Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

Translate

viernes, 1 de julio de 2011

Solos tú & yo * Capítulo 9

MediaAdaptación



CAPÍTULO 9:

De repente yo sentí a Edward cruzando en mi calle. Corro al espejo (de nuevo) y agito mi ropa, asegurándome de que todo esté donde debería estar - el vestido, el sostén, la nueva ropa interior - con la esperanza de que todos se mantenga en su lugar.


Después de que la vendedora de Victoria´s Secret y yo limpiamos el desorden, ella me ayudó a elegir este bonito juego de sostén y panty que no esta hecho de algodón, ni es vergonzosamente sexy, y honestamente tampoco de mucho apoyo en cubrir cualquier cosa, pero supongo que ese es el punto. Después fui a Nordstrom donde compré un bonito vestido verde y algunas cuñas Strappy a

juego con el vestido. De regreso a casa me detuve para una rápida manicura / pedicura, que es algo que aunque no lo haya hecho desde, bueno, desde antes del accidente en que me robaron mi vieja vida para siempre, cuando yo solía ser popular y femenina como Jessica.

Solo que yo realmente nunca fui como Jessica. Quiero decir, pude haber sido popular y animadora pero yo nunca fui un obstáculo.

-Qué estás pensando?- Edward me pregunta, dirigiéndose directamente hasta mi habitación ya que Esme no está en casa.

Yo lo observo, viendo como él se inclina contra la puerta y sonríe. Con sus atractivos pantalones vaqueros obscuros, camisa y chaqueta oscura así como sus botas negras de motociclista que siempre usa, mientras siento mi corazón saltar dos veces.

-Yo estaba pensando en los últimos cuatrocientos años-. Respondo, mientras sus ojos se vuelven obscuros y preocupados, -pero no en la forma en que tú piensas-, añado deseosa de asegurarle que yo no estaba obsesionada pensando en su pasado una vez más. -Yo estaba pensando en todas

nuestras vidas juntos, y cómo nunca... nosotros...-

Él levanta la frente mientras una sonrisa juega en sus labios. Supongo que satisfecho de que esos cuatrocientos años han acabado. Veo como se mueve hacia mí, deslizando sus brazos alrededor de mi cintura, y tira de mí apretándome hacia su pecho. Mis ojos paseándose en su plano rostro, sus ojos, su suave piel y sus irresistibles labios, apreciando todo de él.

-Estoy muy contento- dice, mientras sus ojos miran los míos. -No, pensándolo mejor, es mucho más que eso, porque la verdad es, que yo estoy explotando de alegría, de hecho estoy extasiado.

Él sonríe, pero un momento más tarde frunce sus cejas, diciendo:

-No, eso todavía no lo explica. Creo que necesitamos una nueva palabra.- Él se ríe acercando su boca a mi oído susurrando:

-Tú nunca has estado más bella que esta noche. Y quiero que todo sea perfecto yo quiero que sea todo lo que soñabas que sería, sólo espero no decepcionarte aún.

Me paro, frente a su cara, preguntándome como él aún podría pensar tal cosa cuando todo este tiempo he sido yo la que ha estado preocupada sobre no decepcionarlo.

Él coloca su dedo debajo de mi mentón, levantado mi cara hasta que mis labios se encuentran con los suyos. Y yo le devuelvo el beso con tal fervor, que retrocede y dice:

-Tal vez deberíamos dirigirnos directamente al Montage.

-Okey- murmuro buscando sus labios. -Excepto que no podemos, Alice me matará si me olvido de su debut-. Sonrío, esperando a que él sonría también.

Sólo que no lo hace. Y cuando él me mira con su cara tan estirada y seria. Todas mis vidas siempre se tambaleaban durante esta noche, esta noche nosotros que habíamos planificado estar juntos. Y en una resistente víspera no recuerdo los detalles, él claramente si lo hace.

Pero luego con la misma rapidez regresa el color y toma mi mano cuando dice. -Bueno, por suerte para nosotros esto es bastante estupendo ahora, por lo que no hay nada que nos separe.

Lo primero que me doy cuenta mientras nos dirigimos para nuestros asientos es que Rosalie está al lado de Emmett. Aprovechando al máximo la ausencia de Royce, presionando su cabeza contra su hombro de una manera que permita tener su mirada sobre él con adoración y sonriendo a todo lo que dice. La segunda cosa, es que tengo la sensación de que mi asiento también está al lado del de Emmett. A diferencia de Rosalie, no estoy en absoluto encantada. Pero siento a Edward, ya reclamando el asiento posterior, y no quiero hacer un espectáculo grande de movimiento, de mala gana me hundo en el mío, su atención es tan incómoda, que no puedo dejar de retorcerme.

