Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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viernes, 11 de diciembre de 2015

Solos tú y yo * Capítulo 50

Summary: Bella y Edward ya pueden pasar la eternidad juntos, pero que pasaría si Bella pudiera viajar al pasado? Y si el precio fuera perder a Edward?
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La autora dice: Los personajes son de la magnifica Meyer. Continuació de "Por y para siempre". Adapatción
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CAPÍTULO 50

Emmett asiente, sus ojos en los míos cuando quita el antídoto de mi agarre y dice:

-Necesitaremos algo más fuerte.- 

Entrecierro los ojos, no entendiendo nada realmente. 

-¿De que estás hablando? Si ese es realmente el antídoto como dijiste, entonces ¿por qué el no puede solo beberlo? Quiero decir, está listo, ¿verdad?- mi estomago retorciéndose bajo el peso de su mirada, tan firme y enfocada en mi. 

-Este es el antídoto. ¿Es solo que requiere de un ingrediente final para que este completo?- 

Aspiro profundamente, sabiendo que debería haberlo sabido mejor, que no puede ser tan fácil 
cuando Emmett está involucrado. 

-¿Qué es?- digo, mi voz tan inestable como me siento por dentro. -¿Qué clase de juego estás jugando?- 

-Oh, vamos,- sonríe. -No te preocupes, no es demasiado complicado, y ciertamente no tomara horas.- El sacude su cabeza hacia Zafrina. -todo lo que necesitamos conseguir para que este espectáculo empiece a rodar son solo una o dos gotas de tu sangre, eso es todo.- 

Lo miro fijamente, sin comprender. Quiero decir, ¿cómo podría hacer eso la mas mínima diferencia 
entre la vida y la muerte? 

Pero Emmett solo me mira, respondiendo a la pregunta en mi cabeza cuando dice:

-Para salvar a tu compañero inmortal, el debe consumir un antídoto que contenga una gota de sangre de su verdadero amor. Créeme, es de la única manera.- 

Trago con dificultad, mucho menos asustada de derramar sangre que estar jugando como una tonta 
y perder a Edward para siempre. 

-Seguramente no estarás preocupada de que no seas realmente el verdadero amor de Edward, ¿no?- Él pregunta, sus labios curvándose un poco. -¿Tal vez debería llamar a Jessica?- 

Agarro un par de tijeras cercanas y la apunto hacia mi muñeca, y casi estoy a punto de hundirlas 
cuando Zafrina grita:

-Bella, ¡no! ¡No lo hagas! ¡Es una trampa! ¡No le creas! ¡No escuches una palabra de lo que él dice!- 

Miro a Edward, viendo la fatiga subiendo y bajando de su pecho tan lento y regular ahora no hay 
tiempo que perder. Se en mi corazón que el solo tiene pocos minutos, no horas. Entonces clavo las 
tijeras con fuerza, viendo como su punta afilada penetra en mi muñeca, casi partiéndola en dos. 

Disparando un chorro de sangre en el aire, antes de que la gravedad se haga cargo y la mande 
hacia abajo. Escuchando a Zafrina gritar, un gemido tan penetrante que corta el sonido de todo lo 
demás, mientras Emmett se agacha debajo de mí, recogiendo mi sangre. 

Y para otros que se sienten débiles, y mareados en lo más mínimo, es solo cuestión de segundos 
antes de que mis venas se fusionen y mi piel este toda curada. Así que agarro la botella, ignorando 
las protestas de Zafrina, y penetro el círculo, empujándola hacia un lado mientras caigo en mis 
rodillas, deslizando mis dedos bajo el cuello de Edward obligándolo a beber. 

Viendo como su respiración se hace más y más débil... hasta que se detiene completamente. 

 -¡NO!- lloro. -¡No te puedes morir, no puedes dejarme!- fuerzo el liquido a bajar por la garganta, 
decidida a traerlo de vuelta, regresarlo a la vida, como él una vez lo hizo conmigo. 

Lo sostengo sobre mi regazo, obligándolo a vivir. Todo alrededor de nosotros está completamente 
desconectado mientras me centro en Edward, pareja de mi verdadera alma, mi eterno compañero, mi 
único amor, negándome a decir adiós, negándome a dejar la poca esperanza. Y cuando la botella 
está vacía, me derrumbo sobre su pecho, presionando mis labios contra los suyos, llenándolo con mí 
aliento, mi ser, mi vida. Cuando murmuro las palabras que él una vez me dijo: 

-¡Abre tus ojos y mírame! 

