- le dije, asintiendo y sonriendo y haciendo lo mejor que podía para que pareciera sincera, pero la verdad es que mi rostro se sentía falso.



Odiaba tener que mentir. En especial a ella, después de todo lo que había hecho por mí, de haberse hecho cargo después del accidente en donde toda mi familia había muerto. Ella no estaba obligada a hacer eso. El que ella fuera el único familiar que me quedaba vivo no le impedía decir que no y creerme, la mitad del tiempo probablemente desearía haber dicho que no. Antes de que yo llegara

su vida era mucho menos complicada.



-Me refiero a algo además de esa bebida roja.- Ella hizo señas hacia la botella en mi escritorio. El líquido rojo opaco con el extraño y amargo sabor el cual ya no odiaba tanto como solía hacerlo. Lo cual era bueno porque, según Edward, estaría bebiéndolo durante el resto de mi eternidad. Pero tampoco es que ya no podía comer comida de verdad, es solo que ya no quería. Mi zumo inmortal tenía todos los nutrientes que podría necesitar y siempre me sentía satisfecha sin importar si bebía mucho o poco.



Pero de todas formas sabía lo que ella estaba pensando y no solo porque podía leer todos sus pensamientos, si no porque yo solía pensar lo mismo sobre Edward. Yo solía molestarme mucho cuando lo veía apartar su plato, rechazar la comida o fingir que comía. Hasta que descubrí su secreto, claro.



-Yo, eh, comí algo antes- finalmente le dije, intentando no presionar mis labios, apartar la mirada o contrdecirme. Todas las cosas que usualmente me delatan.-Con Alice y Rosalie- añadí esperando que eso explicará la ausencia de platos sucios, aunque sabía que el dar muchos detalles era malo, como una señal con luces rojas anunciando: mentirosa al frente! Además de que Esme era abogada, es una de las que tenía más prestigio en la firma en donde trabajaba y eso la hacía increíblemente buena en detectar farsantes. Aunque ella utilizaba ese don exclusivamente para su trabajo. En su vida privada, ella prefería confiar. Excepto ese día. Ese día no me estaba creyendo ni una palabra. En cambio me miró y me dijo:

-Estoy preocupada por ti.



Yo me giré para así quedar frente a ella y parecer que estaba abierta y lista para escuchar todas sus preocupaciones, aunque la verdad es que estaba bastante asustada.



-Estoy bien- le dije. Sonriendo y reafirmando con la cabeza para que ella me creyera. -De verdad. Mis notas son buenas, me estoy llevando bien con mis amigos, Edward y yo... - hice una pausa, dándome cuenta de que nunca antes había hablado con ella sobre mi relación con él. Nunca la había definido y me la había guardado para mí y la verdad es que, en ese momento que había comenzado el tema, no sabía cómo seguirlo. Referirme a nosotros como novio y novia sonaba tan mundano e inadecuado... nuestro pasado, presente y futuro era uno solo, porque obviamente, toda nuestra historia compartida nos

hacía mucho más que eso. Pero aún así, tampoco es que fuera a proclamarnos públicamente como compañeros eternales o almas gemelas. Eso sería demasiado extraño y la verdad es que prefería no definirlo. Ya estaba bastante confundida así como están las cosas. Además, qué podría decirle? Qué nos habiamos amado durante siglos, pero aún no lo habiamos hecho? -Bueno las cosas entre Edward y yo van muy bien- dije finalmente, tragando con dificultad cuando me di cuenta que había dicho bien en lugar de grandioso, lo cual vendría siendo la única verdad que hubiera dicho en todo el día.



-Así que él estuvo aquí.- Ella puso en el suelo su maletín de cuero marrón y me miró.

Ambas completamente conscientes de lo fácil que caia en sus trampas de abogada profesional.



Yo asentí, mentalmente pateándome por haber insistido en quedarnos en casa de Esme en lugar de habernos irnos a su casa, como él al principio quería.



