Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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viernes, 12 de agosto de 2011

Solo tú & yo * Capítulo 15

Adaptación



CAPÍTULO 15:


En el segundo que me di cuenta que no tenía otra opción que informarle a Esme que Edward no iba a venir a cenar (y espere a hacer hasta 10 minutos antes de las 8 cuando ya estaba claro que no iba a aparecer), empezaron las preguntas. Y siguieron viniendo como un recuerdo de lo que paso el fin de semana, con las preguntas como: ¿Qué pasa? Sé que algo está pasando. Desearía que hablaras conmigo. ¿Por qué no me lo cuentas? ¿Tiene que ver con Edward? ¿Estaís dos peleados?

Y aunque sí hable con ella (durante la cena cuando de alguna manera me las ingenie para comer lo suficiente para convencerla de que verdaderamente no tengo un desorden alimenticio), tratando de asegurarle que todo está bien, que Edward solo estaba ocupado, y que yo estaba sumamente cansada después de pasar una larga, y llena de diversión, noche en lo de Rosalie… estaba claro que ella no me creía. O al menos no la parte que yo estaba bien. Se creyó totalmente la parte en que yo me quede en casa de Rosalie.

En cambio, ella seguía insistiendo en que debía de haber una mejor explicación por mis suspiros constantes y mis cambios de humor, que iban de taciturna a maniática, y luego de nuevo al principio.

Pero aún cuando me sentía mal por mentirle… mantuve mi historia. Creo que era más fácil ya que el mentirle a Esme hacia más fácil el mentirme a mí misma. Temiendo que al contar nuevamente la historia, explicando cómo aunque mi corazón se rehúsa a creerlo, mi cabeza no puede dejar de
preguntarse si él no me habrá dejado plantada a propósito… pueda llegar a hacerlo realidad.

El lunes por la mañana estaba como el viernes, la noche en que ocurrió. Y no importa cuántas veces llame a Alice o a Rosalie, su respuesta es siempre la misma… nada que decir, pero te llamaremos si algo cambia.

Me pongo unos jeans, meto los pies en unas sandalias, me pongo una chaqueta... y justo cuando estoy por salir por la puerta para ir a la escuela, me doy media vuelta y agarro mi IPod, mi capucha y mis gafas, sabiendo que mejor me preparo para lo peor ya que no tengo idea con qué me voy a encontrar.

-Lo encontraste?

Meneo la cabeza, viendo como Alice sube a mi coche, tira la mochila al suelo, y me mira con lastima.
-Trate de llamar- Dice, sacándose el pelo de la cara, sus uñas todavía pintadas de rosa.-Incluso trate de pasar por su casa pero no me dejaron pasar ni por la puerta principal.

Yo sólo me encojo, deseando poder reírme con ella, pero sabiendo que no puedo. He estado destruida desde el viernes y la única cura es ver a Edward nuevamente.
-No deberías preocuparte tanto- Dice Alice, girándose hacia mí. -Estoy seguro de que está bien. O sea, no es que sea la primera vez que desaparece.

Lo miro de reojo, sintiendo los pensamientos antes de que las palabras salgan por su boca.

Sabiendo que se refiere a la última vez que Edward desapareció, la última vez que yo lo aleje.

-Pero eso fue diferente,- Le digo. -Créeme, eso no fue nada como esto.
-Cómo puedes estar tan segura?- Su voz es cuidadosa, medida, sus ojos siguen en mí.

Tomo un largo respiro y miro fijo la ruta, preguntándome si debería decirle. Quiero decir, no he hablado con alguien en tanto tiempo, no he confiado en un amigo desde antes del accidente… antes de que todo cambiara. Y algunas veces, el tener que tener todos estos secretos puede hacerme sentir realmente sola. Quiero salir de debajo de todo el peso de eso y chismear como una chica normal de nuevo.

Miro a Alice, segura de que puedo confiar en ella, pero no tan segura de poder confiar en mí. Soy como una lata de gaseosa que se ha caído y ha sido batida, y ahora todos mis secretos están tratando de salir.
-Estás bien?- Pregunta, mirándome cuidadosamente.

Trago con dificultad.

-El viernes a la noche? Después de tu obra?- Hago una pausa, sabiendo que tengo toda su atención. -Bueno… nosotros, um… nosotros habíamos hecho planes.
-Planes?- Se inclina hacia mí.
-Grandes planes.- Asiento, una sonrisa en el costado de mis labios, instantáneamente perdiéndose cuando recuerdo que todo salió trágicamente mal.
-Cuán grandes?- Pregunta, sus ojos en los míos.

Meneo la cabeza, mirando la carretera mientras digo.

-Oh, sólo lo usual de un viernes por la noche. Ya sabes, una habitación en el Montage, nueva lencería, frutillas bañadas en chocolate, y dos copas de champagne…
-Oh mi Dios, ¡No lo hiciste!- ella chilla.

Lo miro de reojo, viendo como su cara se desarma cuando se da cuenta de la verdad. -Oh Dios, quiero decir, realmente no lo hiciste. No tuviste la oportunidad para hacerlo, ya que él…-Me mira. -Oh Bella, lo siento tanto.

Me encojo de hombros, viendo lo devastada que me siento reflejado en su cara.

-Escucha,- Dice, tomándome del brazo mientras yo freno en un semáforo, luego apartandola recordando que a mí no me gusta que me toquen a menos que sea Edward, sin saber que es solo porque intento no tener ningún tipo de intercambio de energía a no solicitado.
-Bella, eres hermosa, de verdad. Quiero decir, más ahora que has dejado de usar esas capuchas horribles y…- Menea la cabeza. -De todas formas, creo que es seguro decir que no hay manera de que Edward te haya dejado plantada voluntariamente. O sea, seamos sinceros, el chico está totalmente enamorado, cualquiera puede verlo. Y créeme, la manera en que vosotros están continuamente el uno sobre el otro, todo el mundo lo ha visto. ¡No hay forma posible de que se haya escapado!