Una y otra vez. 

Hasta que el finalmente lo hace. 

-Edward!- lloro, un torrente de lagrimas corriendo bajo mi mejilla y cayendo sobre su cara. -¡Oh, 
gracias a Dios, has vuelto! ¡Te extrañe tanto... y te amo... y prometo nunca jamás abandonarte de 
nuevo! Solo... solo perdóname... por favor... 

Sus ojos parpadean abriéndose mientras su boca trata de moverse, articulando palabras que no 
puedo oír. Y cuando bajo mi oreja a sus labios, tan agradecida de estar con él otra vez, nuestra 
encuentro se interrumpe por una serie de aplausos. 

Lentas, y contantes aplausos viniendo de Emmett que ahora está parado detrás mío. Habiendo 
penetrado el círculo mientras Zafrina se agacha en un lejano rincón de la habitación. 

-Bravo!- dice, su cara de burla, divertida, mientras el mira entre Edward y yo. -Bien hecho, Bella. 
Debo decir, que todo eso fue muy... conmovedor. No muy a menudo uno es testigo de una reunión 
tan sentida.-

Trago con dificultad, mis manos temblando, mi estomago comenzando a sonar, preguntándome lo 
que el posiblemente podría hacer. Quiero decir, Edward está vivo, el antídoto funciono, ¿qué otra 
cosa podría ser? 

Miro a Edward, viendo la contante subida y bajada de su pecho mientras él se vuelve a dormir, 
entonces miro hacia Zafrina que esta mirándome con ojos extremadamente abiertos y una expresión 
de escepticismo. 

Pero cuando miro a Emmett de nuevo, estoy segura de que acaba de disfrutar de la última 
oportunidad de diversión, una muestra patética de valentía ahora que Edward se ha salvado. 

-¿Así que, quieres ir tras de mi ahora? ¿Es eso?- digo, totalmente lista para atacarlo si tengo que hacerlo. 

Pero el solo sacude su cabeza y ríe. 

-¿Ahora por qué querría hacer eso? ¿Por qué querría liberarme de una forma de diversión que solo acaba de empezar?-Me congelo, pánico subiendo dentro de mí, pero intentando no demostrarlo. -No tenía idea de que serias tan fácil, tan predecible, pero entonces de nuevo, eso es amor, ¿verdad? Tiendes a parecer un poco loca, un tanto impulsiva, incluso irracional, ¿no crees?-Entrecierro mis ojos, sin tener idea de hacia dónde está avanzando pero sabiendo que no puede ser bueno. -Y sin embargo, es sorprendente que tan rápido caíste en ello, no hay alternativas en lo absoluto. En serio, Bella, acabas de abrirte por ti misma sin prácticamente hacer preguntas. Lo que se remonta a mi punto original, nunca subestimes el poder del amor... o, en tu caso, ¿fue la culpa? Solo tu sabes con seguridad.-

Lo miro fijamente, una devastadora comprensión cultivándose dentro de mí, sabiendo que he 
cometido un grave error, que de alguna manera he jugado. 

-Estabas tan desesperada de negociar tu vida por la suya, tan dispuesta de hacer cualquier cosa para salvarlo, que todo salió a la perfección, mucho más fácil de lo que esperaba. Aunque a decir verdad, se cómo te sientes. De hecho, habría hecho lo mismo por Tanya, si solo hubiera tenido la opción.- Me fulmina con la mirada, sus parpados tan estrechos que sus ojos son como de ira en la oscuridad. -Pero, ya que sabemos cómo termino eso, supongo que te gustaría saber cómo termina esto también, ¿verdad?-

Miro a Edward, asegurándome de que el todavía está bien, viéndolo dormir mientras Emmett dice:

-Si, todavía está vivo. No atormentes tu linda cabeza por eso. Y solo para que sepas, lo más probable es que él permanezca así por muchos, muchos, muchos años por venir. No tengo planes de ir tras el de nuevo, así que no te preocupes. De hecho, nunca fue mi intención matar a uno de ustedes, a pesar 
de lo que podrías haber pensando. Aunque, de cualquier modo, supongo que debería advertirte que 
toda está felicidad tiene un costo.- 

-¿Qué es?- susurro, mirando fijamente a Emmett, sin tener idea de lo que podría querer aparte de 
que Tanya ya se ha ido. Además, sea cual sea el costo, lo pagare. Si eso significa tener a Edward de 
vuelta, haré lo que sea necesario. 