-Vi su coche pasar a toda velocidad.- Ella dirigió su mirada hacia la cama deshecha y las almohadas desordenadas y cuando me volvió a mirar, no pude evitar estremecerme. En especial cuando presentí lo que me iba a decir.



-Bella.- Ella suspiró. -Siento que no esté aquí la mayoría del tiempo y que no podamos pasar mucho tiempo juntas y aunque sé que aún estamos acostumbrándonos a estar juntas, quiero que sepas que estoy aquí para ti. Si alguna vez quieres hablar con alguien, yo te escucharé.



Yo presioné mis labios y asentí con la cabeza, sabiendo que ella aún no había terminado, pero deseando que terminará pronto si me mantuviera callada y complaciente. -Porque aunque probablemente pienses que soy demasiado vieja para entender por lo que estas pasando, yo sí recuerdo cómo era tener tu edad, lo insoportable que puede ser la presión constante de tener las medidas de las modelos y actrices y otras imágenes imposibles que ves en la TV.



Yo tragué en seco y evité mirarla, intentando no reaccionar de manera exagerada, de no irme sobre la borda defendiéndome ya que es mejor que ella creyera eso y que no sospechara la realidad.



Desde que fui expulsada, Esme había estado observándome de cerca más que nunca y desde que se había comprado todos esos libros de auto ayuda, libros como: “CómoCriarUnChicoCuerdoEnTiemposLocosComoEste” y “TuAdolescenteYLosMediosDeComunicación”, se había vuelto mil veces peor. Ahora se la pasaba marcando y subrayando todos los comportamientos

adolescentes más alarmantes y luego me examina, buscando síntomas.



-Pero quiero que sepas que eres una chica preciosa, mucho más hermosa de lo que yo fui a tu edad y eso de estar pasando hambre para competir con todas esas celebridades flacuchas que pasan la mitad de su vida entrando y saliendo de rehabilitación no es solamente una meta irrazonable e inalcanzable, también terminará por ponerte enferma. -Ella me miró enfáticamente, deseando poder

atravesarme, sus palabras se quedaran dentro de mí. -Quiero que sepas que eres perfecta así como eres y me duele mucho verte pasar por esto y si es por Edward, entonces tengo que decirte que...



-No soy anoréxica.-Ella me miró. -No soy bulímica, no estoy bajo ninguna dieta absurda, no me estoy dejando morir de hambre, no me estoy forzando a ser talla cero y no estoy intentando parecer una gemela Olsen. En serio Esme, parezco que me estoy dejando morir de hambre?- Me levanté para que ella pudiera ver sin obstrucciones toda mi gloriosa estructura vestida con jeans ajustados, porque en todo caso, me siento todo lo contrario a estar delgada. Creo que me he desarrollado muy bien.



Ella me miró. De verdad me miró. Comenzando desde el tope de mi cabeza, hasta la punta de mis pies y parando en mis pálidos y expuestos tobillos. No me quedó de otra que enseñarlos cuando descubrí que mis jeans favoritos me quedaban demasiado cortos y tuve que enrollarlos.



-Yo creía...- Ella se encogió de hombros, insegura de qué decir en se momento que la evidencia presentada ante ella señala claramente un veredicto no culpable. -Porque nunca te veo comiendo y siempre estas tomando esa …