Miro fijamente alrededor del teatro todo lleno, tratando de mantener fuera de mi mente a Emmett, y estoy aliviada cuando veo a Royce por el pasillo, con su habitual conjunto de jean apretado negro, correa de tachones, la fresca camisa blanca y corbata fina a cuadros, sus brazos están ocupados con los caramelos y botellas de agua, mientras su negro pelo se arroja en sus ojos. No puedo evitar

soltar un suspiro de alivio, viendo como él y Rosalie son perfectos el uno para el otro, y yo estoy gritando ya que no ha sido sustituido.

Agua?.- Él pregunta, con las compras en el asiento del otro lado de Rosalie y pasa dos botellas hacia mí.

Tomo una para mí y trato de pasar otra a Edward, pero él solamente sacude su cabeza y bebe sorbos de su bebida roja.

-Qué es eso?.- Emmett me pregunta señalando hacia la botella, su inoportuno toque envía un escalofrío por mi piel. -Tú chupas esa cosa como si estuviera enriquecida. En tal caso, compartan la riqueza. Nosotros no tenemos aquí para el frío -Él se ríe, ampliando su mano y meneando sus dedos, echando un vistazo entre nosotros con una pizca de desafío en sus ojos.

Estoy a punto de iniciar con los peros, temiendo que Edward podría estar de acuerdo, con darle a Emmett una probadita, pero la cortina se despliega y la obra comienza. Y aun cuando Emmett se rinde y se inclina hacia atrás en su asiento, su mirada fija no se separa de mí.

Alice estuvo asombrosa. Tan asombrosa que de vez en cuando me encuentro realmente enfocada en las líneas que ella habla y las letras que cantan, mientras el resto del tiempo mi mente está preocupada por el hecho de que estoy a punto de perder mi virginidad, por primera vez, en cuatrocientos años.

Quiero decir, es tan asombroso pensar que de todas aquellas encarnaciones, de todas las veces que nos encontramos y nos enamoramos, nunca, ni una vez hemos logramos sellar el trato.

Pero esta noche, todo cambiará. Esta noche enterraremos el pasado y pasaremos hacia el futuro de nuestro amor eterno.

Cuando la cortina finalmente se cierra, nos levantamos y nos dirigimos a los bastidores. Pero mientras alcanzamos la puerta de atrás, doy vuelta hacia Edward y digo:

-Edward! olvidamos parar por la tienda y comprar algunas flores para Alice.

Pero Edward sólo sonríe, sacude su cabeza y dice:

-Tenemos todas las flores que necesitamos aquí.

Me retuerzo, vagando hasta donde él está, alzando mis ojos, él está con las manos vacías como yo.

-De qué estás hablando?- Susurro, sintiendo la maravillosa carga eléctrica caliente en mí, mientras él coloca su mano sobre mis brazos.

-Bella- Dice con un divertido mirar en su rostro. -Esas flores ya existen en el nivel cuántico. Si deseas acceder a ellas en un plano físico, todo lo que tienes que hacer es manifestarlo como te enseñé.

Miro alrededor, asegurándome que nadie está escuchando nuestra extraña conversación y avergonzándome cuando admito que no puedo.

-No sé como- digo, deseando que él sólo haga las flores y termine de una vez por todas. Este no es momento para una sesión.

Pero Edward no lo creé.

-Claro que puedes. No te he enseñado nada?

Presiono mis labios y miro fijamente el suelo, porque la verdad, es que él ha intentado enseñarme mucho. Pero yo soy una mala estudiante y fui tan vaga que es mejor si dejo que él manifieste las flores.

-Hazlo tú.- Digo, ceñuda ante la desaprobación que transforma su cara. -Eres mucho más rápido que yo. Si yo lo intento, esto se va a convertir en una escena, la gente se va a dar cuenta, y nos van a obligar a explicarlo…

Él menea la cabeza, sin dejarse llevar por mis palabras.

-Cómo vas a aprender si siempre lo hago yo?

Suspiro, sabiendo que tiene razón pero sin querer perder nuestro precioso tiempo, en intentar manifestar un ramo de rosas que bien podría nunca aparecer.

Lo único que quiero es tener las rosas en mis manos, decirle bravo a Alice, e irnos al Montage y seguir con nuestros planes. Y hace unos momentos parecía que eso era lo mismo que él quería.

