Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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viernes, 5 de agosto de 2011

Hambrientos de Deseo * Capítulo 13

Adaptación




En este capítulo hay algo de lemmon, así que estaís avisadas! ;)

CAPÍTULO 13:

Con el corazón en un puño, Renesmee miró al hombre que amaba y al individuo que había convertido sus vidas en un infierno. Sara la tomó de la mano y se la apretó con fuerza, mientras Billy permanecía al lado de su esposa, con Carlisle.
Justo entonces, Jacob se transformó. Dejó de ser el hombre que conocía y se convirtió en algo extraño, en un ser de musculatura asombrosa, con el pecho cubierto de pelo, garras en el lugar de sus manos y cabeza de lobo. Lo único que no cambió fueron sus piernas y su cintura.
Renesmee pensó que debería sentirse horrorizada, pero no fue así. Jacob giró la cabeza y la miró con aquellos ojos demoníacos, en cuyo fondo vio un brillo de amor.
En ese momento, supo que había cometido un error al temerlo. Aquel hombre lobo era Jacob, el hombre que amaba, y le seguía pareciendo tan bello como siempre. De haber podido, habría corrido hacia él, lo habría abrazado y le habría pedido perdón por insinuar que era un monstruo.
Los dos hombres lobo empezaron a luchar, soltando zarpazos y gruñidos. Jacob golpeó a James en primer lugar, pero éste contraatacó con un golpe tan fuerte a su cabeza que empezó a echar sangre por la nariz.
Los dos combatientes se separaron un poco, moviéndose como si fueran boxeadores, con una rapidez asombrosa para su tamaño.
—¡Acaba deprisa con él, Jake! —exclamó Seth.
—Sí, dale una buena lección a ese idiota —dijo Carlisle—. Merece todo el dolor que le puedas causar.
Intercambiaron una serie de golpes que a Renesmee le parecieron extrañamente bellos a pesar de la violencia. Se mordían, se arañaban, llenaban el ambiente con el calor que irradiaban sus cuerpos.
Hasta ese instante, no había entendido el poder del mal. Ahora lo entendía perfectamente, y le pareció increíble que Jacob tuviera la valentía y la fuerza de voluntad necesarias para asumir y utilizar toda aquella maldad sin perder su alma en el intento.
La pelea se volvió aún más feroz. Jacob dio un golpe a James que lo hizo tambalearse, pero su enemigo se recuperó y le soltó un zarpazo al pecho.
—Vamos, Jake… —murmuró Renesmee.
James había tomado la iniciativa. Cada vez atacaba con más brutalidad y con más rapidez.
Parecía imposible de derrotar.
Y el miedo la dominó.


