Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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viernes, 2 de septiembre de 2011

Solos tú & yo * Capítulo 16

ADAPTACIÓN



CAPÍTULO 16:

-Estás bien?-Pregunta Alice, su cara mostrando el dolor y angustia que yo no puedo sentir por estar tan adormecida.

Me encojo de hombros, sabiendo que no lo estoy. O sea, ¿Cómo puedo estar bien cuando ni
siquiera sé que es lo que está mal?

-Edward es un idiota- Dice, con su voz dura.

Pero yo solo suspiro. Aún cuando no puedo explicarlo, y aún cuando no lo entiendo, yo solo siento en mi interior que las cosas son mucho más complicadas de lo que parecen.

-No, no lo es- Murmuro, saliendo del coche y cerrando la puerta más fuerte de lo debido.

-Bella, por favor… Quiero decir, siento ser el que lo saque a relucir, pero ¿Acabas de ver lo que yo vi, no?

Me dirijo hacia Rosalie que nos espera en la puerta.

-Créeme, lo vi todo,- Digo. Viviendo la escena nuevamente en mi cabeza, siempre pausando en sus ojos distantes, tibia energía, y su completa falta de interés en mí…

-Así que estás de acuerdo? ¿En que es un idiota?- Alice me mira fijamente, diciéndose a sí mismo que no soy el tipo de chica que dejaría que un chico la trate así.

-Quien es un idiota?- Rosalie pregunta, mirándonos.

Alice me mira, sus ojos pidiendo permiso, y luego de que me encojo de hombros, mira a Rosalie y dice:

-Edward

Rosalie me mira de soslayo, su mente inundándose de preguntas. Pero yo ya tengo varias preguntas propias, preguntas que probablemente no obtengan respuesta.

Como por ejemplo:

¿Qué diablos paso ahí atrás?

-Miles te puede decir lo que pasó- Digo, mirando del uno al otro antes de alejarme. Deseando más que nunca poder ser normal, poder apoyarme en ellos y llorar en sus hombros como una chica común. Pero hay más en esta situación de lo que ven los ojos mortales. Y aunque no puedo probarlo aún… si quiero respuestas, voy a tener que ir directamente a la fuente.

Cuando llego a clases, en vez de dudar en la puerta, como creí que iba a hacer, me sorprendo a mi misma al entrar sin más. Y cuando veo a Edward apoyado en el borde del escritorio de Jessica, sonriendo, haciendo bromas y coqueteando con ella… me parece hacer entrado en un caso enorme de dejá vu.

Tú puedes con esto, pienso. Ya has pasado por esto.

Recordando el momento, no hace mucho tiempo, en que Edward pretendía estar interesado en Jessica, pero solo para llegar a mí.

Pero cuanto más me acerco, más cuenta me doy que esto no es nada como esa vez. En ese
entonces lo único que tenía que hacer era mirarlo a los ojos para encontrar un mínimo de
compasión, un hilo de arrepentimiento que no podía esconder.

Pero ahora, mirando mientras Jessica juega con su pelo, pronuncia su escote, menea las pestañas…

Es como si yo fuese invisible.

-Am, perdón- Digo, haciendo que levanten la mirada, claramente molestos por la interrupción. -Edward, podría, um, ¿Podría hablar contigo un segundo?- Meto mis manos en los bolsillos así él no las ve temblar, forzándome por respirar como una persona normal y relajada haría… adentro y afuera, despacio y acompasado, sin jadear.

Viendo como él y Jessica intercambian miradas, luego se largan a reír al mismo tiempo. Y justo cuando Edward está por hablar, la señorita Ángela entra y dice:

-¡A sus asientos todo el mundo! ¡Quiero verlos a todos sentados!

Asique apunto a nuestro banco y digo:

-Por favor, después de ti.

Lo sigo, resistiendo las ganas de agarrarlo de los hombros, hacerlo girar, y forzarlo a mirarme a los ojos mientras grito:

¿Por qué me dejaste? ¿Qué diablos te paso? ¿Cómo pudiste hacer eso… esa noche… entre todas las noches?

Sabiendo que la confrontación tan directa sólo va a jugarme en contra. Que si quiero llegar a algún lado, entonces voy a tener que actuar tranquila, calmada.

Tiro mi mochila al suelo, poniendo mi libro, mi notebook y lapicera en el escritorio. Sonriendo como si no fuese más que una amiga interesada en una charla de lunes por la mañana cuando digo:

-Así que, ¿Qué hiciste este fin de semana?

Él se encoje, relajeándome antes de posar sus ojos e los míos. Y pasa un momento antes, de darme cuenta que los horribles pensamientos que estoy escuchando son los suyos

Bueno, si voy a tener una acechadora al menos esta buena, piensa, mientras sus cejas se unen en el medio mientras yo instintivamente tomo mi mp3, queriendo no escucharlo, pero sabiendo que no puedo arriesgarme a perderme algo importante, sin importar cuanto pueda doler. Además, nunca había podido entrar en la mente de Edward antes, nunca pude escuchar lo que pensaba. Pero ahora que puedo, no estoy segura de quererlo.

Y cuando él hace una mueca con la boca y entrecierra los ojos pensando: Una lástima que este totalmente loca… definitivamente no vale la pena arriesgarse.

Sus palabras son como una estaca en el pecho. Y me choca tanto la crueldad casual, que me olvido que no lo dijo en voz alta cuando digo:

-¿Disculpa? ¿Qué acabas de decir?”

Haciendo que todos mis compañeros se den vuelta a mirar, sus simpatías con Edward por tener que sentarse al lado mío.

-Pasa algo?- Pregunta la señorita Ángela, mirándonos.

Y me quedo sentada ahí, totalmente sin poder hablar. Mi corazón hundiéndose cuando Edward mira a la señorita Ángela y dice:

-Yo estoy bien. Ella es la rara.

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