-Veo que te he alterado,- dice exagerando, y sacudiendo su cabeza. -Ahora que te he dicho que 
Edward estará bien. De hecho, más que bien. Estará recuperándose mejor que nunca. Solo míralo, 
¿quieres? Mira como su color ha vuelto, como su forma adquiere más volumen. Muy pronto él 
volverá a ser ese chico atractivo, ese robusto joven que te has convencido que amas tan perdidamente que harías cualquier cosa para salvarlo, sin cuestionar...-

-Ve al grano,- digo, mis ojos en los suyos, molesta por la forma en que estos picaros inmortales 
siempre insisten en hacer de cada momento de suma importancia para ellos. 

-Oh no,- sacude su cabeza. -He esperado este momento por años, y no voy a apresurarme. Veras, 
Edward y yo estuvimos en el pasado. Volviendo al principio, en Florencia, donde nos encontramos.-
Y cuando él vio mi expresión, añadió, -Si, era un chico huérfano, el huérfano más joven, y cuando él 
me salvo de la peste lo vi como a un padre.- 

-Lo cual haría a Tanya tu madre- dije, viendo su mirada endurecerse antes de relajarse de nuevo. 

-Casi- sonríe. -Ves, ame a Tanya, no tengo miedo de admitirlo. La ame con todo mi corazón. La ame 
de la misma manera que crees amarlo a él.- Hizo señas hacia Edward, quien volvió a la forma que 
era cuando nos conocimos. -La amaba con cada gramo de mi ser, hubiera hecho cualquier cosa por 
ella... y nunca la hubiera abandonado como lo hiciste con el.- Trago con dificultad, sabiendo que me 
merezco eso. -Pero siempre se trataba de Edward. Siempre. Sobre Edward. Eso es todo en lo que 
ella podía centrarse. Todo lo que podía ver. Hasta que te conoció, la primera vez, y Tanya volvió a 
mí,-sonrió brevemente, pero rápidamente se desvaneció cuando dijo:

-Por amistad- prácticamente escupiendo la palabra. -Y por compañía. Y por un fuerte hombro para llorar.- El frunce el ceño. “Le habría dado cualquier cosa que quisiera...cualquier cosa en el mundo... pero ella ya lo tenía todo... y todo lo que quería era la única cosa que no podría darle. No le daría su... Edward Anthony Cullen.- Sacude su cabeza. -Y desafortunadamente para Tanya, Edward solo te quería a ti. Y así empezó, un triangulo amoroso que duro cuatrocientos años, cada uno de nosotros implacables, decididos, sin jamás perder las esperanzas, hasta que fui obligado a... porque tú la mataste. Asegurándome que nunca estaríamos juntos. Asegurándome que nuestro amor nunca sabría...- 

-¿Sabias que yo la mate?- jadeé, mi estomago torciéndose en un nudo horrible. -¿Todo este tiempo?- 

El rodo sus ojos.

-Bueno, duh!- se ríe. Realizando una imitación perfecta de Jessica en su forma más ridícula. -Lo tenía todo planeado, aunque debo decir, que realmente me desconcertaste por un momento cuando lo abandonaste a él así. Te subestime, Bella. Realmente lo hice, pero aun así, conserve mis planes, le dije a Bree que estarías de vuelta.- 

Bree. 

Lo miro fijamente, mis ojos amplios, sin estar segura de si quiero saber lo que le pasó a la única 
persona en que pensé que podría confiar. 