Pero ahora se puso todo serio y profesional, y para ser honesta, esta poniéndome de mal humor.

Tomo un respiro y sonrío dulcemente, mis dedos alrededor de su solapa cuando digo:

-Tienes razón, y prometo mejorar. Pero estaba pensando que quizás sólo por esta vez, lo podrías hacer tú, ya que eres mucho más rápido que yo… -lo acaricio suavemente sabiendo que está a punto de darse por vencido. -Quiero decir, cuanto más rápido consigamos el ramo, más rápido vamos a poder irnos, y luego…

Y ni siquiera llego a terminar porque él cierra los ojos, extiende una mano como para agarrar un ramo, mientras miro a nuestro alrededor, asegurándome de que nadie nos mira, esperando terminar con esto pronto.

Pero cuando vuelvo mi mirada a Edward entro en pánico. Porque no sólo su manos están vacías, su sudor baja por sus mejillas por segunda vez en 2 días.

Lo que no llamaría la atención si no fuese porque Edward no suda.

Así como nunca se enferma y nunca tiene días malos, el tampoco suda. No importa que temperatura haga, sin importar cuál sea la tarea que tenga que hacer, el siempre se mantiene fresco, calmado y perfectamente capaz de enfrentar lo que este delante de él.

Hasta ayer, cuando no pudo entrar al portal.

Y ahora, que no puede manifestar un simple ramo para Alice.

Y cuando le toco el brazo y le pregunto si está bien, recibo solo una mínima parte de las cosquillas y calor que recibo siempre.

-Claro que estoy bien.- Él dice, abriendo los parpados solo para mirarme, antes de cerrarlos fuertemente de nuevo. Y aun cuando lo vi brevemente, lo que llegue a divisar en su mirada hace que me sienta fría y débil.

Esos no eran los amorosos y cálidos ojos a los que estoy acostumbrada. Esos ojos eran fríos, distantes, remotos… justo como los que vi antes esta semana. Y veo como se concentra, su ceño fruncido, su labio superior lleno de sudor, determinado a terminar con esto para que podamos seguir con nuestra noche perfecta. Y sin querer que esto llegue más lejos o que se repita lo del día anterior cuando no logró abrir el portal, me paro al lado de él y cierro los ojos. Viendo un hermoso ramo de una docena de rosas rojas en sus manos, inhalando su dulce aroma mientras siento los suaves pétalos…

-Ouch!- Edward se lleva un dedo a la boca, aun cuando sana mucho antes de llegar a sangrar. -Me olvide de hacer un florero -Dice, claramente convencido de que él hizo las flores solo, y tengo toda la intención de que así sea.

-Déjame intentarlo- Digo, haciendo un esfuerzo por complacerlo. -Tienes toda la razón, necesito practicar.-Agrego, cerrando los ojos e imaginando el que está en el living de mi casa, el que tiene esos complicados dibujos con facetas luminosas.

-De cristal?- se ríe. -Cuánto quieres que crea que gastamos en esto?

Me rio también, aliviada de que toda la incomodidad haya pasado y que este bromeando de nuevo, tomando el florero que deposita en mis manos, mientras dice:

-Aquí tienes. Dale esto a Alice mientras yo voy a buscar el auto y lo estaciono a la salida.

-Estás seguro?- Pregunto, notando como la piel alrededor de sus ojos parece pálida y tirante, y su frente está un poco pegajosa y húmeda. -Porque bien podríamos entrar, darle nuestras felicitaciones, y salir. No tiene por qué ser gran cosa.

-De esta manera podemos evitar la larga fila de coches y ser más rápidos cuando queramos irnos.- Sonríe. -Creí que estabas ansiosa por irnos.

Lo estoy. Estoy tan ansiosa como él. Pero también estoy preocupada.

Preocupada, porque no puede hacer una manifestación, preocupada por la mirada fría de sus ojos… manteniendo la respiración mientras toma un trago de su bebida, recodándome cuán rápido sanó su herida, convenciéndome de que eso es una buena señal. Y sabiendo que mis preocupaciones solo lo van a hacer sentir peor, aclaro la garganta y digo:

-Esta bien. Tu ve a dejar el coche y yo te encuentro adentro. -Sin poder ignorar la frialdad de sus mejillas cuando le doy un beso.
 
----------------------------------
 
Comentarios??? :)
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Graciias por dejar tus palabras, estas hacen que quiera seguir escribiendo, y que cada día le ponga más ganas!!

Gracias al blog smilersheart.blogspot.com
por esta firma :)