Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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jueves, 16 de diciembre de 2010

Fantasía Prohibida * Capítulo 2

Adaptación--Lemmon




CAPITULO 2:



Con un simple roce de su boca, Edward le abrió e invadió los labios, encendiendo sus sentidos cuando deslizó la suave lengua dentro de su boca y arrasó todo lo que tocaba con cada excitante caricia.

Bella había esperado de Edward un beso rudo, sin concesiones ante su inexperiencia. No fue así. Es verdad que fue hambriento y exigente, pero bueno, muy bueno. Un enredo salvaje de labios, aliento y hambre.

A Bella la habían besado antes, pero no de esa manera. Edward no era de los que perdía el tiempo.

De repente, el se retiro, dejándola dolorida y sin fuerzas. Dios, su sabor. Era excitante y masculino. Realmente adictivo. Con solo un beso se Edward se había hecho con el control, y Bella deseaba mas, mucho mas.

Edward volvió a rozarle los labios y Bella abrió un poco más la boca. Se hundió en ella con más profundidad que antes. La saboreo, jugueteo con ella y se retiro. Bella necesitaba mas, y presiono las palmas de las manos contra el pecho de Edward, sintiendo el salvaje palpitar de su corazón contra su mano.

Edward la recompenso con otra provocativa caricia de sus labios, que consiguió en solo un segundo derretirla. La dejo sin defensas una vez más. Bella deslizo las manos del pecho de Edward a su pelo, aforrándose a el para acercarlo aun mas. Bella se moría de deseo. Le araño. Apenas podía respirar, estaba mareada, deleitada con el calor que crecía en su vientre. Se le tensaron los pezones, era tan bueno...

Noto una calida mano curvándose sobre su brazo, ascendiendo en una lenta caricia. Emmett. Casi se había olvidado de el, pero cuando el se acerco mas a ella y sintió el calor de su cuerpo contra su espalda, así como la dureza de su miembro en su trasero le fue imposible ignorarlo.

Emmett levanto la mano y le aparto el pelo del cuello. La suave presión de la ardiente boca de aquel hombre y su calido aliento sobre el cuello fue como una suave lluvia sobre su sensible piel. Bella se estremeció, pero Emmett continúo.

Unas manos firmes se deslizaron sobre las costillas femeninas. Emmett de nuevo. Aquellos dedos indagadores le rozaron el lateral de los pechos, mandando nuevas sensaciones que recorrieron todo su cuerpo. Bella gimió mientras Edward seguía besándola. Inclinando la cabeza, amoldo sus labios perfectamente a los de ella y su beso se hizo más insistente.

Bella se sintió acalorada y dolorida. Quería más.

Agarrándola fuertemente de las caderas, Edward se arqueo contra ella, apretando su impresionante erección en un delicioso movimiento contra su sexo. Aquello no la apaciguo, solo la inflamo más y gimió.

Doblando las rodillas Edward la agarro por los muslos y la levanto. Bella apenas tuvo tiempo de soltar un grito ahogado antes de que este la dejara caer contra Emmett, cuya polla se apretaba aun más contra ella. Pero no había terminado...

Edward le arranco los pantalones y el tanga, luego le abrió las piernas, manteniéndolas separadas con aquellas enormes manos. Emmett le ayudo sosteniéndole las rodillas con los antebrazos, dejándola abierta y expuesta a su primo. A Bella le latía el corazón tan rápido que solo podía escuchar el frenético palpitar mientras observaba como Edward la miraba como si se le fuera la vida en ello. Bella envió una muda invitación a esos profundos ojos verdes que brillaban intensamente con un calor abrasador.

Edward se quedo inmóvil, esperando. Mirando. Volviéndola loca de anticipación y deseo.

- Edward...

- Mantén sus piernas separadas – Le dijo el a Emmett.

Luego se introdujo entre los muslos separados y presiono íntimamente la bragueta de los vaqueros contra los pliegues húmedos. Ante el contacto, el clítoris de Bella respondió con un ávido latido. Edward la sujeto por las caderas, alejándola del agarre de Emmett. Se rodeo las caderas con las piernas de Bella y embistió contra ella una y otra vez. Bella grito. Masturbarse jamás había sido tan intenso y agudo. Tan abrumador.