 -Ah, sí, tu buena amiga Bree. La única con quien podrías contar, verdad?- el asiente. -Bueno, como 
veras, ella me dio una lectura una vez, una bastante buena podría decir, y bueno, seguimos en 
contacto. Sabes que ella prácticamente escapo de la ciudad al momento en que te fuiste? Tomo todo 
el elixir también. Dejo a Edward solo en este cuarto, vulnerable, indefenso, a la espera de mí. Ni 
siquiera se quedo bastante tiempo para ver si tu pequeña teoría era cierta, pensando que tu estaría 
bastante lejos, así que, de cualquier manera, nunca sabrías la diferencia. Ya sabes, realmente 
deberías tener más cuidado sobre en quien confías, Bella. No deberías ser tan ingenua.- 

Trago con dificultad y me encojo de hombros. No hay nada que pueda hacer al respecto ahora. No puedo volver atrás, no puedo cambiar el pasado, la única cosa que puedo cambiar ahora es lo que pase 
luego. 

-Oh, y me encanto como seguiste mirando mi muñeca, buscando mi tatuaje Ouroboros.- el ríe. -Poco te das cuenta que lo llevamos en cualquier parte donde escojamos, así que escogí mi cuello.- 

Me quedo parada silenciosamente, esperando escuchar más. Edward ni siquiera sabía que había 
inmortales picaros hasta que Tanya fuera mala. 

-Así empecé,- el asiente, su mano derecha sobre su corazón. -Soy el padre fundador de la tribu de 
picaros inmortales. Es cierto que tu amigo Edward nos dio la primera bebida, cuando los efectos 
emperezaron a desaparecer, el nos dejo envejecer y marchitarnos, negándose a darnos mas.- 

Me encogí de hombros e hice rodar mis ojos. La concesión de alguien de más de un siglo de vida es 
casi lo que llamaría egoísta. 

-Y fue entonces cuando empecé a experimentar, aprendiendo de los más grandes alquimistas del 
mundo hasta que hubiera superado el trabajo de Edward.- 

-¿Llamas a eso un triunfo? ¿Volviéndote malo? ¿Tomando y dando vida a tu antojo? ¿Jugando a ser 
dios?-

-Hago lo que tengo que hacer,- el se encoje de hombros, inspeccionando sus uñas. -Al menos no 
deje a los huérfanos restantes marchitarse. A diferencia de Edward, me importaban lo suficiente 
como para encontrarlos y salvarlos. Y si, de vez en cuando reclutaba a alguien nuevo. Aunque te 
aseguro que no he hecho daño a inocentes, solo aquellos que lo merecen.-

Nuestros ojos de encuentran, pero rápidamente miro lejos. Edward y yo deberíamos haber visto esto 
venir, no deberíamos haber asumido que Tanya era el final. 

-Así que imagina mi sorpresa cuando aparecí aquí, al encontrar este pequeño grupito agrupándose con Edward en su pequeño círculo mágico, mientras su espeluznante gemelo corre por ahí, intentando juntar las piezas de un antídoto antes de que la noche caiga?- Emmett ríe. -Una búsqueda bastante acertada también. Podría agregar. Deberías haber esperado, Bella. Deberías no haber roto en círculo. Los dos se merecen mucho más crédito del que estaba dispuesto a darles, pero entonces, como dije, tienes una tendencia en confiar en los malos. Como sea, mientras tanto de vuelta en bungaló. Simplemente me arrastre hasta aquí, esperando que tu te presentaras y rompieras el sello protector, como sabia que lo harías,-

-¿Por qué?- miro a Edward, luego a Zafrina, todavía acurrucada en el rincón, demasiado asustada 
para moverse. -¿Qué diferencia hay?- 

-Bueno, es lo que lo mato,- se encoje de hombros. -Podría haber vivido durante varios días, no 
tenias que interrumpir completamente así. Por suerte para ti tenía el antídoto a la mano para traerlo a 
él de vuelta. Y aunque hay un precio, un enorme precio, lo que está hecho esta hecho, ¿verdad? Y 
ahora no hay marcha atrás. No. Hay marcha. Atrás. Tu lo entiendes mejor que cualquiera de nosotros ahora, ¿no?- 

-Suficiente.- Digo, mis manos apretadas en puños. Pensando que debería deshacerme de él ahora. 

Eliminarlo para siempre. Quiero decir, Edward está a salvo, Emmett no es necesario, que daño puede 
hacer? Excepto que no puedo. No es correcto. Quiero decir, Edward está a salvo. Y no puedo ir 
simplemente eliminando personas solo porque considero que no es bueno. No puedo abusar de mi 
poder de esa manera. Se espera mucho de aquellos que dan y todo eso. 