Jacob recibió un golpe en la cabeza que estuvo a punto de dejarlo sin sentido. Sabía que estaba perdiendo, pero la promesa de un futuro con Renesmee lo mantenía en pie y dispuesto a resistir.
Entonces, James le pegó una dentellada en el hombro; el festín que se había dado con la pobre Irina le había dado tanta fuerza que ahora resultaba casi imbatible. Antes de que Jacob se pudiera recuperar del mordisco, su adversario le pegó otro golpe en la cabeza y lo derribó.
—Levántate, idiota —se dijo a sí mismo.
Sacudió la cabeza e intentó levantarse. Estaba tan desorientado que oyó voces y no entendió nada; sonaban muy distantes, como en el agua. Pero al reconocer la de Renesmee, reaccionó.
—¡Golpea, Jacob! —gritaba ella—. ¡Maldita sea, no te atrevas a morir! ¡Tienes que pelear! ¡Tienes que luchar! ¡Te amo, Jacob! ¡Te amo!
Renesmee
Alzó la cabeza y se giró hacia la mujer que amaba. Cuando sus miradas se encontraron, sintió que sus fuerzas renacían. En ese momento, se sintió prácticamente invencible.
—Prepárate para morir —dijo James a su espalda.
Jacob se lanzó sobre James con tanta furia que éste empezó a retroceder y a defenderse de los golpes como podía, sorprendido por su empuje; pero Jacob era tan fuerte y tan rápido que no sirvió de nada: un segundo después, Jacob le pegó en la cabeza con tanta ferocidad que le hundió el cráneo.
James seguía con vida, aunque no por mucho tiempo. Jacob se acercó y le puso una bota sobre el pecho.
—No puedes detenerme, Black… Encontrarás más cadáveres de pelirrojas. Esto no va a terminar.
—Terminará. Muy pronto.
—Da igual que me mates. Habrá más asesinatos, más licántropos como yo. En este rompecabezas hay muchas piezas que ni siquiera alcanzas a imaginar. Pero ha sido tan divertido… sabía que te volverías loco si raptaba a tu humana —declaró—. No puedes ganar, Black.
—Ya he ganado. Tu tiempo se acaba.
—Mi muerte sólo será el principio. No sabes contra quién luchas. Cuando actúen, morirás. Tú y todos tus amigos moriréis.
—No si ellos mueren antes.
Jacob se inclinó, agarró la cabeza de James y terminó el desafío.
Acababa de soltar la cabeza de su enemigo cuando Renesmee corrió hacia él y se lanzó a sus brazos. Jacob se quedó completamente sorprendido. Lo estaba abrazando a pesar de su forma de lobo, sin importarle en absoluto, aceptando lo que era.
Jacob respiró hondo, recobró su forma humana y la abrazó con fuerza. Después, miró a Seth y dijo:
—Te regalaré una caja entera de botellas de whisky si te llevas a Riley a casa.
Su compañero sonrió.
—Eso está hecho, amigo.
Jacob saludó con la cabeza a sus padres y a sus compañeros y salió de la cueva llevando a Renesmee en brazos.
Jacob… —dijo ella—. ¿Estás seguro de que puedes cargar conmigo? Después de lo que ha pasado, te dolerá todo el cuerpo…
Él la besó en la frente.
—No siento tu peso, cariño.
Jacob fue sincero. No sentía su peso. Por primera vez en muchos años, su corazón estaba en paz. Habían sobrevivido al mal y se sentía el hombre más feliz del mundo.
—Lo que dije antes, lo decía en serio, Jacob. Te amo. Y me siento tan orgullosa de ti… Pero ¿adónde me llevas?
—A casa. ¿Adónde si no? Te meteré en la cama y no me separaré de ti en siete días.
Ella le acarició el cuello.
—Eso suena bien —dijo—. ¿Sellaremos el pacto de sangre?
Jacob miró su boca.
—¿No tienes miedo de que te duela?
—No tengo miedo de nada. Eres lo más maravilloso que me ha ocurrido nunca. Sé que no me harías daño.
Renesmee, siento haber sido tan estúpido —murmuró—. Tenía miedo de lo que sentía; pero luego, al darme cuenta de que podía perderte… comprendí que te amaba, que me había enamorado de ti en cuanto te vi en aquel restaurante, y que no podía ni quería hacer nada por evitarlo.
—¿Sabes? Cuando te he dicho que quería sellar el pacto de sangre en la cueva, no lo he dicho únicamente porque fuera útil para vencer a James. Lo deseaba y lo sigo deseando.
—Y yo, lo deseo y lo necesito —dijo él.
—Yo también lo necesito, Jacob.
Renesmee le besó la mandíbula. Después, ladeó la cabeza, se apartó el cabello con manos temblorosas y le ofreció el cuello para que la mordiera.
Jacob admiró su garganta y la vena que latía en su frágil piel. Le pareció lo más bello del mundo, lo más tentador.
Su parte humana quería esperar a que llegaran a la cabaña, pero su parte de lobo no podía esperar más tiempo.
Renesmee… —murmuró contra su sien—. No puedo esperar más.
—Ni yo quiero que esperes, Jake.
—¿Sabes cómo he vencido esta noche, Ness?
—No has vencido. Le has dado una verdadera paliza —dijo ella, sonriendo.
—He vencido porque pensaba en ti, en todo lo que quiero de ti, en la vida que tendremos. Pensaba en lo mucho que te amo, y me arrepentía de no haberte explicado antes lo del pacto… y cuando he oído tu voz, me ha dado tantas fuerzas que he sabido que no podía perder.
Jacob
Jacob la besó en la boca.
—Te amo, Ness. Mi parte humana y mi parte de lobo están loca y totalmente enamoradas de ti. Eres una mujer preciosa y perfecta, por dentro y fuera. Sé que mereces algo más que una pesadilla en un bosque, pero no puedo esperar…
Jacob se inclinó sobre su cuello y le acarició la piel con los colmillos.
—¿Crees que no he esperado ya bastante? —alegó ella.
—Necesitaba saber si serías capaz de soportarlo —se explicó—. Tenía que estar seguro antes de ofrecértelo.
Renesmee suspiró.
Jacob… Eres el hombre más atractivo que he conocido nunca. Como humano y como lobo.
Jacob gimió, la dejó en el suelo y la abrazó. Ella se estremeció al sentir que bajaba la cabeza y le lamía la garganta. Un segundo después, incapaz de contenerse, le hundió los colmillos en la carne.
Renesmee soltó un gemido de excitación. Él llevó una mano a su cintura y la otra, a uno de sus senos, que acarició suavemente. El sabor de su sangre era tan maravilloso que bebió de ella tanto como pudo; después, se apartó de su cuello y tocó las dos marcas con dulzura.
—Te amo. Te amaré siempre, Renesmee.
Ella soltó un gemido de satisfacción y dijo:
—Es tan perfecto…
—Lo es.
Jacob la besó en el cuello y supo que debían llegar a la cabaña antes de que fuera tarde, porque la deseaba tanto que era capaz de hacerle el amor allí mismo, en pleno bosque.
Cuando llegaron a la cabaña, la llevó directamente al cuarto de baño y se metieron en la ducha. Quería borrar todas las huellas de la pesadilla que acababan de vivir.
Sólo después, se tumbó con ella en la cama y la cubrió con el calor de su cuerpo.


