Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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viernes, 18 de diciembre de 2015

Puddle Jumping * Capítulo 6

Summary: Soy Isabella Marie Swan y esta es la historia de cómo terminé enamorada de un chico que me hizo creer que el amor es todo menos convencional.
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La autora dice: Esto es una adaptación del libro con el mismo nombre de Amber L.Jonshon. Los nombres son de la maravillosa Meyer.
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CAPÍTULO 6

Aprendí bastante rápido que la mente de Edward funcionaba en términosliterales y tendría que vigilar la forma que hablaba con él si quería comunicarme con eficacia.

Fueron los pequeños detalles que me hicieron preguntarme cómo podía ayudarle a interactuar con otras personas, aparte de su grupo base en la mesa del almuerzo. Todos parecían saber cómo hablar con él en términos que podía manejar. 

Bueno, excepto por Alice que hablaba tan rápido, que creo Edward normalmente la bloqueaba como si fuera un ruido de fondo o un zumbido en su cerebro. Sobre todo porque nunca hacía ningún tipo de pregunta.

Se convirtió en mi misión en la vida hacérselo lo más llevadero posible. Tal vez debí haber pensado en lo difícil que sería, pero, en ese momento, apenas podía siquiera imaginarlo.

Pareció acomodarse en nuestra nueva rutina de mí recogiéndolo y dejándolo cada día. Cada vez que me detenía en su casa, gritaba en mi mente que me pidiera entrar. Invitarme a subir al segundo piso. Pero nunca lo hizo.

Un par de semanas más tarde, luego de una de sus clases interpersonales, en el viaje a casa se sentó en el usual silencio lejano al que comenzaba a acostumbrarme.

Le pregunté cómo estuvo la clase y, en vez de contestar, espetó en voz alta:

-Bella, ¿me puedes dar tu número de teléfono para llamarte más tarde esta noche?

Sí, me sentía tan sorprendida como tú. Créeme.

Le contenté: 

-Claro. —Seguido de un muy firme— Sí.

Sonreí cuando realmente lució menos tenso después de que le respondí. 

—Nuestra tarea es comenzar una conversación. Me sentiría más cómodo haciendo eso contigo, si no te importa. —Ojos todavía al frente. Lenguaje corporal aún tenso.

Respondí lo único que me vino a la mente: 

-Puedes hacer cualquier cosa conmigo, Edward.

Confía en mí, no captó la insinuación, pero mis muy sonrojadas mejillas lo hicieron. Tan solo me agradeció en voz baja y se despidió cuando salió del auto, indicando que me llamaría a las ocho.

Me encontraba muy emocionada. Más bien, eufórica. Chillidos femeninos quedaron atrapados en mi garganta cuando me apresuré a mi habitación y traté de concentrarme en otra cosa que no fuera su llamada inminente, pero no sirvió de nada. Casi me quedé mirando el teléfono durante dos horas, preguntándome si el satélite de AT & T en realidad se había echado a perder o si había desarrollado un repentino espacio muerto en mi cuarto que me impedía recibir llamadas.

Resulta que no fue ninguna de esas cosas. Edward simplemente tenía que terminar su rutina nocturna antes de intentar llamarme. Cualquier apariencia de normalidad sería una especie de paliar al salir de su zona de confort esa noche.

Pero sí llamó. Llamó a las ocho en punto. Y después de un comienzo torpe y de sentir que iba a desmayarme por la falta de oxígeno, nos instalamos en una agradable conversación. Esa noche me di cuenta de que sólo era otro chico de diecisiete años, uno que resultaba ser de alto funcionamiento y que sólo quería ser visto como un chico normal.

Confiaba en mí implícitamente para ser su amiga, y hacía mi mejor esfuerzo. 

Pero comenzaba a enamorarme de él, y sucedía rápido.

La comprensión hizo que mi corazón doliera y también causó una sensación de nerviosismo que se situó en el fondo de mis entrañas. Se redujo a la simple verdad de que podía hacer todo lo posible para aprender de él y sus necesidades, pero ¿sería posible para él hacer lo mismo?