La miro de reojo, queriendo recordarle lo que Emmett dijo sobre Edward, y que tengo este terrible presentimiento de que de alguna manera está conectado con lo que paso, incluso podría ser responsable… pero justo cuando estoy a punto de hacerlo, me doy cuenta de que no puedo. No tengo evidencia, nada con que probarlo.
-Llamaste a la policía?- Pregunta, su expresión de pronto seria.

Presiono mis labios miro el semáforo de soslayo, odiando el hecho de que sí llame a la policía.

Sabiendo que si todo termina estando bien, y Edward aparece ileso, va a estar bastante molesto de que haya atraído toda esa atención hacia él.

¿Pero que se supone que tengo que hacer? O sea, si hubiese habido un accidente o algo, me imagine que serian los primeros en saberlo. Asi que el domingo por la mañana, fui hacia la estación de policía y llene una ficha, respondiendo todas las preguntas usuales como: Hombre, caucásico, ojos dorados, castaño… hasta que llegamos a la edad y casi me ahogo porque estuve a punto de decir: um… tiene aproximadamente seiscientos diecisiete…
-Si, llene un ficha- Digo finalmente, acelerando en cuanto la luz se pone verde y viendo el velocímetro subir. -Se llevaron la información y dijeron que lo iban a estudiar
-Eso es todo? ¿Me estas engañando? Es menor de edad, ¡Ni siquiera es un adulto!
-Si, pero está emancipado. Que es una circunstancia totalmente diferente, lo hace legalmente responsable de sí mismo, y otras cosas que no entiendo del todo. De todos modos, no es que yo tenga muchos conocimientos de sus técnicas de investigación, no es que me dijeron qué es lo que planeaban hacer- Digo, bajando la velocidad ahora que entramos a la zona de la escuela.
-Crees que deberíamos repartir información? ¿O hacer una vigilia con velas como en las noticias?

Mi estomago se encoge cuando lo dice, aún cuando sé que está siendo súper dramática como de costumbre, aunque tiene buenas intenciones. Pero hasta ahora, ni siquiera me imagine llegando a eso. Quiero decir, seguro que Edward aparece pronto. Tiene que hacerlo. ¡Es inmortal! ¿Qué le podría pasar a él?

Pero no termino de pensarlo que estaciono y lo veo bajándose de su coche. Tan elegante, tan sexy, tan hermoso… uno pensaría que todo está perfectamente normal. Que los últimos días jamás ocurrieron.

Piso los frenos, mi coche lanzándose hacia adelante y luego para atrás, haciendo que el conductor de atrás mío pise los frenos también. Mi corazón corriendo, mis manos temblando, mientras veo a mi totalmente hermoso, y hasta ese momento mi novio, pasar una mano sobre su pelo tan insistentemente, y con una concentración que daría a pensar que es su más importante preocupación.

Esto no es lo que esperaba.

-Qué diablos?- Grita Alice, mirando a Edward mientras toda una fila de autos toca bocina detrás de nosotros. -Y qué demonios hace estacionado allá? ¿Por qué no está estacionado en el segundo mejor lugar guardándonos el mejor a nosotros?

Y como no sé la respuesta a ninguna de sus preguntas, estaciono al lado de Edward, pensando que quizás el sí.

Bajo la ventana, sintiéndome inexplicablemente vergonzosa y extraña cuando él apenas si me mira para alejar su mirada.

-Um, ¿Está todo bien?- Pregunto, contrayéndome de dolor cuando él solo asiente, que es casi la más imperceptible forma de reconocer mi presencia que podía dar.

Él toma su mochila del coche, tomando la oportunidad para mirarse en el reflejo de la ventana del conductor mientras yo trago con dificultad y digo,

-Porque como que desapareciste el viernes por la noche… y no te pude encontrar en todo el fin de semana… y me preocupe un poco… e incluso deje algunos mensajes… ¿Los recibiste?- Presiono mis labios y me encojo ante mi patética, inefectiva y tonta encuesta.

¿Como que desapareciste? ¿Me preocupe un poco? Cuando lo que en realidad quería gritar era:

HEY TÚ... TODO VESTIDO DE NEGRO… ¿¿QUE DIABLOS PASO??

Viendo como acomoda la mochila en su hombro y me mira, su poderoso caminar achicando la distancia entre nosotros en pocos segundos. Pero solo la distancia física, no la emocional, porque cuando miro a sus ojos parece estar a kilómetros de distancia.

Y justo cuando me doy cuenta que estuve manteniendo la respiración, él se apoya contra la ventana, su cara cerca a la mía cuando dice:

-Sí, recibí tus mensajes. Los cincuenta y nueve mensajes.

Puedo sentir su cálido aliento en mi cachete mientras mi boca se abre por la sorpresa y mis ojos buscan los suyos, tratando de encontrar el calor que su mirada siempre provee, y temblando cuando la encuentro fría, oscura y vacía.

Aunque no es nada como la falta de reconocimiento que vi el otro día. No, esto es mucho peor.

Porque ahora cuando miro sus ojos… está claro que me conoce… sólo que desearía no hacerlo.
-Edward yo…- Mi voz se parte cuando un auto toca la bocina detrás mío y Miles murmura algo inentendible por lo bajo.

Y antes de tener el tiempo de aclarar la garganta para empezar de nuevo, Edward está negando con la cabeza y alejándose.

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Hola mis dulces lectores! Que os a parecido? edward está muy raro, no creeís?




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