Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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viernes, 2 de septiembre de 2011

Solo tú & yo * Capítulo 17

ADAPTACIÓN



CAPÍTULO 17:


Lo seguí. No estoy avergonzada de admitirlo. Tenía que hacerlo. No me dejo alternativa. O sea, si Edward insiste en evitarme, entonces vigilarlo es mi única opción.


Asi que lo seguí cuando dejo Ingles, lo espere después del segundo periodo… el tercero y cuarto también. Me quede atrás observando desde lejos, deseando haber aceptado cuando propuso transferirse a todas mis clases como él quería, pero me había parecido muy escalofriante, muy dependiente, así que no lo deje. Asique ahora me veo forzada a quedarme fuera del aula, escuchando las conversaciones que tiene así como también los pensamientos… pensamientos que, horriblemente, son depresivamente vanos, narcisistas, y vacios.


Pero ese no es el verdadero Edward. De eso estoy convencida. No que crea que es un Edward manifestado porque esos nunca duran más que unos minutos. Lo que quiero decir es que, algo le paso. Algo serio que hace que piense y actué como… bueno, como la mayoría de los chicos de esta escuela. Porque aún cuando nunca tuve accesos a su mente antes, yo sé que él no pensaba de esa forma antes. Él no actuaba de esa forma tampoco. No, este nuevo Edward es como una totalmente nueva criatura, y solo el exterior es familiar… mientras que el interior es totalmente diferente.


Me dirijo hacia la mesa para almorzar, tomando coraje por lo que puedo llegar a encontrar, aunque no es hasta que abro mi almuerzo y le saco brillo a la manzana con la manga, que me doy cuenta que la verdadera razón por la que estoy sola no es que llegue temprano.


Es porque todos los demás me han abandonado también.


Levanto la mirada, escuchando la risa familiar de Edward, solo para verlo rodeado de Jessica, Lauren, y Mike, con todo el grupo de populares. Que no sería tan sorprendente por la manera en que están saliendo las cosas, si no fuese porque Alice y Rosalie están también ahí. Y mis ojos barren el largo de la mesa, dejo caer la manzana y mi boca se queda seca cuando veo que todos en la mesa están juntando las cabezas.


Los leones están almorzando con los corderos.


Lo que quiere decir que la predicción de Emmett se hizo realidad.


El sistema de castas de la hora de almuerzo en la escuela ha llegado a su fin.


-Así que, qué piensas?- Dice Emmett, sentándose en el banco frente al mío, mientras su sonrisa se ensancha. -Perdón por caerte así de sorpresa, pero te vi admirando mi trabajo, asi que pensé en frenar para charlar. ¿Estas bien?- Se acerca a mí, su cara aparentemente preocupada, aunque por suerte no soy tan estúpida como para creerle.


Encuentro su mirada, determinada a mantenerla tanto como pueda. Sintiendo que él es el responsable por el comportamiento de Edward, de que Alice y Rosalie se hayan alejado, y de que toda la escuela este viviendo en harmonía y paz… pero no tengo evidencia para probarlo.


Quiero decir, para todos los demás es un héroe, un verdadero Che Guevara, un revolucionario de la hora del almuerzo.


Pero para mí es un peligro.


-¿Así que asumo que llegaste a tu casa a salvo?- Pregunta, tomando un poco de gaseosa aunque sus ojos siguen en mí.


Dirijo mi mirada a Alice, viendo como le dice algo a Mike que hace que ambos se rían, luego miro a Rosalie, viendo como se acerca a Lauren, susurrándole algo al oído.


Pero no miro a Edward.


Me rehúso a ver como mira a Jessica, pone su mano en la rodilla de ella, y le dirige su mejor sonrisa mientras sus dedos viajan por su pierna…


Ya vi suficiente de eso en la clase de Ingles. Además, se que sea lo que sea que están haciendo es solo es el juego previo… el primer paso hacia las cosas horribles que vi en la cabeza de Jessica. La visión me puso tan mal que hice que se cayeran unos cuantos corpiños por el pánico. Y aun así, para el momento en que me puse en pie, estaba segura de que lo había hecho a propósito, nunca considerándolo como una profecía. Y aunque sigo pensando que ella la creo únicamente por despecho, y el que se haya hecho realidad es solo una coincidencia, tengo que admitir que es bastante molesto ver como se hace realidad.


Pero aún cuando me rehúso a mirarlo, trato de escuchar… esperando escuchar algo pertinente, alguna información vital. Pero justo cuando trato de concentrarme y prestar atención para entrar en tono, me encuentro con un gran muro de sonido… todas esas voces y pensamientos juntos, haciendo imposible distinguir alguno en particular.

-¿Por lo del viernes por la noche?- Sigue Emmett, sus largos dedos tamborileando los lados de la lata, rehusándose a salir de la línea de cuestionario, aún cuando me niego a participar. -¿Cuando te encontré sola? Tengo que decírtelo Bella, me sentí horrible por dejarte así, pero, tu insististe.


Lo miro de reojo, desinteresada de participar en este juego pero pensando que si respondo sus preguntas, quizás se vaya.

-Llegue a casa bien. Gracias por tu preocupación.


Él sonríe, una sonrisa que seguramente hace que cientos de corazones se hundan… pero a mí solo me da escalofríos. Luego se acerca y dice:

-Aw, mira eso, estas siendo sarcástica, ¿No es cierto?