Hasta ese momento, nada en mi vida había sido ni de cerca tan confuso como esta situación en particular. Era como si sucediera en mi interior demasiado rápido, aunque se había establecido durante siete años para ser de esa manera. 

Siempre había estado allí, independientemente si me permití pensar en él. Yo siempre estuve en el fondo de su mente, sin importar si él podía decírmelo o no.

Esa noche hablamos de música y me di cuenta de que básicamente teníamos el mismo gusto musical, excepto que también le gustaba la música clásica, ante lo cual divagué sobre aprender del tema. Había algunas cosas que mi cerebro no aceptaría.

Habló un poco de películas, pero al parecer no era algo que le interesara mucho. Le gustaba la arquitectura y, por supuesto, amaba el arte. Mencioné ir a un museo y apenas había respondido, de modo que cambié mi estrategia diciendo que me gustaría que me llevara a un museo algún día. Eso pareció dar en el clavo e hice Autismo de alto funcionamiento (AAF) es un término informal aplicado a las personas autistas que se considera que poseen una mayor funcionalidad o capacidad que otros autistas, de acuerdo con las mediciones.

Notas mentales para conversar con él de manera directa y sin complicaciones; perome prometí nunca obligarle hacer algo que no quisiera. Confiaba en que se negaría de ser necesario.

Sería difícil para mí, pues me encontraba acostumbrada a ser capaz de lograr que la gente escuche el tono de mi voz o vea la expresión en mi rostro. Esto era completamente extraño para él. Pero era un poquito apresurado, sabiendo que estaría en el mismo terreno desconocido como él. En este momento, estábamos casi en igualdad de condiciones, y era aterrador pero refrescante a la vez. Podría aprender junto con él. Podría aprenderlo a él.

Sabía que daba lo mismo lo que el resto dijera de mí si iba a perseguirle de otras maneras. Sólo tenía que saber cómo ser fuerte para enfrentar cualquier falla que pudiera ocurrir. Una cosa era cierta: tenía que hablar con alguien que hubiera estado en la misma posición en la que me hallaba.

Ni siquiera tuve que preguntar. Alice lo hizo primero.

Apareció a mi lado cuando dejé a Edward en la clase de Recursos y tiró de mi brazo. 

—Camina conmigo.

En la biblioteca, me sentó frente a ella, inclinó la cabeza y fue directo al 

—Quieres salir con Edward, ¿no es así?

—Sí. —Era tan agradable ya no mantenerlo en secreto. Y luego empecé a soltar todas estas preguntas respecto a cómo debería hacerlo y las posibilidades involucradas. Pero justo antes de que pensara que me había quedado sin aliento, me interrumpió.

—Cielos. Aguarda un segundo. —Su mano se hallaba en el aire otra vez cuando me detuve a media frase y cerré mi boca. Recuerdo claramente que mis labios temblaban y me preocupaba morderlos hasta que sangraran si no me dejaba terminar. 

—Te gusta Edward.

Asentí.

—Y quieres salir con él. 

Esa vez me encogí de hombros, porque era demasiado pronto decir que sí, pero... maldita sea, sí, quería salir con él.

—Pero tienes miedo de... ¿qué? ¿De que las personas vayan a burlarse de ti, por tanto quieres mi opinión sobre cómo enfrentarlo? 

La verdad es que sonaba tan superficial. Pero quería que Edward fuera visto como más que un diagnóstico; sólo que no sabía cómo lograrlo. 

Su cara se veía súper seria mientras pensaba. 

—Salir con Jasper no es como salir con Edward.

—Lo sé. Pero no existen dos parejas iguales, ¿verdad? —El nudo en mi estómago me hacía sentir náuseas, pues no quería sonar como una perra sobre el tema—. ¿Alguno de tus amigos saben que Jasper asiste a esa clase? Porque yo no tenía ni idea hasta que lo vi el primer día de clases. Y si es así, ¿cómo le tratan? ¿O a ti? ¿Cómo les haces ver que no es diferente? 