Relajo mis puños, desdoblando mis dedos mientras él dice:

-Esa es una decisión sabia, no quieres hacer algo demasiado imprudente, aunque pronto estarás tentada. Porque como ves, Bella, mientras Edward va a estar bien, perfectamente bien y saludable y básicamente todo lo que podrías querer que él fuera, me temo que va a hacerlo todo mas difícil cuando comprendas que nunca pueden estar juntos.- 

Lo miro, mis dedos temblando, mis ojos ardiendo, negándome a creerle. ¿Damen va a vivir... yo voy 
a vivir... así que posiblemente que podría separarnos? 

-¿No me crees?- se encoje de hombros.-Está bien, adelante. Consume tu amor y descúbrelo. No es 
que me importe. Mi lealtad a Edward se acabo hace siglos. Así que no tendré absolutamente ningún 
reparo cuando saltes sobre sus huesos y termine muerto.- Sonríe, sus ojos directamente sobre los 
míos y cuando ve la mirada incrédula en mi rostro, su sonrisa se transforma en una risa. Una risa tan 
grande que alcanza el techo y sacude las paredes de este cuarto, antes de que se coloque alrededor de nosotros como una manta de sentencia. 

-¿Alguna vez te he mentido, Bella? Adelante, piénsalo. Esperare. ¿No he sido sincero todo el tiempo? Oh, claro que puedo haber omitido un poco de los más pequeños e insignificantes detalles al final, que, aunque puede ser bastante travieso de mi parte, realmente le añade diversión. Pero ahora, parece que hemos llegado al punto de plena revelación, así que me gustaría dejar claro, muy claro, que ustedes dos nunca podrán estar juntos. Ningún intercambio de ADN en lo absoluto. Y en caso de que todavía no entiendas lo que eso significa, entonces me permito deletrearlo detalladamente declarando que ningún fluido corporal de cualquier tipo nunca puede ser intercambiado. Y solo en caso de que necesites una traducción de lo que está bien, significa que no puedes besar, lamer, escupir en las bocas uno al otro, compartirse el elixir, oh, y por supuesto, tampoco puedes hacer lo que aun puede hacerse. Demonios, ni si quieras puedes llorar sobre su hombro por el hecho de que no puedes hacer lo que aun puede hacerse. En resumen, no puedes hacer nada o al menos no el uno con el otro. Porque si lo haces, Edward morirá.- 

-No te creo.- Digo, mi corazón palpitando fuertemente, las palmas de mis manos llenas de sudor. 
-¿Cómo es eso incluso posible?-

-Bueno, puedo no ser un medico o científico de profesión, pero estudie con algunos de los más 
grandes anteriormente. ¿Alberto Einstein, Max Planck, el Señor el Isaac Newton, o Galileo significan 
algo pata ti?- me encojo de hombros, deseando que deje a un lado los nombres y continúe con esto ya. -Entonces, en términos más simples, déjame decir que mientras el antídoto solo lo hubiera salvado deteniendo los receptores de multiplicar adicionalmente la edad y daños celulares, al momento en que añadimos tu sangre, nos aseguramos de que en cualquier reiniciación futura de su ADN solo hará activarlas de nuevo, invirtiendo en proceso entero y matándolo. Pero no necesitamos todo el canal de ciencia aquí, solo sepa que nunca pueden estar juntos de nuevo. Nunca entendido? Porque si lo haces, Edward muere, y ahora que ya te lo dicho, el resto depende de ti.- 

Me quedo mirando al suelo, preguntándome lo que he hecho, como pude haber sido tan estúpida 
para confiar en él. Apenas escuchando cuando él dice, 

-Y si no me crees, entonces adelante. Salta a bordo e inténtalo. Pero cuando él se desmaye, no vengas llorando a mí.- 

Nuestros ojos se cierran como llave, y al igual como ese día en las mesas al almuerzo en la escuela, 
soy aspirada dentro del abismo de su mente. Sintiendo su deseo por Tanya, su deseo por Edward, su 
deseo por mí. Mi deseo por estar en casa, y sabiendo que todo resulto en esto. 