Renesmee gimió de placer cuando Jacob le besó un pecho y se introdujo el pezón en la boca, succionándolo de tal manera que la hizo estremecer. Él rió, se cambió al otro pecho, repitió la operación y le introdujo las manos entre los muslos. Ella cerró los ojos con fuerza y vio destellos brillantes.
—Sabes tan bien que no pareces real —murmuró Jacob—. No me canso nunca de ti.
—Sigue, por favor, sigue…
—Quiero sentirte, probarte… vamos, Ness. Dame tu placer, dámelo.
Renesmee no habría podido contener el clímax aunque hubiera sido su intención. Unos momentos después, sintió una oleada de pequeños y preciosos orgasmos, tan intensos que se arqueó contra él y gritó su nombre.
—¡Jacob!
Se quedó completamente agotada, rendida.
—Vaya… ha sido increíble. Perdona que te lo diga, pero dudo que puedas superarlo —bromeó.
Jacob sonrió con malicia y la besó nuevamente.
—Eso ya lo veremos. Pero dime una cosa, Ness… ¿cómo es posible que me sienta así contigo? ¿Cómo consigues hacerlo?
—Lo consigo porque tú tienes el mismo efecto en mí. Y pensar que hasta hace poco creía que no encontraría al hombre de mis sueños… Me convencí de que sólo existía en mis fantasías; tal vez, porque era más seguro de esa forma. Y no me di cuenta de que sólo te estaba esperando a ti… Los sueños no son sino una forma de pasar el tiempo hasta que encontramos a la persona adecuada. Y quiero que sepas que tú eres mejor que cualquiera de mis sueños.
Jacob sonrió, emocionado.
—¿Te he dicho ya que te amo, Ness?
La miró con cara de lobo, se apoyó en un brazo, la miró a los ojos y la penetró con fuerza.
—Esta vez va a ser más salvaje —le advirtió.
Jacob cumplió su palabra. Fue aumentando el placer de Renesmee hasta que ella empezó a gritar y se rindió nuevamente. Pero la noche sólo había empezado. Hicieron el amor una y otra vez, investigando cada ángulo, rodando sobre la cama, manteniendo una batalla interminable que sólo terminó cuando quedaron completamente exhaustos.
Entonces, ella se apretó contra él y murmuró:
—Abrázame.
Jacob la abrazó y besó las marcas que le había hecho en el cuello.
—Siempre —dijo.