Antes de poder asimilarlo o pensar en la siguiente caricia que le proporcionaría Edward, Emmett le deslizo las manos desde el tórax al vientre y luego de vuelta y más arriba hasta ahuecarle los pechos con sus calidas manos. Bella se derritió con un largo gemido. La pellizco suavemente con los dedos y el estremecimiento de deseo bajo disparado a su clítoris. Emmett froto suavemente sus pulgares contra sus pezones.

A Bella le llevo un rato darse cuenta que Edward observaba las caricias de Emmett con una oscura mirada de deseo. Sus ojos, cuando la miraron a ella, prometían devorarla. Un agudo deseo cruzo el vientre de Bella, retorciéndole las entrañas.

- Tenemos que quitarle esto – dijo, dirigiendo los dedos al último botón de la blusa.

-Ahora – se mostró de acuerdo Emmett. Y juntos, la dejaron sobre el mostrados.

Un momento después, Emmett dirigió los dedos al botón superior de la blusa y lo desabrocho. Aturdida, Bella observo como su tensa piel iba quedando expuesta hasta que todos los botones fueron desabrochados. Emmett le quito la blusa de un hombro, mientras Edward se la quitaba del otro y levantaba la mirada hacia ella con ojos feroces y decididos. Un remolino de deseo se anudo en su vientre, conteniendo un suspiro, despojándola de cualquier sentimiento racional.

Edward se inclino hacia delante y mientras su aliento chocaba con su cuello haciéndola pedazos, alargo una mano por detrás y le desabrocho el sujetador. Mierda, estaba desnuda, esto se ponía serio, sin embargo no quería detenerse, no podía hacerlo. No tan pronto.

-¡OH! – gimió cuando la boca de Edward le cubrió un pecho y mordisqueo un pezón hasta que sintió como sus terminaciones nerviosas vibraban. La sensación se multiplico cuando Emmett le pellizco la cima del otro pecho en el mismo momento que inclinaba la cabeza y le cubría la boca con un beso arrollador.

Emmett era un artista, mas que besarla la seducía sin palabras. Jugueteo con ella, provocándola con su beso para luego retroceder. Solo aquel beso habría sido suficiente para hacerle perder la cabeza... las sensaciones que sentía en ese momento eran explosivas.

Edward cambio con decisión de pecho, apartando los dedos de Emmett. Mordió con suavidad y luego lo lamió con la lengua justo en el mismo momento en que apretaba la dura protuberancia de su erección contra el clítoris de Bella.

El ardiente beso de Emmett amortiguaba los sonidos que Bella emitió cuando Edward embistió en el lugar adecuado mientras succionaba su pezón con ferocidad. Sus labios temblaron cuando el retrocedió jadeante para tomar aire.

- Sabes tan dulce como el azúcar – la alabo Emmett acariciándole con la boca el lateral de su cuello mientras con el pulgar le rozaba el pezón todavía húmedo de la boca de Edward. – Tan dulce que te deshaces.

Esa hábil boca le recorrió la barbilla, subió por la mejilla y se hundió de nuevo en sus labios. El se excito con el beso haciéndola arder cada vez mas, prometiéndole con cada caricia que la satisfaría... a su debido tiempo. A su manera.

Edward continúo restregándose contra su clítoris, friccionando con furia, encendiéndola de la cintura para abajo. Le pellizco los pezones, retorciéndoselos en uno y otro sentido, estimulando sus sensaciones. Cuando ella jadeo y se sujeto a los brazos de Edward jurando que se iba a correr, tanto el como Emmett retrocedieron. Bella grito de frustración.

Edward le dirigió una mirada despiadada y le rozo el sensible pezón.

- ¿Quieres mas, gatita?

Estaba jugando con ella. Bueno, estaban. Pero le traía sin cuidado. Jamás había sentido nada parecido al placer que Emmett y Edward le estaban dando.

- Por favor – la palabra salio de su boca en un jadeo.

Emmett se inclino para depositar otro de sus devastadores besos. Edward continuo con la rítmica fricción de su miembro contra el clítoris de Bella, al mismo tiempo que le mordisqueaba los pezones. .

- Más – La palabra escapo de sus labios con un jadeo urgente.