Sacudo mi cabeza, alejándome de su control mientras él dice:

-Oh, mira, se está despertando! Y se ve tan magnífico y corpulento como siempre. Disfruta de tu reencuentro, querida, Pero recuerda, no lo disfrutes demasiado!-

Miro sobre mi hombro, viendo que Edward empieza a moverse, estirando su cuerpo y frotando sus 
ojos, luego arremeto contra Emmett, queriendo herirlo, destruirlo, hacerle pagar por todo lo que él 
hizo. 

Pero el solo se ríe y se aparta fuera de mi camino, dirigiéndose hacia la puerta y sonriendo mientras 
dice:

-Créeme, no quieres hacer eso. Podrías necesitarme algún día.-

Me quedo parada ante él, temblando de rabia, tentada de hundir mi puño en su chacra mas vulnerable y mirarlo desaparecer para siempre. 

-Sé que no lo crees ahora, pero por qué no tomarte un momento para pensarlo, ahora que ya no 
puedes abrazarte con Edward, estas a punto de llegar a estar muy sola, muy rápido. Y ya que estoy 
orgulloso de mi por ser de tipo misericordioso, estaría más que dispuesto de llenar tu vacio.- Sus ojos se encuentran con los míos mientras respiro profundamente. -Y desde que lo creé, lo único que se con seguridad. Así que, como lo veo, tú me eliminas, y eliminas cualquier esperanza de que ustedes dos alguna vez puedan estar juntos. ¿Es un riesgo que estas dispuesta a tomar?- 

Nos quedamos allí, los dos nosotros unidos de la manera más horrible, nuestros ojos mirándose 
fijamente, inmóviles, hasta que Edward llama mi nombre.

Y cuando giro, todo lo que veo es a él. Retornando a su habitual resplandor mientras él se levanta del 
sofá y me lanzo a sus brazos. Sintiendo su maravilloso calor cuando el presiona su cuerpo contra el 
mío, mirándome de la manera en que solía... como la cosa más importante en su mundo. 

Meto mi cara en su pecho, su hombro, su cuello, mi cuerpo entero estremeciéndose con el hormigueo y el calor cuando susurro su nombre una y otra vez, mis labios moviéndose en el algodón de su camisa, convocando su calidez, su fuerza, preguntándome como encontrare las palabras para confesar la horrible cosa que he hecho. 

-¿Qué paso?- pregunta el, sus ojos en los míos mientras él se aparta. -¿Estas bien?- 

Miro alrededor del cuarto, notando que Emmett y Zafrina se ha ido. Entonces miro detenidamente en 
sus oscuros y profundos ojos cuando digo.

-¿No lo recuerdas?- Él sacude su cabeza. -¿Nada de esto?- se encoje de hombros. 

-Lo último que recuerdo es la noche del viernes, en la obra. Y luego después...- mira de reojo. -¿Qué es este lugar? ¿Seguro este no es el Montage?- me apoyo en su cuerpo mientras nos dirigimos hacia la puerta. Sabiendo que tengo que decirle, más tarde que temprano, pero queriendo posponerlo tanto como pueda. Queriendo disfrutar el hecho de que está de vuelta, de que está vivo, y está bien y estamos juntos de nuevo. Bajando las escaleras y abriendo mi auto mientras digo:

-Estabas enfermo, muy enfermo. Pero ahora estas mejor. Y es una larga historia, así que...- meto la llave en el encendido, mientras el pone su mano en mi rodilla. 

-¿Así que a donde vamos después de aquí?- pregunta, mientras piso el acelerador en reversa. 

Sintiendo su mirada mientras tomo un profundo suspiro y avanzo hacia la calle. Determinada a 
ignorar mucho más la cuestión de su pregunta, cuando sonrió y digo:

-A donde queramos. El fin de semana empieza ahora.-



FIN

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Hola mis dulces lectores! Como están? Lo sé, lo sé... Este final deja con mil y una dudas, pero no se preocupen, pronto tendrán el primer capítulo de la siguiente entrega de esta saga :)
Mientras tanto no se olviden de dejar comentarios tanto por aquí como por la cajita del chat, dejando sus opiniones ^^
También les recuerdo que hay otros fics en este blog que también pueden leer y comentar jeje

Les deseo un feliz viernes y un feliz fin de semana! 

Nos leemos pronto!  Os amo!

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