Me encojo de hombros y miro mi manzana, haciéndola girar por la mesa.


-Solo quisiese que me dijeras que es lo que he hecho para que me odies tanto. Estoy seguro que debe de haber una manera de encontrar una solución pacifica, alguna forma de solucionar esto.


Presiono mis labios y miro fijo a mi manzana, haciéndola girar sobre su lado mientras la empujo fuerte contra la mesa, sintiendo como la carne se ablanda y como la piel empieza a romperse.


-Déjame llevarte a cenar- Dice, sus ojos azules enfocados en los míos. -Qué dices? Una cita. Solo nosotros dos. Lavo el coche, me compro ropa nueva, hago una reservación en algún lindo lugar… ¡está garantizado que la vamos a pasar bien!


Meneo la cabeza y revoleo los ojos, la única respuesta que estoy dispuesta a dar.


Pero Emmett sigue, rehusándose a darse por vencido.

-Aw, vamos Bella. Dale a este chico una oportunidad de cambiar tu opinión. Puedes elegir el momento que quieras, palabra de Scout. Diablos, incluso si quieres podemos proponer una palabra clave. Ya sabes, si en algún momento crees que las cosas han llegado demasiado lejos y no te sientes cómoda, solo dices la palabra, toda la actividad cesara, y ninguno de los dos volverá a hablar del tema.

Corre la gaseosa a un lado y mueve las manos hacia las mías, la punta de sus dedos tan cerca, que yo corro los míos hacia atrás.


-Vamos, déjate llevar un poco, ¿Si? ¿Cómo puedes decirle que no a una oferta como esa?


Su voz es profunda y persuasiva, su mirada en la mía, pero yo solo sigo rodando la manzana, viendo como la piel se desprende.


-Prometo que no va a ser nada como las citas de porquería a las que Edward probablemente te ha llevado. Además, yo nunca dejaría a una chica tan hermosa como tú para que se las arregle sola en un estacionamiento.- Me mira, una sonrisa jugando en sus labios cuando dice- Bueno, supongo que deje una chica hermosa como tu sola en el estacionamiento, pero solo porque le estaba haciendo honor a lo que me pediste. ¿Ves? Ya he probado que estoy a tu servicio, listo para hacer o que digas cuando lo digas.


-¿Que pasa contigo?- Digo finalmente, mirando esos ojos azules sin pestañar o bajar la mirada. Deseando que me deje en paz y se vaya a la única otra mesa para almorzar del colegio, a la que todos son bienvenidos menos yo. -Quiero decir, ¿Tienes que agradarle a todo el mundo? ¿Es eso? Y si ese es el caso, ¿No crees que es un poco inseguro de tu parte?


Se ríe. Y me refiero a una risa genuina de esas que se golpean la pierna en el proceso. Y cuando finalmente se clama, menea la cabeza y dice:

-Bueno no, no todo el mundo. Aunque tengo que admitir que generalmente es así.- Se acerca a mí, su cara solo a centímetros de la mía. -¿Qué puedo decir? Soy un chico que agrada. La mayoría de la gente me encuentra bastante encantador.


Meneo la cabeza y miro a otro lado, cansada de que juegue conmigo y queriendo ponerle fin a esto.


-Bueno, siento tener que decirte esto, pero me temo que me vas a tener que contar entre las pocas personas que no están para nada encantadas contigo. Pero por favor, haznos a ambos un favor e intenta no verlo como un reto y deja de intentar cambiar mi opinión. ¿Por qué no vuelves a tu mesa y me dejas en paz? O sea, ¿Para qué juntar a todo el mundo si no vas a disfrutar de la diversión?


Me mira, sonriendo y meneando la cabeza mientras se desliza para salir del banco, sus ojos en los míos cuando dice:

-Bella, estas seriamente buena. De verdad. Y si no supiese mejor, creería que estas tratando de volverme loco a propósito.


Ruedo los ojos y miro a otro lado.


-Pero sin querer ponerme pesado y reconociendo cuando alguien está tratando de echarme, creo que solo voy a…- Él apunta con un dedo a la mesa donde toda la escuela está sentada. -Aunque, por supuesto, si cambias de opinión y quieres acompañarme, estoy seguro de que puedo convencerlos de hacerte un lugar.


Meneo la cabeza y le hago un gesto para que se vaya, mi garganta caliente y tirante, sin poder hablar, sabiendo que a pesar de todas las apariencias, no he ganado… a decir verdad, ni siquiera estuve cerca.


-Oh, y creí que querrías esto,- Dice, poniendo mis zapatos sobre la mesa, como si mis zapatos con correa, que simulan ser de piel de serpiente fuesen una oferta de paz. -Pero no te preocupes, no tienes por qué agradecerme.- Ser ríe, mirando por sobre el hombro para decir, -Tendrías que tomártelo con calma con la manzana igual, le estas dando una buena golpiza.


Presiono más fuerte, viendo como se dirige directo hacia Rosalie, acaricia con un dedo el largo de su cuello y presiona sus labios en la oreja. Haciendo que apriete la manzana tan fuerte que explota en mi mano… su pegajoso zumo corriendo por mis dedos y hacia mi muñeca… mientras Emmett mira hacia mi lado y ríe.


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