Edward la beso por encima de los pechos mientras Emmett la inmovilizo con otro beso devorador. Bella apostaría a que cuando Emmett posaba su boca sobre una mujer no habría nada que esta pudiese negarle.

Cuando mas maravilloso era, Edward le mordisqueo el lóbulo y la rodeo con sus brazos. Las sensaciones se volvieron mas intensas. Bella se arqueo contra su musculoso pecho, odiando cualquier prenda que se interpusiera entre ellos.

Bella jamás pensó que podría desear tanto a un hombre tan irritante, pero sin saber por que, lo hacia.

-¿Qué mas quieres? – el sedoso susurro de Edward se deslizo por su espalda, luego pareció acariciarla en aquel lugar mojado que suspiraba dolorosamente por el.

¿Cómo conseguía hacer eso con un solo susurro? ¿Y como lograba que el sonido de su voz se clavara directamente en su clítoris?

Emmett levanto la cabeza para oír su respuesta.

- Me siento genial – fue todo lo que pudo responder.

- Puede ser todavía mejor – le murmuro Emmett en el otro oído.

Por lo general Bella estaba echa de una pasta dura, pero ese placer aplastaba su voluntad.

-Si deseas mas, te lo daremos. Quiero ponerte boca abajo sobre la mesa de la cocina y observar como Emmett te succiona el clítoris mientras tú me succionas a mí.

Con los ojos nublados de deseo, Bella echo una mirada de reojo a la mesa. Podía imaginar la escena con mucha facilidad. Jamás le había echo una mamada a un hombre, pero lo intentaría. De hecho le encantaría que al señor duro se le aflojaran las rodillas. Y si un beso con Emmett era el cielo, no podía ni imaginar lo fabuloso que seria con el sexo oral.

-Vale – dijo Bella e inspiro profundamente.

-Será mejor que esperes a oír a que estas accediendo.

-Edward – lo interrumpió Emmett con el ceño fruncido.

-Debe oírlo todo.

Edward la tomo por las mejillas y la forzó a mirarlo a los ojos.

-Luego quiero llevarte a la cama y observar como Emmett hunde su miembro profundamente en ti mientras jadeas, gritas y te corres. Mientras el esta en ello yo me ocupare de tu dulce culito, y te follaremos a la vez. Juntos. Con fuerza. Durante toda la noche, hasta que estés agotada, saciada, exhausta.

El calor y la alarma la atravesaron a un mismo tiempo. La idea la atraía de una manera prohibida. Podía imaginarse perfectamente el estar con dos hombres a la vez, y no dudaba que estos dos la hicieran gozar, pero ella quería conservar su virginidad. Y lo haría, no importa cuanto le costara.

Además, Edward le daba a entender con sus palabras que solo quería utilizarla. Como si fuera una mujer cualquiera a la cual podía echarle un polvo una noche. Esto la enfadaba.

-Luego volveremos a poseerte – continuo Edward con voz ronca – Dormiremos una hora y volveremos a tomarte otra vez, tan dura y profundamente que no podrás andar ni sentarte en una semana. ¿Qué te parece gatita? ¿Entiendes de qué va esto?

Por su mirada podía notar perfectamente que Edward la deseaba, para follar, nada más. No le importaba si con ello la ayudaba o no.

Bella trago saliva, intentando pensar a través de la profunda rabia que sentía. En ese momento, para Bella, Edward era un gilipollas, lo cual quería decir que sus primeras impresiones eran correctas.

-Acudí a ti para pedirte un favor, y actúas como si estuvieras ante un pañuelo desechable.

Edward se encogió de hombros.

-Eso es lo que estoy haciendo, ayudarte. Si eres capaz de aguantar el ritmo que Emmett y yo te demos en una noche, estarás preparada para aguantar todo lo que quiera el niño bonito. ¿Te apuntas o no?

-En primer lugar, tengo intención de conservar mi virginidad para Jacob. Ya te lo dije.

-Genial. Supongo que tu boca y tu culo acabaran escocidos, pero puedo vivir sin tu coño. ¿Y tu Emmett?

Bella le dirigió una mirada a Emmett.

-Yo no tomaría nada que Bella no quisiera dar.