Fue entonces cuando me comprendió.

—El equipo sabe. Sus compañeros de equipo saben. Y creo que en un principio se burlaron de él un poco, pero sigue siendo el mismo de antes que se enteraran. Él es divertido e inteligente. —Sus ojos observándome me hicieron prestar más atención—. No tienes idea de lo inteligente que es. Y generoso.

—¿Es por eso que comes en su mesa? Porque tampoco nunca me di cuenta de eso. 

Asintió. 

—Claro. ¿Por qué lo harías? No muchas personas se desviven por ellos, pero Jasper sí. Él rompe todos los estigmas. Podríamos comer en cualquier lugar en la cafetería, pero son sus amigos. Es como un hermano mayor en algunos aspectos y siente como que es su deber dar el ejemplo.

—Eso es exactamente lo que quiero hacer. —Era la verdad. Deseaba que todo el mundo viera lo increíble que era. Yo ya lo sabía. Sólo esperaba que el resto pillara la idea. Y entonces dijo las palabras más profundas que había escuchado alguna vez. 

—Te gustaría pensar que es una opción amarlo, pero no lo es, Bella. Ya has decidido. Puedo verlo en tu rostro. 

Sabía que tenía razón. Nada en mi interior podía imaginar que fuera de distinto modo. Quería estar allí con ellos, y no me importaba lo que alguien tuviera que opinar o pensar al respecto. 

—¿Quieres que la gente deje de pensar que es diferente? Involúcralo con tus amigos para que lo puedan ver como tú. Que vean al Edward del que te estás enamorando tan profundamente. Te garantizo que todos lo comprenderán a su debido tiempo. Él en verdad es increíble. —Sonrió con esa última frase antes de abandonarme en la biblioteca, dejándome sola para reflexionar sus palabras.

Fue esa noche que invité a Rosalie a hablar de todo con honestidad. Al principio, parecía confundida, pensando que había empezado a pasar el rato con Edward por alguna especie de obligación dado que nos conocíamos cuando éramos niños. Y dado que salvó mi vida dos veces. 

—¿Rompiste con tu novio para salir con Edward? —Fue como si le hubiera dado un cubo Rubik para resolver; se veía tan confundida.

—No he dicho "salir" todavía, pero realmente... me gusta. Mucho.

Asintió un poco y luego se recostó sobre sus codos para evaluarme. 

—Es más lindo que Riley. Pero es raro, Bella. 

—No es raro. Simplemente no es como tú. Pero, seamos sinceras, yo tampoco lo soy. Creo que, si puedo conseguir que esté cómodo a tú alrededor y al de otras personas, de verdad, pero de verdad le ayudaría a salir de su cascarón y así verías cuán increíble es, justo como lo hago yo.

Justo cuando terminé la frase, pareció entender mi intención. Y me recordó por qué éramos amigas en primer lugar. 

—Entonces llévalo a la preparación de venta de pasteles mañana después de clases. ¿Tal vez le agradará ayudarnos a preparar magdalenas y galletas? Será social, lo prometo.

Mi corazón se hinchó ante su capacidad de aceptar así nomás lo que deseaba y apoyarme. La envolví con mis brazos, derribándola encima de mi cama, agradeciéndole una y otra vez mientras hacía planes en mi cabeza para proponerle a Edward pasar el rato con nosotros al día siguiente.
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Hola mis lectores!
Ya empezaron sus vacaciones? YO SI! y como no hay manera mejor de celebrarlo, ayer salí a cenar y de fiesta con mis amigas... todo empezó muy bien y con muchas risas... pero la noche fue bajando de nivel a medida que pasaban las horas... pero bueno.. tengo que decir que de todo se aprende :P

Saben? si me piden por los comentarios que explique mi noche, les haré una "entrada diario" explicando las aventuras de esta noche pasada jajaj

Cuéntenme que van a hacer estas navidades.. se van de viaje? cenaran con su familia o con los amigos?

Un besito para todos! Los amo!

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