-Así que asumiste que de alcohólica pasé a ser anoréxica?- Yo me rei para que ella viera que no estoy enfadada. Un poco molesta tal vez, pero más conmigo misma que con ella. Debí haber fingido mejor. Debí al menos fingir que comía. -No tienes nada de que preocuparte.- Sonreí. -De verdad. Para dejar las cosas claras, tampoco tengo ninguna intención de usar o vender drogas, experimentar con modificaciones en mi cuerpo, cortarme, marcarme, hacerme algún piercing, o lo que sea que encuentres en tu lista de “LosPrimerosDiezComportamientosMalAjustadosParaBuscarEnTuAdolescente” de esta semana. Y para que lo sepas, el que beba de ese líquido rojo no tiene nada que ver con intentar ser delgada como las celebridades o intentar complacer a Edward, simplemente resulta que me gusta y eso es todo. Además yo sé que Edward me ama y me acepta exactamente como... - Me detuve sabiendo que había comenzado un tema completamente distinto del cual no tenía ganas de hablar y antes de que ella pudiera apenas formular las palabras que tiene en la cabeza, yo levanté una mano y le digo -Y no. No me refiero a eso. Edward y yo estamos...- enganchados, saliendo, somos novios, amigos con beneficios, eternamente unidos. -bueno, estamos juntos. Ya sabes, comprometidos como pareja. Pero no estamos durmiendo juntos.



Todavía.



Ella me miró con su rostro tan ceñido e incómodo como yo me siento en mi interior. Ninguna de las dos quería hablar de ese tema, pero al contrario a mí, ella sentía que es su deber.



-Bella, yo no estaba insinuando...- Ella comenzó, pero luego me miró y yo la miré y luego ella se encogió de hombros diciendo que es mejor dejarlo así porque ambas sabemos que sí lo estaba insinuando.



Estaba tan aliviada de que todo hubiera acabado relativamente fácil, que me tomó completamente desprevenida cuando ella dijo:

-Bueno, como parece ser que en realidad te importa este jovencito, creo que será mejor que yo lo conozca. Así que vamos a programar una fecha para ir todos a cenar. Qué tal este fin de semana?



Este fin de semana?



Tragué con dificultad y la miré, sabiendo exactamente lo que ella quería hacer: matar dos pájaros con una cena.

Había encontrado la oportunidad perfecta para verme comer un plato lleno de comida, mientras interroga a Edward.



-Bueno eso estaría muy bien, pero la obra de Alice es este viernes- yo luché por mantener mi voz calmada y segura -y luego se supone que harán una fiesta la cual probablemente acabará muy tarde y...



Ella asintió con sus ojos fijos en los míos y su mirada era tan extraña, que me hizo sudar.



-Pues probablemente no se pueda hacer -terminé de decir, sabiendo que eventualmente tendré que hacerlo, pero deseando que no sea hasta mucho tiempo después. Yo quería mucho a Esme y amaba a Edward, pero no estaba segura si los quería juntos, especialmente cuando comenzara el interrogatorio.



Ella me miró por un momento, luego asintió y se dio la vuelta, y cuando estaba a punto de exhalar aliviada, ella miró sobre sus hombros y dijo:

-Bueno, el viernes queda fuera, pero todavía queda el sábado. Por qué no le dices a Edward que esté aquí a las ocho?
 
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Hola mis dulces lectores!! Hoy tuve un par de horas libres, y no dude en utilizarlas para ponerme a escribir =D así que me dio tiempo para poder terminar el capítulo y publicarlo.
Espero que me dejeis comentarios o me tireís tomates, eso lo dejo a vuestra libre elección, pero dejarme comentario, sii??
Un besazo enorme!! OsAmo!!

2 comentarios:

  1. Hola Maria que puedo decir "quiero más" jajaja, la verdad no entiendo por que Bella duda de Edward si el le a demostrado que la ama a ella y cabe mencionar que ha pasado siglos buscandola en todas sus reencarnaciones, el la sigue amando, que espera para estar con él y que espera él para declarsele abierta hosta y públicamente jejeje bueno esa es mi opinión
    un beso desde desde Guatemala

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  2. Valla que manera de descubrir la tia a la sobrina solita cayo sin querer,jajajaja ...Sigue asi...Besos..

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Graciias por dejar tus palabras, estas hacen que quiera seguir escribiendo, y que cada día le ponga más ganas!!

Gracias al blog smilersheart.blogspot.com
por esta firma :)