-¿Ves? Todo resuelto. Súbete a la mesa – contesto Edward con una tensa sonrisa.

Bella observo como Edward se desabrochaba el botón de sus vaqueros. Sus nervios se crisparon. Actuaban como un par de lobos hambrientos. ¿Acaso esperaban que iba a subirse a la mesa y se iba a convertir en su merienda, que iba a abrirse de piernas, hacerle una mamada y...? NO.

Ella no había ido allí a buscar un final feliz. Pero al menos pensó que le explicarían un poco de que iba todo aquello, que irían despacio, la harían sentir segura y que podría dar y recibir placer. No algo tosco y rudo para ahuyentarla.

Su cuerpo se enfrió y la lógica ocupo su lugar.

-En segundo lugar – continuo ella – no me gusta tu actitud. Actúas como si yo no fuera más que un agujero mojado en el que meterte.

-Eso suena bastante preciso. Tú aprendes. Nosotros disfrutamos. Súbete a la mesa.

Bella observo como se bajaba la cremallera. Emmett se quito la camiseta y la tiro al suelo, exponiendo su imponente pecho ante ella.

Bella sintió miedo. Edward había dejado bien claro que solo la veía como sexo fácil y aunque le dio la sensación que Emmett no seria muy rudo con ella, no podía asegurarlo.

Recogió su ropa, se puso sus pantalones y se cubrió el pecho con la camisa.

-Vine a pedirte un favor. – le tembló la voz.

-Y tenemos dos duras pollas preparadas para concedértelo. Un favor con favor se paga. Súbete a la mesa.

-No. Acudí a ti porque pensé… - negó con la cabeza – Siempre te comportaste como un idiota cuando trabajabas para mi padre, pero jamás me habías parecido despiadado. Ahora veo que estaba equivocada.

-Bella - Emmett dio un paso hacia ella.

-¡Quieto! Edward me acaba de tratar como una puta sin valor, y tú lo has permitido.

-Te has ofrecido como si lo fueras, ¿Qué esperabas? – contesto Edward.

-Vete al infierno – les dio la espalda y se metió el sujetador y el tanga en el bolsillo.

-Ya estoy allí, gatita. Estoy tan duro que el resto de mi cuerpo se ha quedado sin sangre. ¿Seguro que no quieres quedarte y echarme una mano?

Lo que le faltaba.

-Hablando de manos, tú tienes un par con cinco dedos cada una. Que las disfrutes.

Bella se encamino a la puerta. El portazo resonó en la tranquila casa hasta que ella puso el coche en marcha y se alejo a toda velocidad.
 
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5 comentarios:

  1. oh, me dejaron con las ganas jajaja que tonta es Bella. Cada vez me encanta más la historia, espero con ansias el próximo capítulo. chao.

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  2. Me encanto pero la verdad yo no e provado d aquello ademas si fuera Bella de verdad estaria asustada sin saber q hacer con semejantes hombres...Verdaderamente me dejaste sin palabras eres genial....Besitos desde Ecuador

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  3. Encima del calor que hace en mi país, se me ocurrió leer tu historia... jajaja... ahora estoy en llamas!!!
    Es increíblemente fascinante!!! ¿Que días la actualizas?
    Entiendo a Bella, hay que lidiar con eso siendo experta y siendo virgen es imposible... aunque creo que no se puede obtener experiencias de ese tipo siendo virgen... debería de replantearse la idea.
    Yo en su lugar seria la mejor alumna de semejantes maestros... jajaja
    Cuidate mucho y nos leemos siempre...
    http://miangelpersonal.blogspot.com/

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  4. Ufffff! Dulce Emmett si si si...reitero lo de "gatita", aunque Edward sea un salvaje.
    A pesar de todo, me encanta que ella los deje plantados! Ale, 5 dedos magníficos, jajajaja.
    Un beso para todas
    T.

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  5. uffffff!!!! x dios, k hombres, guapos, encatadores y savajes los kieor para mi......
    y obre bella ... kiero mas por dios no me puedes
    dejar con la duda de k sigue... espero n ansias el proximo capitulo

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Graciias por dejar tus palabras, estas hacen que quiera seguir escribiendo, y que cada día le ponga más ganas!!

Gracias al blog smilersheart.blogspot.com
por esta firma :)