El chillido de un halcón lo despertó. O tal vez fue algún tipo de alarma interna al notar que su compañera ya no estaba en la cama con él. Fuera como fuera, Jacob se levantó inmediatamente, se puso los pantalones y caminó hacia la puerta.
La encontró en la cocina, tomándose un helado de chocolate.
—Ah, estás aquí… ¿quieres un poco?
Jacob se acercó y abrió la boca. Renesmee le dio un poco. Sabía muy dulce.
—¿Has tenido otra pesadilla?
—No, es que tenía hambre. Supongo que tanto ejercicio físico me ha abierto el apetito —confesó—. Además, dudo que vuelva a tener pesadillas, Jake. Eso es agua pasada. Gracias a ti.
Jacob metió un dedo en el helado y se lo puso en un hombro.
—En ese caso, cariño mío —dijo—, creo que debemos celebrarlo.


—Eres un demonio —dijo ella, mientras Jacob la lamía—. ¡No puedo creer que lo hayas hecho!
Jaocb levantó la cabeza de su entrepierna, con las manos cerradas sobre sus muslos, y la volvió a lamer.
—¿Tienes alguna queja al respecto?
Ella entrecerró los ojos y sonrió.
—No, en absoluto… Cuando te conocí, debería haber supuesto que eras el diablo en persona.
—No lo sabes tú bien.
Jacob le lamió una oreja y se apretó contra ella. La fuerza de su erección era evidente.
—Y además, eres insaciable…
—Desde luego.
—Y un pervertido.
—Ciertamente.
—Y delicioso…
—Tú sí que eres deliciosa.
Jacob le puso un poco de helado en un pezón y se lo lamió. Renesmee
arqueó la espalda, estremecida.
—Alcanza el bol —ordenó él, momentos después.
Jacob puso las manos en su trasero, la encaramó a la encimera de la cocina y la penetró.
Pasaron la noche dándose placer y descubriendo que el helado era mucho más dulce cuando se disfrutaba entre dos. A la mañana siguiente, cuando despertaron, el sol ya estaba alto en el horizonte.
Renesmee miró el reloj e intentó ver la hora, pero no pudo.
—¿Qué hora es? —preguntó él.
—Como si yo lo supiera… —respondió entre risas—. Me temo que, sin las gafas, no veo nada.
—¿No has tenido pesadillas?
—Ni una. Creo que he encontrado una cura perfecta para mis males —respondió con malicia.
Jacob la abrazó.
—Me gusta cómo suena eso. Pero dime una cosa, ¿qué te parece si pasamos el día juntos, haciendo planes?
—¿Haciendo planes?
—Sí, planes de boda.
—¿De boda?
Renesmee se sobresaltó tanto que se sentó en la cama.
—Te amo, Ness. Desde el punto de vista de los licántropos, ya estamos casados. Pero quiero ofrecerte una boda humana, cariño. Quiero verte con un vestido blanco, el pelo sobre los hombros y un ramo de flores. No me lo perdería por nada del mundo —afirmó—. ¿Y bien? ¿Qué dices?
—¿Qué quieres que diga? ¡Sí! ¡Sí, sí, sí! —exclamó, riendo de júbilo.
—Menos mal… —dijo él, aliviado—. ¿Nos casamos este fin de semana?
—¿Este fin de semana? Eso es imposible… No podemos planear una boda en cuatro días. Necesitamos cuatro semanas como poco.
—No voy a esperar semanas para hacerte mi esposa.
Jacob, no podemos organizar la boda en menos tiempo.
—Eso ya lo veremos.
Jacob la abrazó con fuerza y la besó.
Cuatro días después, se habían casado.

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Hola mis dulces lectores!! Quería decir que muchas de vosotras me habeís pedido que hiciera un maratón de este fic, y la razón de que no lo he hecho, es que quedaban poco capítulo....
Este capítulo ya es el último, solo queda el epilogo.
Espero que dejeís comentarios!! OsAmo!!


 
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6 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. awww me encantoo
    hermosa hitoria lastima ke casi trmina
    bsos
    -yaz

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  3. me encanta esta historia ....no quiero que termine T_T

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  4. :O que lindooooo Mari!! me ha gustado esta historia :) ojala subas pronto el epilogo :) que romántico :)

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  5. que romantico <3 me encanta esta historia espero que pronto subas en proximo capi <3

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  6. hola soy yo nuevamente violett.....me encanto pro me kde cn ganas de masss...jajja..suerteeee

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Graciias por dejar tus palabras, estas hacen que quiera seguir escribiendo, y que cada día le ponga más ganas!!

Gracias al blog smilersheart.blogspot.com
por esta firma :)